06 abril, 2008

Entrevista al Premio Alfaguara de Novela 2008

Fuente: GrupoSantillana

Hoy el suplemento El Dominical publica una entrevista al actual Premio Alfaguara de Novela 2008: el escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez. Con su novela Chiquita Rodríguez se alzó con uno de los premios de mayor relevancia del medio. En la entrevista, revela algunos aspectos que involucran su proceso en la creación y un poco más acerca de la novela ganadora.
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Dice la entrevista: Cinco años le tomó al escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez (Ciego de Ávila, 1956) escribir Chiquita, la historia con la que hace unos días ganó el premio Alfaguara de Novela 2008. Afincado en Miami, Rodríguez tiene recorrido un largo camino como escritor, y ha publicado la novela Aprendices de Brujo, los libros de cuentos Strip-Tease y Querido Drácula y varios volúmenes para niños y adolescentes. Descubrió sobre la existencia de Espiridiona Cenda, Chiquita, de casualidad. Se trataba de una artista de vodevil cubana que vivió entre finales del siglo XIX y el XX, y de quien se sabía poco. "Eso me decidió a inventarle una novela", dice Rodríguez en esta entrevista.
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Entiendo que Chiquita empezó con el descubrimiento de que había existido ese personaje en la realidad. ¿Cuándo te das cuenta de que has llegado a un personaje con el que puede desarrollarse una novela?

-Cuando empecé a leer sobre la trayectoria de Chiquita, me di cuenta de que era un personaje novelesco: un espíritu independiente, temperamental y capaz de desatar fuertes pasiones, encerrado en un cuerpo de sólo 66 centímetros de estatura. Haber sido una celebridad en los teatros de vodevil y las ferias de fines del siglo XIX y principios del XX, la volvía aún más interesante, así como su posición política con relación a la guerra de independencia de Cuba. Me atrajo mucho, también, que siendo un personaje tan singular, se supiera tan poco sobre ella. Eso me decidió a inventarle una vida.

¿Alguna vez has empezado un proyecto partiendo de una idea, antes que de un personaje?
-No. Para mí los caracteres, los ambientes y los acontecimientos históricos son mucho más estimulantes que las ideas a la hora de emprender un proyecto. Quizás se deba a que mis novelas, más que para sustentar determinada "tesis", son de personajes y de acción.
Tu novela pasada tampoco estuvo ambientada en "nuestros días", digamos. ¿Qué ventajas narrativas te ofrece explorar tiempos distintos al que vives?
-Me encanta la perspectiva que brindan a una historia la distancia y el tiempo. Cuando de novelas se trata, prefiero remitirme al pasado.
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Antes de empezar a escribir una novela, ¿cuánto conoces de antemano la historia que estás a punto de narrar?
-Depende. En Aprendices de brujo supe desde el primer momento quiénes eran los protagonistas, hacia dónde se dirigían y qué iban a encontrar. Por supuesto, sobre la marcha fueron apareciendo otros personajes, conflictos y anécdotas, pero digamos que cuando me senté a escribirlo tenía claridad sobre su estructura. Chiquita, por el contrario, fue una aventura mucho más complicada. Construir el mundo interior del personaje, hallar su voz, fue bastante complicado. La trama estuvo llena de imprevistos y de giros completamente inesperados para mí.
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Entiendo que son varias voces las que van contando la novela. ¿Te las fue pidiendo la historia poco a poco o formaron parte del proyecto desde el principio?
-Inicialmente la historia fue concebida como un largo relato en tercera persona. Sobre la marcha, identifiqué la necesidad de que existiera otro narrador, en primera persona, que sirviera de contrapunto a esa voz, con un estilo y una sensibilidad distintas y hasta contradictorias. Incluso hay una tercera voz narrativa, que cuestiona a las dos anteriores a lo largo de toda la historia, valiéndose de notas al pie. Esa arquitectura surgió sobre el proceso. Nada estuvo previsto. Llegué a ella tanteando, por decantación, de modo más intuitivo que racional.
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Sé que uno de los personajes del libro eres tú mismo que narra un encuentro con un librero. Eso me recordó esos cuentos en los que Borges mezcla ficción y realidad (como cuando inventa que tal historia partió de una conversación con su amigo Bioy Casares; o que él, Jorge Luis Borges, encontró tal o cual información en una biblioteca de Buenos Aires). ¿Hubo alguna lectura en especial que influyó en la escritura de Chiquita?
-Creo que en su escritura influyó el género de los grandes folletines del siglo XIX, novelas que narran la trayectoria de sus héroes y heroínas. Aunque cabría hablar también de otras "biografías imaginarias de personajes reales" que en alguna medida me sirvieron de referentes, como Bomarzo, de Mujica Láinez, o El mundo alucinante, de Reinaldo Arenas.
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