12 julio, 2009

"Malambó" o el universo afroperuano

Aquí les dejo la entrevista a la escritora y periodista Lucía Charún-Illescas, autora de Malambó (2001), que acaba de aparecer en El Dominical:

Con los conquistadores españoles llega al Perú lo africano. Así lo hispano, lo andino y lo negro confluyen y se convierten en parte medular de la cultura de gran parte del país. Es recién a fines de los años 20 del siglo pasado que Enrique López Albújar publica “Matalaché”, novela histórica que transcurre en el año 1816 en las tórridas costas piuranas. Una historia de amor en la que confluyen temas como la esclavitud, la discriminación de género, entre otros. Muchos años después aparecerán en la escena literaria personalidades como Antonio Gálvez Ronceros o Gregorio Martínez que retratan al personaje afroperuano, sus costumbres y tradiciones sin estereotipos, y más bien como un actor central y fundamental.
Pero es, sin duda, la escritora y periodista Lucía Charún-Illescas (Lima, 1950), autora de la novela “Malambo” (2001) —traducida al inglés—, quien resalta por su acercamiento a la negritud, conjugando el mestizaje, la hispanidad y lo indio, con una poética que bordea los sueños y lo mágico-cultural. Estos elementos inscriben a Charún-Illescas en lo que se ha venido a denominar afrorrealismo, corriente literaria considerada como una subversión africanizante del castellano: ““Aye, aye, sabangolé”. Dame tu agua para bebé /ñeque ecolecuá /ñizca de agua que corre ya”, escribe en la novela antes mencionada.

Escritura y reivindicación para revivir
“Es en “Malambo”, mi primera novela —publicada originalmente en Italia—, que desarrollo el tema afroperuano, escribiendo quizás lo que siempre quise leer. Nunca había leído una novela con un personaje principal negro. Está “Matalaché”, pero no desde la perspectiva de la negritud misma”.
“Con mi obra no solo reivindico nuestra herencia afro sino revivo el nombre de un antiguo barrio limeño, cuna de todas las vivencias criollas y africanas. Allí vivieron los Ascuez, Victoria Angulo, “La flor de la canela”, que inspiró a Chabuca Granda, el futbolista “Manguera” Villanueva, entre otros”, relata esta narradora que estudió Periodismo en Bausate y Mesa y empezó a reportear para una revista de corte feminista en los años 70 del siglo XX, época en que empezó a escribir cuentos cortos.
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Una niña como todas
Lucía Charún-Illescas nació en Lince. Su infancia fue la típica de una niña de su época. Sobresalía en la escuela al recitar poemas y redactar composiciones. Es la mayor de siete hermanos, hija de un maestro constructor y un ama de casa, ambos limeños. “De mi padre aprendí la disciplina en el trabajo y de mi madre el amor a la literatura. Mi niñez pasó entre lecturas de Verne y Alejandro Dumas. Fui creciendo con Salgari, la poesía de Vallejo, Eguren, García Lorca y escuchando a Agustín Lara en la voz de Toña la Negra, los tangos de Gardel, los Embajadores Criollos y los valses de Pinglo”, cuenta.

“Malambo” y ahora “Kumanana”
Su novela “Malambo” ha sido publicada en italiano, en castellano por la editorial de la Universidad Federico Villarreal y en inglés por Swan Isle Press, distribuida por la Universidad de Chicago, Estados Unidos.
Ha sido conferencista en diversas universidades italianas y su novela es lectura obligatoria en diversos cursos de literatura. “¡Mis críticas son ensayos literarios! ¡Me volvieron académica! Todo el mundo está ganando plata conmigo. Mientras yo estoy en Hamburgo, peleándola”, nos dice sonriendo frente a esas paradojas de la vida.
Su gran amor es la poesía y dice haber clausurado por algún tiempo su vida sentimental. Está convencida que de encontrar a alguien especial los personajes de sus novelas se interpondrán. “Con “Malambo” inicié una literatura afroperuana con bases históricas. Mi segunda obra es “Kumanana” y con ella persigo recuperar el olvido oficial que existe sobre el tema de la esclavitud”. La obra de nuestra escritora es estudiada y analizada por prestigiosos académicos que encuentran en ella una nueva vertiente de la literatura latinoamericana, potente, vital y reivindicadora.

¿Hemingway agente de la KGB?

Y esta noticia si que me desconcierta (pero tampoco es para creérsela de lleno). "La semana pasada se publicó en Estados Unidos un libro que afirma que Hemingway estuvo, durante un tiempo, en la lista de agentes del servicio secreto soviético en los Estados Unidos. No uno muy útil, pero fichado al fin. Ahora, ¿pudo ser una forma de investigación literaria? Quizá. Su nombre de guerra era "Argo" dicen el historiador Haynes y el periodista Vassiliev:



El libro se llama Spies: The Rise and Fall of the KGB (Espías: ascenso y caída de la KGB) y lo escriben el historiador John Earl Haynes; el profesor de Historia y Política Harvey Klehr y el periodista Alexander Vassiliev. Vassiliev es la clave: el hombre fue agente de la KGB y el libro se basa en las notas que tomó cuando, en los años 90, tuvo acceso a lor archivos de Inteligencia de la era de Stalin.El apartado sobre Hemingway recoge su legajo. Allí, cuentan, figura que el autor se acercó al Partido Comunista en Madrid, durante la Guerra Civil, y fue reclutado por la KGB en 1941. Dicen, también, que su nombre de guerra era "Argo" y que "expresó repetidamente su deseo de ayudarnos", en reuniones con agentes soviéticos en la Habana y Londres, en los años 40. Sin embargo, consignan, falló en "dar alguna información política" y nunca se verificó que hiciera "ningún trabajo práctico", de modo que los contactos con Argo cesaron hacia el final de la década.¿Habrá sido -especulan- un pseudo espía, que buscaba en sus actividades clandestinas material literario? ¿O su participación fue genuina pero inefectiva?En los años 50 se pensó en retomar el contacto pero el informe sobre el autor lo desaconsejó: "Se dice que apoya a los trotskistas y que atacó a la Unión Soviética en sus artículos y panfletos."

11 julio, 2009

Nabokov en Playboy

La cubierta esfumada del libro fue realizada por Chip Kidd, uno de los diseñadores más prestigiosos de EE.UU. Fuente: revistañ

Como ya se sabe, Dimitri Nabokov, de 74 años, contó -el año pasado -a la revista Der Speigel que desobedecería la voluntad de su padre: Destruir la novela que dejó inconclusa Nabokov al morirse en julio de 1977: El original de Laura. Una larga disputa legal y familiar terminó con la decisión de desobedecer las órdenes del multi-lingual novelista ruso. Solo la han leído su hijo, Dimitri, su viuda, Vera, y un puñado de académicos. Pero -y lo creo- "no era justo privar al mundo de la última obra de uno de los grandes novelistas del siglo XX". Sin embargo, lo que sí es nuevo, al menos para nosotros, es que un fragmento de esta novela prohibida por su propio autor aparecerá en la edición de diciembre de la revista Playboy. Aunque a muchos les sorprenda, esta revista ya ha tenido experiencia publicando a autores reconocidos: Capote, Miller, Updike...El mismo Vladimir Nabokov publicó fragmentos de su Lolita y de Ada. Esperemos a diciembre. La novela póstuma de Nabokov será publicada en Playboy:


Existía antes (cuando la literatura aún importaba) un viejo mecanismo de defensa al que los hombres estadounidenses echaban mano cuando alguna novia o amiga los pescaba con una revista Playboy. Decían, sin pestañar y con cara seria: "Ah, eso. Yo la compro por los artículos". Y es que Playboy, aparte de ser una publicación pionera del porno-soft también ha tenido, en los Estados Unidos, una rica historia literaria. Norman Mailer escribió en sus páginas; hubo una histórica entrevista con Marshall McLuhan; Alex Haley entrevistó a Martin Luther King entre fotos de bellezas desnudas (blancas). En 1968, publicaron cuentos de Alberto Moravia y un debate entre Truman Capote, Lawrence Durrell, James T. Farrell, Allen Ginsberg, Le Roi Jones, Arthur Miller, Henry Miller, Norman Podhoretz, Georges Simenon, Isaac Bashevis Singer, William Styron y John Updike. Bueno, estos antecedentes bastan para darse una idea. Ahora las cosas no son como ayer, pero en un gesto a su pasado literario la edición estadounidense de Playboy publicará un adelanto de la controversial novela póstuma de Vladimir Nabokov. (...) Según un artículo de The Wall Street Journal en su edición de hoy, la prestigiosa revista literaria The New Yorker rechazó la oferta de publicar un adelanto de la novela que trata de la tristeza de un hombre que tiene una esposa promiscua y que recuerda, a la vez, una vieja obsesión sexual con una chica más joven que él. El sitio de Amazon.com ya anuncia la fecha de publicación de la novela para el 17 de noviembre de este año por la prestigiosa casa Alfred Knopf, mientras que la mencionada nota de The Wall Street Journal afirma que el fragmento de 5000 palabras de la novela que será publicado en Playboy saldrá en su edición de diciembre de este año. Nabokov tenía una manera curiosa de escribir sus novelas: lo hacia en fichas. Según adelanta Amazon, el manuscrito de El original de Laura consistía de 138 fichas. Como libro tendrá un total de 304 páginas, el subtítulo de Una novela en fragmentos y llevará un prefacio de Dimitri Nabokov que, seguramente, justificará su decisión de desobedecer los deseos escritos de su padre. No será, por otro lado, la primera vez que Nabokov aparezca en las páginas de la revista erótica y de la buena vida. En 1969 un largo extracto de su novela Ada fue publicado en Playboy, revista que además en 1964 había publicoado una larga entrevista con el autor.

10 julio, 2009

Las pestes en la literatura

A veces, la literatura es prisma por el que se refractan muchos sucesos que la humanidad ha vivido o quizá vivirá. Pienso en La carretera de Cormac McCarthy y me da escalofrios. Las pandemias -en buena cuenta- han sido un tema recurrente desde el siglo VI, tal como lo demuestra el artículo de Patricia Suárez en Revista Ñ. "En algunas ocasiones, los escritos sobre catástrofes tienen el mero objeto de ser una crónica de los sucesos de un pueblo, pero en otros se convierten en verdaderas obras literarias". Las pestes narradas, en un repaso por grandes obras de la literatura:


Un escritor es como un perro al que le tiran un hueso. Acontecimientos históricos, situaciones dramáticas, revoluciones sociales, cataclismos y hasta la peste, lo estimulan a escribir. La peste -la pandemia- es un leit motiv sobre una situación límite: siendo como es, desastre de la Naturaleza, plantea una guerra al organismo y a la sociedad. Por una parte, las únicas y últimas armas con que cada persona cuenta para enfrentarla son las de su sistema inmunológico; y por otra exige a quienes gobiernan un pueblo, la información, solidaridad, medidas sanitarias y asistencia necesarias para sobrevivir. Un estado empestado, enfermo, es un estado de guerra, será la conclusión de Albert Camus en su novela La peste (1947). (...) Procopio de Cesarea, primer escriba o archivista del tiempo de Justiniano, registró en su Historia la primera pandemia de la que el mundo tiene conocimiento, que comenzó en el 540 d. Cristo y asoló el reino de Bizancio, diezmando su población en un 40%. Los síntomas que Procopio describe son propios de la llamada peste bubónica, aunque por ese entonces no se la definió así, sino que se la llamó -y así pasó a la historia- como la plaga justiniana. Nadie supo por qué remitió la peste, y la gente empezó a pensar en fenómenos cíclicos.Sin embargo la Peste con mayúscula, la que redujo a la mitad la población de Europa y que grabó para siempre una huella mnémica en los hombres de horror a las ratas, fue la de 1348. Según Giovanni Villani, autor de las Crónicas Florentinas, la peste comenzó el año anterior luego del desembarco de cuatro galeras genovesas que provenían de Turquía. Traían a bordo unas ratitas negras, las cuales eran picadas por una pulga que luego pasó a picar a los humanos. Villani relata que el conteo de las muertes era siempre grosso modo, porque no hubo censos ni precisiones por la rapidez con que atacó la peste. Las glándulas de ingles y axilas se hinchaban en forma de bubas -lo que dio a la enfermedad el nombre de peste bubónica- y muslos y brazos se cubrían de manchas negras; el enfermo moría de tres a cinco días después. Los sacerdotes que los asistían en sus últimos momentos, acababan contagiados; por eso el Papa decreto el perdón de los pecados a los sacerdotes que no se animaran a servir a los moribundos. (...) Muchos, según Bocaccio, no pensaban lo mismo: sobre un grupo de hombres y mujeres que huyen a la campiña, erige él su Decamerón. También la peste negra cesó, sin que nadie supiera a que se debió. Hoy se sabe que es un bacilo llamado Yersinia -su descubridor fue Alexander Yersin- y que la peste puede ser controlada tanto con medidas preventivas como en individuos afectados. Quinientos años después del libro de Bocaccio, cuando ya la peste es curable, Albert Camus finalizará su La peste diciendo que se esconde y acecha en cualquier parte.Pero antes de que la ciencia diera cierta calma a los humanos, la peste asoló otra vez Europa en 1664, haciendo foco esta vez en Holanda y desparramándose por el continente. También aquí se debió a que unos marinos desembarcaron sus mercaderías de Turquía. Para ese entonces, Daniel Defoe tenía cinco años y en 1722 escribió la novela Diario del Año de la Peste relatando los acontecimientos, con ese estilo innovador, entre la ficción y el periodismo. Quien narra la crónica es un talabartero que prefiere no abandonar su negocio en Londres. (Alberto Moravia escribirá en 1957 La Campesina, haciendo jugar las equivalencias entre peste y guerra: una almacenera tampoco quiere abandonar su negocio en la Italia en guerra y cuando lo hace, se sume en la desgracia). El talabartero de Defoe sobrevive a la peste y es testigo de los estragos: el remate de su novela es una rima que él solía repetirse como una oración mágica personal: "Una terrible peste hubo en Londres/ En el año sesenta y cinco/ Que arrasó con cien mil almas/ ¡Y sin embargo estoy vivo!"

09 julio, 2009

Vargas Llosa: "Su idea del Perú es la de una patria que puede acomodar la diversidad"

Mario Vargas Llosa, con motivo del 400 aniversario de la publicación de los Comentarios Reales de los Incas del Inca Garcilaso de la Vega, fue invitado por la British Library para hablar del cronista mestizo considerado como el "primer escritor peruano (en el sentido de mestizaje)". Vargas Llosa resaltó al Inca como el punto de partida de la universalización de la lengua castellana y como el referente hispano-americano de un "humanismo sin fronteras":

Esta obra convirtió al Inca Garcilaso en "el primer escritor de su era en hacer que la lengua de Castilla trascendiera fronteras", en palabras del escritor y académico, que estuvo acompañado por el historiador británico John Hemming, uno de los grandes conocedores de la cultura inca, y del psicoanalista peruano Max Hernández. Según Vargas Llosa, el Inca -considerado el primer mestizo de Perú y el gran cronista de la Historia antigua de su país- "perpetró un robo lingüístico y literario de imprevisibles consecuencias: tomó posesión del español, la lengua de los conquistadores, y la convirtió en una propiedad del mundo entero". Pero su legado fue más allá del puramente literario o historiográfico, ya que fue también un pionero a la hora de entender que Perú tenía que ser visto como una tierra de diversidad. El Inca Garcilaso vio que "no hay incompatibilidad entre el patriotismo inca y el patriotismo español", argumentó Vargas Llosa, quien por esta razón opinó que "nadie debería utilizar sus bellas páginas para propósitos o prejuicios nacionalistas". "El autor de Los Comentarios Reales es lo diametralmente opuesto a las limitaciones nacionalistas. Su idea del Perú es la de una patria que puede acomodar la diversidad, que admira la capacidad de los incas para abrirse a otras culturas e incorporarlas a su propia alma", manifestó. En este sentido, recordó que el Inca Garcilaso, hijo de español y de inca, "logró ser muchas cosas sin traicionar ninguna de ellas: indio, mestizo, blanco, hispanohablante, quechuahablante, italianohablante, un hombre de Cuzco y de Montilla, indio y español, americano y europeo, un hombre universal". Su concepto de patria fue el de "un vasto conglomerado que más o menos coincide con la Humanidad en general", destacó Vargas Llosa, quien defendió que este concepto "deriva de sus intuiciones, de sus lecturas universales, de su sensibilidad y de ese humanismo sin fronteras que absorbió de la literatura renacentista".

Adiós Enrique Congrains Martin

Enrique Congrains Martín, uno de los más reveladores escritores del realismo urbano de la generación del 50, falleció el lunes en Cochabamba, Bolivia, a los 77 años. Según informó ayer su hijo Alfredo Congrains, el novelista presentó el domingo problemas respiratorios y fue internado de emergencia en un hospital de la ciudad andina. Su salud se resintió a eso de la 1 p.m., y le sobrevino un paro cardíaco. Conocido por su carácter complejo y extravagante, el autor de una novela tan cruda como “No una, sino muchas muertes” y de cuentos tan conmovedores como “El niño de junto al cielo”, Congrains Martín (Lima, 1932), desapareció del medio literario local para emprender fuera del país proyectos editoriales ajenos a la literatura. En palabras de Oswaldo Reynoso: Congrains "contaba sobre la pobreza urbana pero no desde arriba (...) lo hacía desde la misma calle, pues era un escritor que sentía afecto por las clases populares. En las pocas veces que lo tarté me di cuenta que era un compañero leal". Descansa en paz.

06 julio, 2009

Los poemas no reconocidos de Borges

El artista Guillermo Roux cuenta cómo el escritor le entregó a su mujer seis de sus poemas ( uno fue reconocido pero los demás son 5 sonetos que se le atribuyen a Borges, publicados en distintos medios del mundo). Un camino que se inició hace casi 24 años. Poemas que habrían sido de Borges, en una historia digna de un cuento:

Es una historia rara, rarísima. Bien podría ser un cuento de Borges", comenta el artista plástico Guillermo Roux mientras escarba papeles desparramados en la mesa de su casa. Claro que no son papeles cualquiera, se trata de las copias de seis poemas que, cuenta Roux y su compañera Franca Beer, Borges les entregó en setiembre de 1985. Uno de los cuales apareció dos años más tarde en el bolsillo del médico colombiano Héctor Abad, el día en que fue asesinado, y décadas después movilizó a su hijo, el escritor Héctor Abad Faciolince, en la búsqueda y verificación de su origen. Sólo uno de los poemas, titulado "El testigo" estaba incluido en Obra poética, de Borges publicada por Emecé en 1977, los demás no forman parte de la obra editada del autor de Ficciones, sólo anduvieron un camino de sombras, un camino propio que ahora parece replegarse sobre la mesa y los recuerdo de Franca Beer y Guillermo Roux."Debería comenzar por el principio", postula Beer y aclara que todo se inició con un pedido de su amigo Jean Dominique Rey, el poeta, crítico de arte y periodista francés que tras una temporada en Buenos Aires, durante la cual trabajó en la obra de Roux para lo que serían los textos de un libro sobre el artista que publicó La Rizzoli de Nueva York en 1986, les manifestó a sus amigos el deseo de ver a Borges. "Nosotros que conocíamos a Borges desde hacía tiempo le pedimos una entrevista a la accedió sin problemas. Arreglamos un día y fuimos los tres", explica Beer.En el encuentro, Rey conversó con el poeta mientras Roux le realizó un retrato -que aquí se reproduce por primera vez- y Beer hizo algunas fotos. Antes de retirarse, según cuentan, el francés le pidió a Borges algunos poemas para publicar junto a la entrevista, y éste accedió diciendo que buscaría algunos y se los daría al día siguiente. Pero aquel 29 de septiembre de 1985, era él último día de Rey en Buenos Aires por lo que la encargada de pasar por los poemas, para remitírselos al francés, fue Beer."Cuando llegué a su casa, al otro día, Borges me dijo que no había buscado aún los poemas pero que yo podía ayudarlo. Me pidió que fuera a su dormitorio, a un cajón en el que había varios papeles sueltos y se los leyera. Yo estaba emocionada y leía de corrido así que él me frenó y me dijo: 'No, no. Así, no. Los poemas se leen haciendo una pausa después de cada verso, sino no se alcanza a percibir su ritmo'. Volví a intentarlo. Leímos varios y él me iba diciendo cuál tomar y cual no", cuenta Beer. Hace algunos silencios, busca entre las imágenes de aquel encuentro y agrega: "En un momento di con un poema que no tenía título y se lo comenté. El escuchó mi lectura y preguntó: '¿Y qué titulo le ponemos?'. Dije un título obvio, que a él no le gustó, así que lo descartó y me dictó otro". Beer relee ahora aquellos papeles en los que copió los poemas que luego envió a Rey, y muestra un ejemplar de la revista cultural parisina Supérieur Inconnu, donde salieron publicados, junto a la entrevista y el retrato de Roux, recién en 1996. Para entonces los poemas ya habían hecho su propio camino. Beer se los había pasado a su amigo Coco Romairone, quien a su vez se los había dado a Jaime Correas, por entonces un estudiante mendocino, que propició una reducida edición. Hasta ahí el relato de Roux y Beer. De cómo llegó uno de los poemas a manos del doctor Abad surge de la historia que a partir de su hallazgo tejió su hijo Abad Faciolince, que acaba contar en el Festival Malpensante, en Colombia, y que se publicó en esta sección el martes 30 de junio. Pruebas más, pruebas menos, los poemas andan también dando vueltas por Internet, y el poeta colombiano Harold Alvarado Tenorio se los adjudica como un ejercicio de emulación del maestro.Roux y Beer desandan sus memorias, hay cosas que se les pierden, pero ponen los papeles sobre la mesa. Al momento, María Kodama no arriesga un juicio: "No quiero decir que son ni que no son de Borges. En lo que respecta a Roux puede ser... ellos tenían una relación. Aunque Borges no era una persona de dejar cosas sueltas, todo lo contrario. En este caso tendría que ver bien los textos y hablar con Roux, con Beer y Rey", dijo a Clarín el viernes, tras exponer en el Foro Internacional de Traducción "Borges, entre el escritor y el traductor".

22 junio, 2009

Saramago: "más, pero peor"

En una reciente entrevista para Revista Ñ, el Nobel José Saramago declaró que "con los blogs se está escribiendo más, pero peor". Aquí le dejo las picantes y entretenidas respuestas (para no caer en la sentencia anterior):
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-Qué tipo de ideas destina al blog?
-Ninguna en particular. Los sismógrafos no eligen los terremotos, reaccionan a los que van ocurriendo. El blog es eso, un sismógrafo. Aquellos que me han leído saben que pueden encontrarse cada día ante algo totalmente inesperado.

-¿Hay una forma distinta de escribir para el blog (más rápido, sin tanta corrección...)?
-No falta quien piense mucho para responder: "La practica del blog ha llevado a la escritura a muchas personas que antes poco o nada escribían". Lástima que muchas de ellas piensen que no merece la pena preocuparse con la calidad de estilo de lo que se escribe. El resultado está siendo que, a la vez que se escribe más, se está escribiendo peor. Personalmente cuido tanto del texto de un blog como de una página de novela.

-Al principio del libro usted escribe "El blog va iluminándole el camino al autor". ¿Qué significa eso?
-Si el blog es un espacio para la reflexión, y yo intento siempre que lo sea, no debe sorprender que ilumine a quien lo escribe. Es una consecuencia lógica

-¿Hubo algo que tuviera miedo de publicar?
-No. No soy mucho de miedos.

-¿Aparece un Saramago más explícitamente político en el blog que en las novelas?
-Una novela como "Ensayo sobre la lucidez" es más explícitamente política que todos mis blogs.

-Sin embargo, el blog sigue los hechos del mundo día a día ¿Qué es lo que más le preocupa?
-La crisis del mundo, la mierda en la que estamos metidos, la falta de perspectivas para salir. Y que la izquierda no ha encontrado una vía para solucionar este caos. Porque la crisis es la manifestación del caos en que, aunque sin saberlo, sin querer penar en ello, estábamos instalados desde hacia años. Ahora el castillo de naipes se ha venido abajo: a ver de qué manera construimos para seguir viviendo. No será con las recetas del FMI, a ver qué vías absolutamente democráticas encontramos. Sobre eso voy escribiendo cada día, sobre esto me interpelo.

Las mujeres de Hemingway

Hemingway y su tercera esposa, Pauline Pfeiffer.


Fotos y documentos de las relaciones de Ernest Hemingway con sus esposas, amantes y secretarias se exhiben en una de las exposiciones presentadas en el XII Coloquio Internacional sobre la figura del escritor norteamericano que comenzó el jueves pasado en La Habana. Las mujeres de Hemingway son la gran atracción de un encuentro internacional sobre el escritor en Cuba


La muestra reúne fotos, documentos y objetos que estarán expuestos todo el año en la famosa habitación 511 del Hotel "Ambos Mundos" de la capital cubana, donde Hemingway vivió en la década del treinta. Las imágenes de Agnes Von Korowsky, la enfermera que fue su primer amor e inspiró la novela Adiós a las armas, comparten espacio con las fotografías de sus esposas Hadley Richardson, Marta Gelhorn, Pauline Pfeiffer y Mary Welsh, y de algunas de sus amantes como la cubana Leopoldina. Imágenes de De Gelhorn, quien fue escritora y periodista y la primera esposa con la que el Nobel de Literatura convivió en la isla, se exponen algunos objetos personales y libros dedicados a Hemingway. También se exhiben cartas de Welsh, su cuarta y última esposa; un telegrama de la canadiense Jane Mason, que fue amante del escritor en La Habana en los años treinta; y un libro de poemas de la italiana Adriana Ivancich, otro de sus amores. En su libro de memorias La torre blanca, Adriana publicó fragmentos de cartas de Hemingway, quien se refería a ella como "mi amor último y verdadero". Además le escribía, "No soy un escritor lo bastante bueno como para poder decirte todo lo que te echo de menos". Adriana en tanto reflexiona en su obra: "A menudo tuve la impresión de estar junto a un jovenzuelo. A veces me daban ganas de protegerlo contra sí mismo". Gianfranco Ivancich, el hermano de la amante de Hemingway, "defendió la idea de que tuvieron un amor platónico. Pero yo creo que por la forma en que plasma en su obra a Renata, el alter ego de Adriana, es más que eso. Yo creo que fue un amor apasionado y tierno, si no fue carnal", opinó -ante la consulta de la agencia ANSA- Ada Rosa Alfonso, directora de la casa museo Hemingway . Sin embargo, uno de los personajes más atractivos de la muestra es Leopoldina, la prostituta cubana que Hemingway dejó reflejada en su libro "Islas en el Golfo" y que conoció en el bar "Floridita" de La Habana. "Es un tema muy carismático. Todos los visitantes quieren conocer cuántas mujeres tuvo Hemingway", explicó a Efe Esperanza García, a cargo del patrimonio del escritor en el Hotel "Ambos Mundos". Según la especialista, los turistas que visitan la habitación siempre "le achacan un romance nuevo" al autor de El Viejo y el mar. "Si llega un japonés, dice que Hemingway se enamoró en Japón. Si es un finlandés, también le busca novias en su país", añadió García. La muestra ha sido completada con el patrimonio que atesora la Casa Museo Hemingway en "Finca Vigía", ubicada en las afueras de La Habana, y donde el escritor vivió largas temporadas desde 1939 hasta poco antes de su muerte.

30 mayo, 2009

I Premio Cámara Peruana del Libro de Novela Breve 2009

La Cámara Peruana del Libro, con la finalidad de conmemorar el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, así como alentar la creatividad literaria de nuestra población, el fomento de lectura y promover la oferta editorial convoca al I Premio Cámara peruana del Libro de Concurso de Novela Breve 2009. El Premio es de 10000 y la publicación de la obra. Bases: Aquí

13 mayo, 2009

Homenaje a Onetti en el CC España


“LA PERFECTA REGULARIDAD DE LA MAESTRÍA”
Homenaje a Juan Carlos Onetti

La Embajada de España, La Embajada de Uruguay y el Centro Cultural de España, en el marco de las celebraciones por el centenario del nacimiento de Juan Carlos Onetti, escritor fundamental en la literatura latinomericana, han organizado dos días de conferencias, en las que se desarrollarán interesantes temas que nos acercarán un poco más a su vida y obra. Estas conferencias estarán bajo la presidencia de honor de Mario Vargas Llosa.

Jueves 14 (7:00 p.m.)
Conferencia La ficción como una realidad autónoma: asedios a la obra de Juan Carlos Onetti. A cargo de Pablo Rocca (Uruguay), Miguel Gutiérrez y Sonia Luz Carrillo (Perú). Modera: Juan Manuel Chávez (Perú).

Viernes 15 (7:00 p.m.)
Conferencia Un acercamiento testimonial a Juan Carlos Onetti. A cargo de Hortensia Campanella (Uruguay/España) y Mario Vargas Llosa (Perú). Modera: Javier Arévalo (Perú).

10 mayo, 2009

El caso Casement


Del irlandés Sir Roger Casament se va conociendo más datos, en gran medida, porque es el personaje principal del nuevo proyecto novelesco de Vargas Llosa (El sueño del Celta). Hoy, George Simons Pardo, en El Dominical, publica un artículo pasando revista a la vida de este Caballero de la Corona. El extraño caso de Roger Casement:

En abril de 1916, en plena Primera Guerra Mundial y pocos meses antes del fallido alzamiento irlandés de Pascua, Roger Casement fue capturado en un ambiguo episodio de tráfico de armas entre radicales irlandeses y alemanes. A pesar de que el incidente no sucedió en suelo británico —por lo que no le correspondía la pena capital—, Casement fue ejecutado.
Roger guardaba sus experiencias en dos grupos de diarios. En uno registraba sus aventuras humanitarias y en el otro describía con sumo detalle sus encuentros homosexuales, algo depravados incluso para nuestra época. Tras su captura, estos documentos fueron incautados. En una sociedad en la que Oscar Wilde había sido castigado en 1895 a dos años de trabajo forzoso por “cometer actos groseros con otros varones”, Casement negó la autoría de sus diarios. Sin embargo, el director de la inteligencia naval británica, Reginald Hall, los hizo públicos, con lo que arruinó las campañas de los seguidores de Casement para liberarlo.
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La tesis de la manipulación
En vísperas de las elecciones de 1924, el mismo Reginald Hall participó en la divulgación de “la carta de Zinoviev”, presidente de la Komintern rusa, dirigida a Mac Manus presidente del partido comunista inglés, en la que recomendaba directamente avivar la agitación social en el Reino Unido. La autenticidad de la carta no estaba comprobada pero igualmente la divulgaron y el partido laborista perdió los comicios. Entre los defensores de Casement, estas acciones reforzaron la tesis de que los diarios habían sido manipulados por la inteligencia británica. Fue entonces que se decretó el secreto de Estado sobre el caso de los diarios de Casement.
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Casement y el genocidio peruano
Cuando estuvo destacado en Brasil, en 1906, los ecos de sus hazañas en el Estado Libre del Congo (1883-1904) contra el genocidio llevado a cabo por Leopoldo II de Bélgica lo señalaban como el agente consular idóneo para verificar las denuncias de los viajeros norteamericanos W. Hardenburg y W. Perkins, acerca de las brutales torturas y asesinatos en la selva del Putumayo. Empresas colombianas y peruanas, como la de Julio César Arana, entre otros, abastecían de caucho a Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos, esclavizando para ello a los nativos de la Amazonía.
A comienzos del siglo XX, la presencia estatal en el Putumayo era confusa, las fronteras eran objeto de disputa entre Colombia y el Perú, donde la diplomacia vaticana actuaba como árbitro desde 1904.
Si bien Arana no era ciudadano británico, gracias al informe de Casement tuvo que responder ante la Cámara de los Comunes pues su Peruvian Amazon Company cotizaba en la bolsa de Londres. La defensa de Arana consistió en refugiarse tras la peruanización de la Amazonía: su empresa encarnaba los intereses nacionales peruanos por civilizar y llevar la presencia estatal y religiosa a la región. Los crímenes (esclavización por deudas y expropiaciones de tierras en el Putumayo) eran, según su versión, exageraciones de sus enemigos colombianos. Se comprobó, sin embargo, que la caída de los precios del caucho en 1907 llevó a Arana a exigir a sus capataces incrementar la extracción, lo que intensificó las “correrías” para conseguir más esclavos nativos. Si en el Congo se contaban por millones, en el Amazonas los crímenes se contaban por miles. Y no fue la intervención estatal peruana la que llevó la explotación del caucho a su fin —de hecho Arana llegaría al Senado del Perú como representante por Loreto—, sino el agotamiento del recurso natural.
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Existencia póstuma reciente
La reciente biografía de Séamas Ó Síochain, “Roger Casement: Imperialist, rebel, revolutionary” (Roger Casement: Imperialista, rebelde, revolucionario) ofrece una lectura amplia de una vida compleja, con episodios fascinantes como su participación en misiones de la inteligencia británica durante la Guerra de los Boers o en la crisis de Fashoda, en el Sudán. Mario Vargas Llosa aporta una nueva tesis al debate en “El sueño del celta”, título tentativo de la nueva novela que escribe basada en este personaje. Según el escritor, los diarios habrían sido en parte ficcionados por el propio Casement, acentuando así los innumerables reflejos entre memoria y fantasía, entre historia escrita e historia vivida que aún hoy lucha por ser comprendida.
Casement no podía pensar en los nativos del Congo y del Amazonas peruano si no como seres humanos esclavizados. Desarrolló, pues, una actitud contestataria hacia autoridades gubernamentales y comerciantes que expropiaban la tierra y los derechos de los nativos.
Cuando comprobó que eso también sucedía en su Irlanda natal, renunció al cuerpo diplomático en 1912 y se dedicó a la causa irlandesa. Convencido de que la compra de armas a los alemanes por parte de los rebeldes irlandeses en vísperas de la Pascua de 1916 era una locura, quiso impedirlo y fue en dicho intento que resultó capturado y luego ejecutado. Recordarlo equivale a tener presente el común denominador que hoy pervive entre Sudamérica y África: las poblaciones aledañas a zonas ricas en recursos naturales son, paradójicamente, pobres, maltratadas y olvidadas.
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La verdad sale a la luz
En 1959 el periodista inglés P. Singleton Gates logró publicar los diarios de Casement en París. Luego Angus Mitchell avivaría la controversia sosteniendo que en 1910 Casement, por una enfermedad a los ojos, escribió parte de sus diarios en lápiz, lo que los hizo fácilmente manipulables. Pero lo que llevaba a pensar en el plagio fue la divergencia en las descripciones, como si cada evento fuera narrado por dos psyches distintas: un Dr. Jekyll en los llamados “Diarios blancos”, y un Mr. Hyde en los “Diarios negros”. La polémica continuó hasta que un análisis forense realizado por la doctora Audrey Giles en el 2002 demostró que los diarios fueron escritos de puño y letra de Casement
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Más datos:
- Las raíces de lo humano, por Mario Vargas Llosa

¿De qué comeremos entonces?...señores de Google books???


Que todo el conocimiento esté al alcance de un click es algo que ni siquiera el mismo Borges hubiera imaginado. Google desde hace unos años ha planteado dicha posibilidad, y en gran medida, lo viene realizando. Sin embargo, en este colosal sueño se olvidan que en la cadena de producción, elaboración y recepción de un libro, hay agentes acaso necesarios. O por lo menos usuales. ¿Dónde quedarán los editores, las papeleras, los derechos de autor y hasta los sentimientos de los románticos amantes del libro de papel y tinta? ¿De qué comerán si todas las ganancias van al insaciable bolsillo de Google? Diego Otero, en El Dominical, hace un balance al mentado problema. ¿La biblioteca absoluta?

Jugar o no jugar monopolio
La historia es más o menos así. El 2004 Google realiza una serie de contratos con algunas de las más grandes bibliotecas públicas del mundo. El buscador informático se compromete a escanear y digitalizar los libros gratuitamente, y a devolverle a cada biblioteca una copia digital de su archivo. Hasta ahí todo bien. El 2005 el gremio de autores y la asociación de editores americanos se unen y abren una demanda a la corporación por copiar material bajo derechos de autor (fragmentos, no libros enteros) y ofrecerlo en línea. Luego de una serie de negociaciones, en octubre del año pasado, finalmente, se llega a un acuerdo. Entre otras cosas, Google destinaría una cantidad inicial de 125 millones de dólares para indemnizar a los autores cuyos derechos hayan sido violados.
Ese acuerdo debería ser ratificado por un juez en junio de este año, pero es tal la cantidad de objeciones que la decisión ha sido pospuesta hasta octubre (la idea es que el juez reciba nuevas objeciones hasta setiembre, y pueda llegar a una conclusión más justa o equilibrada). Una de las objeciones más sólidas incide en el peligro de que Google sea la única empresa con una licencia explícita para ofrecer por vía digital los libros del siglo XX; libros que, por un lado, gozan de derechos de autor pero que no están en circulación; y, por el otro, los llamados libros huérfanos, es decir, aquellos protegidos por derechos de autor pero cuyos titulares no han sido identificados. La pregunta obvia es: ¿cómo así una corte permite a una empresa tener el monopolio de todos esos libros?
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Otras objeciones
En declaraciones a la prensa, Brewster Kahle, representante de Internet Archive, una de las más importantes instituciones sin fines de lucro dedicadas a construir una biblioteca virtual, afirmó que el gremio de autores y la asociación de editores americanos convocaron una demanda colectiva. Es decir, una demanda que pretendía representar a “todos aquellos involucrados en los libros del siglo XX”. El problema, claro, es que no solo entablaron esa demanda por daños ya infligidos, sino que plantearon las reglas para negociar en el futuro. Lo que significaría, en otras palabras, que se pretende establecer todo un nuevo régimen de derechos de autor definido en relación con las necesidades y los proyectos de Google. ¿Estaríamos, entonces, no solo frente un monopolio sino a un sistema legal prácticamente hecho a medida?
El escritor peruano Iván Thays, a través de su blog (
notasmoleskine.blogspot.com), subrayó en su momento otra de las objeciones. Una que atañe directamente a los autores. En los últimos meses, luego del acuerdo ya mencionado, Google lanzó una enorme y curiosa campaña internacional —a través de los más diversos medios de prensa, invirtiendo varios millones de dólares— en la que solicitan a todos los escritores que se contacten con ellos (y no al revés, como sería lo habitual y lógico) para evitar ser digitalizados y colgados en línea. Pero eso no es lo más raro. “Si no lo hace en un plazo relativamente breve”, comenta Thays, “dan por “sentado” que el autor está conforme en ser digitalizado y pueden hacerlo libremente y, además, no tienen ningún reparo en hacer negocio luego con esa versión”.
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¿Book stars on tour?
El futuro de los libros es digital y en línea. Eso está claro. Pero suena más que peligrosa la posibilidad de que exista una sola gran biblioteca de bibliotecas en la red, controlada por una sola gran corporación. Como dice Kahle: “Si ellos van a ser la biblioteca con la que crecerá la siguiente generación, entonces podrán decidir quién tendrá acceso a los trabajos, y si sucede que uno está leyendo un libro, entonces ellos necesariamente lo sabrán”. ¿Alguien mencionó a Orwell? El “affaire” de Google es, finalmente, una cuestión de poder y posibilidades de competencia. Pero lo más probable es que con los libros suceda lo mismo que con la industria musical. Con la salvedad de un detalle: el escritor y el editor no podrán hacer exitosos conciertos para promocionar el libro que correrá, como los discos, por los programas para compartir información que ya hoy ofrece Internet. ¿De qué comerán entonces?
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ARCHIVOS DEL FUTURO
El programa de búsqueda de libros de Google —books.google.com— viene creando desde hace algunos años un gran archivo, a la manera de una biblioteca virtual. Para construir este archivo, Google se ha asociado con varias bibliotecas del mundo, y ha planteado un programa de afiliación para autores. De aprobarse finalmente el acuerdo entre la corporación y los demandantes (ver artículo), Google podrá mostrar ya no solo fragmentos de los más de siete millones de libros descatalogados con que hoy cuenta su archivo, sino ofrecer a la venta versiones digitales de esos mismos libros. Pero no solo eso. Google Books servirá también como una base de datos para los libros que circulan hoy día: a través del buscador uno podrá acceder a una vista previa del libro y, eventualmente, podrá adquirirlo.

Vuelve Bryce


Hoy en El Comercio, aparece un artículo a propósito de “La esposa del Rey de las Curvas”, el más reciente libro de cuentos de Alfredo Bryce Echenique. Entre otros datos acerca del libro, Bryce a confirmado que ha mudado permanentemente su laboratorio creativo a Lima (¿será por la gripe porcina?) y que está enfrascando en un nuevo proyecto novelesco: "un anti “Mundo para Julius”: la historia de una familia en decadencia a lo largo de tres generaciones". Para ello, visitará lugares de la Lima de sus recuerdos. Desear ir a "sitios viejos, a Magdalena, San Miguel, los Barrios Altos, lugares donde vivieron parientes míos o solía ir a pasear. Solo quiero saber qué es lo que siento al visitarlos, me da curiosidad volver a ver la Lima que fue, la Lima de mi infancia y adolescencia, hasta que me fui a Europa a los 25 años”. La vuelta del rebelde metafísico:

“Estaba nostálgico del género del cuento. Yo empecé con un libro de cuentos, seguí con una novela, y pensé que siempre publicaría de esa manera, alternando la ficción larga con la corta. Pero la proporción se invirtió: los cuentos pasaron a ser menos y las novelas más. Haciendo el balance de mi vida de escritor a esta edad, pensé que faltaba un quinto libro de cuentos. El proceso de este libro ha estado lleno de simbologías: escribí cinco relatos en Barcelona, donde estaba terminando de vivir, y cinco en Lima, donde estoy empezando a vivir. Pero al final quedé muy contento con el libro. Ya ha empezado a generar reacciones entre la crítica aquí, que han sido bastante positivas, y pronto lo publicaré en España con Anagrama”, asegura el escritor desde la novísima (y magnífica) biblioteca de su casa en Miraflores. “Vivimos en un mundo en el que todos escriben novelas. Pero el cuento es un género todavía más exigente, porque demanda una perfección y tiene una serie de reglas que yo no suelo cumplir, como la brevedad, la concisión, el efecto sorpresa González Vigil ha escrito algo sobre eso, precisamente, en su reseña de El Comercio: trato los cuentos como si no fueran cuentos. Ricardo Palma, para desesperación de González Prada y Luis Loayza —entre los críticos modernos, tampoco respetaba esas reglas. Es que son costumbres, no leyes”. (...) Bryce por ahora anda desandando los pasos de su propia adolescencia y juventud, mientras realiza las indagaciones pertinentes para lo que será una nueva novela, quizás la más ambiciosa de su producción última. Por ello, viene recorriendo nuevamente los escenarios de su pasado, las casas en las que vivió alguna vez, los antiguos barrios, lo que queda de aquellos paisajes que marcaron sus años formativos. “Esta investigación no es algo topográfico, porque no soy un escritor realista, como Mario Vargas Llosa, por ejemplo. Esta novela será algo así como un anti “Mundo para Julius”: la historia de una familia en decadencia a lo largo de tres generaciones. Por un lado me ha dado mucha curiosidad volver a ver sitios en los que fui muy feliz, como la casa que tenía mi abuelo en la avenida Salaverry y que luego la compró la logia masónica. Ya estoy haciendo las gestiones para poder entrar, porque los masones suelen tomar muchas precauciones, sobre todo con sus templos, como este. Con este libro quiero reencontrarme con la ciudad, aunque solo quiero ir a los sitios viejos, a Magdalena, San Miguel, los Barrios Altos, lugares donde vivieron parientes míos o solía ir a pasear. Solo quiero saber qué es lo que siento al visitarlos, me da curiosidad volver a ver la Lima que fue, la Lima de mi infancia y adolescencia, hasta que me fui a Europa a los 25 años”, asegura el escritor, quien pronto volverá a España para inaugurar los cursos de verano y dictar conferencias en la Universidad Complutense de Madrid.

Centenario de Onetti

(Montevideo, 1909 - Madrid, 1994)

Celebrar a Onetti es celebrar a uno de los más geniales narradores que ha dado latinoamericana. Se está publicando su obra reunida, se están dando mesas redondas a propósito de su obra (Dos miradas sobre Onetti, en un emotivo homenaje )y en fin, todo lo que se pueda para celebrar el centenario de su nacimiento el próximo 1 de julio. en Aquí un cuento suyo:

Bienvenido, Bob

Es seguro que cada día estará más viejo, más lejos del tiempo en que se llamaba Bob, del pelo rubio colgando en la sien, la sonrisa y los lustrosos ojos de cuando entraba silenciosamente en la sala, murmurando un saludo o moviendo un poco la mano cerca de la oreja, e iba a sentarse bajo la lámpara, cerca del piano, con un libro o simplemente quieto y aparte, abstraído, mirándonos durante una hora sin un gesto en la cara, moviendo de vez en cuando los dedos para manejar el cigarrillo y limpiar de cenizas la solapa de sus trajes claros.

Igualmente lejos —ahora que se llama Roberto y se emborracha con cualquier cosa, protegiéndose la boca con la mano sucia cuando toso— del Bob que tomaba cerveza, dos vasos solamente en la más larga de las noches, con una pila de monedas de diez sobre su mesa de la cantina del club, para gastar en la máquina de discos. Casi siempre solo, escuchando jazz, la cara soñolienta, dichosa y pálida, moviendo apenas la cabeza para saludarme cuando yo pasaba, siguiéndome con los ojos tanto tiempo como yo me quedara, tanto tiempo como me fuera posible soportar su mirada azul detenida incansablemente en mí, manteniendo sin esfuerzo el intenso desprecio y la burla más suave. También con algún otro muchacho, los sábados, alguno tan rabiosamente joven como él, con quien conversaba de solos, trompas y coros y de la infinita ciudad que Bob construiría sobre la costa cuando fuera arquitecto. Se interrumpía al verme pasar para hacerme el breve saludo y no sacar los ojos de mi cara, resbalando palabras apagadas y sonrisas por una punta de la boca hacia el compañero que terminaba siempre por mirarme y duplicar en silencio el silencio y la burla.

A veces me sentía fuerte y trataba de mirarlo: apoyaba la cara en una mano y fumaba encima de mi copa mirándolo sin pestañear, sin apartar la atención de mi rostro que debía sostenerse frío, un poco melancólico. En aquel tiempo Bob era muy parecido a Inés; podía ver algo de ella en su cara a través del salón del club, y acaso alguna noche lo haya mirado como la miraba a ella. Pero casi siempre prefería olvidar los ojos de Bob y me sentaba de espaldas a él y miraba las bocas de los que hablaban en mi mesa, a aveces callado y triste para que él supiera que había en mí algo más que aquello por lo que había juzgado, algo próximo a él; a veces me ayudaba con unas copas y pensaba “querido Bob, andá a contárselo a tu hermanita”, mientas acariciaba las manos de las muchachas que estaban sentadas a mi mesa o estiraba una teoría sobre cualquier cosa, para que ellas rieran y Bob lo oyera.

Pero ni la actitud ni la mirada de Bob mostraban ninguna alteración en aquel tiempo, hiciera yo lo que hiciera. Sólo recuerdo esto como prueba de que él anotaba mis comedias en la cantina. Tenía un impermeable cerrado hasta el cuello, las manos en los bolsillos. Me saludó moviendo la cabeza, miró alrededor enseguida y avanzó en la habitación como si me hubiera suprimido con la rápida cabezada: lo vi moverse dando vueltas a la mesa, sobre la alfombra, andando sobre ella con sus amarillentos zapatos de goma. Tocó una flor con un dedo, se sentó en el borde de la mesa y se puso a fumar mirando el florero, el sereno perfil puesto hacia mí, un poco inclinado, flojo y pensativo. Imprudentemente —yo estaba de pie recostado contra el piano— empuje con mi mano izquierda una tecla grave y quedé ya obligado a repetir el sonido cada tres segundos, mirándolo.

Yo no tenía por él más que odio y un vergonzante respeto, y seguí hundiendo la tecla, clavándola con una cobarde ferocidad en el silencio de la casa, hasta que repentinamente quedé situado afuera, observando la escena como si estuviera en lo alto de la escalera o en la puerta, viéndolo y sintiéndolo a él, Bob, silencioso y ausente junto al hilo de humo de su cigarrillo que subía temblando; sintiéndome a mí, alto y rígido, un poco patético, un poco ridículo en la penumbra, golpeando cada tres exactos segundos la tecla grave con mi índice. Pensé entonces que no estaba haciendo sonar el piano por una incomprensible bravata, sino que lo estaba llamando; que la profunda nota que tenazmente hacía renacer mi dedo en el borde de cada última vibración era, al fin encontrada, la única palabra pordiosera con que podía pedir tolerancia y comprensión a su juventud implacable. Él continuó inmóvil hasta que Inés golpeó la puerta del dormitorio antes de bajar a juntarse conmigo. Entonces Bob se enderezó y vino caminando con pereza hasta el otro extremo del piano, apoyó un codo, me moró un momento y después dijo con una hermosa sonrisa: “Esta noche es una noche de lecho o de whisky? ¿Ímpetu de salvación o salto en el vacío?”.

No podía contestarle nada, no podía deshacerle la cara de un golpe; dejé de tocar y fui retirando lentamente la mano del piano. Inés estaba en la mitad de la escalera cundo él me dijo: “Bueno, puede ser que usted improvise”.

El duelo duró tres o cuatro meses, y yo no podía dejar de ir por las noches al club —recuerdo, de paso, que había campeonato de tenis por aquel tiempo— porque cuando me estaba por algún tiempo sin aparecer por allí, Bob saludaba mi regreso aumentando el desdén y la ironía en sus ojos y se acomodaba en el asiento con una mueca feliz.

Cuando llegó el momento de que yo no pudiera desear otra solución que casarme con Inés cuanto antes, Bob y su táctica cambiaron. No sé cómo supo mi necesidad de casarme con su hermana y de cómo yo había abrazado esa necesidad con todas las fuerzas que me quedaban. Mi amor por aquella necesidad había suprimido el pasado y toda atadura con el presente. No reparaba entonces en Bob; pero poco tiempo después hube de recordar cómo había cambiado en aquella época y alguna vez quedé inmóvil, de pie en la esquina, insultándolo entre dientes, comprendiendo que entonces su cara había dejado de ser burlona y me enfrentaba con seriedad y un intenso cálculo, como se mira un peligro o una tarea compleja, como se trata de valorar el obstáculo y medirlo con las fuerzas de uno. Pero yo no le daba ya importancia y hasta llegué a pensar que en su cara inmóvil y fija estaba naciendo la comprensión por lo fundamental mío, por un viejo pasado de limpieza que la adorada necesidad de casarme con Inés extraía de debajo de los años y sucesos para acercarme a él.

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Reynoso editado en Argentina

Carátula de Radar Libros. Fuente: radarlibros Carátula de Radar Libros. Fuente: radarlibros Carátula de Radar Libros. Fuente: radarlibros
Carátula de Radar Libros. Fuente: radarlibros
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Y cuando hace unos meses se debatía el por qué José Miguel Oviedo no había incluído en su Historia de Literatura hispanoamericana a Oswaldo Reynoso, y la respuesta era que la obra del autor arequipeño no tenía una repercusión continental. Ahora, con esta noticia, habrá que volver analizar dicha postura. "Contemporáneo de Julio Ribeyro y Mario Vargas Llosa, Oswaldo Reynoso es uno de los secretos mejor guardados y aún muy resistido de la literatura peruana (el subrayado es mío). En los ’60, Reynoso, declarado marxista, publicó Los inocentes, suerte de Juguete rabioso limeño, libro que provocó reacciones bien encontradas. Ahora se publica en Argentina En octubre no hay milagros (Ediciones El Andariego), su segunda novela de 1965. Homoerotismo, miseria y vitalidad en un momento crucial en que la ciudad se expandía hacia sus propios límites". Así se presenta el extenso artículo de Mariana Enriquez en Radarlibros. El marxista rabioso:

En octubre no hay milagros no fue un libro bien recibido por la crítica allá por mediados de los ’60, y eso a pesar de que el primer libro de Reynoso, Los inocentes (1961), había sido celebrado nada menos que por José María Arguedas. En el influyente diario El Comercio, por ejemplo, el crítico José Miguel Oviedo escribió: “Trataremos a su autor como lo que evidentemente es: un autor fascinado por la abyección, la morbosidad y la inmundicia en que se revuelca el hombre de esta misma pudibunda ciudad. Las relaciones sexuales son un camino de perfección en la perversidad: la sodomía no basta y se le injertan estímulos (drogas, bestialismo, alcohol). Hay páginas hediondas que deben arrojarse, sin más, a la basura y el autor es un marxista rabioso”. Extrañamente, entre los poquísimos defensores de En octubre no hay milagros –novela que, sin más, podemos considerar uno de los frescos urbanos más importantes de la literatura latinoamericana– fue Mario Vargas Llosa, quien hoy está a mundos de distancia de Reynoso en cuanto a sus opiniones políticas. Pero entonces supo ver la importancia de esta flor en la mugre: “La novela de Reynoso no es pornografía ni es obscena”, escribió en Expreso, 1966: “Es un libro de una crudeza fría y áspera como la realidad que la inspira y tiene los altos méritos –raros, entre nosotros– de la insolencia y de la ambición. El ha querido trazar un fresco verídico y múltiple de Lima, una radiografía horizontal y vertical de la ciudad, tal como lo hizo con México Carlos Fuentes en La región más transparente, y lo ha conseguido en gran parte”. ¿Qué tenía En octubre no hay milagros para causar tal revuelo? Por un lado, el registro hasta entonces muy raro en la literatura peruana, del habla y las costumbres de las clases populares. Por otro, y quizá aún más impactante, la aparición de personajes gays, de jóvenes que se prostituyen para solaz de los poderosos, de cuerpos esbeltos deseados en las calles de Lima. Esto ya aparecía en Los inocentes, la colección de cuentos sobre adolescentes que convirtió a Reynoso en escritor de iniciación y a su libro en talismán. “Ahoritita le saco la mierda a ese viejo que simula ver la vitrina cuando en realidad me come con los ojos. Está mira que te mira que te mira. Pensará: camisa roja y pichón en cama. Simulo no verlo. Su mirada quema. Seguramente estoy sonrojado. Eso le gusta: inocencia y pecado”, escribe en el primer cuento. El que habla es Cara de ángel, uno de los personajes más célebres de la literatura peruana. Los inocentes tuvo una reedición definitiva en 2006, vía la editorial independiente Estruendomudo, dirigida por el muy joven editor Alvaro Lasso, que dice en charla con Radarlibros: “Decidí reeditarlo porque las ediciones que había no hacían justicia al libro. Aunque todos sabíamos que era un clásico, las ediciones tenían problemas de erratas y diseños poco llamativos que no correspondían a la agresiva belleza del texto. Entonces decidí que era necesario preparar una edición bien cuidada, y ya que estaba en ello, con material adicional. Oswaldo aceptó gustoso nuestra propuesta, y fue tan generoso que nos abrió su cajón de los recuerdos cuando le hablamos del material extra, por eso contamos con tantas fotos personales y de juventud”. ¿Qué significa Los inocentes, y por lo tanto la figura de Reynoso, para los jóvenes escritores y lectores peruanos? Explica Lasso: “Es un libro muy comentado e influyente en la última generación de narradores. Lo han leído muchísimos peruanos, y en especial gente de los estratos más bajos, gracias a que el propio Oswaldo se va de gira por los colegios de provincia todos los años. En los espacios sociales desde los cuales se dicta el canon peruano, en cambio, se le ningunea. Antes, en los ’70, se criticaba al autor por ser gay y por usar groserías en sus textos, y ahora se le critica por mantener su ideología de izquierda. Pero si hablamos de un verdadero transgresor en la literatura peruana, de un narrador que debe estar sentado en la misma fila que Vargas Llosa, Bryce Echenique y Arguedas, ése es Oswaldo Reynoso”.

02 mayo, 2009

Inéditos de Cortázar

Foto: Odile Montserrat / SYGMA / CORBIS

No hay nada que hacer, escritores como Cortázar siguen, después de muertos, generando expectativa y goce. Hace unos días salieron a la luz unas cartas, ahora, el suplemento adn Cultura, publica un anticipo exclusivo de un próximo libro con cuentos inéditos, crónicas y artículos del gran escritor argentino . Papeles inesperados es el título del libro de casi 500 páginas. ¡Una gran publicación póstuma! Aquí, el inicio del cuento Manuscrito hallado junto a una mano

Llegaré a Estambul a las ocho y media de la noche. El concierto de Nathan Milstein comienza a las nueve, pero no será necesario que asista a la primera parte; entraré al final del intervalo, después de darme un baño y comer un bocado en el Hilton. Para ir matando el tiempo me divierte recordar todo lo que hay detrás de este viaje, detrás de todos los viajes de los dos últimos años. No es la primera vez que pongo por escrito estos recuerdos, pero siempre tengo buen cuidado de romper los papeles al llegar a destino. Me complace releer una y otra vez mi maravillosa historia, aunque luego prefiera borrar sus huellas. Hoy el viaje me parece interminable, las revistas son aburridas, la hostess tiene cara de tonta, no se puede siquiera invitar a otro pasajero a jugar a las cartas. Escribamos, entonces, para aislarnos del rugido de las turbinas. Ahora que lo pienso, también me aburría mucho la noche en que se me ocurrió entrar al concierto de Ruggiero Ricci. Yo, que no puedo aguantar a Paganini. Pero me aburría tanto que entré y me senté en una localidad barata que sobraba por milagro, ya que la gente adora a Paganini y además hay que escuchar a Ricci cuando toca los Caprichos . Era un concierto excelente y me asombró la técnica de Ricci, su manera inconcebible de transformar el violín en una especie de pájaro de fuego, de cohete sideral, de kermesse enloquecida. Me acuerdo muy bien del momento: la gente se había quedado como paralizada con el remate esplendoroso de uno de los caprichos, y Ricci, casi sin solución de continuidad, atacaba el siguiente. Entonces yo pensé en mi tía, por una de esas absurdas distracciones que nos atacan en lo más hondo de la atención, y en ese mismo instante saltó la segunda cuerda del violín. Cosa muy desagradable, porque Ricci tuvo que saludar, salir del escenario y regresar con cara de pocos amigos, mientras en el público se perdía esa tensión que todo intérprete conjura y aprovecha. El pianista atacó su parte, y Ricci volvió a tocar el capricho. Pero a mí me había quedado una sensación confusa y obstinada a la vez, una especie de problema no resuelto, de elementos disociados que buscaban concatenarse. Distraído, incapaz de volver a entrar en la música, analicé lo sucedido hasta el momento en que había empezado a desasosegarme, y concluí que la culpa parecía ser de mi tía, de que yo hubiera pensado en mi tía en mitad de un capricho de Paganini. En ese mismo instante se cayó la tapa del piano, con un estruendo que provocó el horror de la sala y la total dislocación del concierto. Salí a la calle muy perturbado y me fui a tomar un café, pensando que no tenía suerte cuando se me ocurría divertirme un poco.
Debo ser muy ingenuo, pero ahora sé que hasta la ingenuidad puede tener su recompensa. Consultando las carteleras averigüé que Ruggiero Ricci continuaba su tournée en Lyon. Haciendo un sacrificio me instalé en la segunda clase de un tren que olía a moho, no sin dar parte de enfermo en el instituto médico-legal donde trabajaba. En Lyon compré la localidad más barata del teatro, después de comer un mal bocado en la estación, y por las dudas, por Ricci sobre todo, no entré hasta último momento, es decir hasta Paganini. Mis intenciones eran puramente científicas (pero es la verdad, no estaba ya trazado el plan en alguna parte) y como no quería perjudicar al artista, esperé una breve pausa entre dos caprichos pera pensar en mi tía. Casi sin creerlo vi que Ricci examinaba atentamente el arco del violín, se inclinaba con un ademán de excusa, y salía del escenario. Abandoné inmediatamente la sala, temeroso de que me resultara imposible dejar de acordarme otra vez de mi tía. Desde el hotel, esa misma noche, escribí el primero de los mensajes anónimos que algunos concertistas famosos dieron en llamar las cartas negras. Por supuesto Ricci no me contestó, pero mi carta preveía no sólo la carcajada burlona del destinatario sino su propio final en el cesto de los papeles. En el concierto siguiente -era en Grenoble- calculé exactamente el momento de entrar en la sala, y a mitad del segundo movimiento de una sonata de Schumann pensé en mi tía. Las luces de la sala se apagaron, hubo una confusión considerable y Ricci, un poco pálido, debió acordarse de cierto pasaje de mi carta antes de volver a tocar; no sé si la sonata valía la pena, porque yo iba ya camino del hotel.
(...)

También han publicado los textos inéditos:

19 abril, 2009

Manuscrito de "Madame Bovary" en internet

Folio 1

Noticia más que bomba para los fetichistas literarios. El manuscrito original de la mejor novela del XIX ya están disponibles en la web. Son 4.500 hojas manuscritas de la célebre novela que Flaubert publicó en 1857. "Durante dos años, un grupo de 130 transcriptores voluntarios de –provenientes de 17 países como Argentina, Japón o Tailandia–, pasaron en limpio las tachaduras y anotaciones del manuscrito original, que ya está disponible de manera gratuita para los internautas". "Madame Bovary", tal y como la escribió Gustave Flaubert, ya está disponible en Internet

El equipo que elaboró la página surgió de la colaboración entre la Universidad de Rouen –ciudad natal del Flaubert, situada al norte del país– y la Biblioteca Municipal de la misma localidad, y estuvo dirigido por el profesor Yvan Leclerc, especialista en el escritor.Más de un centenar de transcriptores respondieron a la invitación lanzada en Internet por los profesores universitarios, y se unieron a estudiantes de la Universidad de Rouen para trabajar de manera conjunta con los investigadores. Se estima que un total de 600 personas participaron en el proyecto.Los 130 transcriptores voluntarios son de edades comprendidas entre los 16 y los 76 años, proceden de 17 países, entre ellos Argentina, Colombia, Francia, Ghana, Italia, Japón, Portugal y Tailandia, y tienen diferentes perfiles profesionales.La dificultad para leer los manuscritos de Flaubert –como consecuencia de numerosas correcciones y tachones– hicieron necesarias las transcripciones, que fueron realizadas entre marzo de 2003 y septiembre de 2005 y actualizadas con regularidad desde entonces.En la web los internautas pueden observar de manera simultánea, en una pantalla dividida por la mitad, el documento original y la página transcrita que conserva los tachones y las anotaciones, pero con un mayor grado de claridad.La página está destinada tanto a los especialistas como al público general, de ahí la presentación simple, directa y cercana de los originales de los manuscritos digitalizados."La idea no es dar respuestas inmediatas como si se tratara de artículos bien pulidos, sino de poner a disposición los elementos, las herramientas favoreciendo la exploración y las investigaciones a todos los niveles", señalan los especialistas en la propia página.La principal novela de Flaubert, publicada en 1857 tras cinco años de elaboración, describe con ferocidad las costumbres de la pequeña burguesía de provincias durante el Segundo Imperio francés y supuso un escándalo.El escritor fue incluso procesado bajo la acusación de haber escrito una obra que iba "contra la moral pública y religiosa y las buenas costumbres", pero ganó el juicio.

"El Cubismo y sus entornos" en la Fundación Telefónica

Juan Gris. La fenêtre aux collines

Y aquí una buena muestra. El Cubismo y sus entornos en las Colecciones de Telefónica reúne 41 obras maestras de autores representativos de la "corriente cubista" y plantea una manera nueva de entender el Cubismo a través de una colección internacional en el panorama de las fundaciones, orientada al enriquecimiento del patrimonio cultural de la sociedad española y que nace con la vocación de dar continuidad y nexo entre la creación española y la latinoamericana, además de contextualizar las obras de Juan Gris pertenecientes a la Colección de Arte de Telefónica. El curador es Eugenio Carmona y va desde el 1 de abril al 28 de junio de 2009. ¡Ojo! Itinerancia: Argentina / Perú / México / Chile / Brasil / Colombia.

Lugar de Exhibición: Centro Fundación Telefónica
Av. Arequipa 1155, Lima
Más información aquí.

11 abril, 2009

Cartas de Cortázar y Carol

Cortázar y su mujer, Carol Dunlop. Los dos se enfermaron

Una editorial española publicará las cartas que a principios de los '80 se escribieron Julio Cortázar, Carol Dunlop -su última mujer- y una traductora serbocroata, Silvia Monrós-Stojakovic. Poco reconocibles como textos de Cortázar, son casi veinte cartas sobre viajes, amor y enfermedades. Además, varias de ellas recuerdan los días en que el matrimonio recorrió Francia y escribió en conjunto el que sería uno de los últimos libros de Cortázar, Los autonautas de la cosmopista. Cortázar: cartas de los años tristes:

El volumen, titulado Correspondencia. Julio Cortázar, Carol Dunlop, Silvia Monrós-Stojakovic, reúne nueve cartas y postales del autor de Historias de cronopios y de famas, junto a cinco de Dunlop y otras cinco de Monrós-Stojakovic. En las misivas, fechadas a principios de los años ochenta, se recoge la preocupación de Dunlop después de que a Cortázar la diagnosticaran una leucemia, el dolor del autor por la muerte de su esposa y la emoción ante la escritura de Los autonautas de la cosmopista.
Alpha Decay ha querido que las cartas conservaran los problemas idiomáticos que son evidentes -Carol era norteamericana, Silvia es serbia; las cartas de Julio han sido corregidas de sus lapsus calami-; aquí publicamos algunas, que permanecían inéditas. La editorial pondrá a la venta el libro el próximo lunes, 13 de abril.
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UNA CARTA
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Silvia, recibo hoy tu postal de Túnez. Lo que tengo
que decirte es horrible: Carol murió el 2 de este mes,
después de dos meses en el hospital donde nada pudieron
hacer para salvarla. No puedo agregar nada,
salvo que ella te quería mucho y se alegraba con cada
una de tus cartas. Estoy en un pozo negro y sin fondo.
Pero no pienses en mí, piensa en ella, luminosa y tan
querida, y guárdala en tu corazón.
Te abraza
JULIO

Crónica de un ojo morado

En la foto está sonriente, pero no lo estaba antes de la sesión según confiesa Moya: "Mario pega duro" le dijo al descubrir el moretón. Fuente: revistañ

"Rodrigo Moya, 75 años, lleva camisa roja y se toma una cerveza Modelo en la terraza de la cafetería Sanborn's de la avenida Insurgentes, en el DF. Es uno de los fotógrafos más importantes de América Latina, a pesar de que solamente ejerció el oficio entre los años 1955 y 1967, lo que le bastó para tomar algunas imágenes que ya forman parte de la historia. Una de ellas, un encargo privado que jamás ha expuesto y que tuvo más de 30 años en el cajón: los retratos de Gabriel García Márquez en los que el colombiano luce un ojo morado". He aquí la primera parte de esta crónica. La segunda, la correspondiente a Vargas Llosa, solo tiene estas líneas dichas por él: "Que de eso se encarguen los biógrafos". Y bueno, luego de 30 años vamos sabiendo la verdad de aquel incidente. Que biógrafos o chismosos aprovechen la información. El ojo morado de Gabo:

El 12 de febrero de 1976, en el preestreno de una película en Ciudad de México, Mario Vargas Llosa propinó un puñetazo a García Márquez que lo dejó tirado en el suelo, ante múltiples testigos. Dos días después, Gabo llamó a Moya: -Flaco, voy a venir para tu casa, ¿vas a estar ahí? Quiero que me hagas unas fotos. Cuando el colombiano se presentó, muy serio, en el número 57 de la calle Illinois, y se quitó las gafas de sol, dejó al descubierto un hematoma en el ojo izquierdo y una herida en la nariz. Moya le hizo las fotos, le entregó copias y guardó los negativos durante más de 30 años, hasta que publicó las imágenes en marzo del 2007 en el diario mexicano La Jornada. El fotógrafo recuerda que, aquel día, "Gabo hacía bromas sobre lo fuerte del golpe recibido: 'Mario pega duro... Me pilló por sorpresa', decía". Él hizo su trabajo, como si todo aquello fuera normal, e incluso se permitió indicaciones al modelo: "Quería que apareciera sonriente, no tan serio como estaba". ¿Por qué cree que García Márquez quiso hacerse esa foto? "Para que quedara constancia de aquello, y yo era de confianza. No sé, digamos que tiene su narciso bien plantado", responde metafóricamente. Moya, claro, le preguntó por los motivos de la agresión y, aunque Gabo aludió inicialmente a las diferencias políticas entre ambos, su esposa, Mercedes Barcha, que le acompañaba, acabó confesándole: "Mario es un celoso estúpido".

Gabo desmiente

"Mi oficio no es publicar sino escribir. Yo sabré cuándo estén a punto de boca los pasteles que estoy horneando". Fuente: elpais

Ante la reciente patinada de su agente literaria, Carmen Balcells, Gabo salió a decir que no hace "otra cosa que escribir". Ahora, ¿puede descartarse las declaraciones de Balcells? Quizá se trate de una estrategia comercial, pues citando a Balcells: "Yo sólo tengo finalidad de lucro". García Márquez: "No hago otra cosa que escribir":
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Gabriel García Márquez ha asegurado que no ha dejado ni dejará de escribir, acallando las informaciones que en los últimos días daban a entender que el Nobel colombiano no volvería a publicar. "No sólo no es cierto, sino que lo único cierto es que no hago otra cosa que escribir", ha contestado un tajante García Márquez, de 82 años, al diario El Tiempo.
El periódico colombiano publicó el domingo las respuestas a las únicas dos preguntas que aceptó contestar el escritor. Y es que la versión de que el creador del realismo mágico no volvería a escribir había surgido a raíz de una declaración de su conocida agente literaria, Carmen Balcells, al diario chileno
La Tercera.
"Creo que García Márquez no volverá a escribir nunca más, y es un cliente que representa el 36,2% de la facturación", declaró Balcells a finales de la semana pasada durante una visita a Chile. A ella se sumó el británico Gerald Martin, biógrafo del autor de Cien años de Soledad, al asegurar: "Yo también creo que Gabo no escribirá más libros".
Sin embargo, el escritor colombiano ni siquiera ha descartado la publicación de nuevas obras literarias. "Mi oficio no es publicar, sino escribir. Yo sabré cuándo estén a punto de boca los pasteles que estoy horneando", ha dicho.
García Márquez, ganador del Nobel de Literatura en 1982 y que reside actualmente en México, publicó su última novela Memorias de mis putas tristes en 2004. Y, en mayo del año pasado, varios cercanos al escritor aseguraron que preparaba la publicación de una novela de amor.

05 abril, 2009

Los 400 años de los "Comentarios Reales de los Incas"

Hace 400 años, en Lisboa, el Inca Garcilaso de la Vega publicó el libro que se convertiría, con justicia, en una guía para conocer el mundo Inca. Estando también próximo a celebrarse los 470 años de su nacimiento (12 de abril de 1539) , El Dominical ha preparado un especial sobre él y su más grande obra. Entre los artículos que podemos leer, quiero postear el fragmento de "El Inca Garcilaso", de Aurelio Miró Quesada Sosa: Historiador humanista

Con el acendrado y maduro criterio histórico del Inca, se fue precisando en largos años la autenticidad —en ocasiones injustamente discutida— de “Los comentarios reales” del mestizo cusqueño. En una especie de movimiento pendular de la crítica, que ya parece haber hallado un equilibrio razonado y sereno, se ha considerado a “Los comentarios…” por lo común como una obra veracísima, pero otras veces como una simple, pintoresca y fantástica novela. Obra que pertenece por su intención y su asunto a la historia, y por su estilo y su reacción sentimental al ancho campo de la literatura, se le ha querido ver, fragmentaria y restringidamente, como representante de uno u otro género, sin percibir su valor de integración, que consiste en dar gala, plasticidad y relieve literarios a una descripción ceñida en lo esencial a los acontecimientos y los datos históricos.
Porque es precisamente el deseo constante de la presentación de un cuadro fiel el que llevó al Inca Garcilaso a la redacción de su Historia peruana. Para ello acopió las fuentes, confirmó sus recuerdos personales, confrontó las informaciones a él llegadas con los relatos de los otros cronistas. Aparte de su profunda emoción literaria y de la calidad galana y apasionante de su estilo, el Inca Garcilaso busca siempre, en el fondo, la más rigurosa exactitud en los hechos y en los nombres, en las ideas y en las instituciones, en las noticias de la paz y la guerra. Exactitud también en la geografía con la acertada descripción y la ordenada ubicación de los lugares; que Antonio Raimondi encarecía al señalar, por ejemplo, que si se hubiera seguido a Garcilaso, se hubiera conocido, más de dos siglos antes de las expediciones del siglo XIX, el verdadero curso del río Madre de Dios o Amarumayu, y al declarar resueltamente, con toda la autoridad del gran científico, que “Los comentarios reales” son la fuente más segura para la historia de la antigua geografía del país. Exactitud, sobre todo, en el terreno histórico, donde Garcilaso se empeña siempre en distinguir, en esclarecer y comentar, en encontrar los rumbos esenciales dentro de la heterogénea y a veces contradictoria multiplicidad de los relatos.
Para eso no desdeña acoger hasta las “fábulas”, cuando considera que pueden insinuar un camino o que, bajo la forma legendaria y poética, se puede vislumbrar la reacción mental o las características anímicas de un pueblo. “Digo llanamente —afirma en una parte— las fábulas historiales que en mis niñeces oy a los mios, tomelas cada vno como quisiere, y deles el alegoria que mas le quadrare”. Las fábulas de los indios —insiste— no son por lo demás distintas de las leyendas de la gentilidad, como las griegas de Pirra y Deucalion, y aun de historias como las de Noé; al punto que “se pueden cotejar la de vna gentilidad con las de la otra, que en muchos pedaços se remedan”. “El que las leyere —añade en otro capítulo— podrá cotejarlas a su gusto, que muchas hallara semejantes a las antiguas assi de la sancta escritura, como de las profanas y fabulas de la gentilidad antigua”. El problema estriba, no en aceptar las “fábulas”, sino en analizarlas con cuidado y en separar los campos de la leyenda y de la historia, o de la “fábula” y la “verdad”.
Sin embargo, sentada esta veracidad fundamental, hay también en el Inca Garcilaso un complicado y evidente proceso de composición y hermoseamiento. La crítica ha señalado como sus errores o idealizaciones más saltantes: la negación de los sacrificios humanos de los incas (en cuya realidad coinciden todos los cronistas, con excepción de Blas Valera, el jesuita anónimo y el imaginativo Montesinos); el injusto desdén con que trata el período preincaico; y la regularidad, en exceso armoniosa y ordenada, con que va describiendo las paulatinas conquistas de los incas. El propio Riva Agüero —a quien hay que citar muy a menudo—, porque es el que ha reivindicado con mayor solidez y más acierto la historicidad de Garcilaso, ha indicado lo que podría llamarse la triple alteración que en la obra del escritor cusqueño se descubre. De un lado es la alteración oficial, el olvido obligado de lo dañino o desafortunado que acaeció en la historia de los incas y que determinó que los cronistas, y no solamente Garcilaso, no pudieran conocer esos aspectos, porque la relegación de la memoria era el castigo para el mal soberano (“si entre los Reyes alguno salía remisso, cobarde, dado a vicios y amigo de holgar sin acrecentar el señorío de su Imperio, mandauan que destos tales ouiesse poca memoria o ninguna”, dice Cieza). De otro lado el hecho indiscutible de que las fuentes indígenas que consultó el Inca Garcilaso procedían particularmente de la familia real y la rama cusqueña. Por último, la propensión natural en Garcilaso a la idealización y al enaltecimiento de sus recuerdos infantiles. En su lejano retiro de Córdoba, con la suave y benévola tendencia de la ancianidad que se iniciaba, “Los comentarios…” del Inca Garcilaso se hallan como impregnados por una honda nostalgia, doblemente avivada por la distancia en el tiempo y el espacio. Raúl Porras ha acentuado además el carácter de “inca” que es dominante en Garcilaso.
(...) Este sentido de deliberada ordenación se patentiza, de una parte, en la composición y en lo que se puede llamar sistema técnico de “Los comentarios reales” del Inca Garcilaso y permite aclarar, por otra parte, algunos de los que se consideran errores históricos.
Así, desde el punto de vista de la forma, Garcilaso coteja sus noticias con las de los cronistas españoles, les sirve a éstos de comento y de glosa “y de intérprete en muchos vocablos” y alterna sabiamente la brevedad con la ampliación. Lo que otros dicen “breve y compendiosamente” o “abreviada y confusamente”, él lo relata con “mayor abundancia”; pero en otros pasajes, al contrario, descarta lo que estima secundario, “por no causar hastío”, deja algunos detalles “por escusar prolixidad”, y acorta “quitando algunas cosas”, porque le “bastará hauer sacado el verdadero sentido dellas, que es lo que conviene a nuestra historia”. Para evitar una posible monotonía en su relato, estructura y compone su obra, alterna la narración de las conquistas de los incas con la relación de usos y costumbres, e intercala en la historia de los emperadores la descripción de los productos de los tres reinos naturales. “Dicha esta, y otras algunas (leyes) —escribe—, seguiremos la conquista que cada Rey hizo, y entre sus hazañas y vidas iremos entremetiendo otras leyes, y muchas de sus costumbres, maneras de sacrificios, los templos del Sol, las casas de las vírgenes, sus fiestas mayores, el armar caualleros, el servicio de su casa, la grandeza de su corte, para que con la variedad de los cuentos no canse tanto la lection. Y porque la historia no canse tanto hablando siempre de una misma cosa, sera bien entretexer entre las vidas de los Reyes Incas, algunas de sus costumbres”. O bien, le pareció “variar los cuentos, para que no sean todos de un proposito”.
Desde el punto de vista del fondo de la historia, esta misma alternancia de desarrollo y brevedad y ese mismo temor de resultar monótono o de hastiar, se manifiesta de diversas maneras. Una de ellas es el criterio con que organiza y concierta las versiones sobre los hechos de cada inca y coordina las acciones guerreras llevadas a cabo por los varios monarcas. De allí la ordenación, el ritmo creciente y afianzado con que cada uno de los incas ensancha las conquistas realizadas por sus antecesores (ritmo tan diferente al avance por saltos e irregular que señalaron los “quipucamayoc”, o guardadores de anales, en sus informaciones a Vaca de Castro, por ejemplo); que hace que en “Los comentarios…” se avance paulatinamente desde el núcleo primitivo de la ciudad de Manco Cápac a la extensión portentosa y magnífica alcanzada por el imperio en tiempos de Túpac Inca Yupanqui y Huayna Cápac. Raúl Porras ha acentuado además el carácter de “inca” que es dominante en Garcilaso.

Premio Nacional PUCP


Y esta noticia sí que es buena. El desaparecido -por un año en sus modalidades Poesía, Novela y Ensayo- Premio Nacional PUCP ha sido nuevamente convocado. "En esta quinta edición del Premio PUCP, dividido en tres categorías (Poesía, Novela y Ensayo), se otorgará al ganador la suma de diez mil dólares y una escultura conmemorativa. La convocatoria está abierta a los autores de nacionalidad peruana (que al 31 de agosto del 2009 no hayan cumplido 40 años de edad), narradores, poetas y ensayistas".

“Hay que promover a los jóvenes, a los no consagrados. Ese es nuestro compromiso con la cultura. La misión de este premio es que siga vigente cien años y que para esa época estén los Mario Vargas Llosa del momento. Es ese nivel de prestigio que debe coger. Ahora tenemos a un jurado de lujo”, dice Pedro José de Zavala de Romaña, gerente de la Unidad de Negocios de El Comercio.

El premio: Diez mil dólares para el ganador de cada categoria.

Los jurados:

Poesía: Marco Martos Carrera, Mario Montalbetti Solari, Ricardo Silva Santisteban Ubillús.

Novela: Jorge Edwards Valdés, Alonso Cueto Caballero, Abelardo Sánchez León.

Ensayo: Salomón Lerner FebresFrancisco SagastiJorge Santistevan de Noriega.

Las bases: Aquí

Philip Roth, el indignado


Este fin de semana, Revista Ñ ha dedicado un especial al escritor norteamericano (y también candidato al Nobel) Philip Roth, a propósito de su novela Indignación. A los 75 años, el autor de El lamento de Portnoy, que lo convirtió en una celebridad de las letras estadounidenses, vive en una antigua casa de madera en una colina en Connecticut. El novelista que supo ser un rey en Manhattan, rodeado de admiradores y adulones, se dedica aún a lo que ha llamado "terrible ambigüedad del yo". Aquí un extracto:

Según sus propias palabras al comienzo de El escritor fantasma, uno podía "empezar a comprender por qué esconderse a 400 metros de altura en las montañas con la única compañía de los pájaros y los árboles quizá no era tan mala idea para un escritor, judío o no... Pureza. Serenidad. Simplicidad. Aislamiento. Toda la concentración y la extravagancia y la originalidad reservadas para la vocación agotadora, enaltecida y trascendente". Como su personaje principal Zuckerman, Roth parece haber pensado: "Así es como voy a vivir".Caminamos por la fresca hierba hasta una especie de tienda de gasa con sillas en su interior donde Roth y sus invitados pueden disfrutar de la conversación a salvo de los insectos. Entrar a esta burbuja es como ingresar en el sector de puertas afuera de la mente del escritor."Empecemos a trabajar", dice Roth, recostándose en su reposera para indicar que la entrevista ha comenzado. Esto suena informal pero la verdad es que todas las conversaciones con el autor de El lamento de Portnoy están sumamente controladas: las preguntas deben enviarse por adelantado; la transcripción es luego revisada; todo bajo la mirada vigilante de agentes y publicistas.En la espesura de la literatura norteamericana, Philip Roth es una gran bestia tan fabulosa como el hipogrifo, rara vez avistada, nombrada con respeto y motivo de chismes disparatados y a veces indignados. Desde Portnoy, ha soportado el tipo de atención que podría llevar a alguien a buscar la soledad o a la paranoia: incesantes chistes autocríticos, una persistente lluvia de hostilidad y la mirada escrutadora y envidiosa de escritores menores. Ahora, cincuenta años después de comenzar a escribir, el autor de La contravida y Pastoral americana podría estar de acuerdo con Peter De Vries, quien observó sobre la vida literaria estadounidense que "uno sueña con la diosa Fama... y termina con la puta Publicidad".

García Márquez ¿ya no escribe?

Fuente: la tercera

Según un cable de la agencia ANSA, la agente literaria de García Márquez, Carmen Balcells (quien estuvo en Chile para concretar la edición de la correspondencia inédita del Nobel chileno Pablo Neruda con su última compañera Matilde Urrutia)-a quien el escritor le dedicó su novela Del amor y otros demonios-, le dijo al diario chileno La Tercera estar convencida de que Gabo "no va a escribir nunca más". Que buena (a)gente.

El dato no le es indiferente: esto, contó, le impactará en el plano empresarial porque para ella García Márquez "es un cliente que representa el 36,2 por ciento de su facturación". Aunque se sabe con son cercanos, Balcells suele decir que es reticente a considerar "amigos" a aquellos con quienes tiene un compromiso profesional.El año pasado corrió la versión de que el Premio Nobel colombiano estaba escribiendo una nueva novela y hasta que ya tenía el título: En agosto nos vemos. Sin embargo, él mismo descartó seguir con ese proyecto. Carmen Balcells es una de las agentes más prestigiosas del mundo y entre sus clientes están, además de García Márquez, Mario Vargas Llosa e Isabel Allende.

Supongo que si dice eso es porque Gabo ya no le es rentable. Si no me creen, lean lo que declara con respecto a su fundación que pretende que desde Barcelona se pueda consultar toda la biblioteca de Neruda las 24 horas del día.

La representante dijo también que el proyecto tendrá fines de lucro: "De lucro mío, sí. Yo sólo tengo finalidad de lucro".
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Por otro lado, una noticia que sí alegrará al Nobel es que será el centro de atracción del Museo del Caribe, una nueva institución cultural en su país y con alcance regional que será inaugurada a finales de abril en la ciudad de Barranquilla.

Javier Marías entrevistado


Miembro de la Real Academia Española y permanente candidato al Nobel (solo para el mundo anglosajon o alemán menos para el español), acaba de presentar en Argentina su novela Veneno, sombra y adiós. En un diálogo con Ñ le contesta a sus detractores(incluye video): "Llegaron a decir que sólo le gusto a las mujeres, como si eso fuera algo denigratorio".

La primera excusa para romper el hielo es Veneno, sombra y adiós , la última entrega de Tu rostro mañana, la trilogía en la que ficcionalizó las vivencias de su padre, el filósofo Julián Marías y de su amigo el viejo profesor de la Universidad de Oxford Sir Peter Rusell, al final de la Guerra Civil española. Por la edad avanzada de ambos, para que tuvieran tiempo de reconocerse en las páginas del libro, decidió -en parte- subdividir la obra en tres. Por eso, afán que logró con los dos primeros tomos, y porque además odia los libros demasiado largos. Esta última entrega le permitió que tanto Russel como el viejo Marías vivieran un poco más en su imaginación No planea tanto Marías. Para él, la literatura es una ciencia incierta, muy lejana a la ingeniería literaria que practica su amigo Arturo Pérez Reverte antes de teclear la primera letra. "A mí me gusta, por el contrario, averiguar la novela a medida que la voy escribiendo. Siempre recuerdo que la palabra inventar etimológicamente viene del latín invenir, e invenir en latín lo que quería decir era hallar, descubrir, averiguar. Es decir que etimológicamente -al menos- la invención y la averiguación o el hallazgo tienen la misma raíz. Entonces, uno averigua a medida que inventa. Yo me permito trabajar mucho sobre la marcha, incorporar cosas que en modo alguno tenía previsto, entre otras cosas porque no deseo tenerlo previsto", dispara erudito este, aseguran, firme candidato al Nobel. Precisamente también relativiza las voces que lo proclaman para recibir el galardón de la Academia Sueca. "Es algo que se dice más que nada en el mundo anglosajón y en Alemania también. Sin ningún fundamento, desde luego, yo creo, en absoluto. Pero bueno, se han dicho muchas cosas...", se desentiende ahora un modestísimo Marías. Muchas cosas se han dicho sobre este autor autodefinido como un veterano a sus 57, teniendo en cuenta lleva publicados más de una veintena de libros desde sus 1971. Y, aunque la mayoría son elogios, él decide enumerar la larga lista de argumentos que sus detractores propusieron en los últimos 38 años. "Se dijo que era un autor extranjerizante, que escribía como si tradujera -lo cual para mí era un elogio. En otro momento se dijo: 'Es muy cerebral, demasiado frío. Luego, empezaron con que 'Sólo le gusta a las mujeres', como si fuero algo malo, denigratorio...Lo último es que escribo muy mal, que maltrato la lengua. Nunca he gozado de muchas simpatías entre el establishment literario", se ufana Marías, mientras juega en su mano con el primero de los cuatro cigarrillos que fumará casi de corrido. Sin embargo reconoce que su métier como traductor –"un trabajo extraordinario para cualquier escritor"- favorecieron su facilidad para explorar todas las posibilidades de la lengua y admite, sin tapujos, que alrededor del 60% de sus lectores son mujeres, lo que le parece natural "porque las mujeres leen más". Si de dardos maliciosos se trata, Marías también sabe a quién apuntarle. "Jorge Herralde es un buen editor, pero hace años que me prohibí leer libros de Anagrama, y sobre todo, comprarlos", dice sobre la editorial amarilla donde publicó sus primeras obras antes de que la relación se quebrara. El estado actual de las traducciones al español también logra crisparle los nervios a este especialista entre traidores, que fue galardonado hace décadas por su versión castellana de la disparatada Tristam Shandy, de Laurence Sterne. "No quiero decirles el estado general de las traducciones actuales españolas. ¡Es terrible! Hay personas que no saben una lengua ni la otra" , sentencia. Las digresiones y reflexiones de Marías se repiten en su discurso casi tanto como en sus novelas, es la característica que lo distingue y que hilvana su obra. "No creo que haga falta leer todas mis novelas para tener una comprensión de una determinada, pero sí digamos que hay unos vasos comunicantes y personajes que pasan de una a otra, frases incluso, que deliberadamente se repiten de un libro a otro. Todo eso es deliberado, desde luego", asume. El autoproclamado rey de Redonda, isla que actualmente pertenece a Antigua y Barbuda, y monarquía en la que Marías ha nombrado una nobleza soñada de artistas ilustres, reconoce que ha perdido contacto con la actualidad literaria. Incluso –reconfórtese perezoso lector- concede que uno de los precios de plasmar su colosal Tu rostro mañana ha sido que pasaron casi 8 años sin que leyera prácticamente nada de lo que se ha publicado en cualquier lengua. "Creo que hay cosas muy repetitivas, me da la sensación de que son cosas propias de los años 70'. Es más una impresión que un juicio. Además, a medida que uno se va haciendo mayor, la curiosidad va menguando. Ahora quiero releer", revela. Por si fuera poco, lanza una aseveración más grande para animársele otra vez a los clásicos y por primera vez a autores griegos y latinos con los que nunca se desafió. "No tengo la impresión de éste sea un momento particularmente brillante. Es decir, no ha habido todavía casi ningún autor en menos de cuarenta y cinco años del cual se me haya dicho con verdadera insistencia: 'Debes leerlo, hay que leerlo', ¿no? Rara vez me autocritico eso", se defiende.

Los 80 años de kundera

Milan Kundera (1929)

El 80 cumpleaños del escritor checo Milan Kundera, celebrado el este miércoles, ha pasado desapercibido en su país natal, donde sólo las páginas de culra de los periódicos y revistas se han hecho eco de la efemérides. Un desinterés que no hace más que recordar la conflictiva relación entre la República Checa y su autor vivo más universal, que reside y trabaja en Francia desde mediados de los años 70. El 80 cumpleaños de Milan Kundera pasa casi desapercibido en su país natal

"No sé de ninguna celebración", indicó hoy a Efe Jiri Srstka, el representante del escritor en Praga, en relación a si había actos públicos para marcar el aniversario.Srstka actúo en nombre de Kundera cuando el pasado mes de octubre un semanario político acuso al autor de "La insoportable levedad del ser" de haber colaborado con la policía política de la Checoslovaquia comunista, en el que fue el último desencuentro del escritor con su patria. Entre las reacciones suscitadas ahora por el aniversario ha destacado un extenso estudio de la obra de Kundera a cargo del presidente del país, Vaclav Klaus, publicado en el rotativo "Lidove Noviny" Klaus, en "El peso de la soledad difícilmente superable de Milan Kundera", considera importante enmarcar al escritor "en los intentos de reforma del comunismo en los años 60". Kundera nació en Brno (antigua Checoslovaquia) el 1 de abril de 1929, y tras una juventud que rezumó simpatía hacia el régimen comunista, comenzó a distanciarse de dicha ideología. Ya en obras como "La broma" (1965), "El libro de los amores ridículos" (1968) y "La vida está en otra parte" (1969) aflora en él un fuerte escepticismo, que dará vida a los que más tarde se acuñó como "el mundo según Kundera", señaló Klaus. Arrecia entonces en sus críticas veladas e ironías sobre la vida en la Checoslovaquia totalitaria, mostrando "la esquizofrenia del momento y desmitificando el 'nuevo hombre socialista'", añade Klaus, por lo que fue expulsado de la formación izquierdista en 1970.Kundera optó por establecerse en Francia a mediados de esa década, aprovechando una estancia en una universidad gala, y poco después se vio privado de su nacionalidad checa tras sus ataques contra las autoridades políticas y culturales es de su país. Fueron diana de sus inteligentes diatribas el entonces jefe de Estado, Gustav Husak, y la estrella de la canción Karel Gott, uno de los artistas que mostró su apoyo al régimen. Las relaciones del novelista con su patria natal y con su primer presidente, Vaclav Havel -con quien tuvo fuerte división de posturas sobre la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia en agosto de 1968-, no son buenas, tampoco humanamente. Ello ha impedido que las cuatro últimas obras escritas en francés pudieran ser traducidas al checo, una labor para la que Kundera ha asegurado no tener tiempo. De hecho, "La insoportable..." su obra más conocida y uno de los libros más leídos de la literatura europea contemporánea, fue editado en la República Checa por primera vez en el 2006, 22 años después de su edición original en francés. Klaus considera también que existe un cierto distanciamiento del "Kundera francés" con sus antiguos compatriotas, ya que "a pesar de su fama mundial, muchos de sus admiradores locales no ven esa obra (en Francia) tan importante como la producción en casa. Y yo comparto esa opinión". Con "La broma", "que tiene un fuerte contexto político, Kundera se colocó entre las filas de vanguardia de aquella generación sazonada de intelectuales que entendieron su trágica equivocación comunista", apostilla Klaus.


Bicentenario de Nikolái Gógol

Tumba de Godol. Fuente: revitañ


El escritor ruso, considerado uno de los precursores de la novela moderna y el patriarca del realismo social en literatura, nació el 1 de abril de 1809. Hasta el buscador Google le hace un homenaje en su página de inicio rusa. Rusia conmemora el bicentenario de Nikolái Gógol

Rusia conmemora hoy con diversos actos el bicentenario del nacimiento del escritor y dramaturgo Nikolái Gógol, definido por la Enciclopedia Británica como el "padre del realismo moderno ruso".Para honrar la memoria de este clásico de la literatura rusa, el motor de búsqueda Google rebautizó su página de inicio rusa en "Gogol", añadiéndole la conocida imagen de su nariz, que es también el título de uno de sus relatos.El acto central tuvo lugar hoy en el cementerio moscovita de personajes ilustres de Novodevichy, donde representantes de la cultura, funcionarios del Gobierno y diputados colocaron flores en la tumba de Gógol y un jerarca ortodoxo ofició una misa."Algunos polemizan sobre si Gógol es un escritor ruso o ucraniano. Nació en Ucrania, pero creó su obra en Rusia y la regaló al mundo entero", declaró en el acto el jefe adjunto de la Secretaría de la Presidencia ucraniana, Yuri Bogutski.El presidente del Senado ruso, Serguéi Mirónov, y un grupo de parlamentarios a su vez colocaron flores ante el monumento en el patio de la casa moscovita donde el escritor residió los últimos cuatro años de su vida y murió en 1852.Mirónov destacó la importancia de la apertura esta semana en Moscú de un museo dedicado al escritor, de las "Lecturas de Gógol" que tienen lugar estos días en varias bibliotecas y las puestas en escena de sus obras en numerosos teatros de la capital y del país.El escritor ruso, considerado uno de los precursores de la novela moderna y el patriarca del realismo social en literatura, nació el 1 de abril de 1809 en la localidad de Soróchintsi, en la provincia de Poltava, actual Ucrania.Entre sus obras más famosas están las recopilaciones de cuentos Caserío junto a Dikanka, en los que vuelca toda su pasión por el folclore ucraniano, y el libro de relatos Mírgorod, que incluye el mundialmente famoso Taras Bulba.Su pieza teatral satírica El inspector, en la que se burla del servilismo y la corrupción de los funcionarios del Imperio ruso, hace hasta hoy las delicias del público.Escribió también varios relatos sobre San Petersburgo, como Diario de un loco, La nariz y El capote, y la novela Almas muertas, considerada su obra mayor.

17 marzo, 2009

Hablando de García Lorca

EL GRAN AMOR. Lorca con Dalí, el primero y el que no pudo ser. Fuente: Revistañ

El biógrafo de García Lorca, fue entrevistado por Revista Ñ, a propósito de su nuevo libro donde cuenta cómo se cercenaron textos y se eludió el aspecto gay del autor Poeta en Nueva York. "`Hay enigmas en Lorca, hay enigmas´, asegura el irlandés Ian Gibson. El biógrafo atiende a Clarín y Ñ en el día en que presentó en Madrid su último libro, Lorca y el mundo gay. Gibson ya ha escrito las biografías de Antonio Machado y Dalí y prepara la de Luis Buñuel. Sin embargo, son sus investigaciones sobre Federico García Lorca las que despertaron más interés y polémica: si antes reveló parte de la trama oculta detrás del asesinato del poeta, ahora ataca una suerte de conspiración que silenció durante décadas la homosexualidad del poeta y que, según él, persiste en parte del mundo académico español". "Por la familia, nadie se animaba a hablar de la homosexualidad de Lorca"


—¿Pero de qué enigmas hablaba?
—Bueno, uno de ellos es que era el poeta que más recitaba en público y no tenemos ni una grabación.

—Se dijo que había aparecido acá...
—Sí, ¿pero quién la escuchó? Yo no. ¿Tú?

—Tampoco.
—Ah, bueno. Eso sí, si existe, está en Buenos Aires. El estuvo cada noche en Radio Esplendor. En Buenos Aires tiene que haber, en algún sótano, un disco sin etiquetar con la voz de Lorca.

En Lorca y el mundo gay (Planeta) Gibson retrata el silencio en torno de la homosexualidad de Lorca, un silencio del que fueron cómplices algunos de sus amigos, sus familiares y también la crítica. "Las ediciones más populares de El público o Poeta en Nueva York, libros que llegan a escolares de medio mundo y no se han revisado desde su salida, son homofóbicas. No mencionan un tema central para entender su obra. Incluso era difícil para los republicanos. Cuando en Oda de España, la revista de la República, se publica la elegía que le dedica Luis Cernuda, le cortan la última estrofa, la que hablaba de su gusto por los "efebos maravillosos". Tampoco en la Residencia de Estudiantes (donde vivió conoció a Dalí, Buñuel y Pepín Bello) estaba bien visto.

—¿Sus amigos pusieron distancia?
—A Pepín le preocupaba tanto que cuando Juan Antonio Bardem estaba haciendo la serie Lorca, muerte de un poeta, me llamó preocupadísimo porque le habían dicho que el actor que iba a hacer de él tenía un aspecto muy marica. Buñuel igual. Estaban obsesionados por el qué dirán. Había un temor a ser gay en ellos.

—Con los años el silencio siguió.
—El problema radica en la propia familia. Francisco e Isabel García Lorca, los hermanos y herederos de Federico. Según me contó su hija, en casa de Francisco estaba prohibido hablar del tema. El incluso publicó un libro, Federico y su mundo, donde a pesar del título no se menciona la homosexualidad. Con un heredero así, ningún lorquista que quisiera acceder a los archivos se animaba a decirlo y relacionar su homosexualidad y su obra. Ese aspecto lo quería terminar con este libro

—¿Cómo fue su vida durante el tiempo que pasó en Buenos Aires?
—Cuando conocí a Ricardo Molinari, él me pasó un dibujo de Federico que dice "Los lugares donde más he amado, Cadaqués y Buenos Aires". Pero no pude preguntar más. Lorca tenía complicidades por todos lados y Bodas de Sangre fue un gran éxito allí. Pero no me consta que tuviera un gran amor.

—¿Y cuál fue su gran amor?
—Hombre, Dalí fue el primero y quizá la persona más amada, aunque no pudo ser. Dalí temía más que nada ser gay, aunque era más gay que nadie. Luego, al final de su vida, Rafael Rodríguez Rapún. Aunque no podía saber cuándo había muerto Lorca porque entonces no lo sabía nadie, Rapún murió exactamente un año después que Lorca, en la misma fecha. Fue en el frente del Norte, luchando contra Franco. Al parecer, saltó de una trinchera y se dejó matar por la metralla de un avión.

-¿Se imagina a un Lorca más volcado al teatro?
-Sí, creo que lo que hizo en El público o Así que pasen cinco años fue un camino trunco. En sus últimos años decía: "Yerma está muy bien, pero mi obra es El público". El era consciente de que no había hecho su obra, no estaba contento, quería escandalizar. Hay una entrevista que le hacen en el 34 o el 35. Ahí se ve que quería influir en la sociedad, hacer un teatro revolucionario que escandalizara a la gente y forzara a cuestionar ciertos valores sociales.

07 marzo, 2009

Premio Cosecha Eñe 2009

Carátula del último número de Eñe, dedicado a la literatura latinoamericana. Fuente: eñe


Por cuarto año consecutivo, EÑE Revista para leer, convoca a participar de su concurso de cuentos, Cosecha Eñe, que ofrece 3,000 euros al ganador (Los trabajos también se pueden enviar por correo):
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Por cuarto año consecutivo, EÑE convoca su premio de cuentos, con la intención de reunir la mejor cosecha de escritores del momento, sin distinción de nacionalidades, edad o trayectoria: el premio está abierto tanto a escritores inéditos como consagrados.
El resultado compondrá la revista de otoño 2009, el mejor escaparate de la narrativa breve actual.
Premiaremos al mejor relato con 3.000 euros y, a los finalistas, con la publicación de su relato en el número de otoño 2009.

Consulta las bases completas aquí.
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El plazo de presentación vence a las 24 horas del domingo 22 de marzo de 2009.

04 marzo, 2009

"60 años de la muerte de un autor mayormente olvidado"


Ya casi no leído, José Diez Canseco (Lima, 1904-1949) significa, para la narrativa peruana, un autor "puente". De tránsito a una evolución. Digno representante de la narrativa del cuarenta, Diez Canseco es pues, con su obra más conocida, El Duque, un precursor de la crítica social a la oligarquía de Lima. Quizá sea hora, a 60 años de su muerte, de revalorizar su obra y darle el reconocimiento que merece. Es por ello que, en El Dominical, se le recuerda y homenajea. Un escritor puente:

La obra de José Diez Canseco (Lima, 1904-1949) ha comenzado a ser revalorada a partir de dos publicaciones que recopilan su obra, una de Tomás G. Escajadillo y otra del Rectorado de la Universidad Católica, que aparecieron en el año 2005. Precisamente Escajadillo ha sido quien ha señalado al autor de “Estampas mulatas” (1930) y “Duque” (1934) como el “precursor de la narrativa urbana de los años cuarenta”. Ubicado en esa etapa de transición, José Diez Canseco tuvo una corta y azarosa vida como escritor y periodista entre las décadas de 1930 y 1940. Su narrativa tiene la cualidad de captar el lenguaje y las costumbres de los actores sociales de la vida limeña, desde personajes marginales hasta integrantes de la aristocracia. En esa etapa publicó sus novelas “El Gaviota”, en dos entregas en la revista “Amauta”, y “Suzy” en “El Mercurio Peruano”. En 1930 reunirá “El Gaviota” y “Kilómetro 83” bajo el título de “Estampas mulatas”, libro que incluirá más relatos en versiones posteriores de 1938 y una póstuma de 1951. Con “Duque”, su obra más conocida, difundida y acabada, Diez Canseco hizo una satírica y corrosiva crítica social a la oligarquía de Lima. Muchos críticos han destacado que esta novela antecede a “Un mundo para Julius” de Alfredo Bryce. Precisamente, Escajadillo cuenta que Bryce antes de publicar su novela le pidió una copia de “Duque”, pero cuando recién se la pudo hacer llegar, este ya había terminado el libro. Aun así existe un diálogo entre ambas obras. Un buen pretexto para acercarse a Diez Canseco es el recuerdo de los 60 años de su muerte, ocurrida un 4 de marzo de 1949.

01 marzo, 2009

Antología personal del cuento universal



Como alguna vez prometí en mi post de año nuevo, en Purgatóricas tenían que crearse nuevos espacios. Es por ello que lanzo mi Antología personal del cuento universal. La explicación es la siguiente: Esta antología, como todas las demás, es arbitraría hasta el último byte. ¿Qué pretende? Hacer un somero acercamiento a ese género tan rico y vasto que es el cuento. La selección de los cuentos es totalmente subjetiva, y se ajusta a mis predilecciones. Ahora, pretender una antología del cuento universal, no supone un recuento de los cuentos que de por sí, son leídos, estudiados y comentados. Es por ello que es enteramente "personal". Los cuentos los iré posteando paulatinamente y agregaré un comentario a los mismos. Si pretendemos buscar algún valor a esta antología, quizá sea la de, acaso, compartir mis gustos literarios a la espera de que coincidan con los suyos. Aceptaré sugerencias para incluir éste o aquél cuento, aunque primero éste deba pasar por mi jucio personal. Para los cuentos que no pueda postear íntegros, colocaré el link para que puedan leerlos en otras páginas. Sea el caso también que estén en pdf. Si el cuento no se halla en internet, se los enviaré por correo. El espacio de comentarios está abierto para que, si gustan, den sus apreciaciones acerca del cuento que leyeron.

El primer cuento posteado, es el genial El corazón de la tinieblas de Joseph Conrad. Disfrútenlo!

Una entrevista a Bioy Casares

Ayer, ADN cultura publicó una entrevista de hace 22 años, realizada por Jorge Urien Berri, al narrador argentino Adolfo Bioy Casares (1914-1999)."Fue en 1987, abril tal vez, porque hacía muy poco de la rebelión de Aldo Rico y sus carapintadas contra Alfonsín, tema por el que me preguntó con insistencia. Le preocupaba el país y la política, estaba muy informado y, como se verá, sus reflexiones sobre aquella Argentina calzan a la perfección en la de hoy". Bioy Casares habla de su génesis como escritor, de política, de literatura argentina, de Faulkner, de Joyce, de mujeres, de la muerte... La entrevista es extensa pero a la vez es un gran rescate. "Escribir da sentido a la vida y mucha fuerza"

Bioy tenía 72 años. "Qué asco", agregó al decírmelo con una sonrisa amarga que aún estoy viendo. Ahora, al leer sus diarios editados después de su muerte (Descanso de caminantes), comprendo que hacía tiempo que la vejez lo obsesionaba y entiendo por qué, cuando hablamos de la muerte y le dije que no moriría del todo porque quedaban sus libros, se exaltó: "No, ésas son ilusiones", la muerte "será el fin del mundo para mí". Y sin embargo, era un hedonista que gozaba de la escritura, la lectura, la comida, las mujeres. Pero no de las entrevistas. "No me gustan –me confesó– porque llevan a la publicación de borradores y mis borradores son malos, lo sé." La timidez y la entrega de quien va al cadalso lo hacían un excelente entrevistado. Al año siguiente escribió en sus diarios: "Durante un período enfrenté los reportajes periodísticos muerto de miedo, como si fueran mesas examinadoras". (...) Borges había muerto hacía un año. Bioy se había enterado en un quiosco de diarios de Ayacucho y Alvear y aquella tarde de junio de 1986 siguió caminando por Barrio Norte "sintiendo –escribió en su diario– que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges". Cortázar, su amigo a la distancia, había muerto en 1984. Quedaban él y Sabato. Autor de una obra original y sólida que incluye el portento de La invención de Morel, ahora, pensaba yo, Bioy salía de abajo de la sombra densa de su amigo Borges. No me animé a tocar el tema. Ni siquiera hablé de Borges. Lo hizo él. Le llevé el borrador de la entrevista con las 42 carillas de la desgrabación literal reducidas a once. Al día siguiente su íntimo amigo desde la infancia, Enrique Drago Mitre, presidente del directorio de La Nacion, me llamó por primera y única vez a su despacho: "Adolfito me pide que lo perdone. Dice que usted estuvo bien pero él no, y le ruega no publicarla". Protesté, era una estupenda entrevista. No hubo caso. Pero Bioy, caballero al fin, se tomó el trabajo de enviarme un sobre con su borrador de mi borrador. Siete carillas a máquina –aún las conservo– que confirmaban cuál era la traba. En su versión faltaban las preguntas sobre la dictadura, la represión y los juicios a los militares que habían originado la rebelión carapintada, y obviamente faltaban sus críticas a los represores y a los guerrilleros. La nota no se publicó. "No quisiera ofender", me había dicho en la segunda parte de la charla en la que había volcado reflexiones duras y dolorosas. Cuando volví a entrevistarlo en 1994 no mencionó nuestra mutua frustración de 1987. Ya lo dije, un caballero. Aquella entrevista de hace 22 años se publica ahora para hacerle justicia y porque los tramos más pesimistas y doloridos de la segunda parte resultan similares a los que por entonces escribió en sus diarios y que luego se hicieron públicos. Además, hoy el tema de los juicios a los militares no tiene el enorme peso de aquel momento. Del texto que me envió he aprovechado algunas precisiones de circunstancias y fechas.

–De joven fue buen jugador de fútbol, rugby y tenis. ¿Cómo se convirtió en escritor?

–Sí, casi es inexplicable para mí también, porque mi actividad y hasta mis ensoñaciones eran deportivas. Pero cuando algo me golpeaba mucho, mi reacción era planear un libro. Estaba enamorado de una chica y no me llevaba el apunte, y entonces, sufriendo, pensaba escribir un libro que se llamaría Corazón de payaso. Por suerte la voluntad no me acompañó. Y llegó un día, no sé por qué, en que escribí una historia fantástica y policial, "Vanidad o Una aventura terrorífica".

–¿A qué edad?

–A los doce años. Era muy tonta. No había leído libros de literatura fantástica ni policiales. Cuando empecé el Nacional descubrí la literatura y fue una revelación. A pesar de que tenía doce años me sentía terriblemente atrasado y traté de leer todo, y también escribía. Me salieron seis o siete libros pésimos. De uno, Caos, Larreta le aseguró a mi madre que había sido escrito en pleno aquelarre glandular. Era falso, no era aquelarre glandular, era aquelarre literario. Pero yo me sentía estimulado. Estaba leyendo literatura española, el Ulysses de Joyce, literatura francesa, la Biblia, filosofía. Y al mismo tiempo trataba de escribir.

–¿Fue un buen alumno?

–Fui un pésimo estudiante de primer año, bloqueado porque no entendía álgebra ni matemáticas, y llegué a no saber estudiar. Apareció un buen profesor, Felipe Fernández, que me enseñó matemáticas en su casa y así descubrí el método y el orden, descubrí las matemáticas y quise ser matemático. Si él no hubiera muerto, a lo mejor hubiera sido matemático. Sus lecciones permitieron que después escribiera libros de trama bastante complicada, como La invención de Morel y Plan de evasión, que requerían un cierto orden.

–¿Cómo hacía para que le alcanzara el tiempo?

–No me lo explico hoy, creo que entonces los días eran más grandes, no teníamos estos días de juguete que tenemos ahora. Leía muchísimo y escribía muchísimos cuentos que no le gustaban a nadie.

–¿Cuántos años tiene?

–Setenta y dos… Qué asco.

–Se lo ve muy bien .

–Eso dicen los que están afuera. Yo, que estoy adentro… Cuando me dicen que no me quitan lo bailado, yo digo, "pero sobre todo no me lo devuelven", que es lo único que me interesa… Haberlo bailado... [Sonríe.] –¿No se siente recompensado por tener una obra reconocida? –Mire, uno se deja convencer un poco, pero en el fondo sabe cómo la hizo.

–¿Cómo lo hizo?

–Escribir me cuesta trabajo. Si bien cuando concluyo un libro creo que ya sé escribir y escribiré el próximo rápidamente, cuando lo empiezo tengo las mismas dificultades de siempre y debo descubrir cómo escribirlo. Muchas veces he dejado libros inconclusos porque iban por mal camino. A los 17 o 22 años era lógico, pero me sucede ahora. El año pasado estaba escribiendo una novela de la que tengo 80 páginas, bastante para un inventor rápido pero un escritor lento, y me di cuenta de que había que dejarla.

–¿La guardó?

–Ahí está, para que un profesor la descubra cuando uno esté muerto y se entretenga con esas estupideces. –¿Corrige mucho? –Hago muchísimas correcciones, y no me gustan mucho los reportajes porque llevan a la publicación de borradores, y mis borradores son malos, lo sé. Alguien dijo alguna vez: "Denme un borrador y podré escribir un buen libro". Creo en eso

Para continuar leyendo la entrevista: AQUÍ

28 febrero, 2009

La conexión Borges-Tolkien

Jorge Luis Borges / J.R.R. Tolkien


Esta noticia me sorprende, en parte. El investigador argentino Martín Hadis ha revelado las raíces comunes en Jorge Luis Borges y J.R.R. Tolkien, dos de los escritores más influyentes en el siglo XX. Según él, ambos advierten sobre tecnología y poder. "Pointless" (sin sentido): con esa rotunda expresión inglesa, Borges zanjó la cuestión cuando se le preguntó por la obra del escritor inglés J.R.R. Tolkien, autor de El señor de los anillos. La conexión Borges-Tolkien: misterios del Aleph y el Anillo:

Sentado en la biblioteca del Malba, el investigador argentino Martín Hadis recuerda la anécdota con una sonrisa. Desde hace años estudia la vida y obra de ambos y se anima a plantear un juego de espejos. "Son parecidos y a la vez opuestos. Es significativo que Borges dijera eso porque quiere decir 'sin meta'. El problema no es que Tolkien no tuviera metas. El problema es que las tenía muy claras pero Borges jamás hubiera estado dispuesta a seguirlas". Hablar con Hadis es como jugar a los tragamonedas. La variedad de ideas e imágenes que lanza son un combo a la vez preciso y enigmático: relaciona hobbits, elfos y compadritos porteños; disciplinas como la informática, la literatura y la antropología; la sirena del jackpot chilla cuando vincula los anillos de Tolkien, el (infinito) libro de arena de Borges, el aleph descubierto en un sótano porteño y los Palantíri (esferas que muestran distintos puntos en el espacio y el tiempo) de la Tierra Media. "Yo soy licenciado en sistemas, una profesión curiosa para dedicarse a Borges, a Tolkien y a la lingüística. Pero una de las cosas que más me interesa es cómo usan los aparatos. En ambos hay una advertencia muy contemporánea, nacieron en el siglo XIX, vieron la bomba atómica y murieron en la segunda mitad del siglo XX. La relación entre tecnología y poder, el lugar que los artefactos ocupan en la vida del ser humano, son preguntas que se hicieron y siguen vigentes: en tecnología estamos tocando límites, se crean algoritmos que imitan facetas del cerebro humanos, programas como Google Earth permiten ver cualquier lugar del mundo desde una computadora, transformamos genes. Poblamos el mundo de artefactos, ¿pero somos conscientes ética y humanamente de qué significa eso? ¡Es una locura! ¡Es fascinante!".Hadis dará un curso sobre el vínculo sobre ambos autores a partir del 9 de marzo en el Malba (ver: www.malba.org.ar ). Ya ha publicado dos libros sobre Borges y cuenta que prepara otro en el que rastrea las simetrías entre las vidas de ambos: como un pequeño detalle, cuenta que la mujer que inició en la literatura inglesa a Borges (su abuela Frances Haslam) tiene el mismo nombre que el sacerdote que le enseñó español a Tolkien (el jesuita Francis Morgan). La genealogía de muchos de sus objetos mágicos también tiene un origen común en la literatura inglesa. Hadis ve un referente para artefactos como los Palantíri o El Aleph en el cuento "The Cristal Egg" ("El huevo de cristal", de 1897). Allí, H.G. Wells (una debilidad de Borges y Tolkien) inventaba un huevo que permitía ver el planeta Marte. En los artefactos y relatos de ambos -dice Hadis- se ocultan viejas ambiciones humanas: sondear el tiempo y el espacio, tener un anillo que permita desaparecer, contar con una memoria perfecta o un libro que contenga todos los relatos. Sueños que la tecnología actual acecha. "En parte de la obra de ellos, los aparatos empujan la acción, aparecen para cambiarlo todo. El señor de los anillos no es nada sin el anillo; El libro de arena no es nada sin la aparición del libro. Pero lo más interesante es lo que generan. En Borges, esos objetos cuestionan la naturaleza de la realidad, la reordenan, mientras que los personajes son piezas de ajedrez. En Tolkien el planteo es distinto. El dice, 'bueno, tenemos un anillo que puede destruirlo todo', pero lo da por hecho. Le interesa cómo esos objetos afectan a los seres humanos, no lo que le hacen a la realidad".

Un comentario a “El caso Berciani”de Alan Pauls

Desde hace unos días, en el blog de Gustavo Faverón (Puente Aéreo), se lleva a cabo la primera jornada de su club de lecturas. El texto leído y comentado es “El caso Berciani”de Alan Pauls. Faverón desarrolla el club de la siguiente manera: se le solicita el cuento (vía un comentario y dejando tu correo) y luego de leerlo, comentas tus apreciaciones acerca del texto. Todos pueden acceder a la discusión, que ya lleva muchos comentarios. Por mi parte, dejé el siguiente comentario y aquí lo copio (Las propuestas para la segunda jornada del club de lecturas continúan):

Empezaré mi comentario del cuento de Pauls por el final. El que no se conozca quién asesinó a Berciani, se debe al dato escondido elíptico que se haya en el final. El dato escondido elíptico, suprime para nosotros, aquella información y jamás —jamás— sabremos quién asesinó a Berciani. Esta técnica narrativa, la podemos ver usada —magistralmente— en “Los asesinos” de Hemingway. En el cuento, Hemingway, narra el futuro, acaso inevitable, intento de asesinato de Ole Andreson. Y aunque el cuento no termina con la muerte de Anderson, se presume que aquello sucederá pues el mismo Ole parece esperar que suceda. Sin embargo, no se sabe el por qué de ello. Ni se da pistas de las razones. No porque el cuento no sea policial no tiene la obligación de dar pistas, sino que, como expliqué arriba, responde a la mencionada técnica. A mi entender, sucede lo mismo con el final del cuento de Pauls. Entonces, nosotros, los lectores, tendremos que imaginar —o conjeturar— las razones de la muerte de Berciani.

Ahora, quisiera hablar del narrador. En principio, el narrador del cuento me parece de una omnipotencia pesada. ¿Por qué? Porque lo sabe todo. Sabe, que solo hay dos rutas de la estación terminal al vaciadero de desechos “y no hay tercer opción”. Esto último, a mi parecer, nos descubre gran parte del cuento. Pues el que ese narrador dé tal aseveración, ratifica —por adelantado— el fracaso de Berciani. Además, este narrador nos habla de un futuro distante. Pues —todo— “El caso Berciani”, es un mero ejemplo de comprobación de que —realmente— solo hay dos rutas “de la estación terminal al vaciadero de desechos. Si fuera así, lo sucedido con Berciani —asesinato o no— termina como un titular más en los periódicos. Que aunque sonado, termina siendo olvidado. Sin embargo, el narrador inicial presenta una muda (aunque esta sea sutil y con interrupciones del narrador omnisciente): En el encuentro de Telma con el yugoslavo, el narrador —o mejor dicho la cámara, para hablar en clave cinematográfica— parece mudar de perspectiva y alojarse en los ojos de Ortolá, que desde las sombras, ve los ofrecimientos de Telma al yugoslavo. Luego de este episodio, aquél narrador vuelve hasta el final.

La denominación como cuento policial de “El caso Berciani”, me tiene sin cuidado. Aunque no soy un cabal entendido del género, el signar como policial dicho cuento, supondría imponerle los cánones del género al mismo. Lo que lo desvestiría de su belleza intrínseca —que la tiene. Quizá no al grado que Bolaño afirmó (http://www.sololiteratura.com/bol/bolanoeseextrano.htm), pero la tiene—, para tratar de imponerle ese corsé de “cuento policial”. Si bien es cierto, hay circunstancias policiales (una desaparición, una búsqueda, pistas, un asesinato) creo que todo ello se introduce —incluyendo la desesperación de Telma, etc. — en un mayor plano mayor: el fracaso.

El fracaso de Berciani —mencionado por adelantado— me parece la comprobación del ejemplo del narrador. Y recuerdo —guardando las distancias— ese tipo de fracaso (la no realización del anhelo o deseo) del personaje en cuentos de Julio Ramón Ribeyro. Cuentos como “El baquete” o “El profesor suplente”, etc., nos muestran un irremediable fracaso de su personaje, frente a un mundo que simplemente lo aplasta. Un mundo o una realidad, que lo subyuga a no cumplir sus deseos y solo ser un mero eslabón dentro de la cadena del fracaso. Ahora, como se nos presenta el inicio del cuento, obliga al —autor— narrador a tener que contarnos lo sucedido con Berciani como ejemplo o anécdota que confirme su afirmación inicial: “y no hay tercer opción”. Esta exigencia —acaso— hace que sepamos que Berciani ineludiblemente fracasará. Otro sería el cantar si descubriéramos, hasta el final del cuento, que Berciani fracaso (como ocurre —por ejemplo— en el “El baquete”). Pero el cuento ya está así, y presuponer que sea otra su estructura, a parte de inoportuno es ridículo. Sin embargo, el hallazgo fragmentario de las pertenencias de Berciani, toma una fuerza muy intensa que parece diluirse cuando se halla el cuerpo del occiso. ¿Por qué? Porque el énfasis con que el narrador nos describe cada descubrimiento (incluidas las lucecitas verdes y rojas y la amarilla), deja su halo de misterio inconcluso para impregnarse de una linealidad previsible, que terminaría irremediablemente con el encuentro del cuerpo de Berciani.

Algo más, en su desarrollo, lo sucedido con Berciani parecería ser una muy bien planeada fuga. Una huida de aquella monstruosa y apremiante ciudad (qué ciudad no lo es). Una renuncia a su trabajo, a su hogar, a su mujer… Sin embargo, toda adelantada conjetura del lector entusiasta, se derrumba cuando se conoce que las pertenencias de Berciani están en poder de diversas personas, y él no tiene nada (pues si hubiera planeado una huida, aunque sea se hubiera llevado su ropa interior y su mujer se lo habría dicho a los policías). Y solo se trata de un crimen —común— en una ciudad capitalina.

"La determinación de ser un hombre invisible"

Carta enviada a la agencia EFE por Jorge Luis Borges


Y como si fuera la cereza de la torta que se les estrelló en la cara a los parlamentarios argentinos que pretendían repatriar la tumba de Jorge Luis Borges, ayer, ADN cultura dio a conocer una carta que el escritor argentino envió el 6 de mayo de 1986, semanas antes de morir, a la agencia EFE en la que reconocía "la determinación de ser un hombre invisible" en Ginebra, una ciudad en la que se sentía "misteriosamente feliz". Una carta revela la voluntad de Borges:

En plena polémica alrededor de la idea de la diputada kirchnerista por la ciudad de Buenos Aires María Lenz de repatriar los restos mortales de Borges a la Argentina, este documento arroja más luz sobre el apego del escritor a la ciudad suiza, en los últimos días de su vida. En Ginebra, Borges había estudiado en su juventud y regresado en numerosas ocasiones. Desde allí se reabre, 23 años después de su muerte, el debate sobre si la voluntad del hombre como individuo debe ser superada por el hombre como patrimonio cultural de un país. "Les envío estas líneas para que las publiquen donde quieran. Lo hago para terminar de una vez por todas con el asedio de los periodistas y las llamadas y las preguntas de las que estoy cansado", escribió a máquina y con firma a mano, en la carta enviada al entonces presidente de EFE, Ricardo Utrilla, y difundida el 21 de mayo de 1986. "Soy un hombre libre. He resuelto quedarme en Ginebra, porque Ginebra corresponde a los años más felices de mi vida. Mi Buenos Aires sigue siendo el de las guitarras, el de las milongas, el de los aljibes, el de los patios. Nada de eso existe ahora. Es una gran ciudad como tantas otras", sostenía Borges en la carta. "En Ginebra me siento extrañamente feliz. Eso nada tiene que ver con el culto de mis mayores y con el esencial amor a la patria. Me parece extraño que alguien no comprenda y respete esta decisión de un hombre que ha tomado, como cierto personaje de Wells, la determinación de ser un hombre invisible", concluía. Borges, que en una entrevista con EFE en 1983 definió la muerte como "la gran esperanza que me queda", falleció el 14 de junio de 1986 y fue enterrado en el cementerio de los reyes en Plainpalais. Pero la diputada argentina propuso trasladar sus restos al porteño camposanto de la Recoleta. Estos testimonios actualizan y parecen contradecir lo que defiende su biógrafo Alejandro Vaccaro o lo que el propio Borges (nacido en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899) afirmaba en una entrevista realizada en 1969 para el documental francés Le passé qui ne menace pas ( El pasado que no amenaza ), respecto de su deseo de ser enterrado en Buenos Aires. El autor de Ficciones rompió su silencio de meses con aquella carta, con la que quiso aplacar el "asedio de los periodistas", que entonces crearon la enésima polémica alrededor de su figura, basada en su residencia en Ginebra y su matrimonio con su secretaria y compañera María Kodama.

La última morada

Borges, que mantuvo siempre una postura crítica respecto a la política de su país, escapaba en Suiza de las acusaciones de traidor a su patria, donde gobernaba Raúl Alfonsín. Aun así, sufría el acoso de la prensa, según Paloma Caballero, delegada de EFE en Ginebra en aquella época. Según la periodista, la relación que mantenía Borges con los periodistas argentinos destacados en la ciudad era "una pesadilla", lo que explica que el autor de El Aleph dirigiera la carta a EFE, con la que tenía "una relación excelente" y para la que había firmado, además, numerosas colaboraciones. "Los reporteros -muchos de ellos considerados amarillistas- no cesaban de llegar a la ciudad suiza y hacían guardia en un hotel céntrico ginebrino -ya desaparecido- en el que se alojaba siempre Borges", explica Caballero. Esa situación empeoró tras su muerte y se centró en Kodama. Caballero dice que Kodama "salía a la calle aterrorizada. La perseguían hasta el banco para ver cuánto dinero sacaba, ya que se escribía sobre las cuentas millonarias en Suiza del fallecido escritor". Explica, además, que la razón de trasladar a Borges de regreso a Buenos Aires no respondía tanto a la intención de "adorarlo como gran escritor", sino a la cuestión de la herencia. Familiares, amigos y ex empleados domésticos aspiraban a un patrimonio del que Kodama era heredera universal según las leyes suizas. La situación cambiaba en Argentina, donde no era reconocido este matrimonio, celebrado en Paraguay, en segundas nupcias y pocos meses antes de la muerte del escritor. Finalmente, Suiza decidió "acoger" el cuerpo de Borges en el más exquisito de cementerios ginebrinos, el de los reyes de Plainpalais, donde, junto a personalidades como Juan Calvino o Jean Piaget. "Estoy segura de que descansa felicísimo", concluye Caballero.

Palabra de Borges

La carta de Borges está fechada el 6 de mayo de 1986 y tiene un texto de 14 líneas, escritas a máquina, dirigidas a los "queridos amigos de la agencia EFE" y firmadas por el escritor de puño y letra.

"Soy un hombre libre. He resuelto quedarme en Ginebra, porque Ginebra corresponde a los años más felices de mi vida", dice Borges en el texto.

Me parece extraño que alguien no comprenda y respete esta decisión", se lamenta el escritor, que firma "con todo aprecio".

Proyecto retirado: la diputada kirchnerista María Lenz impulsó la idea de repatriar los textos de Borges. Cuando estalló la polémica, afirmó a LA NACION que no presentaría el proyecto de ley, que sólo era "un asunto en análisis". Luego de reunirse con María Kodama, lo confirmó a El País , de Madrid.

25 febrero, 2009

"La Metamorfosis de Narciso" de Dalí

La metamorfosis de Narciso , 1937

Dalí, además de pintor fue escritor, una faceta del artista catalán que para algunos está infravalorada. Ahora, y coincidiendo con la exposición sobre "las sombras" en la pintura, que se exhibe en el Museo Thyssen en Madrid, se publica por primera vez en castellano su libro La Metamorfosis de Narciso, donde explica su cuadro homónimo. Reeditan"La Metamorfosis de Narciso", el texto en el que Dalí explica su cuadro homónimo:

El artista catalán escribió el libro para que se leyera mientras se contemplaba el cuadro del mismo nombre que se publicó en 1937 en francés por Editions Surréalistes. La pintura que ahora cuelga en las paredes del Thyssen, procede de la Tate Moderm de Londres, museo al que pertenece. Publicado ahora en castellano por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores en colaboración con la Fundación Gala-Salvador Dalí, el libro es un manuscrito de Dalí, que mantiene idéntica forma que el original que Gala encuadernó en un pergamino. Buena parte de La Metamorfosis de Narciso está escrito en el reverso del papel de cartas de un hotel austriaco por donde pasó el pintor, según relató este martes durante la presentación del volumen Montse Aguer, directora del Centro de Estudios Dalinianos. En esta edición crítica, con dos estudios de Joan M.Minguet Batllor y David Lomas, el genio de Figueras utiliza o aplica en este largo poema surrealista su método "paranoico-crítico" para interpretar el cuadro surrealista, un método en el que une la psiquiatría y el psicoanálisis. "Dalí en ese momento quería tener una buena relación con la alta cultura más que con la cultura de masas, y quería acercarse a la realidad para hacer visible lo invisible. Deseaba ir más allá en el tema del narcisismo, un asunto que para él era muy importante, hasta llegar a convertirse en una obsesión. Por eso quería adentrarse en este óleo, de gran complejidad, con coherencia", subrayó Montse Aguer. De hecho, Dalí cuando visitó a Freud en julio de 1938 le llevó este cuadro, que provocó, al parecer, gran interés al creador del psicoanálisis y un cambio de opinión en torno a su concepción de los surrealistas. A la izquierda del óleo aparece un Narciso cuyos contornos se reflejan en el agua, con la cabeza sobre sus rodillas doblándose, probablemente para morir, según la Fundación Gala-Dalí. En la mitad derecha del cuadro esta imagen de Narciso se ha transformado en una mano que sostiene un huevo del cual surgirá la flor que lleva el nombre de narciso. También están presentes unas personas diminutas a las que Dalí denomina en el texto los "heterosexuales" y que, según explica en el libro, se trata de un hindú, un catalán, un alemán, un ruso, un americano, una mujer sueca y otra inglesa: los personajes que, en el mito, corresponden a las personas que, enamoradas, se acercan a Narciso y él las rechaza. Dalí recomienda en el libro que se vea el cuadro en un momento de "fijación distraída". "A Dalí, las sombras le obsesionaron, igual que la idea del doble, y esta noción de narciso la unió a la desaparición de su hermano, un niño que murió antes de que naciera él y que llevaba también su nombre", concluyó la especialista Aguer.

La tumba de Borges

Borges, Vargas Llosa y Alicia Jurado en 1985

Como ya es de conocimiento, la semana pasada sonó con fuerza la iniciativa de una parlamentaria argentina -peronista- de repatriar los restos del célebre Jorge Luis Borges. Como era de esperarse, los más sensatos dieron el grito en el cielo, incluida la viuda de Borges, María Kodama, quien habló, por vía telefónica, con la mencionada parlamentaria para que dé marcha atrás a su proyecto, que alcanzó a incentivar a la mismisima Cristina Fernández de Kirchner, que deseaba, como algunos de los parlamentarios argentinos, darse un baño de cultura, a costa de los huesos de Borges. Vargas Llosa, acaso asqueado por los sucesos, en su último artículo de su Piedra de Toque, denominó lo acontecido con Borges como una “farsa elogiosa repugnante”. Lo que recalca Vargas Llosa -lo que es cierto además- es que, figuras de la talla de Borges, no le pertenecen a la Argentina. Mucho menos una figura como Borges -acaso uno de los escritores más cosmopolitas de la literatura- que se nutría de todo cuando podía -en cuanto cultura se trataba- para crear aquellos mundo fantásticos que se leen en sus maravillosos cuentos. Borges es del mundo (¡y punto!). Farsa elogiosa repugnante:

Uno de los más hermosos poemas que escribió Luis Cernuda se llama “Birds in the Night” y está dedicado a Verlaine y Rimbaud. O, mejor dicho, a la “farsa elogiosa repugnante” de que suelen ser víctimas, después de muertos, los poetas que, malditos y marginados en vida por sus malas costumbres, excesos, violencias y provocaciones, son luego convertidos en glorias nacionales. Celebrados por “embajadores y alcaldes”, merecen bustos y placas como la que el gobierno francés (“¿o fue el gobierno inglés?”) colocó en el número 8 de Great College Street, Camden Town, Londres, la modestísima casita donde por unas semanas el poeta borracho y cincuentón y el adolescente insolente y genial “vivieron, trabajaron, fornicaron” gozando de una libertad que pagarían luego carísimo. (...) Me trajo a la memoria este poema la noticia de que el gobierno argentino se proponía repatriar los restos de Jorge Luis Borges del cementerio de Plainpalais, en Ginebra, donde reposan —una linda y acogedora placita que tiene el semblante de todo menos de un camposanto— y llevarlos a Buenos Aires para enterrarlos en el pretencioso cementerio de La Recoleta. La idea, por lo visto, contaba con el apoyo de la propia presidenta argentina, la señora Cristina Fernández de Kirchner, y de su marido, el ex presidente Kirchner, que —es comprensible y en cierto modo inevitable— no querían perder la ocasión de darse un baño de cultura y popularidad presidiendo el fasto, en el que, quién lo duda, habría habido discursos, banderas, acaso cornetas, y adjetivos como “poeta ínclito”, “cuentista mágico” y “ensayista trascendental”. El proyecto fue presentado en el Congreso por la diputada peronista María Beatriz Lenz y como su partido tiene mayoría parlamentaria es seguro que hubiera sido aprobado: ¿cómo perderían la oportunidad esos legisladores, ellos también, de darse otro baño de cultura? De este modo, todo parecía bien encaminado para el gran esperpento: el cadáver de Borges elevado a los altares de la inmarcesible nación que le dio el ser por un gobierno que encarna de manera emblemática todo lo que la vida y la obra de Borges rechazan y escarnecen: la demagogia, el populismo, el mal gusto y la vulgaridad. María Kodama, la viuda del escritor, se opuso a la repatriación, alegando que Borges decidió al final de su vida, en plena posesión de sus facultades, marcharse de Argentina, para morir en Suiza, un país donde había vivido y estudiado de adolescente y al que guardó siempre mucho cariño. “En democracia —declaró— ninguna persona de ningún partido puede disponer, o intentar disponer del cuerpo de una persona, que es lo más sagrado, frente a otra que ha dado y sigue dando su vida por su amor”. María Kodama tiene toda la razón del mundo, desde luego, pero acaso dio muestras de excesivo optimismo calificando de “democracia” ese sistema sui géneris en el que, en cada elección, resultan disputando y repartiéndose el poder unas cuantas facciones y pandillas peronistas ante la lastimosa impotencia de la pigmea oposición. En todo caso, quedan en la patria de Borges bastantes argentinos cultos y decentes que apoyaron a María Kodama e impidieron que se llevara a cabo ese ultraje póstumo contra la figura intelectual más ilustre nacida en Argentina. En efecto, la diputada María Beatriz Lenz retiró su proyecto, al menos por ahora, pero no es imposible que alguien lo resucite en el futuro. (En el Perú, de tiempo en tiempo, algún diputado propone también repatriar los restos de César Vallejo). Es verdad que las circunstancias han hecho de Borges una “gloria nacional” porque ese es el destino que espera a todos los seres humanos que por su talento, sus virtudes, su genio, prestan un gran servicio a la humanidad en los dominios de las ciencias, las artes o las letras: ser inmediatamente nacionalizados y trasmutados en motivos de exaltación patriotera. En verdad, a los grandes talentos no los “producen” los países y, por eso, Borges no es un “producto” argentino. Resultó de una alianza casi indiscernible de ideas, imágenes, poemas, novelas, ensayos, sistemas filosóficos, teologías, procedentes de muchas lenguas y culturas, de la atmósfera estimulante de una familia, de un grupo de amigos y conocidos, pero, principalmente, de una disposición o don personal, exclusivo y único, para soñar, fantasear, asimilar las grandes creaciones literarias y ordenar las palabras del español en frases, páginas y libros de extraordinaria precisión e inusitada belleza. Y por esa razón, al igual que Shakespeare y Goethe y Cervantes y tantos otros eminentes creadores, Borges no pertenece a la Argentina sino a todos los que lo leen y se deslumbran con su imaginación, su cultura literaria, su elegancia, su ironía y su soberbia manera de utilizar nuestra lengua imponiéndole la exactitud del inglés y la inteligencia del francés sin que por ello pierda el bronco vigor de la lengua castellana. Borges se fue de su país porque, como les ocurre a muchos escritores con los suyos, estaba acaso asqueado con lo que allí ocurría, o simplemente harto de ser una “gloria nacional” (después de haber sido un ilustre desconocido hasta que Francia, Europa y los Estados Unidos hicieron saber a los argentinos que tenían un genio en casa) o porque, a la vejez, como dicen que hacen los elefantes cuando sienten que van a morir, quiso pasar la última etapa de su vida y morir donde había comenzado la vida que a él le importaba —la vida intelectual—: esa Suiza donde fue, o creyó ser, feliz, leyendo vorazmente, aprendiendo idiomas, y contrayendo, contagiado por los suizos, la sobriedad, la frugalidad, la corrección y la modestia que fueron rasgos permanentes de su vida privada. Fue una decisión perfectamente legítima y quienes de veras admiran a Borges —que no son los politicastros ignorantes, ni los gacetilleros semianalfabetos que se dan también baños de cultura traficando con los genios— deben acatarla. Era indigno alegar como argumento, para justificar la repatriación, una cita de Borges formulada en una entrevista de ocasión, según la cual quería ser enterrado en La Recoleta al igual que sus antepasados. ¿No se han enterado esas pobres gentes que los seres humanos, a diferencia de las piedras y los animales, cambian a veces de opinión? Si hubieran leído a Borges, sabrían que él lo hizo innumerables veces y sobre muchas cosas (aunque nunca por comodidad u oportunismo).La decisión que vale es la última que tomó. La que lo llevó, cuando era ya un anciano reconocido y festejado (pero devorado por la enfermedad) a dejarlo todo y, como lo hubiera hecho un adolescente letraherido, a empezar de nuevo, en un país donde sería siempre un desconocido, en aquella anodina, reprimida, políglota y próspera ciudad de Calvino donde, entre bibliotecas, aulas, libros e idiomas extranjeros, comenzó a ser Borges. Es un buen sitio para que descanse el más internacional y cosmopolita de los escritores que, vaya paradoja, fue también, de algún modo, un provinciano visceral, aquel fantaseador alucinado y erudito irreverente con la erudición, aquel viejo-niño tímido, y por momentos destemplado, que nunca maduró y por eso jamás se corrompió.

Ahora, díganme si no es genial este consejo (yo también pienso lo mismo):

Un consejo, amigos escritores: nadie puede poner lo que escribió a salvo de futuras manipulaciones, distorsiones y vejaciones. Pero sí es posible, en cambio, precaverse contra póstumas emboscadas como la que estuvo en marcha y felizmente fracasó contra los huesos del pobre Borges. Háganse incinerar y que esparzan sus cenizas en lugares inalcanzables, como el bosque o el mar. ¡Mil veces preferible alimentar a los peces o a los pájaros que a esos inescrupulosos caníbales que engordan con los despojos de los buenos escribidores!

22 febrero, 2009

"Doña Bárbara" cumple 80 años

Rómulo Gallegos (1884 - 1969)

La novela Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, obra cumbre de la literatura venezolana y latinoamericana y paradigma del Regionalismo, cumplió el jueves ochenta años desde su primera publicación en Barcelona en 1929. Además, este año se conmemoran los 125 años del natacilio de su autor. La novela cumbre de la literatura venezolana "Doña Bárbara" cumple 80 años:

Doña Bárbara es una obra de referencia en Venezuela y en todo el continente", explicó en declaraciones a Roberto Hernández Montoya, presidente del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, perteneciente al Ministerio de Cultura.Hernández Montoya destacó que la novela, que supone el inicio de la literatura nacionalista, realista y social, se salvó de ser lanzada al mar desde el camarote del autor por su esposa, durante el trayecto que cubría la ruta que le llevó a Europa, donde la publicó en la española ciudad de Barcelona."La obra presenta la situación de la época que, lamentablemente, no ha sido superada, y es la de la expropiación por medio de la violencia, la barbarie y la explotación del campesino de las tierras de las zonas rurales de Latinoamérica", dijo.El experto explicó que la oposición entre barbarie y civilización que recoge Doña Bárbara es "de gran importancia en la cultura" de América Latina.Doña Bárbara narra la historia de una rica terrateniente que ha acumulado grandes tierras y manadas extensas de ganados usando a los hombres para su provecho personal y sobornando a los funcionarios locales, razón por la que Hernández Montoya la asemeja al "Don Juan" de José Zorrilla.El sello editorial Araluce fue el encargado de imprimir la primera edición de esta obra el 19 de febrero de 1929, por la que recibió de forma casi inmediata el premio Mejor libro del mes en Madrid.La novela fue reelaborada por el autor en 1930, a partir de la segunda edición, a la que le fueron añadidas más de 20.000 palabras, se reordenaron sus capítulos y se añadieron otros quince.Además diversas expresiones y frases contenidas en el texto se revisaron de una a otra versión, hasta que veinticinco años después, en 1954, Gallegos estuvo satisfecho con la obra tal y como la conocemos hoy en día, informó el Celarg en un comunicado.Para conmemorar los ochenta años de la primera edición de Doña Bárbara, la Fundación Celarg ha organizado una serie de actividades que se desarrollarán a partir del mes de agosto de 2009, cuando se celebran los ciento veinticinco años del nacimiento de Rómulo Gallegos.

12 febrero, 2009

Testimonios sobre Julio Cortázar


De casualidad, ingresé al portal de la Biblioteca Cervantes, y allí me topé con esto: "La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes les recomienda la serie audiovisual Testimonios sobre Julio Cortázar(clic para ver los videos), incluida en nuestro portal dedicado a la Biblioteca Nacional de la República Argentina, en la que el cineasta, dramaturgo y poeta Manuel Antín, el también cineasta Tristán Bauer (director y guionista de Cortázar, documental de 1994) y el poeta y novelista Mario Goloboff recuerdan y homenajean al maestro y amigo. Los videos están muy buenos. Disfrútenlos y recuerden al genio Cortázar.
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Actualización [15-02-09]: La plenitud intermitente de 'Rayuela'

Veinticinco años sin Cortázar

Fuente: revistañ


Hoy se cumplen 25 años de la partida de unos de los escritores más importantes de la literatura hispanoamericana y mundial: Julio Cortázar. Como anticipo a este acontecimiento, diversos suplementos culturales han destacado esta fecha, pues la persona de quien se habla es por mucho, uno de los escritores con mayor vigencia de las letras españolas. Por mi parte, recordar a Cortázar es leerlo y adentrarse a esos mundos cotidianos donde luego de una coma o un punto seguido, somos sumergidos en otro mundo, en uno más fantástico. Revista Ñ ha sido uno de los suplementos y ha colgado, en su web, el siguiente artículo: Cortázar: La aventura de transformar la vida en un cuento fantástico:

A veinticinco años de su muerte, hay por lo menos tres grandes campos donde se deben reconocer las mayores innovaciones producidas por Cortázar. Tienen que ver con los cambios, tal vez estructurales, que introdujo en el relato fantástico; con los elementos del sistema narrativo, y con sus ideas, realmente particulares, sobre la función de la lectura y del objeto libro. Respecto de los primeros, se presenta la tan debatida cuestión de la existencia, a lo largo de su vida de escritor, de "uno" o de "dos" Cortázar. La de una persistencia y una fidelidad primordiales a sus tempranos amores estéticos y literarios o, por el contrario, la de un abandono de los horizontes de la belleza artística en aras de compromisos políticos y sociales a los que habría advenido tardíamente. Pero la unidad de su obra cuentística desmiente esta versión. Ya desde sus primeros relatos, los contextos domésticos y cotidianos, así como los sociales y políticos, son fácilmente perceptibles en sus cuentos fantásticos sin que ellos (y he aquí una de sus grandes singularidades) dejen de ser fantásticos. Textos como "Casa tomada", "Omnibus" (con las oposiciones Chacarita-Recoleta, mayorías-minorías), "Las puertas del cielo", "Bestiario", "Las ménades", dan cuenta de nuevos fenómenos colectivos y de nuevas fuerzas sociales --la invasión de "los cabecitas negras" al coto cerrado de la clase media porteña-- que lo irritarían hasta el punto de pintarlos (luego habría de arrepentirse públicamente) con los trazos más oscuros y caricaturescos. Lo fantástico es, para él, algo que está en la realidad, una inquietud que surge, como lo puso el mismo, "en un plano que yo clasificaría de ordinario", en sus "intersticios", y que una mirada educada por el racionalismo, "por el optimismo filosófico y científico del siglo XVIII", no nos permitiría ver. Por eso, cada vez que habla del realismo le añade un adjetivo: "ingenuo", "falso". Con Cortázar, por primera vez en la literatura rioplatense, se hace partir lo fantástico de situaciones domésticas, cotidianas, naturales; va brotando casi imperceptible, subrepticiamente, de aquellos "intersticios", y termina abarcándolo todo: "Cartas de mamá", "Las babas del diablo", "Autopista del sur", otros relatos como los muy políticos (que nunca dejan de ser fantásticos) "Grafitti", "Alguien que anda por ahí", "Apocalipsis en Solentiname", y tantos cuentos en los que el paso de un nivel al otro es apenas visible. Así, Cortázar habría obrado, alterándola, en la estructura misma del género, que hizo de la inverosimilitud (fantástica), y de su alejamiento de la representación de lo real, sus piedras fundamentales. Respecto del segundo campo donde aportó innovaciones considerables, el de los elementos del sistema narrativo, Rayuela (1963) introdujo cambios en la serie literaria que no pueden desconocerse. Enlazó la novela con las revoluciones poéticas anteriores e hizo entrar, de un modo tan ostensible como provocativo, la renovación literaria en el texto de ficción.

El domingo último, Enrique Sánchez Hernani, en El Dominical, publicó su homenaje a Cortázar. Un cronopio llamado Cortázar :

Con su estampa de joven perpetuo y su flacura que se estiraba por sobre el común, Julio Cortázar albergaba el alma de un niño y una historia dedicada con ardor excluyente a la literatura. Sus propios colegas veían con admiración como este hombre alto y bueno parecía saberlo todo acerca de libros y de jazz. Gabriel García Márquez recordó alguna vez la impresión que le dio el escritor argentino: “Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón”. No se ha hecho mejor descripción de Cortázar.
La erudición del escritor provenía de un sobrehumano esfuerzo de lectura hecho durante su juventud y su primera madurez, cuando se empleaba como maestro de Literatura en Argentina y como becario después en París, dedicado a traducir la obra de Edgar Allan Poe junto a su mujer de entonces, Aurora Bernárdez. Cortázar leía y escribía con una devoción desmesurada y casi ni frecuentaba la calle. En Buenos Aires vivió en cuartos y pensiones solitarios dedicado a leer y de vez en cuando asistir a encuentros de box, deporte del cual era un apasionado. “Fueron mis años de mayor soledad —declaró en una entrevista de 1975—. Fui un erudito, toda mi información libresca fue de esos años. Vivía lo que leía, no vivía la vida. Leí millares de libros encerrado en la pensión”. En París, a donde llegó en 1951, hizo lo mismo, haciendo un doble sacrificio: para no trabajar en nada más que en su traducción y su labor literaria, vendió su colección de vinilos de jazz, que era abrumadora.

Y como anticipo a esta fecha, hace unas semanas salieron a la luz, gracias a que la primera esposa de Cortázar dio los derechos, tres cuentos inéditos que originalmente iban a formar parte de su libro Historias de Cronopios y de Famas. "Se trata de una tirada de apenas 100 ejemplares realizados artesanalmente, numerados y firmados por la ilustradora, el calígrafo y el editor. Los textos están presentados en tres carpetas con cubiertas en papel estampado a mano incluidas, a su vez, en un estuche entelado. Un objeto de arte único para cronopios coleccionistas y para cualquier fanático de la obra de Cortázar que pueda pagar lo que vale cada ejemplar: 260 euros. (vaya, vaya)". Tres textos inéditos de Cortázar en un libro de colección:

Tres nuevos cronopios

Almuerzos habla de una cierta incomunicación. Alguien acude al restaurante de los Cronopios y quiere pedir determinadas cosas, pero claro, el camarero tiene tantas especificaciones con respecto a esas cosas que termina frustrándose el almuerzo y, en cierta manera, puede ser una visión de un problema de incomunicación.

Never stop the press glosa la historia de un Fama, muy agobiado con su trabajo, y un Esperanza, que le da una resolución a su conflicto: "Cuánto sufro. Soy la víctima del trabajo, y aunque ejemplo de laboriosidad, mi vida es un martirio. Enterado de su congoja, una esperanza que trabajaba de mecanógrafo en el despacho del fama se permitió dirigirse al fama", se lee en un fragmento.

Vialidad plantea la incomunicación entre un Cronopio, que conduce temerariamente y no puede llegar a ponerse de acuerdo con el Policía que lo para. "Cómo que quién soy —escribe Cortázar—. No ve quién soy yo. Yo veo un uniforme de vigilante, explica el Cronopio muy afligido. Usted está dentro del uniforme pero el uniforme me dice quién es usted".

Y como dije arriba, la mejor forma de recordar a Cortázar es leyéndolo. Aquí les dejo el link para que lean algunos de sus cuentos en la web: pulsar aquí.

El curioso caso de Benjamin Button

Scott Fitzgerald fue uno de los narradores más excepcional que brindó aquel grupo de jóvenes llamado la Generación Perdida. Su novela más conocida, El gran Gatsby, es un fresco de la sociedad newyorkina de los años veinte, colmada de lujos, frivolidad y sufrimiento. Pero Fitzgerald, también fue un gran cuentista (Cuentos completos en español en Alfaguara) y quizá ello motivó a que uno de sus cuentos, "El curioso caso de Benjamin Button", fuera adaptado a la pantalla grande. Sin embargo, por estos días, me he resistido a ver la película, pues necesitaba leer primero el cuento que da argumento a la misma. No teniéndolo entre mis libros, me di a la tarea de buscarlo por internet. Y aunque sin éxito, hoy, casi por casualidad y sin esperanzas de hallarlo, lo hallé. Así que, para los que ya vieron la película o no, les dejó aquí el link para que descarguen el cuento y puedan disfrutarlo. Dar clic AQUÍ (dan clic en DOWNLOAD y listo, es un archivo pdf).

09 febrero, 2009

Un cuento de Salinger


Me enteré de la noticia por Puente Aéreo de Gustavo Faverón. El cuento se títula "El corazón de una historia quebrada" ("The Heart of a Broken Story") y apareció originalmente en 1941 en la revista Squire y como reza el post de Faverón, "el diario Crítica de la Argentina, dirigido por el célebre periodista Jorge Lanatta, ha publicado recientemente un cuento de J.D. Salinger (no recogido en libro) en traducción del anglófilo impenitente Javier Marías".Para leer el cuento pulsa AQUÍ. Así empieza:
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Todos los días Justin Horgenschlag, auxiliar de imprenta con un sueldo de treinta dólares semanales, veía muy de cerca a aproximadamente sesenta mujeres a las que nunca había visto antes. Así, en los cuatro años que llevaba viviendo en Nueva York, Horgenschlag había visto muy de cerca a unas 75.120 mujeres distintas. De estas 75.120 mujeres, 25.000 tenían menos de treinta años de edad y más de quince. De las 25.000, sólo 5.000 pesaban entre cuarenta y siete y cincuenta y siete kilos. De estas 5.000, sólo 1.000 no eran feas. Sólo 500 eran razonablemente atractivas; sólo 100 eran realmente atractivas; sólo 25 podrían haber inspirado un largo, despacioso silbido. Y de sólo una se enamoró Horgenschlag a primera vista.Bien, existen dos clases de femme fatale. Existe la femme fatale que es una femme fatale en todos los sentidos de la palabra, y existe la femme fatale que no es una femme fatale en todos los sentidos de la palabra.
(...)

Muchas de Vargas Llosa

Fuente: revistañ

Un escritor como Mario Vargas Llosa, siempre -o generalmente- hace noticia, por sus declaraciones, por sus recientes publicaciones, etc. Volviendo a mi habitual ritmo de posteo, he reunido entrevistas y noticias, que por motivos de fuerza mayor, no he podido colgar "calientitas". Sin embargo, creo que no han perdido su valor y por ello hago este resumen. La primera, es decir la más reciente, es la que acaba de publicar Revista Ñ, a propósito de su libro "El viaje a la ficción". Onetti, la derrota con gloria:

Hay ensayos suyos sobre va­rios escritores: Joan Mar­torell, García Márquez, Gustave Flaubert, ahora Onetti. ¿Qué le aporta esta intromisión li­teraria y vital en otros escritores?
-Todos esos ensayos han nacido de mi entusiasmo de lector. No he escrito nunca ensayos literarios sobre autores que no me hubieran impresionado mucho, que no me hubieran provocado un gran pla­cer, de los que no haya aprendido muchas cosas. Y desde luego es el caso de Onetti. Lo descubrí en los años 60, cuando todavía era muy difícil conseguir sus obras porque circulaban en ediciones pequeñas. Me acuerdo mucho de la lectura de los primeros cuentos de Onetti que me impresionaron tremendamente. Enseguida recu­rrí a amigos uruguayos, a Angel Rama a Carlos Martínez Moreno para que me ayudaran a encontrar más libros. Yo creo que él fue un cuentista extraordinario, que hay por lo menos una media docena de cuentos de Onetti que son ver­daderas obras maestras. Siempre tenía la tentación de leer alguna vez todo Onetti de corrido, por­que siempre pensé que es uno de esos autores que cuando se lo lee en conjunto las partes se enrique­cen y el conjunto se enriquece con las partes. Y eso ocurrió gracias a un curso que dicté en Washing­ton, un semestre, con un grupo de estudiantes, la mitad latinoameri­canos y la mitad norteamericanos, que se entusiasmaron mucho con Onetti. Releí todo Onetti ahora sí de corrido, tomé muchas notas, me llené de fichas, y cuando ter­miné el curso me quedé con mu­cho material que, bueno, decidí convertirlo en este ensayo. Esa es la historia del libro.

-Usted dice que no se dedica a hacer ensayos sobre escritores que no lo hayan impresionado o que no le hayan aportado. En el caso de Onetti, ¿qué es lo que más lo ha impresionado?
-Varias cosas. Una, fundamental: creo, es uno de los primeros, sino el primer escritor de lengua espa­ñola, en hacer una literatura abso­lutamente moderna, una narrativa moderna. Desde luego, está Bor­ges, por ejemplo, que es un escri­tor absolutamente universal. Pero, para mí, antes que Onetti, no hay ninguno que utilice la técnica moderna narrativa como lo hace él, que además utiliza una prosa desligada de la prosa tradicional, convencional. Onetti inventa una prosa a partir de un lenguaje oral, una prosa que simula la oralidad. Y esto desde su primera novela, que hay que acordarse que es de los años 30 cuando lo que preva­lecía tanto en España como en América Latina era una narrativa muy costumbrista, con ecos de la estética modernista. Entonces, hay una verdadera revolución en estos textos que escribe Onetti, que reflejan clarísimamente lec­turas de los grandes narradores de su tiempo, desde Celine, Joyce..., después Faulkner, que tiene tan­ta influencia en él. Por otra parte, me impresiona mucho el mundo tan personal de Onetti; él crea un mundo de una gran autenticidad, desde luego sesgado hacia el pe­simismo, hacia una visión muy negativa de la condición humana, de las relaciones humanas.
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La profunda huella que dejó William Faulkner (en Onetti)*
Sin la influencia de Faulkner no hubiera habido novela moderna en América Latina. Los mejores escritores lo leyeron y, como Carlos Fuentes y Juan Rulfo, Cortázar y Carpentier, Sabato y Roa Bastos, García Márquez y Onetti supieron sacar partido de sus enseñanzas, así como el propio Faulkner aprovechó la maestría técnica de James Joyce y las sutilezas de Henry James entre otros para construir su espléndida saga narrativa.No siempre los escritores tienen conciencia clara del proceso de apropiación que llevan a cabo con ciertos autores y libros; en algunos casos, la tienen y asimilan las lecciones del maestro con toda lucidez, en tanto que en otros no, y se sorprenden cuando los críticos señalan en su obra huellas de esos modelos.Onetti fue siempre muy consciente de su deuda con Faulkner, un autor cuya foto tuvo muchos años junto a su mesa de trabajo y sobre el que escribió varias veces, al que se refirió en muchas entrevistas y al que siguió releyendo toda su vida. Nunca disminuyó la admiración que profesaba a ese escritor del Sur Profundo, del que sabía y refería anécdotas y chismes de su biografía con cariño filial (aunque Faulkner fuera sólo dieciséis años mayor que él). Alguna vez dijo –el máximo elogio que haría de otro escritor–: "Con Faulkner y su novela 'Absalón, Absalón' me pasó algo extraordinario: la consideré tan buena que tuve días en los que me pareció inútil seguir escribiendo".Onetti contó que descubrió a Faulkner en Buenos Aires: "Una tarde, al salir de la oficina donde trabajaba, pasé por una librería y compré el último número de Sur, revista fundada y mantenida por Victoria Ocampo (...). Vuelvo atrás, recuerdo que abrí el ejemplar en la calle, encontré por primera vez en mi vida el nombre de William Faulkner. Había una presentación del escritor desconocido y un cuento mal traducido al castellano. Comencé a leerlo y seguí caminando, fuera del mundo de peatones y automóviles, hasta que decidí meterme en un café para terminar el cuento, felizmente olvidado de quienes me estaban esperando. Volví a leerlo y el embrujo aumentó. Aumentó, y todos los críticos coinciden en que aún dura". Este fue uno de los encuentros más fecundos en la historia de la literatura en lengua española. Onetti contó también que tradujo al español "para mi placer y sin cobrar nada" el cuento de Faulkner "Todos los pilotos muertos", una versión que no sé si llegó a publicarse (en todo caso no he podido dar con ella). En los artículos y notas periodísticas, así como en las entrevistas en que habló de Faulkner, reveló siempre un conocimiento profundo y detallado de sus libros, personajes y temas, y, por las críticas y burlas que deslizó sobre los errores de la traducción al español de sus novelas, mostró que lo había leído, releído y cotejado en distintos idiomas –inglés, español y francés– y que tenía siempre frescas en la memoria las pocas entrevistas en las que Faulkner se dignó a hablar de su vida.

*Extracto de El viaje a la ficción

El martes pasado, en Madrid, se presentó De Gabo a Mario, un nuevo libro acerca de la legendaria amistad entre Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, rota bruscamente por motivos aún desconocidos (por un gancho derecho creo, o quizá fue izquierdo). Los autores de la investigación, no obstante, reconocen que "mientras que ellos no digan lo que pasó" nadie podrá asegurar los motivos de su distanciamiento. De Gabo a Mario:

Los especialistas en Literatura y Filología Hispanoamericana Ana Gallego y Ángel Esteban trazan en De Gabo a Mario un retrato literario de los autores que iluminaron el "boom" de la literatura hispanoamericana."Nos interesaba bucear en esa amistad legendaria, que no surge con facilidad en el mundo de las letras, y en el hecho de que sólo durase una serie de años para cortarse bruscamente", explicó Ángel Esteban en una entrevista concedida a la agencia de noticias EFE.Fue hace más de treinta años, el 12 de febrero de 1976, cuando un puñetazo propinado supuestamente por Vargas Llosa a García Márquez puso punto y final a una de las amistades más fructíferas de la historia de la literatura, hecho que –de todos modos- nadie pudo jamás comprobar.Ambos biógrafos sostuvieron que la disputa fue originada por una "cuestión personal", que nadie conoce debido, recordaron, al pacto de silencio que ambos autores mantienen hasta el día de hoy. "Hemos consultado muchísimos documentos, pero mientras que ellos no digan lo que pasó nadie lo sabrá", aseguran a viva voz.Los autores se atreven a sugerir además que las "diferencias ideológicas" terminaron por minar la relación y condujeron a un distanciamiento paulatino, tras haber coincidido ambos durante los años setenta en Barcelona.

Como todos ya saben, El Comercio está sacando (bajo el sello Alfaguara, porsiacaso) la Biblioteca Mario Vargas Llosa. Quizá este iniciativa tiene un doble beneficio: hacer llegar a más lectores (los que no pueden comprar un original) las mejores novelas de Vargas Llosa a precios módicos y en tapa dura (¡Bien!) y el otro, quizá más subliminal, facturar ventas en tiempos en que la industria editorial está en declive. Sea por uno, por otro o por todos los motivos que haya, la iniciativa es buena. Por ello, el domingo pasado, se publicó una entrevista que VLL le dio a la periodista Mariella Balbi. Entre otras cosas, VLL aseveró que la huachafería está muy viva en el Perú (Como ejemplo puso, el uso de bermudas de los hombres)."El chisme es una pasión limeña":

¿Cuando escribe toma en cuenta al lector o lo obvia?
Creo que todos los escritores piensan en un lector. Te desdoblas para intentar ver cómo reacciona el lector frente a tu texto. Pero no por razones de éxito o fracaso, sino por razones de credibilidad. Si tú no eres capaz de creer lo que cuentas quiere decir que no estás en la buena línea, que tienes que rehacer, reescribir. Es la parte más fascinante porque es la parte más íntima del trabajo creativo.

Se pone en la piel del lector
Te duplicas, tú mismo eres el que escribe y el que lee, como si fueras un lector virgen
Un travestismo literarioExactamente, es una especie de travestismo. Es difícil explicar por qué, pero yo sé con precisión cuándo no acierto, cuándo aquello que estoy contando no debe ser narrado de esa manera porque no es creíble, porque hay algo que no funciona, un elemento de artificio, de falsedad, que se hace presente y que mata la ilusión. Eso es lo que no permite que viva una historia. Hasta que realmente siento que la ilusión está ahí, que esa es la manera de abordar esa situación. No es un conocimiento racional, es intuitivo.

¿En sus novelas quiere dar algún mensaje o le importa un comino?
Un mensaje no, porque si quiero defender o criticar algo muy específico escribo un ensayo o un artículo. Cuando escribes una novela o teatro tratas de trascender la actualidad. Los grandes temas son inactuales y me interesan muchísimo la justicia, la injusticia, la incertidumbre sobre lo que es el hombre, el más allá, la condición humana. Cuando escribo una novela o una obra de teatro, al principio es para mí algo muy misterioso. No sé la historia que quiero contar, sé que tengo una inquietud, un desasosiego respecto de un personaje o de una situación. Pero es algo que no ha ocurrido de manera premeditada y que empieza a crear esa especie de ansiedad que me lleva a tomar notas, a hacer pequeños esquemas, pequeñas trayectorias sin estar seguro de qué voy a escribir. Hasta que de pronto todo eso empieza a ponerse en marcha y empiezo a escribir, pero sin saber al principio a dónde voy. Al inicio siempre voy a tientas. Con algunos libros me ha pasado que he trabajado uno o dos años sin tener claro cuál iba a ser la historia final. Eso me ocurrió con “Conversación en La Catedral”.

¿Y eso por qué?
Digamos que es mi manera de escribir. Todos los escritores encuentran su método.

La segunda parte de aquella entrevista fue publicada al día siguiente. Aquí, Balbi se anima a hacerle la pregunta que todos le quisieran hacer, pero que saben que le molestaría: ¿Le quita el sueño ganar el Premio Nobel? Nooo, no me quita el sueño en absoluto. "Soy un escritor, no un político"

¿Cuáles serían los libros que le gustarían que prevalecieran sobre los otros?
Pues “Conversación en La Catedral”, “La guerra del fin del mundo” y la novela que voy a escribir, sin duda, ja. Creo que desde el punto de vista psicológico es muy importante para un escritor estar convencido de que su mejor libro todavía está por escribirse.

¿Cuál es el argumento de su próxima novela?
Está inspirada en un personaje histórico, Robert Casement, un irlandés que fue cónsul británico en el Congo, donde vivió 20 años. Estuvo un año y medio en la Amazonía peruana en la época de oro del caucho. Hizo unas denuncias que tuvieron un enorme efecto en Europa y en EE.UU. sobre las atrocidades que se cometieron tanto en el Congo como con los nativos amazónicos. Consiguió que los gobiernos occidentales tomaran posición, sobre todo que la opinión pública se movilizara muchísimo contra estos abusos. Gracias a ello alcanzó una enorme popularidad como gran humanista, gran altruista y defensor de los derechos humanos. Durante la Primera Guerra Mundial fue descubierto contrabandeando armas alemanas para los nacionalistas irlandeses. Esto provocó un escándalo monumental en Inglaterra, él había recibido las más altas condecoraciones del imperio. Interesante, porque él pertenecía a una familia irlandesa pro británica y admiró el colonialismo como un gran movimiento civilizador. Y en el Congo, secretamente, cambió de piel ante los horrores que vio allí. Llegó a la conclusión de que todo era una gran mentira, que el colonialismo era una institución monstruosa que solamente había llevado dolor y explotación. Esto lo hace un personaje tan complejo y tan misterioso.

¿El cuento no lo atrapó?
Yo comencé escribiendo cuentos, lo que pasa es que los cuentos se me vuelven novela (ríe). “Pantaleón y las visitadoras” iba a ser un cuento y creció. En muchas de mis novelas utilizo relatos que pueden ser leídos independientemente.

¿Cree que los escritores peruanos están a la par de los de América Latina?
No hay que preocuparse de eso. Es muy malo utilizar la literatura como un pretexto para el patriotismo, es lo peor que podemos hacer. La literatura no es nacional, la verdadera trasciende las fronteras, ¿no? No hay nada más terrible que ser un buen escritor regional, ja, ja. Sí podemos decir, sin asomo de chauvinismo, que la literatura de nuestra lengua tiene hoy día un derecho de ciudad en el mundo que antes no tenía. Había autores aislados, pero hoy se sabe que América Latina, o si quieres la lengua española, quizá es más justo decir eso, produce escritores que pueden ser leídos en cualquier parte y que además no se trata de una cosa casual, ni generacional.

En la última edición de la Feria de libro de Trujillo, Vargas Llosa hizo un acto de desdoblamiento.En su intervención en la Feria, el Vargas Llosa periodista interrogó al Vargas Llosa escritor. Aquí algunas de esas preguntas y respuestas. Mario Vargas Llosa:

¿Cómo escribo?
Depende. Cuando escribo mis artículos, mi columna “La piedra de toque”, lo hago en forma diferente a cuando se trata de una novela. Trabajo una sola idea traída de la actualidad. Mientras que cuando escribo una novela lo hago en forma muy misteriosa, fuera de lo racional.

¿Cómo empezó? ¿Cómo surgió la idea de escribir esta historia?
Pues mire de una manera inesperada. Entre los escritores que admiro está el escritor polaco y a la vez ciudadano inglés, Joseph Konrad, quien escribió en inglés novelas marcadas de aventuras a fines del Siglo XIX y comienzos del Siglo XX. Leyendo una de las biografías de Konrad sobre su paso por Congo (África), conocí a Róger Casement. Congo fue la fuente de inspiración para que Konrad elabore una de sus novelas más hermosas: El corazón de las tinieblas. Konrad conoció pues en sus viajes como capitán de barco por el río del Congo que la población vivía un verdadero infierno sobre la tierra.

05 febrero, 2009

Centenario del Futurismo

Fuente: revistañ

Los festejos por los cien años del manifiesto futurista, que fue el gran aporte de Italia al arte del siglo XX, comenzaron el mes pasado con exposiciones en diferentes museos de toda Europa. Comienza el año del Futurismo:

El manifiesto, redactado por Filippo Tommaso Marinetti, que manejaría con vocación dictatorial la historia del movimiento, fue publicado el 5 de febrero de 1909 en la "Gazzetta dell'Emilia" pero se hizo conocer internacionalmente cuando lo retomó el diario francés "Le Figaro" el 20 de febrero siguiente.Son esos cien años los que festeja toda Europa, con nada menos que cuatro grandes exposiciones en Italia y repeticiones en varias capitales del viejo continente.Después de "EMPLATE=default_depero.jsp">Iluminaciones: Vanguardias comparadas, Italia, Alemania, Rusia" en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Rovereto, que permecerá abierta desde esté sábado hasta el 7 de junio, seguirá en Milán a partir del 6 de febrero Futurismo 1909-2009: Velocidad con 400 pinturas, esculturas, dibujos, proyectos, escenografías y trajes teatrales, muebles, objetos, afiches publicitarios y diseños de moda, en una palabra todos los campos en los que el futurismo dictó nuevas reglas estéticas.También en febrero, pero el 20, en las Escuderías del Quirinal de Roma se inaugurará la verdadera exposición clave, realizada con la colaboración del Centro Pompidou de París y la Tate Modern de Londres, que luego hospedarán el evento, titulada "Futurismo, Vanguardia, Vanguardias".El 5 de junio, en cambio, en el Museo Correr de Venecia se inaugurará Abstracciones, dedicada a la obra de uno de los más inspirados representantes del movimiento, Giacomo Balla, comparada con la de otros grandes artistas europeos contemporáneos. Velocidad, dinamismo, acción y modernidad son las palabras claves del futurismo, que declara guerra abierta al formalismo y al academicismo en el que estaba sumergida una Italia, en gran parte aún campesina y analfabeta, que seguía con dificultad y retraso los grandes terremotos por los que atravesaba el arte figurativo europea, desde el impresionismo hasta el cubismo.

Nombres propios

Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carr&, Gino Severini, Fortunato Depero son algunos de los nombres señeros del futurismo, todos sometidos a la férrea férula de Marinetti, que decreta sin piedad la pertenencia o no al movimiento. Todo se vuelve futurista en los años que preceden la primera guerra mundial, vista como la ocasión ideal para acabar con un modo antiguo de concebir el arte: de 1910 a 1914 adhieren al movimiento pintores, escultores, músicos, arquitectos, fotógrafos y escritores.Como un reguero de pólvora, el movimiento se difunde en toda Europa llegando a revolución acabada hasta la misma Unión Soviética, donde Stalin lo ahogará sucesivamente, en nombre del realismo socialista.Marinetti está en el origen de esta sucesión de manifiestos y su violencia verbal será imitada por sus discípulos. No todos los artistas plásticos de los albores del siglo XX adhieren al movimiento; los pintores del "Blaue Ritter" (Jinete azul) alemán, que tienden al expresionismo abstracto, se burlan de la verborragia italiana y de su pretensión de abarcar todas las formas del arte y el artesano. Kandinsky habló de "un desorden capaz de desarrollarse solo en la cabeza de los italianos" y de "un juego peligroso con las ideas más importantes que circulan hoy en día por el mundo del arte".El futurismo se propone "reconstruir el universo", como reza el manifiesto firmado por Balla y Depero, pero terminará adhiriendo a las intervencionismo bélico primero y al fascismo después, firmando con ello su defunción como arte revolucionaria y progresista.Esto irradió al futurismo de la atención crítica hasta bien entrada la segunda mitad del siglo, pero hoy que un partido de origen fascista gobierna Italia, el centenario del movimiento se verá bajo una óptica nueva. Pero ya se prevén polémicas y peleas entre las diversas escuelas críticas italianas -para no hablar de los partidos políticos- confirmando la vocación revulsiva e iconoclasta proclamada hace cien años por Marinetti.

Manifiesto Futurista
1. Queremos cantar el amor al riesgo, el hábito de la energía y de la temeridad.
2. El coraje, la audacia y la rebeldía serán elementos esenciales de nuestra poesía.
3. La literatura ha magnificado hasta hoy la inmovilidad del pensamiento, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, la carrera, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.
4. Afirmamos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con grandes tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo... un automóvil rugiente que parece que corre sobre la metralla es más bello que la Victoria de Samotracia. 5. Queremos alabar al hombre que tiene el volante, cuya lanza ideal atraviesa la Tierra, lanzada ella misma por el circuito de su órbita.
6. Hace falta que el poeta se prodigue con ardor, fausto y esplendor para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales.
7. No hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra. La poesía ha de ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para reducirlas a postrarse delante del hombre.
8. ¡Estamos sobre el promontorio más elevado de los siglos! ¿Por qué deberíamos protegernos si pretendemos derribar las misteriosas puertas del Imposible? El Tiempo y el Espacio morirán mañana. Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creamos la eterna velocidad omnipresente.
9. Queremos glorificar la guerra - única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las bellas ideas para las cuales se muere y el desprecio de la mujer.
10. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias.
11. Cantaremos a las grandes multitudes que el trabajo agita, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos al febril fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas devoradoras de serpientes que humean, en las fábricas colgadas en las nubes por los hilos de sus humaredas; en los puentes parecidos a gimnastas gigantes que salvan los ríos brillando al sol como cuchillos centelleantes; en los barcos de vapor aventureros que huelen el horizonte, en las locomotoras de pecho ancho que pisan los raíles como enormes caballos de acero embridados de tubos y al vuelo resbaladizo de los aviones cuya hélice cruje al viento como una bandera y parece que aplauda como una loca demasiado entusiasta. Es desde Italia donde lanzaremos al mundo este manifiesto nuestro de violencia atropelladora e incendiaria, con el cual fundamos hoy el "futurismo", porque queremos liberar este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios.Ya durante demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de antiguallas. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren toda de cementerios innumerables.

23 enero, 2009

Veinte años sin Dalí (y Dalí en Lima)


"Yo soy el surrealismo", solía decir. Aparte de genial, egocéntrico, excéntrico, rebelde y gran provocador, marketero. Dalí, que en vida disfrutó de las mieles del éxito, fue uno de los artistas más sobresalientes del siglo XX. Sus pinturas y esculturas se vendieron como pan caliente y esto fue gracias -en gran medida- a su muy buen uso de las relaciones comerciales. Dalí intentó y consiguió con gran éxito no pasar nunca inadvertido. Por ello, hoy, que se cumplen dos décadas de su muerte, se le recuerda como el gran artista que fue. Y nosotros, todavia tenemos la suerte de apreciar algo de su arte, pues aún sigue la muestra "Del mito al arte" en el Museo de Arte Italiano (Va hasta este 25 y no se pueden perder de ver: El gabinete antropomórfico, La venus espacial, Denaide, Unicornio y sus relojes blandos). La nota lo explica:

Tenía 84 años y formaba ya parte de la historia universal cuando la mañana del 23 de enero de 1989 falleció en el hospital de Figueres, en el noreste de España, tras varios días de agonía. Una insuficiencia cardiaca aguda se le había agravado con una pulmonía que, a su vez, le provocó una inflamación pulmonar.Atrás quedó la vida de quien unos consideraron un genio y otros un gran artista estrafalario. Pero 20 años después, su legado y su recuerdo se mantienen, gracias entre otros a la Fundación Gala Salvador-Dalí, impulsada por él mismo, y varios museos: la Casa-Museo en Port Lligat; el Teatro-Museo de Figueres, donde está enterrado, y la Casa-Museo Castillo Gala Dalí, en Púbol, donde el artista se encerró tras la muerte de su musa y compañera, en 1982, siete años antes que él.Con motivo del aniversario de su desaparición, hasta el 18 de marzo el Museo Dalí de Figueres expone la obra más emblemática y famosa del artista catalán: La persistencia de la memoria, pintada en 1931, cuando sólo tenía 27 años. Popularmente conocido como "Los relojes blandos", el cuadro en el que esos objetos parecen derretirse ha sido cedido temporalmente por el MoMA de Nueva York."¿Por qué los relojes blandos?", le preguntaron una vez a Dalí sobre esa obra, ícono del surrealismo. "Lo importante no es que sean blandos o duros, sino que marquen la hora exacta", respondió. Nuevos títulos en las librerías recuerdan estos días al pintor, entre ellos ¿Por qué se ataca a la Gioconda?, una recopilación de textos que escribió entre 1927 y 1978 y que publicó en la revista francesa "Oui". La misma editorial, Siruela (que en Argentina distribuye Riverside), ha sacado también al mercado otras dos obras en homenaje: El camino de Dalí, de Ignacio Gómez de Liaño, y El fenómeno del éxtasis, de Juan José Lahuerta. Nacido el 11 de mayo de 1904 en Figueres, Dalí nunca fue un niño normal. "Cuando tenía seis años quería ser cocinero y a los siete, Napoleón. Desde entonces mi ambición ha ido aumentando sin parar", escribió en el prólogo de Vida secreta. La muerte de un hermano al que nunca conoció y que llevó su mismo nombre hizo que sus padres lo educasen como un niño mimado, consintiéndole todos sus caprichos y volcando en él sus afectos de forma compulsiva. Descubrió la pintura casi por casualidad, en una finca de una familia amiga durante una convalecencia. Comenzó a pintar, sin técnica alguna, óleos y acuarelas que sorprendieron a los primeros que las vieron. Su carácter rebelde le valió ser expulsado de todos los centros de enseñanza en los que se matriculó, entre ellos la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, cuyo ingreso le había puesto su padre como condición para permitirle ser pintor. Su estancia en la capital marcó su vida. Allí experimentó con el cubismo y el dadaísmo y conoció al poeta Federico García Lorca y al director de cine Luis Buñuel, de los que se hizo íntimo amigo en la Residencia de Estudiantes. Junto a Buñuel fue autor de los films surrealistas El perro andaluz y La edad de oro.Y es que Dalí no sólo se dedicó a la pintura. Su obra abarca también el cine, la escultura, el diseño y la escritura.Su primera exposición individual de pintura fue en 1925 en Barcelona e hizo que dos grandes, Pablo Ruiz Picasso y Joan Miró, se fijasen en él. Un año después, Dalí conoció a Picasso en París. "El arte somos Picasso y yo", llegó a manifestar, egocéntrico. De pelo largo y patillas, vestido con abrigo, medias y pantalones bombachos, la imagen estrambótica de Dalí es mundialmente conocida. "Sabía venderse mejor a sí mismo que a su obra. Fue un ícono de la cultura de masas", según Javier Pérez Andújar, uno de sus biógrafos. "Era un gran pintor, pero no un genio" y acabó convirtiéndose en un "showman obsesionado", opina por su parte el hispanista irlandés Ian Gibson. Tras su paso por París, donde se integró en el círculo surrealista, y ya casado con Gala, la musa y compañera con la que estuvo hasta su muerte pese a infidelidades por ambas partes y a estrambóticas manías de ambos, Dalí se estableció en Estados Unidos, impulsado a dejar Francia en 1940 por el avance de las tropas alemanas. Regresó a España ocho años después. Anticomunista radical pese a que en su juventud se movió en el círculo de la izquierda, algunos lo acusaron de derechismo. No obstante, hay expertos que destacan que más que derechista fue un oportunista que consiguió así que el dictador Francisco Franco le dejara trabajar en paz. Otra sombra que rodea su figura es su atracción desmesurada por el dinero. De hecho, sus últimos años estuvieron más marcados por la comercialización de su obra que por la novedad de la misma. Los objetos dalinianos se convirtieron en un negocio mundial. Y también las falsificaciones. A él no sólo no le importaban éstas, sino que incluso las favoreció firmando hojas en blanco. Y es que, en la imitación de su obra veía una prueba de su grandeza.

Según informa hoy Revista Ñ, la Fundación Gala-Dalí descartó que vaya a conmemorar el 20 aniversario de la muerte del artista:

La Fundación Gala-Salvador Dalí no organizará ningún acto durante el 2009 para conmemorar el 20 aniversario de la muerte del pintor ampurdanés, que falleció el 23 de enero de 1989 en el Hospital Comarcal de Figueres (Girona). El gerente de esta institución, Joan Manel Sevillano, explicó a la agencia Europa Press que ya celebraron el centenario de su nacimiento y que los "ecos" de aquella efeméride todavía "persisten" en la actualidad.

Premio Hispanoamericano de Novela La Otra Orilla 2009

Y esta es una gran noticia: El Grupo Editorial Norma ha decidido aumentar la remuneración del Premio Hispanoamericano de Novela La otra orilla a cien mil dólares americanos (US 100.000) y la novela ganadora será publicada bajo el sello La otra orilla en América Latina y en España. El ganador del año pasado Carlos Chernov por su novela El amante imperfecto, deberá estar un poco molesto. En fin, el Premio, avalado por uno de los sellos más representativos de la región, crece para ser más atrayente (y en plena crisis). El plazo de envío de los originales se cerrará el día 3 de abril de 2009 a las 18 horas. Los peruanos interesados deberán enviar sus obras a la cede de Norma en San Isidro. Más información, leer las bases aquí.

La PC no acabará con los libros

Fuente: revistañ

Es la conclusión a la que llegó una investigación del Centro Nacional para la Educación y la Investigación de la Lectura de Noruega. Según el estudio, leer en formato digital influye en la forma de disfrutar de una obra literaria, hasta el punto de impedir la participación de todos los sentidos que sí se consigue con los libros en formato de papel (Al leer esto me arden los ojos , lo demás no se mueve). La nota lo explica:

Existen varios estudios que demuestran que no se lee de la misma forma ante la computadora que frente al papel, pero ninguno había abundado en su relación con el contenido de la obra. Anne Mangen, la autora del estudio difundido por el Centro Nacional para la Educación y la Investigación de la Lectura de Noruega, destaca la importancia de la intangibilidad del soporte digital. La separación del texto de su soporte físico lleva a una lectura superficial: "Este modo de leer viene mejor para unos propósitos, como consultar los horarios del tren o leer periódicos, que para otros, como una novela o un complejo ensayo filosófico", explica.Esto se debe, en primer lugar, a la ausencia de lo físico. El hecho de pasar las páginas de papel influye en la lectura. En un trabajo previo, realizado por Thierry Morineau y Caroline Blanche y publicado en el International Journal of Human-Computer Studies, se sometió a dos grupos de personas a la lectura de textos tanto en papel como en libro electrónico.Su conclusión fue que los lectores comprendían más información y en menor tiempo ante el papel que ante el soporte electrónico. En cuanto el humor, había una correlación entre la puntuación y el soporte del texto.La razón es, según Mangen, porque toda lectura es multisensorial. Ante un libro, las manos y los dedos son también importantes. Es lo que se conoce como percepción háptica, la participación de todos los sentidos en la captación de los estímulos del exterior. Mientras, la pantalla anima a una lectura tangencial. Como explica Mangen, "es una forma de leer tipo escáner, por encima, superficial".Mangen sí cree, en todo caso, que sería más fácil leer El Código da Vinci que El Quijote en una computadora. "Obras como la de Dan Brown u otras que se leen de un tirón, donde hay poca resistencia al lenguaje, son más fáciles que las novelas más complejas, que requieren un mayor grado de concentración".En esto, Mangen coincide con anteriores estudios en el campo de la psicología cognitiva: "Contrariamente a lo que se pueda pensar, cuanto más exigente es una tarea cognitiva, como leer una novela experimental, menos capaces somos de resistirnos a las distracciones", añade.¿Serían entonces los formatos digitales perjudiciales en la escuela? La autora del estudio responde con mucha cautela. Cree que para saberlo, antes habría que definir de qué formato se está hablando y qué se quiere enseñar o cómo. "Con todo, entre muchos investigadores hay una tendencia a quedar fascinados de forma acrítica con las innovaciones tecnológicas que dejan en el aire cuestiones sobre si pueden tener consecuencias negativas para la enseñanza a corto plazo y, lo que es más importante, a largo plazo".

Publican relatos inéditos y póstumos de Arthur Miller


Quizá ganó más fama -y lectores- por casarse con Marilyn Monroe, pero lo cierto es que "la mirada crítica que el estadounidense Arthur Miller plasmó en sus muchas obras de teatro, se convirtió, al final de sus días, en una voz serena y compasiva, como se pone de manifiesto en sus relatos inéditos y póstumos que se publican por primera vez en español, bajo el título de Presencia (Tusquets). La nota lo explica:

Unas historias otoñales plagadas de dudas sobre el ser humano, y en las que el autor de Muerte de un viajante, premio Pulitzer, intenta descubrir el por qué de muchas cosas, a través de una mirada totalmente introspectiva e interrogante. Se trata de un libro que recoge una selección de relatos escritos por Arthur Miller -fallecido el 10 de febrero de 2005 en Connecticut- en los últimos años de su vida y aparecidos en publicaciones como The New Yorker, Harper's o Esquire. Este volumen, que ahora publica en España Tusquets, salió en 2007 en Estados Unidos, donde ha sido todo un éxito. Arthur Miller es un intelectual mítico para los estadounidenses, víctima de la "caza de brujas" en los años cincuenta por el senador McCarthy, reconocido militante antirracista y autor de títulos tan significativos como Las brujas de Salem, Panorama desde el puente, Un enemigo del pueblo o Cristales rotos, entre otros. En 2002 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. "Los seis relatos tienen tintes autobiográficos y en todos ellos existe una exploración de la añoranza del deseo en las diferentes etapas de la vida. Todo ello, con una mirada nostálgica hacia el pasado, la de un hombre al final de su vida", explicó a la agencia EFE la traductora del libro al castellano, Victoria Alonso Blanco. Todos ellos se ordenan siguiendo la biografía compleja de una vida. El volumen se abre con un relato en el que el protagonista, un joven de Brooklyn, se inicia en el conocimiento sexual. Después sigue con la angustia de un bailarín de claqué, judío, al que le contratan para bailar con su compañía en Berlín ante Hitler, quien queda fascinado por su movimiento. También se incluye un relato en el que se adivinan ecos del paso de la actriz Marilyn Monroe por la vida de Arthur Miller. Ambos contrajeron matrimonio en 1940 y se divorciaron cinco años después, tras una convivencia llena de altibajos. Quizá sea este relato ("El manuscrito desnudo") el más autobiográfico, en opinión de Alonso Blanco, "ya que el autor narra las tribulaciones de un escritor que ha perdido el deseo, tiene problemas maritales y escribe sobre la piel desnuda de una hermosa mujer, modelo, y con la que recupera el deseo". El libro se cierra con un cuento, "Presencia", que da título al libro, y en el que un hombre mayor paseando por una playa se encuentra a una joven pareja haciendo el amor, circunstancia que le lleva a él mismo a cavilar sobre su propio deseo, moviéndose entre la ficción y la realidad. La protagonista de la escena le dice al final al observador que hay presencias que se perciben sin necesidad de que la persona esté presente, frase que da sentido al título y que la traductora ve como premonitoria, ante la muerte de autor. Emigrantes, pobreza y personajes desplazados y marginales también recorren las páginas de este libro, que comienza con una jornada soleada de verano y se cierra con un día de otoño en una playa.