29 diciembre, 2010

"Ruta de Macondo"


Hoy se inaugura, por tierra y desde Santa Marta, en el norte de Colombia, la "Ruta de Macondo" que llevará turistas desde esta ciudad a Aracataca, la patria chica del premio Nobel de Literatura de 1982, Gabriel García Márquez, informaron fuentes oficiales. Dice la nota:

Autobuses climatizados y "chivas" -autobuses típicos en los que se puede beber y bailar- recorrerán los 70 kilómetros de una carretera que mira, de un lado, una inmensa mole de montañas, la Sierra Nevada de Santa Marta, y por el otro, el mar Caribe. "Es como un viaje hacia el pasado para llegar a Macondo, reconocer los diferentes rincones del municipio de Aracataca, llegar a la estación", declaró la gerente de la Oficina de Proyectos del Departamento del Magdalena, del que Santa Marta es capital, Sandra Rubiano Layton.
El recorrido, explicó la funcionaria, "consiste en un viaje al pasado, pleno de cultura, donde los turistas pueden llegar a la Gran Estación, El Camellón de Los Almendros, la Biblioteca Remedios La Bella, la Casa del Telegrafista y finalmente, llegar a la Casa de 'Gabo', donde se pueden palpar las semblanzas del pasado, la descomunal historia del Nobel y su vida singular". En la ruta inaugural del tour a la tierra del autor de "Cien años de soledad" participarán los operadores turísticos, hoteleros y personal de agencias de viaje.
El propio García Márquez rememoraba en un viaje a Aracataca cuando acompañó a su madre a vender la casa, que, una vez se puso en marcha la máquina de hierro y los vagones del tren que los llevaba, "a lado y lado de la vía férrea se extendían las avenidas simétricas e interminables de las plantaciones, por donde andaban las carretas de bueyes cargadas de racimos verdes". Proseguía García Márquez en 'Vivir para contarla', su autobiografía, que en la ruta "cada río tenía su pueblo y su puente de hierro por donde el tren pasaba dando alaridos, y las muchachas que se bañaban en las aguas heladas saltaban como sábalos a su paso para turbar a los viajeros con sus tetas fugaces". El plan con transporte incluye un recorrido cultural por los municipios de la Zona Bananera y Aracataca y paseos en bicicletas taxi para conocer Macondo, sus calles y los lugares de la infancia del mas importante escritor colombiano y el espacio físico de buena parte de su obra.
Por otra parte, el gerente de la Corporación Tayorona, de turismo regional, Pedro Bonilla Barreto, aspira a que la apertura al público de la "Ruta de Macondo" alcance a los turistas internacionales de los cruceros que atracan en Santa Marta. "Tenemos la gran responsabilidad de preparar ese epicentro de Macondo, en lo que tiene que ver con el recurso humano y esas instalaciones, para ver cuál es la oferta de este paquete turístico", declaró el funcionario.
Hace casi cuatro años, cuando Gabo cumplió 80 años, se anunció la apertura de una ruta por vía férrea, la de un "tren amarillo", también desde Santa Marta, pero el proyecto no cristalizó. El Gobierno colombiano remodeló la casa natal de García Márquez en Aratacaca, y la convirtió en un museo, que se convertirá en uno de los principales atractivos de la nueva "Ruta de Macondo".

07 diciembre, 2010

Discurso de Mario Vargas Llosa

Hoy Mario Vargas Llosa dio uno de sus discursos más emotivos y llenos de verdades. Habló de su infancia, de literatura, de política, de Patricia, su esposa. Sobre todo este último tema lo llevó casi a las lágrimas. Otro tema que me conmovió por sus explicaciones acertadas fue el tópico Perú. Su ya mentado "yo soy el Perú" esta mañana se vio refrendado con una serie de explicaciones muy bien fundamentadas. Aquí unos fragmentos de su discurso "Elogio de la lectura y la ficción":


Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.

La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.

Sobre el Perú dice:

Al Perú yo lo llevo en las entrañas porque en él nací, crecí, me formé, y viví aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación, y porque allí amé, odié, gocé, sufrí y soñé. Lo que en él ocurre me afecta más, me conmueve y exaspera más que lo que sucede en otras partes. No lo he buscado ni me lo he impuesto, simplemente es así. Algunos compatriotas me acusaron de traidor y estuve a punto de perder la ciudadanía cuando, durante la última dictadura, pedí a los gobiernos democráticos del mundo que penalizaran al régimen con sanciones diplomáticas y económicas, como lo he hecho siempre con todas las dictaduras, de cualquier índole (...) Un compatriota mío, José María Arguedas, llamó al Perú el país de “todas las sangres”. No creo que haya fórmula que lo defina mejor. Eso somos y eso llevamos dentro todos los peruanos, nos guste o no: una suma de tradiciones, razas, creencias y culturas procedentes de los cuatro puntos cardinales. A mí me enorgullece sentirme heredero de las culturas prehispánicas que fabricaron los tejidos y mantos de plumas de Nazca y Paracas y los ceramios mochicas o incas que se exhiben en los mejores museos del mundo, de los constructores de Machu Picchu, el Gran Chimú, Chan Chan, Kuelap, Sipán, las huacas de La Bruja y del Sol y de la Luna, y de los españoles que, con sus alforjas, espadas y caballos, trajeron al Perú a Grecia, Roma, la tradición judeocristiana, el Renacimiento, Cervantes, Quevedo y Góngora, y la lengua recia de Castilla que los Andes dulcificaron. Y de que con España llegara también el África con su reciedumbre, su música y su efervescente imaginación a enriquecer la heterogeneidad peruana. Si escarbamos un poco descubrimos que el Perú, como el Aleph de Borges, es en pequeño formato el mundo entero. ¡Qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene una identidad porque las tiene todas!

Sobre Patricia, su esposa:

El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: “Mario, para lo único que tú sirves es para escribir”.

Finalmente, sobre literatura:

Aunque me cuesta mucho trabajo y me hace sudar la gota gorda, y, como todo escritor, siento a veces la amenaza de la parálisis, de la sequía de la imaginación, nada me ha hecho gozar en la vida tanto como pasarme los meses y los años construyendo una historia, desde su incierto despuntar, esa imagen que la memoria almacenó de alguna experiencia vivida, que se volvió un desasosiego, un entusiasmo, un fantaseo que germinó luego en un proyecto y en la decisión de intentar convertir esa niebla agitada de fantasmas en una historia. “Escribir es una manera de vivir”, dijo Flaubert. Sí, muy cierto, una manera de vivir con ilusión y alegría y un fuego chisporroteante en la cabeza, peleando con las palabras díscolas hasta amaestrarlas, explorando el ancho mundo como un cazador en pos de presas codiciables para alimentar la ficción en ciernes y aplacar ese apetito voraz de toda historia que al crecer quisiera tragarse todas las historias. Llegar a sentir el vértigo al que nos conduce una novela en gestación, cuando toma forma y parece empezar a vivir por cuenta propia, con personajes que se mueven, actúan, piensan, sienten y exigen respeto y consideración, a los que ya no es posible imponer arbitrariamente una conducta, ni privarlos de su libre albedrío sin matarlos, sin que la historia pierda poder de persuasión, es una experiencia que me sigue hechizando como la primera vez, tan plena y vertiginosa como hacer el amor con la mujer amada días, semanas y meses, sin cesar.

Actualización:

-Razones para un Nobel

-Vargas Llosa inaugura una exposición-homenaje en el Cervantes de Estocolmo

01 noviembre, 2010

CONVERSATORIO “Y NO SON SINO FRAGMENTOS DE UNA ESTRELLA DE PAPEL. HOMENAJE A JORGE EDUARDO EIELSON”


Nota de prensa
La Revista Tinta Expresa tiene el agrado de invitarle al conversatorio: Y no son sino fragmentos de una estrella de papel: Homenaje a Jorge Eduardo Eielson. Este evento contará con la participación de Luis Fernando Chueca, Jorge Villacorta e Hildebrando Pérez quienes brindarán diferentes perspectivas sobre nuestro polifacético artista. La cita es el sábado 6 de noviembre, a las 6:00 p.m. en el auditorio de la Casa de la Literatura Peruana.

Al culminar se realizará un brindis de honor.

Sobre los ponentes:

· Luis Fernando Chueca
Poeta, crítico literario, catedrático. Ha publicado los poemarios Rincones (1991), Rituales funerarios (1998), Contemplación de los cuerpos (estruendomudo, 2005). Ha escrito numerosos ensayos sobre la poesía peruana de las últimas generaciones, algunos de ellos incluidos en el libro En la comarca oscura. Lima en la poesía peruana 1950-2000 (2006), escrito junto con Carlos López Degregori y José Güich. Integra el comité editor de Odumodneurtse. Actualmente ejerce la docencia en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad de Lima.

· Jorge Villacorta
Crítico de arte, curador independiente y catedrático. Titulado en Genética por la Universidad de York en Gran Bretaña, ha desa­rrollado paralelamente a su actividad científica un fuerte interés en la investigación en artes visuales contemporáneas en el Perú. Ha tenido a su cargo la organización de distintas exposiciones, entre ellas: “Desplazamientos - Carlos Runcie Tanaka” (curaduría); “Roberto Huarcaya - Muestra antológica” (curaduría, 2004), “Max T. Vargas y Emilio Díaz. Dos figuras fundacionales de la Fotografía del sur andino peruano 1896-1926” (co-curaduría con Andrés Garay); realizó la co-curaduría de una panorámica de las artes visuales peruanas de 1979 a1999: “El Laberinto de la Choledad”. En enero de 2000 dirigió la Sala Luis Miró Quesada Garland de la Municipalidad de Miraflores. Fue profesor de Historia de la Fotografía en el Insti­tuto Gaudí entre 1993 y 1998, y también en el Centro de la Fotografía entre 2000 y 2009. Desde 1997 es profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

· Hildebrando Pérez Grande
Poeta, editor, periodista, catedrático. Obtuvo el Primer Premio de Poesía “Casa de las Américas” en 1978 por su libro Aguardiente y otros cantares. Ha publicado los poemarios Epístola a Marcos Ana (1963), El sueño inevitable (1963), Sol de Cuba (1979) y Aguardiente (La Habana, 1978, Lima, 1982, Grenoble, 1990). Ha editado las obras de Javier Heraud, Edgardo Tello y Juan Ojeda. Co-dirigió las revistas Piélago e Hipócrita Lector. Actualmente es director de la revista de Arte y Literatura Martin, dedicada a poetas y narradores peruanos contemporáneos. Es docente principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.


Revista Tinta Expresa
http://tintaexpresa.site90.net/

26 octubre, 2010

¿En qué momento se jodió la literatura?

Enrique Vila-Matas acaba de publicar en El País un artículo más que sugerente que inicia con esta pregunta vargasllosiana que titula mi post. Ahora, ¿será posible un reglamento para literatura?. Un reglamento que a nosotros, los lectores, nos protega de literatura barata sin vacía, que solo es el reflejo de una buena campaña publicitaria. Para mí mucho tienen que ver las Editoriales que publican éxitos editoriales pero efímeros y proclives al olvido. No hablo de aquellos que son un fracaso desde su origen. ¿Se podrá al menos dar ciertos lineamientos? Bueno, Vila-Matas reflexiona sobre ello. Hacia un reglamento:


¿Un reglamento? No dijo qué inscribieron en él. Pero me gustó la palabra reglamento, que parece de otra época, y me quedé imaginando qué pasaría si en el medio literario se redactaran una serie de normas que protegieran de falsos escritores y demás malas hierbas a los sufridos lectores. Después, traté de evocar el momento en que se jodió el invento, el momento del pasado en el que aparecieron los primeros bárbaros, los oportunistas que rompieron un estado de plenitud y nos fueron llevando a este lado arruinado del paraíso, donde hoy los demasiados libros han creado una atmósfera de trivialidad irrespirable, paralela al desnortado ambiente de la sociedad, porque a veces en la vida sucede lo mismo que en la literatura: en todas partes se encuentra a jefecillos extraviados y a sus secuaces incorregibles ensuciándolo todo como las moscas en verano. Sea como fuere, el desastre viene de lejos. Ya Schopenhauer hacia 1850 hablaba de "la mala hierba que quita la savia al trigo ahogándolo. Absorben el tiempo, el dinero y la atención del público, que pertenece por derecho propio a los libros buenos y sus nobles fines, mientras que los otros están escritos con la única intención de sacar de los bolsillos del público algunos talegos; para esto se han conjurado autores, editores y críticos".
¿Cómo sería acogida la redacción de un reglamento que rigiera para oportunistas y conjurados? Jamás se alcanzaría un consenso que lo diera por bueno. Pero tratar, al menos, de redactarlo podría ser un buen desahogo, aparte de una estimulante y activa pérdida de tiempo. La primera norma -no iré más allá de ella, porque no soy legislador- podría ser el destierro de todo engreimiento. Por ser esencial para recuperar cierta dignidad, tendría que ser la única norma indiscutible. Es alarmante y desagradable observar, por ejemplo, cómo éxito y vanidad -o fracaso y fanfarronería, combinación también muy frecuente-, se relacionan de un modo tan estrecho como miserable. Nadie que escribe debería ignorar que siempre donde hay soberbia hay ignorancia. Me ha complacido encontrar en Menéndez Salmón, en su impecable y admirablemente arriesgada última novela (La luz es más antigua que el amor), los famosos versos de Eliot: "La única sabiduría que podemos esperar adquirir / es la sabiduría de la humildad: / la humildad es interminable".
Dicho de otro modo, dicho en forma de máxima oriental, propia de un precursor de Kafka: Donde hay humildad, hay saber. Precisamente la literatura de Kafka, tal como Roberto Bolaño proclamaba, fue "la más esclarecedora y terrible (y también la más humilde) del siglo XX". Esta primera norma del reglamento iría ilustrada, por ejemplo, con la imagen conmovedora (o divertida, si se quiere) del genial Glen Gould, tocando el piano casi a ras de suelo, en aquel sillín que no rebasaba los 33 centímetros. ¿O no oímos nunca decir que el verdadero camino va por una cuerda que no ha sido tendida en lo alto, sino apenas sobre el suelo y parece destinada más a hacer tropezar a que se camine por ella? Dadas las circunstancias terrenales, a nadie debería extrañar que la humildad sea la esencia misma de la genialidad.

11 octubre, 2010

Vargas Llosa, Premio Nobel 2010


No queda sino sentirse feliz y orgulloso de que se haya hecho justicia con Mario Vargas Llosa. Aunque sospecho que el Nobel ya no le quitaba el sueño, puesto que se veía resignado a que no se lo concedieran, este reconocimiento solo es la cereza de todo una carrera titánica e infatigable. Pienso además, en los que -seguramente- se irán sin recibirlo (Carlos Fuentes, por ejemplo) y en que mañana si algún escritor peruano deseara (remotamente) superar a MVLL, con Nobel ya esto es (casi) imposible.
Estoy seguro que Vargas Llosa pasará la prueba del tiempo, como el mismo afirma sobre Borges, y que sus obras hoy se venden aún más que antes (prueba del efecto comercial que ahora tiene el Nobel), hará que mucha más gente lo lea, relea y disfrute de todos maravillosas e intricadas historias a las que Mario Vargas Llosa nos tiene acostumbrados.
Ya no se dirá sobre Mario lo que él alguna vez dijo sobre el peruano, "el que pudo ser y no fue". Él ahora sí es un Nobel y ya no más que aplaudir.
Algo que también me inquieta es el discurso que dará en la premiación. Quizá se referirá a las décadas de espera, aunque solo es una especulación.
Leer toda la gigantesca información que hoy se ha publicado sobre MVLL es algo que tomaría varios meses. Por ello, no he visto conveniente postearlas. Sin embargo, dejo algunas de las más resaltantes páginas donde se ha recogido la toda la información que salió desde el anuncio oficial.
No me queda nada más que feliciar a Mario Vargas Llosa y sobre todo agradecerle por ser un ejemplo vivo de lo que la tenacidad y disciplina pueden hacer de un escritor. Vargas Llosa es un Clásico vivo y es peruano.
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Dejo las web más relevantes:

04 octubre, 2010

El hombre tras los libros


Andrew Wylie es uno de los hombres más poderosos del sector editorial. Agente literario de escritores vivos y muertos como Borges, Nabokov y Philip Roth, en su trabajo es transgresor, voraz e implacable. “El Chacal” trabaja en la oscuridad :

Los numerosos empleados de la Wylie Agency son los representantes de escritores más temidos e influyentes del mundo editorial angloestadounidense. Ellos reportan a la esquiva figura de Andrew Wylie, un gigante literario estadounidense que se tutea con muchos de los escritores contemporáneos más importantes, desde Salman Rushdie hasta VS Naipaul y Philip Roth. Wylie es una figura enigmática. También es, sin duda, uno de los hombres más poderosos del sector editorial. En su oficina de Manhattan, de un anonimato sorprendente, nos dio una rara y fascinante entrevista.

Hablamos a última hora de la tarde, pero la mayor parte de los días Wylie se levanta a las cinco de la mañana en Nueva York y anda “a tientas en la oscuridad”, dice, antes de sentarse a abordar entre cuarenta y cincuenta e-mails procedentes de lugares tan lejanos como Tokio, San Petersburgo y El Cairo. Este agente literario global que representa a unos setecientos escritores –vivos y muertos–, entre ellos Martin Amis, Vladimir Nabokov, Saul Bellow, Arthur Miller y Art Spiegelman, tiene la palidez espectral de un hombre que trabaja mucho en la oscuridad.

Hoy viene a saludarme en el hall tranquilo de su oficina del piso doce mientras el día llega a su fin y la luz crepuscular se funde con la luminosidad fluorescente del off-Broadway. En persona, Wylie es bajo, menudo, cortés y suave, como si con su traje oscuro y sus buenos modales formales desmintieran su fama de competitivo, obstinado, transgresor e implacable. El contraste entre su amable presentación y su consolidada reputación de problemático hace que la formalidad parezca tensa. Pero el muchacho malo sardónico no tarda en atravesar la máscara y emerger. En la oficina minimalista de Wylie pueden verse varios ejemplares promocionales del catálogo de Nabokov en distintas ediciones extranjeras. Cuando hago un comentario sobre el patrimonio literario (Borges, Mishima, Lampedusa y Updike, para nombrar sólo algunos de los más importantes) que controla la Wylie Agency, dice con una risa triste: “La gente se muere como moscas.” En estos momentos se entiende por qué en el mundo editorial angloestadounidense se lo conoce sólo como “El Chacal”.

Alguna vez fue un depredador bastante feroz, pero ahora Wylie se ha convertido en algo mucho más amenazante en el mundo literario. En un medio en el que muchos de los principales editores, libreros y agentes literarios rivales sufren la depredación de la recesión y la digitalización (la revolución de la tecnología de la información), puede afirmar que es el representante de escritores más poderoso y de mayor alcance global a ambos lados del Atlántico, un rey de la selva editorial.

Wylie, que ha pasado a estar en pie de igualdad con empresas como ICM, William Morris, Curtis Brown y United Agents gracias a su enérgica voluntad, no es como éstas. Es un lobo solitario que construyó su imperio de la nada en menos de treinta años. Empezó tarde, a pesar de su situación privilegiada, y fue siempre un hijo brillante y seguro de la aristocracia de Boston. Los Wylie se remontan a la época de la revolución estadounidense. Del lado de su madre había dinero y banca; del de su padre, libros y edición (Houghton Mifflin). Esa compleja herencia dual lo llevó a Harvard, donde estudió literatura francesa, y luego, como estaba en extremo aburrido, a Nueva York en los años 70. Aspirante a periodista, se hizo amigo de Andy Warhol, consumió drogas y escribió una poesía horrenda. Se ganó la vida como taxista hasta que, apenas cumplidos los treinta años, creó la Wylie Agency en un desolado ambiente del downtown. Su primer cliente fue el gran socialista estadounidense IF (Izzy) Stone. “Hace mucho tiempo”, dice, “tenía las tardes libres.” Una sonrisa irónica ilumina la pausa y le da efecto. “Eso ya no es un problema.” Llevaba la edición en la sangre pero, rebelde y extremista, le indignaba su comodidad complaciente. “En aquellos días”, recuerda, “el dinero iba de la editorial al agente y luego al autor. Los agentes sentían que trabajaban con las editoriales y eran algo condescendientes con los autores, a los que se trataba como personas talentosas pero disfuncionales. Me puse a pensar y decidí que eso era corrupto. Es el autor el que contrata al agente. Como agente, se es el jardinero de la propiedad del autor. Fue muy importante tomar conciencia de que era yo el que trabajaba para el autor, y no al revés.” En ese momento cobra vida el teléfono que está sobre el escritorio inmaculado de Wylie. “Tengo que contestar”, dice, volviendo a la actitud amable. Es Al Gore. “¡Hola Al! ¿Estás en El Cairo? Mi ciudad favorita...” Mientras habla, observo la iconografía de su oficina, que domina una réplica de un cartel señalizador de Nueva Jersey verde y blanco con la leyenda “Plaza Philip Roth”. Los primeros tiempos Wylie no tenía clientes famosos, pero quería escapar de lo que consideraba la pobreza gentil del sector de los libros. “Veía empresas que tenían plantas moribundas en ventanas sucias. ¿No era posible –me preguntaba– tener ventanas limpias, hasta con vista, mientras se leían libros excelentes? Cuanto más habla, más emerge el celo puritano innato de Wylie desde el negro clerical de su traje y su corbata. “Me gustan los libros. Sí, tengo un Kindle. Lo usé una hora y media y lo guardé en el armario. No interesa la cultura masiva. Cuando empecé, veía que nueve de cada diez personas se dirigían a la puerta que decía Dinero, Comercio, Basura, por eso elegí la puerta que rezaba Calidad, Interés, Importancia.” Diga lo que se diga del Chacal, no le falta seguridad o, para decirlo de otra forma, la clásica energía de Nueva Inglaterra. El cóctel de marcada competitividad, beligerancia literaria, ambición literaria frustrada y pasión por los “autores” pronto rindió frutos. Al declarar la guerra a las relaciones “corruptas” de agentes y editoriales, cobró notoriedad por romper la regla tácita de que los agentes no daban caza a los clientes de sus rivales. “Una mierda con tarjeta” fue una de las cosas más famosas que se dijeron de él.

A Wylie le encantó. Ahora podía ser al mismo tiempo un paria y un defensor de la escritura contemporánea. El momento decisivo llegó en 1995, cuando Martin Amis abandonó a su agente, Pat Kavanagh, de PFD, la esposa de su viejo amigo Julian Barnes, por el contrato de 500 mil libras por su novela La información . “Sí”, dice Wylie ahora, “probablemente fue entonces cuando empezó lo del ‘chacal’. No tengo idea de dónde salió. No evito ser agresivo en defensa de los autores. La representación de los buenos escritores ha sido menos profesional que la representación de los malos escritores.” Parte de lo que hace en la actualidad, sostiene, es aportar disciplina y coherencia, así como una estrategia global, a una actividad que ha estado en manos de señoras excéntricas envueltas en cardigans deformados.

Finge, de manera nada convincente, que no tiene poder alguno y asegura que está dando un paso al costado. “Ahora soy el Ronald Reagan de la operación”, bromea. “Cuando me reúno con editoriales, el personal me da un guión. Hola. Es. Un. Placer. Conocerlo.” Después de una generación en el sector, insiste en que “la Wylie Agency no es una firma unipersonal sino de cincuenta personas. La sucesión ya está arreglada: Scott Moyers en Nueva York y Sarah Chalfant en Londres. Quiero que la gente entienda que nosotros (la agencia) vamos a seguir cuando yo desaparezca.” Por el momento, Wylie, que tiene un aspecto juvenil a pesar de sus sesenta y dos años, mantiene una agenda salvaje. “Nos reunimos todos los días a las 7:45 y hablamos de todo durante una hora, cinco días por semana. Así es que...” (otra sonrisa, no tan feroz y más parecida a la manija de un ataúd) “somos muy detallistas en todo. Somos muy internacionales. Analizamos cada territorio con minuciosidad. Viajamos mucho. Moscú. Asia. Europa. No recibimos información de manera pasiva. Asignamos un grupo de gente al estudio de cada caso. Estudiamos el trabajo de los escritores. Contamos con sistemas de computación muy desarrollados que producen gran cantidad de informes. Contratos. Derechos. Territorios. Decidimos qué queremos. Lo conversamos con el cliente (el autor) y luego salimos a conseguirlo.” Después de otro llamado de Gore, empieza a hablar de su flamante pasión por Alaa Al Aswany, el autor de The Yacoubian Building y Chicago . De pronto suena entusiasmado, casi periodístico. “Fui a Egipto. Lo llamé. Le expliqué quién era. Me invitó a visitarlo a las siete. Seguíamos hablando de sus libros cuando fuimos a comer casi a medianoche.” Ahora Wylie vende The Yacoubian Building en todo el mundo en muchas ediciones, y va a vender literalmente toda palabra que escriba Al Aswany al mayor postor.

Es en momentos como este que se entiende cómo llegó a representar a Rushdie y a Naipaul, que hace poco dejó a su agente (y ex colaborador de Wylie) Gillon Aitken. ¿Por qué Naipaul hizo eso? Hoy Wylie vuelve a permitirse una leve sonrisa y una expresión circunspecta de satisfacción. “Digamos que pienso que Vidia sintió que era hora de un cambio.” Señala que no podría adoptar la actitud “maternal” y solidaria en la que algunos agentes se especializan, aunque sé que trabajó mucho para apoyar a Rushdie durante los peores momentos de la fatwa. Por naturaleza, el Chacal no es un animal social.

“Me gusta ver a mi mujer y a mis hijos. Me gusta irme a dormir a las nueve y levantarme a las cinco. Nadie en su sano juicio tiene esos horarios. No me dedico a Twitter ni a los blogs. Soy malo para la conversación superficial y para la ‘charla’. Háblenme de edición y puedo quedarme horas enteras.” Ese, me doy cuenta a medida que se va delineando en la conversación, es nuestro viejo amigo, el ego de la ausencia de ego. En líneas generales, Wylie es un hombre al mismo tiempo tímido y arrogante cuya obsesión lo convierte en un gran personaje. Su vida se define por lo que hace. Admite que no le interesan la música ni la comida (“es sólo combustible”) y que: “No voy a los libros en busca de sexo. Cuando busco sexo voy a mi casa.”

(c) The Guardian y Clarin Traduccion de Joaquin Ibarburu

Inéditos de primer Borges


La aparición de versos inéditos de un joven Jorge Luis Borges fechados en 1923, el mismo año de la publicación de su primer poemario Fervor de Buenos Aires, son nada más que la punta del iceberg de un descubrimiento infinitamente más trascendente.Los textos fueron hallados por investigadores de la Biblioteca Nacional. Un notición. Encuentran un verso y varias anotaciones inéditas de Borges:

Este "ejercicio poético" del primer Borges no debería correr el foco del hallazgo de los investigadores de la Biblioteca Nacional, Laura Rosato y Germán Alvarez. Juntos rastrearon y estudiaron más de mil títulos con anotaciones de Borges, que el autor donó en 1973 y que permanecían perdidos y sin catalogar en la Biblioteca.

Se trata de una colección de casi mil títulos que Borges donó a la biblioteca en 1973 y que permanecía descatalogado desde el 11 de octubre de 1973, el día en que un Borges ya agotado por el cerco kafkiano de la gestión admistrativa y la presión de un nuevo gobierno peronista, que pedía su cabeza, se jubiló como director de la Biblioteca Nacional. Antes de irse ­con un escribano presente­ retiró todos sus libros de su despacho.

El dato no es menor. En 1971 un empleado administrativo, acaso para forzar la renunciar de Borges, acusó al autor de Ficciones de sustraer libros del patrimonio de la biblioteca. El día que se retiró de la gestión, Borges donó mil libros que consideraba "prescindibles para él y necesarios para la institución que dejaba con pesar", después de 18 años de gestión. Al instante, pasaron al olvido hasta 1992, cuando aparecieron algunos de los textos.

Desde entonces y con intermitencias por la turbulenta vida institucional del país y de la Biblioteca, la investigación continuó hasta saldarse en Borges, libros y lecturas, el libro de Rosato y Alvarez. El texto es un compendio de las lecturas de Borges, desde la Divina Comedia hasta Schopenhauer, que permite aventurar cómo Borges pensaba en la escritura mientras leía. "Es un calado negativo de la obra, que permite apreciar cómo Borges se apropiaba de las lecturas para reescribirla", explica Rosato a Clarín. El catálogo rastrea las anotaciones de Borges y las relaciona con la obra editada. Así, en la misma página de un libro del alemán Christian Wilhelm Franz Walch, Borges escribe el 11 de diciembre de 1923 el ejercicio poético ­como lo define Rosato­ que encabeza esta nota y, también, un índice tentativo de Inquisiciones, que publicaría en 1925. "En alguien que reescribía tanto podríamos dudar de la noción de inédito", termina Rosato, que no quiere tapar con la "aparición" de estos versos la noticia más importante. Por primera vez, la Biblioteca Nacional tiene una colección de libros anotados por Borges. Los títulos están disponibles para los investigadores, que ya no tienen que lidiar con coleccionistas para estudiar a Borges.

27 agosto, 2010

Autobombo 1


Aunque no soy partidario de esto, lo haré. El lunes fui premiado como finalista del II CONCURSO NACIONAL DE CUENTO “PREMIO FELIZH-2010”. La antología Monsieur Wylie y ocho cuentos en busca de autor (Bisagra Editores, 2010) reúne los cuentos ganadores y los finalistas, y entre ellos "Las hojas caen siempre en otoño", mi cuento. Aunque actualmente no creo que se pueda conseguir el libro, ya que se está vendiendo en la II Feria del Libro Zona Huancayo, estoy seguro de que Bisagra Editores tendrá un stand en la Feria Ricardo Palma. Hasta aquí este autobombo.

26 agosto, 2010

Lo nuevo de Eco

Pasaron siete años y cinco libros desde la última novela de Umberto Eco. Ahora se termina la espera. El cementerio de Praga (Lumen) narra la historia del capitán Simonini, un piamontés radicado en París que se gana la vida falsificando documentos. En El cementerio de Praga aparecen Freud, Garibaldi y el Capitán Dreyfus. Umberto Eco vuelve con una novela que promete impactar :


Simonini no recuerda bien quién es, pero siguiendo los consejos del propio Sigmund Freud, con quién solía compartir la mesa en el restaurante diez años antes, decide poner por escrito su vida. Eco narra, a través del protagonista de la novela, su propia y particular visión de la historia europea del siglo XIX .

El gestor de la unificación italiana Giuseppe Garibaldi, el capitán del ejército francés Alfred Dreyfus y el mismísimo padre del psicoanálisis confluyen en el relato de Eco, que vuelve a repetir algunas estrategias narrativas de sus ficciones anteriores. Se trata, de hecho, de una novela anclada en el pasado, pero con reminiscencias al presente. En su anterior novela La misteriosa llama de la Reina Loana , el protagonista, Yambo, debía ­como Simonini en El cementerio de Praga ­ recuperar y preservar su identidad.

La flamante novela de Eco incluye, además, ilustraciones, como las que solían vestir los folletines decimonónicos. "Es una novela folletinesca donde todos los personajes, excepto el protagonista, existieron realmente", señaló el autor en un comunicado difundido por la editorial.

Entre esos personajes se halla incluso el abuelo de Eco, quien fuera responsable de una misteriosa carta al abad Barruel que ­según el autor­ desencadenó el antisemitismo moderno.

¿Volverá Eco a conquistar el favor del público? El nombre de la rosa fue un best seller mundial y los números de las ventas también lo acompañaron en El péndulo de Foucault , Baudolino y en toda su obra ensayística; razones suficientes para ser optimista.

Por eso, acaso, es que Eco cree que la novela será un éxito entre dos grandes grupos de lectores.

El primero es aquel que ignora la literatura del siglo XIX y que desconoce que ciertos acontecimientos históricos de finales del XIX y principios del XX relatados en ella en verdad sucedieron. Es el grupo "que se ha tomado en serio incluso a Dan Brown y que disfrutará algo sádicamente de una invención perversa, incluyendo la figura del protagonista", opinó el autor.

El segundo grupo de lectores al que Eco apuesta está compuesto por los que conocen la historia "y que de pronto notan gotas de sudor en la frente, se giran para ver si hay alguien a sus espaldas, encienden todas las luces de la casa y sospechan que eso podría volver a pasar".

La semana pasada, la editorial Lumen publicó Nadie acabará con los libros , un conjunto de diálogos entre Eco y el guionista francés Jean-Claude Carrière. El libro es una encendida defensa de los libros impresos en detrimento de los soportes electrónicos en boga. El cementerio de Praga puede ser, ahora, su mejor alegato.

18 agosto, 2010

El otro Borges

El traductor y editor Jean Pierre Bernès habla sobre Borges y causa revuelo. Ahora, quien trabajara codo a codo con Borges en la edición de sus Obras Completas en la colección La Pléiade, acaba de publicar J.L Borges: La Vie Commence (J.L. Borges: La Vida Comienza) un relato de 115 páginas sobre su amistad con el autor. El francés se sienta en su morada de Arcachon, al sudoeste de Francia a contar detalles del libro.Bernes cuenta que el autor era poco modesto y feliz y que le habló de una juventud con alcohol y drogas.Un Borges desconocido, en la memoria de uno de sus editores:


"Era un hombre feliz, gracias a los libros. No era un atormentado. En Ginebra, pocos días antes de morir, me dijo riéndose: '¡Qué razón tenía Quevedo, cuando dice en un poema que la vida comienza con sollozos y con caca.

Y así también termina', me dijo Borges entre risas".

Bernès subraya su vínculo con el escritor. "Me condenó a ser su memoria", afirma. "Su última frase para mí, poco antes de morir, fue 'gracias por todo, usted me ayudó a morir en literatura.

No tengo nada para legarle, pero lo condeno a ser la memoria de Borges'".

El traductor conoció a Borges una tarde porteña de 1975, "en un jardín lleno de aires de tango y jacarandaes en flor", cuando Bernès había sido nombrado agregado cultural de la Embajada de Francia en Buenos Aires.

A dicho encuentro, Bernès llamó "el más importante de mi vida" además de describirlo como "lleno de complicidad inmediata" entre él, Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo. "Siempre estaban jugando, riéndose, inventando apodos crueles. Yo los llamé 'les enfants terribles'", dijo.

¿Qué pensaba Borges de sí mismo? "Ninguna falsa modestia", dice con una sonrisa cómplice Bernès. "Una vez que pasaba revista a la literatura universal, le pregunté: 'Y en la lengua española, entre Cervantes y usted, ¿a quién incluiría?' Me miró y me respondió: 'Creo que la lista no sería muy larga'".

El editor aseguró también que Borges tuvo una vida alternativa, una juventud en la que tomaba alcohol y se drogaba. "Me habló un poco de eso. Estoy escribiendo ahora, pero son cosas muy privadas, las publicaré después. Me contó tantas cosas..." Bernès se refirió a la reedición de las Obras Completas de Borges en La Pléiade, que le causó una disputa legal con María Kodama: "Sólo sé que Borges estaría muy contento. Cuando entró en La Pléiade, me dijo: '¡Por fin voy a codearme con mis amigos!' ¿Quiénes eran? 'Montaigne, Dante, Shakespeare y Cervantes', me contestó".

Sobre los conflictos con la viuda, silencio: "Ya no quiero decir ni una sola palabra sobre Kodama", advirtió Bernès. Y dejó trascender que está escribiendo otro libro donde "contaré muchas cosas", pero que ése lo publicará "sólo después de muerto".

¿Más libros? Sí. El traductor deja claro que posee material inagotable sobre el escritor, mucho del cual aún está por publicarse.

Mientras tanto ahora, en esa casa del sudoeste de Francia, Bernès cuenta anécdotas sobre su amigo. Anécdotas que de alguna manera apoyan su trabajo.

"Siempre me decía que no se sabía nada de la intimidad de Dante, de Shakespeare, de Cervantes, pero que quería que se supiera de él", dice Bernès.

"Decía que la gente pensaba que había escrito ficciones, pero que en realidad su obra era autobiográfica, por lo que para comprenderlo, había que conocerlo. "Por eso me decía que tomara notas, que escribiera".

11 agosto, 2010

Thomas Mann: Relatos completos

En esta primera aparición en castellano de sus relatos completos se observa su trabajo sobre la prosa, el punto de vista y la obsesión por los detalles reveladores.La larga frase de la perfección:

No siempre fue fácil distinguir la grandeza de lo breve. Tiempo atrás las grandes novelas eran, en su mayoría, largas novelas. Si el autor era grande, también la obra. En un ensayo sobre el cuentista Antón Chéjov, escrito en su típico tono confesional, Thomas Mann se planteaba esta pregunta a los casi ochenta años, al constatar que no guardaba ningún recuerdo sobre el día de la muerte del celebrado narrador ruso, que había ocurrido en Alemania medio siglo atrás.

¿Por qué? Thomas Mann reconocía entonces que desde muy joven su fascinación se había depositado siempre en los grandes creadores como Tolstoi, Goethe, Wagner.

En las obras extensas, sudadas, producto de un largo trabajo tortuoso. Sólo con los años, confesaba en ese texto poco antes de su muerte, había aprendido a valorar la intensidad artística de la concisión. Y sin embargo, nunca dejó de escribir narraciones cortas, durante toda su vida.

Estas narraciones están hoy reunidas en una edición completa de sus cuentos, publicada recientemente por la editorial Edhasa.

Pero en este caso la palabra cuento puede resultar confusa, acaso demasiado breve. En esta primera aparición en castellano de sus relatos completos, también fueron incluidas las nouvelles que junto con las novelas mayores forjaron la fama del autor, como "La muerte en Venecia", "La engañada", "Mario y el mago", "Las cabezas trocadas".

Los editores decidieron recoger traducciones ya existentes que mantienen un buen equilibrio entre clasicismo en el lenguaje y elección moderna de vocabulario.

Además, entre los traductores cuentan con dos de lujo: el escritor español Francisco Ayala y el peruano Juan José del Solar, que ha dedicado su vida a la literatura alemana y fue premiado más de una vez por sus trabajos.

Autor precoz, hermano del también novelista Heinrich Mann, hijo de una Alemania que se forjaba en el nacionalismo creciente, Thomas Mann es considerado hoy uno de los genios del siglo XX. En su opción férrea por los parámetros del realismo hurgó siempre en la propia vida como material de escritura, en las contradicciones de la alta burguesía a la que pertenecía y en sus experiencias personales y familiares.

Su gran escalpelo fue la ironía, un arma que le permitió seguir perteneciendo siempre, aferrarse a su clase y a su tradición a pesar de lo que más tarde vendría: la nube negra del nazismo. Si bien ante la Primera Guerra Mundial dio su apoyo a la posición belicista alemana, para principios de los años treinta ya había puesto su ojo crítico sobre los nazis, lo que le valió amenazas y provocó su exilio en Suiza. En ese entonces, Mann ya era mundialmente famoso. Había ganado el Premio Nobel y viajado por distintos países.

Una noche, en una conferencia sobre Wagner en Berlín, pudo escapar apenas de los agentes encubiertos de Goebbels; más tarde recibió amenazas, hasta un ejemplar quemado de su famosa primera novela, Los Buddenbrook.

En esa vida dedicada plenamente a la literatura, el papel de los relatos que acompañaban sus grandes obras fue cambiando con el correr de los años. Esta primera edición completa en castellano, ordenada cronológicamente, es una buena muestra de esta transformación. Sin embargo, una de las ventajas de las antologías es que son libros con muchas puertas. Se puede entrar por el principio, por lo último, al azar.

En este volumen de casi mil páginas, una de esas puertas es la nouvelle de "Tonio Kröger". Así, muchos personajes de sus primeros cuentos, como el contrahecho que se enamora aunque sabe de su destino de soledad, el devoto que se ofende por la poca castidad de un cuadro, el joven condenado a no ser más que un payaso, quedan descifrados bajo la respuesta que Tonio Kröger se da en 1903 a una pregunta acuciante: soy raro, soy un descastado. ¿Esto qué significa? Significa que soy un artista.

A estos grandes retratos en breve se suman el de una mujer rusa, nada atractiva, que a los ojos del narrador acaba siéndolo; el de un niño prodigio que toca el piano, donde Mann parece adelantarse a las técnicas del punto de vista que vendrán poco después en autores como James Joyce y Virginia Woolf.

Entre sus piezas especialmente autobiográficas hay varias reunidas en esta colección, cada una de ellas una joya: "Señor y perro", "Desorden y dolor precoz" y la famosa "Mario y el mago", interpretada como una rápida toma de posición de Thomas Mann contra el nacionalsocialismo.

Sus investigaciones sobre los sentimientos, que son desdoblados, plegados y vueltos a desplegar, se asemejan a la sintaxis de las largas frases. Porque nada es lo que parece a primera vista, siempre hay un último doblez, también en las caras. En sus fisonomías puntillosas, que por momentos desafían la paciencia del lector, Thomas Mann ya había descubierto el gran misterio encerrado en los detalles. Pensemos en la sonrisa del escritor Spinell, protagonista de "Tristán", una exquisita anticipación de La mon
taña mágica . El escritor Spinell sonríe, y bajo las capas de toda la corrección burguesa de su amor muestra sus dientes, profundamente cariados
.

27 julio, 2010

Conferencia sobre Arguedas y Westphalen

Julio Ortega visitará la Casa de la Literatura Peruana.

Continuando con nuestras visitas ilustres, la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, antigua Estación Desamparados), recibirá el jueves 29 de julio al crítico literario Julio Ortega. El reconocido hombre de letras recorrerá las instalaciones de la institución y a las 12:30 p.m. ofrecerá la conferencia Rumbo a los centenarios de Arguedas y Westphalen.


Julio Ortega (Perú, 1942) es un crítico, ensayista, profesor, poeta y narrador peruano cuya obra de pensamiento es una de las más importantes de América Latina, por sus lúcidas reflexiones acerca de la literatura y sus relaciones con la historia y la sociedad. Estudió literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú, posteriormente viajó a EE.UU. invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona donde trabajó como traductor y editor. Luego regresó a EE.UU. como profesor de la Universidad de Texas, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. También ejerció la docencia en las universidades de Brandeis y Brown (EE.UU.).
Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha obtenido los premios: Juan Rulfo de Cuento (Francia), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de la América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima).

Su primer libro de crítica La contemplación y la fiesta (1968), está dedicado al “boom” de la novela latinoamericana. De su crítica ha dicho Octavio Paz:”Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso.”

Presentación de "Pálido cielo"



El vienes 30 la Cámara Peruana del Libro le realizará un Homenaje Literario a Alonso Cueto.
Participarán Iván Thays, Luis Hernán Castañeda y Jaime Carbajal. La cita es a las 7.00 pm
Organiza:

15ª FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LIMA


23 junio, 2010

Los 99 de Sabato

"Hay días que está de buen ánimo y lo acompañamos, hay días que está mustio y lo respetamos", dice Mario Sabato, hijo del escritor argentino que hoy cumple 99 años. Aunque la edad le ha pasado la factura, su hijo, y autor de un documental sobre la vida del escritor, refiere que hay momentos en que Sabato conversa brevemente. El escritor no estará prestente en el homenaje que le dará la provincia de Buenos Aires con la concesión de la medalla José Hierro (Sabato lleva recluido en su casa desde hace cuatro años). Su hijo Mario, de 65 años, en su nombre, aceptará el honor en el nombre de su padre. Ernesto Sabato, a las puertas del centenario:

Ernesto Sabato, el último superviviente de los escritores con mayúscula de la literatura argentina, cumplirá mañana 99 años retirado en su residencia de Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires.
Nacido en la localidad bonaerense de Rojas el 24 de junio de 1911, abandonó su carrera científica en los años 40 para volcarse en la literatura con la publicación de la recopilación de ensayos Uno y el Universo.
El reconocimiento internacional le llegó en 1961 con Sobre héroes y tumbas y la consagración en 1974 con Abaddón el exterminador, que completan la trilogía iniciada con El túnel (1948), adaptada al cine en 2006.
Galardonado con el
Premio Cervantes en 1984, llegó a ser propuesto como candidato al Nobel de Literatura de 2007.
También en 1984 rebasó las fronteras de la literatura para presidir la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas que redactó el informe Nunca más sobre los horrores de la última dictadura argentina (1976-1983) y que desató fuertes críticas de organismos humanitarios contra la llamada teoría de los "dos demonios" planteada por el escritor en su prólogo.
Su última obra publicada fue España en los diarios de mi vejez, fruto de sus viajes al país en 2002, mientras Argentina se sumergía en la más feroz crisis económica de su historia.
Ahora, el escritor "no está bien, ya está muy viejito, está más ido que quedado, por suerte ya no recibe tantas malas noticias", explica Mario Sabato en declaraciones a Efe.
Ernesto Sabato no sale de casa, está al cuidado de enfermeras y apenas habla, aunque, según Mario, ocasionalmente rompe su silencio para mantener algún breve diálogo con la familia.
"Cuando tiene momentos en que aterriza y se percata de su situación se entristece muchísimo y siempre le cambiamos el tema. Lo acompañamos cuando está de buen ánimo, y cuando no, lo respetamos, si quiere alejarse que se aleje", resume su hijo, que admite que el aislamiento ha agravado el "temperamento catastrófico" del escritor.
"Siempre tuvo un temperamento muy exagerado, quizá por la influencia de nuestro origen calabrés. Era muy difícil hasta los últimos años que se tomara algo a la ligera. Después, con los nietos, pasó a divertirse un poco más con él mismo, pero durante mucho tiempo fue tremendista", recuerda Mario.
Desde que se retiró, Sabato no siente añoranza por la literatura ni por su otra pasión, la pintura, y no ha caído en la tentación de dictar unas palabras, una actitud que su hijo celebra.
"Se torturaba escribiendo y aún aunque pudiera hacerlo hoy no lo dejaríamos", dijo.
"Para él nunca fue un placer escribir, siempre fue un proceso creativo y la consecuencia de no poder soportar más el hecho de no escribir. Es mejor que no se moleste más, ya dio todo lo que tenía que dar", añade Mario Sábato, autor de un documental que refleja la cara más desconocida de su padre.
"En la película, el Ernesto Sabato que aparece es una persona, no un personaje, un padre, un abuelo, que además es escritor y famoso, con sus tristezas, sus alegrías, con los nietos que lo rodean y no le permiten hablar", relata Mario, que estrenó su trabajo en Buenos Aires el pasado marzo.
Reconoce que el documental le obligó a "transitar por el camino de la dificultad", pero asegura que pese a los intentos de su padre por mostrar en público su "lado más oscuro", para sus allegados fue siempre "transparente" y "absolutamente previsible".
Mario reunirá a los vecinos de Santos Lugares el domingo para proyectar este retrato íntimo del que Ernesto Sábato sólo ha visto los primeros 20 minutos, porque su hijo no ha querido cargarlo con emociones y nostalgias.
Mañana, la familia Sabato se reunirá al completo en la residencia del escritor para acompañarle en su 99 aniversario, pero Mario ni siquiera se arriesga a pronosticar si la visita se prolongará porque dependerá de su estado de ánimo.

Subastan primeras ediciones de Faulkner

Una amplia colección de libros y objetos del escritor estadounidense William Faulkner, entre los cuales se encuentran algunas ediciones de los títulos más representativos del autor, se vendió hoy en Nueva York por 833.246 dólares, informó la casa de subastas Christie's. La colección, que no fue vendida de forma conjunta, recoge 90 elementos, entre libros, fotos y documentos que proporcionan una visión exhaustiva de la carrera del autor que fue galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1949. Dice la nota:


Faulkner (1897-1962), uno de los más importantes representantes de la literatura estadounidense, nació en el estado de Mississippi, lo que marcó fuertemente su obra dedicada en buena parte a explorar el carácter de los sureños.

La estrella de la colección fue una primera edición de la novela "Absalón, Absalón!" (1936) firmada por el propio escritor, que alcanzó el precio más alto de la subasta al ser adjudicada por 86.500 dólares.

La casa de subastas precisó que las copias firmadas de esta novela son escasas y sólo dos de ellas han salido a subasta en los últimos treinta años.

Otra de las protagonistas de la subasta fue "Luz de agosto", una obra que explora las vidas de tres personajes que se mueven en un ambiente cargado de racismo y fanatismo religioso en el sur de Estados Unidos y de la cual se puso a la venta una primera edición de 1932 dedicada al escritor y periodista Malcolm Cowley.

Una de las novelas más celebres del autor, "El ruido y la furia", estuvo también presente con una primera edición que fue adjudicada por un precio de 43.750 dólares.

Ese libro, la cuarta novela de la carrera de Faulkner, salió al mercado por primera vez en 1929 y es reconocida por la utilización del recurso del monólogo interior, una técnica propia de autores de principios del siglo XX como James Joyce y Virgina Woolf.

20 junio, 2010

Adiós Saramago

El escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago murió el viernes en su casa de Lanzarote, como consecuencia de una larga enfermedad. Estaba acompañado por su familia. El cuerpo del escritor fue trasladado desde la isla de Lanzarote, donde vivía, hasta Lisboa en un avión de las Fuerzas Armadas portuguesas. Viajaron con él su esposa, su hija y autoridades lusas. Fidel y Raúl Castro mandaron una corona. El féretro de Saramago llego a la municipalidad de Lisboa ayer a las 15.30. La gente rodeo el edificio para esperarlo:


"Até sempre camarada" , hasta siempre. Un mensaje, uno apenas entre los miles que dejan los lectores en las páginas Web de los diarios. El viernes, a los 87 años, murió José Saramago. Murió en Lanzarote, la isla que lo cobijaba como una casa desde 1993. Antes de subir al avión de las Fuerzas Armadas portuguesas que llevaría los restos del Premio Nobel de Literatura a Lisboa, la viuda del escritor, Pilar del Río dijo: "La de hoy fue, lamentablemente, la despedida definitiva de José Saramago de la isla de Lanzarote". Dijo, también, "el último viaje con José ha sido especialmente tranquilo, como él".
En el avión, enviado por el gobierno de Portugal viajaron familiares y autoridades lusas, como la ministra de Cultura, Gabriela Canavilhas, la hija de un matrimonio anterior, Violante Saramago, y otros familiares y amigos muy cercanos. Con el tratamiento que se reserva a un dignatario del Estado, el féretro de Saramago, cubierto por una bandera portuguesa, fue trasladado a hombros por un grupo de soldados, ante una guardia militar de honor, desde el avión que lo trajo de Lanzarote hasta el vehículo fúnebre que lo trasladó al Ayuntamiento de Lisboa, donde se instaló la capilla ardiente.
Antes de la partida desde Lanzarote, Saramago había sido velado en una ceremonia más íntima, en la biblioteca de la sede de su fundación en la isla. En medio de los libros, tantos, propios y ajenos.
El traslado de los restos desde el avión al coche fúnebre se hizo en medio de un silencio que parecía hablar, ante la mirada triste de los familiares y amigos del escritor y sin ceremonias especiales. El cortejo fúnebre que acompañó los restos del Nobel pasó lentamente ante la sede de la Fundación José Saramago, cerca del aeropuerto de Portela. Ahí lo esperaban el alcalde de la capital, Antonio Costa, y numerosas personalidades y autoridades gubernamentales, a las que se sumó la ministra española de Cultura, Angeles González-Sinde. Saramago, portugués, vivía en la isla española de Lanzarote: en 1992, el gobierno de su país retiró su candidatura de un premio europeo. En Portugal hubo, además, una fuerte reacción católica por una de sus novelas, El evangelio según Jesucristo .
Y la gente formó enormes filas para despedir "a quien fue un gran portugués, no sólo como escritor, y deja una marca muy profunda en el alma portuguesa", como dijo el primer ministro de ese país, el socialista José Sócrates. Muchos de quienes se acercaron al Ayuntamiento llevaban entre sus manos claveles rojos , un símbolo de la revolución que Saramago acompañó y que puso fin a la dictadura de Salazar, en 1974. Entre las coronas de flores que rodeaban el féretro, había dos con los nombres de los dirigentes cubanos Fidel y Raúl Castro . El escritor mantuvo con Cuba una relación de amistad, aunque con momentos ríspidos.

El féretro con los restos de Saramago ingresó a la sede municipal ayer a las 15.30, en medio de los aplausos de la gente que rodeaba el edificio. De la fachada colgaban dos enormes carteles con la fotografía del escritor y, apenas, dos palabras: "Gracias, Saramago" .
Fueron muchos los que evocaron el compromiso político de Saramago, entre ellos, los escritores colombianos Laura Restrepo y Alvaro Mutis, el chileno Luis Sepúlveda y el gran escritor mexicano Carlos Fuentes, quien lo definió como "un hombre con mucha rabia . Y qué bueno porque se enojaba con los hijos de puta".
Toda Lisboa estaba conmovida, pero especialmente los miembros del Partido Comunista Portugués. El secretario general, Jerónimo de Souza, encabezó la delegación oficial del partido en el aeropuerto para recibir el féretro. Aunque estaba algo distanciado de la línea oficial del partido, Saramago nunca dejó de definirse como "un comunista hormonal". Por el Ayuntamiento, también pasaron ministros de Angola y Guinea Bissau, que integran la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, y la candidata presidencial de Brasil por el Partido de los Trabajadores, Dilma Rouseff. Hoy llegará a Lisboa la vicepresidente primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, para asistir a los actos en homenaje al escritor.
El cuerpo de José Saramago será llevado hoy al cementerio del Alto de San Juan, donde será incinerado. Y, tal como deseó, sus cenizas se repartirán entre Portugal y la isla de Lanzarote.
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09 mayo, 2010

MADRE

Tu nombre viene lento como las músicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas

Mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante

Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura

A tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso

Entre ti y el horizonte
mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos

porque ante ti callan las rosas y la canción.

(Carlos Oquendo de Amat, De Cinco metros de poemas)

05 mayo, 2010

"Los diez mandamientos del escritor" por Stephen Vizinczey

Me topé con este texto mientras leía La caza de la novela (URP, 2006) y me parece bien postearlo (aunque los más documentados ya lo habrán leído), ya que a diferencia de los varios decálogos o consejos tanto para cuento o poesía, en el caso de la novela son pocos los textos de este tipo. En esta página pueden hallar otros textos sobre el arte de escribir. Aquí les dejo Los diez mandamientos del escritor:


Escribí esto en respuesta a un ruego de Raymond Lamont–Brown, director de Writer’s Monthly, que me pidió algo «lleno de consejos sensatos y prácticos para quienes son en muchos casos novatos en la ocupación de escribir».

1. No beberás, ni fumarás, ni te drogarás.
Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.

2. No tendrás costumbres caras.
Un escritor nace del talento y del tiempo... Tiempo para observar, estudiar, pensar. Por consiguiente, no puede permitirse el lujo de desperdiciar una sola hora ganando dinero para cosas no esenciales. A menos que tenga la suerte de haber nacido rico, es mejor que se prepare para vivir sin demasiados bienes terrenales.
Es cierto que Balzac obtenía una inspiración especial de la compra de objetos y la acumulación de enormes deudas, pero la mayoría de las personas con hábitos caros son propensas a fracasar como escritores.
A la edad de 24 años, tras la derrota de la revolución húngara, me encontré en Canadá con unas 50 palabras de inglés. Cuando me dí cuenta de que era un escritor sin una lengua, subí en ascensor al último piso de un alto edificio de Dorchester Street, en Montreal, con la intención de arrojarme al vacío. Al mirar hacia abajo desde la azotea, con terror ante la idea de morirme, pero todavía más de romperme la columna vertebral y pasar el resto de mi vida en una silla de ruedas, decidí tratar de convertirme en un escritor inglés.
Al final, aprender a escribir en otra lengua fue menos difícil que escribir algo bueno, y viví durante seis años al borde de la miseria antes de estar listo para escribir En brazos de la mujer madura.
No podría haberlo hecho si me hubiesen interesado los trajes o los coches... En realidad, si no hubiera visto otra alternativa que la azotea de aquel rascacielos.
Algunos escritores inmigrantes que conocía trabajaban como camareros o vendedores para ahorrar dinero y crearse una base financiera antes de intentar ganarse la vida escribiendo; uno de ellos posee ahora toda una cadena de restaurantes y es más rico de lo que yo podría llegar a ser, pero ni él ni los otros volvieron a escribir.
Es preciso decidir qué es más importante para uno: vivir bien o escribir bien. No hay que atormentarse con ambiciones contradictorias.
3. Soñarás y escribirás y soñarás y volverás a escribir.
No dejes a nadie decirte que estás perdiendo el tiempo cuando tienes la mirada perdida en el vacío. No existe otra forma de concebir un mundo imaginario.
Nunca me siento ante una página en blanco para inventar algo. Sueño despierto con mis personajes, sus vidas y sus luchas, y cuando una escena se ha desarrollado en mi imaginación y creo saber qué han sentido, dicho y hecho mis personajes, tomo pluma y papel e intento relatar lo que he presenciado.
Una vez que he escrito mi relato, a mano y a máquina, lo leo y encuentro que la mayor parte de lo escrito es a) confuso o b) inexacto, o c) tedioso, o d) sencillamente no puede ser verídico. Así, utilizo el borrador mecanografiado como una especie de informe crítico de lo que he imaginado y vuelvo a soñar mejor toda la escena.
Fue este modo de trabajar lo que me hizo comprender, cuando aprendía inglés, que mi principal problema no es la lengua, sino, como siempre, ordenar las cosas en la cabeza.

4. No serás vanidoso.
La mayor parte de los libros malos lo son porque sus autores están ocupados en tratar de justificarse a sí mismos.
Si un autor vanidoso es alcohólico, el personaje de su libro descrito con mayor simpatía será un alcohólico. Este tipo de asunto es muy aburrido para los extraños.
Si crees ser sabio, racional, bueno, una bendición para el sexo opuesto, una víctima de las circunstancias, es porque no te conoces a ti mismo lo suficiente como para escribir.
Dejé de tomarme en serio a la edad de 27 años. y desde entonces me he considerado sencillamente materia prima. Me utilizo del mismo rnodo que se utiliza a sí mismo un actor: todos mis personajes —hombres y mujeres, buenos y malos— están hechos de mí mismo, más la observación.

5. No serás modesto.
La modestia es una excusa para la chapucería, la pereza, la complacencia; las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande.
6. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes.
«Las obras del genio están regadas con sus lágrimas», escribió Balzac en Ilusiones perdidas. Rechazo, mofa, pobreza, fracaso, una lucha constante contra las propias limitaciones..., tales son los principales sucesos en las vidas de la mayoría de los grandes artistas, y si aspiras a conseguir su destino debes fortalecerte aprendiendo de ellos.
Yo me he animado con frecuencia al releer el primer volumen de la autobiografía de Graham Greene, Una especie de vida, que trata de sus primeras luchas. También he tenido ocasión de visitarle en Antibes, donde vive en un pequeño piso de dos habitaciones (un lugar diminuto para un hombre tan alto) con los lujos de un aire suave y una vista del mar, pero pocas posesiones aparte de libros. Parece tener pocas necesidades materiales, y estoy seguro que esto tiene algo que ver con la libertad interior que emana de sus obras. Aunque afirma que ha escrito sus «entretenimientos» por dinero, es un escritor dirigido por sus obsesiones sin hacer caso de modas cambiantes e ideologías populares, y esta libertad se comunica a sus lectores. Uno se siente liberado del peso de los propios compromisos, al menos mientras lo lee. Esta clase de logro sólo es posible para un escritor de costumbres espartanas.
Ninguno de nosotros tiene oportunidad de conocer personalmente a muchos grandes hombres, pero podemos estar en su compañía leyendo sus memorias, diarios y cartas. Hay que evitar, sin embargo, las biografias, en especial las que han sido convertidas en películas o series de televisión. Casi todo lo que nos llega sobre los artistas a través de los medios es pura palabrería, escrita por perezosos autores mercenarios que no tienen la menor idea del arte ni del trabajo duro. Un ejemplo reciente es Amadeus, que intenta convencernos de que es fácil ser un genio como Mozart y muy difícil ser una mediocridad como Salieri.
Hay que leer, en cambio, las cartas de Mozart. En cuanto a literatura específica sobre la vida del escritor, yo recomendaría Una habitación propia, de Virginia Woolf; el prefacio de La dama morena de los sonetos, de Shaw; Martin Eden, de Jack London, y sobre todo, Ilusiones perdidas, de Balzac.

7. No dejarás pasar un solo día sin releer algo grande.
En mi adolescencia estudié para ser director de orquesta, y de mi educación musical adopté una costumbre que considero esencial para los escritores: el estudio constante y diario de las obras maestras. La mayor parte de los músicos profesionales de dicha categoría conocen de memoria centenares de partituras; la mayor parte de los escritores, en cambio, sólo tienen el más vago recuerdo de los clásicos, lo cual explica que haya más músicos expertos que escritores expertos. Un violinista que poseyera la técnica de la mayor parte de los novelistas publicados no encontraría nunca una orquesta en la que tocar. Lo cierto es que sólo absorbiendo las obras perfectas, los modos específicos inventados por los grandes maestros para desarrollar una toma, construir una frase, un párrafo, un capítulo, se puede aprender todo lo que hay que aprender sobre la técnica. Nada de lo que ya se ha hecho puede decirte cómo hacer algo nuevo, pero si comprendes las técnicas de los maestros tienes más posibilidades de desarrollar las propias. Para decirlo en términos de ajedrez: aún no ha existido un gran maestro que no conociera de memoria las partidas de campeonato de sus predecesores.
No se debe cometer el error común de intentar leerlo todo para estar bien informado. Estar bien informado sirve para brillar en las fiestas, pero resulta absolutamente inútil para un escritor. Leer un libro para poder charlar sobre él no es lo mismo que comprenderlo. Es mucho más útil leer una y otra vez unas cuantas novelas hasta comprender por qué son buenas y cómo las han construido los escritores. Hay que leer una novela unas cinco veces para comprender su estructura, qué la hace dramática y qué le presta ritmo e impulso. Sus variaciones en compás y escala de tiempo, por ejemplo: el autor describe un minuto en dos páginas y luego cubre dos años con una frase... ¿Por qué? Cuando hayas comprendido esto sabrás realmente algo.
Cada escritor elegirá sus propios favoritos entre aquellos de quienes cree que puede aprender más, pero desaconsejo con firmeza la lectura de novelas victorianas, que están infestadas de hipocresía e hinchadas de redundancias. Incluso George Eliot escribió demasiado sobre demasiado poco.
Cuando te sientas tentado de escribir cosas superfluas deberás leer los relatos de Henrich von Kleist, quien dijo más con menos palabras que cualquier otro escritor en la historia de la literatura occidental. Lo leo constantemente, así como a Swift y a Sterne, a Shakespeare y a Mark Twain. Por lo menos una vez al año releo algunas obras de Pushkin, Gogol, Tolstoi, Dostoyevski, Stendhal y Balzac. A mi juicio, Kleist y estos novelistas franceses y rusos del siglo XIX son los más grandes maestros de la prosa, una constelación de genios no superados, como los que encontramos en la música, de Bach a Beethoven, y todos los días intento aprender algo de ellos. Esta es mi técnica.
8. No adorarás Londres–Nueva York–París.
Conozco a menudo aspirantes a escritores de lugares apartados que creen que las personas que viven en las capitales de los medios de comunicación tienen sobre el arte alguna información interna especial que ellos no poseen. Leen las páginas de críticas literarias, ven programas sobre arte en televisión para averiguar qué es importante, qué es el arte en realidad, qué debería preocupar a los intelectuales. El provinciano suele ser una persona inteligente y dotada que acaba por adoptar la idea de algún periodista o académico de mucha labia sobre lo que constituye la excelencia literaria, y traiciona su talento imitando a retrasados mentales que sólo tienen talento para medrar.
Aunque no hay razón para sentirse aislado. Si posees una buena colección de ediciones en rústica de grandes escritores y no dejas de releerlos, tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades. Conozco a un destacado crítico de Nueva York que no ha leído nunca a Tolstoi, y además está orgulloso de ello. No hay que perder el tiempo, por tanto, preocupándote por lo que está de moda, del tema idóneo, el estilo idóneo o qué clase de cosas ganan los premios. Cualquier persona que haya tenido éxito en literatura lo ha conseguido en sus propios términos.
9. Escribirás para tu propio placer.
Ningún escritor ha logrado jamás complacer a lectores que no estuvieran aproximadamente en su mismo nivel de inteligencia general, que no compartieran su actitud básica ante la vida, la muerte, el sexo, la política o el dinero. Los dramaturgos son afortunados: con ayuda de los actores pueden extender su mensaje hasta más allá del círculo de los espíritus afines. No obstante, hace sólo un par de años leí en los periódicos americanos las críticas más condescendientes de Medida por medida..., la obra en sí, ¡no la producción! Si Shakespeare no puede complacer a todo el mundo, ¿por qué intentarlo siquiera nosotros?
Esto significa que no vale la pena que te esfuerces por interesarte en algo que te resulta aburrido. Cuando era joven perdí mucho tiempo intentando describir vestidos y muebles. No sentía el menor interés por los vestidos ni por los muebles, pero Balzac experimentaba hacia ellos un apasionado interés, que consiguió comunicarme mientras le leía, así que pensé que debía dominar el arte de escribir excitantes párrafos sobre armarios si quería ser algún día un buen novelista. Mis esfuerzos estaban condenados, y agotaron todo mi entusiasmo por aquello que me había propuesto escribir en primer lugar.
Ahora sólo escribo sobre lo que no me interesa. No busco temas: cualquier cosa en la que no pueda dejar de pensar es mi tema.
Stendhal dijo que la literatura es el arte de la omisión. y omito todo lo que no me parece importante. Describo a las personas sólo en los términos de aquellas de sus acciones, afirmaciones, ideas, sentimientos, que me hayan escandalizado–intrigado–divertido– deleitado a mí mismo o a otros.
No es fácil, por supuesto, ser fiel a lo que realmente nos importa; a todos nos gustaría ser considerados personas llenas de curiosidad por todo. ¿Quién asistió jamás a una fiesta sin fingir interés por algo? Pero cuando escribes tienes que resistir la tentación, y cuando lees lo que has escrito debes preguntarte siempre: «¿Me interesa de verdad esto?».
Si te ves a ti mismo —a tu yo verdadero, no a un concepto imaginario de ti mismo como la más noble de las personas que sólo se preocupan por los niños hambrientos de Africa—, tienes la posibilidad de escribir un libro que agrade a millones. Esto es así porque, quienquiera que seas, hay en el mundo millones de personas más o menos parecidas a ti. Pero nadie quiere leer a un novelista que no piense realmente lo que escribe. El éxito editorial más ramplón tiene una cosa en común con una gran novela: ambos son auténticos.

10. Serás difícil de complacer.
La mayoría de los libros nuevos que leo se me antojan a medio terminar. El escritor se contentó con hacer su trabajo más o menos bien, y luego pasó a algo nuevo.
Para mí, escribir empieza a ser emocionante de verdad cuando vuelvo a un capítulo un par de meses después de haberlo escrito. En esta fase lo miro menos como autor que como lector, y por muchas veces que reescribiera originalmente el capítulo, todavía encuentro frases que son vagas, adjetivos que son inexactos o superfluos. De hecho encuentro escenas enteras que, aunque ciertas, no añaden nada a mi comprensión de los personajes o de la historia y, por consiguiente, pueden eliminarse.
Es en este punto cuando examino el capítulo durante el tiempo suficiente para aprendérmelo de memoria —lo recito palabra por palabra a cualquiera dispuesto a escuchar— y si no puedo recordar algo, suelo descubrir que no era correcto. La memoria es un buen crítico.

22 abril, 2010

Ya está listo "El sueño del celta"


La novela se basa en la historia del irlandés Roger Casement, amigo del escritor Joseph Conrad y quien fue cónsul británico en el Congo a principios del siglo XX. La novela, que saldrá a la venta “probablemente” antes de fin de año, se basa en la historia del irlandés Roger Casement. "El sueño del celta", la nueva novela de Vargas Llosa, ya está lista:


Tras más de dos años trabajando en ella, Mario Vargas Llosa tiene ya lista su nueva novela, “El sueño del celta”, que saldrá a la venta “probablemente” antes de fin de año, según confirmó hoy el propio escritor peruano en Madrid.
La novela se basa en la historia del irlandés Roger Casement, amigo del escritor Joseph Conrad y quien fue cónsul británico en el Congo a principios del siglo XX.
Tuvo una vida “muy aventurera, realmente novelesca”, en la época del “boom” del caucho, dijo Vargas Llosa tras la entrega de los Premios NH de Relatos que llevan su nombre y que fueron para la uruguaya Cristina Peri Rossi y los españoles Gustavo Martín Garzo, Juan Bonilla y Carlos Castán.
Casement denunció el “genocidio” en el Congo, cuando este estaba bajo el control del rey belga Leopoldo II y también lo hizo con los abusos a los indígenas en la Amazonía. Durante la Primera Guerra Mundial, sin embargo, fue condenado a muerte, acusado de facilitar armas al nacionalismo
irlandés.
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Además, en una entrevista con Yolanda Vaccaro reveló su posición frente al cuento:

Creo que el cuento es un género muy difícil, que está más cerca de la poesía que de la novela. Exige una concisión, un tipo de perfección que recuerda mucho a la poesía. Recuerdo que Cortázar comparaba el cuento con la fotografía, lo que ocurre en ese instante debe tener una intensidad como la que tiene una imagen fotográfica que revela todo un contexto. Me consta porque en todos los años que llevo escribiendo muchas veces he intentado escribir cuentos y he fracasado, he sentido que no alcanzaba esa perfección que exige el cuento, algo que no ocurre con la novela que, creo, es un género imperfecto con el que no se puede alcanzar la perfección que se logra con la poesía o con el cuento”. (...) Vargas Llosa destacó el valor del cuento: “No entiendo la desconfianza de los editores hacia el cuento. El argumento que dan es comercial, que no se vende, que llega a un público muy minoritario. Desde el punto de vista literario, esa desconfianza es absurda porque en nuestra lengua es un género que tiene cultores magníficos, extraordinarios como Rulfo, Cortázar, Borges. Hay una tradición muy importante de escritores que fueron sobre todo cuentistas. Hay esa desconfianza que ha perjudicado las vocaciones de escritores de cuentos. Por eso pienso que todo lo que se haga para promover ese género y para darle salida editorial y difusión es muy necesario”. Para Vargas Llosa el cuento “es un género que está vivo, que tiene grandes cultores, que ha enriquecido extraordinariamente la literatura y es una pena que los editores desconfíen de esa manera sistemática del cuento. Creo que este concurso ha venido a llenar ese vacío”.

14 abril, 2010

Premio de Literatura Móvil

Fuente:Revista Eñe


Revista Eñe y Telefónica se han unido para lanzar el premio semanal Premio Revista Eñe de Literatura Móvil. Pueden participar todos los habitantes de este planeta. El premio está dotado de un premio de 300 euros por cada semana (El premio se inicia el lunes 12 de abril, finalizando el domingo 6 de junio). Aquí les dejo la nota:

¿Escribes? ¿Crees que en las distancias cortas es donde un escritor se la juega? ¿Quieres ganar 300 euros por un microrrelato? ¿Y qué tal un premio final de 3.000? Pocas cosas más necesitas saber para convencerte de que el Premio Revista Eñe de Literatura Móvil es lo que estabas esperando. Organizado por Eñe y patrocinado por Telefónica, con este premio queremos revalorizar el formato del microrrelato e incentivar el uso del teléfono móvil como artefacto literario (aunque también puedes enviar tus relatos a través de la web).
Deberás escribir un microrrelato de 480 caracteres como máximo (incluyendo espacios y firma del autor) y mandarlo antes del viernes a las 24 horas (hora española). Puedes hacerlo desde tu teléfono móvil (al número 911 061 449) o a través de este formulario.
Cada semana elegiremos un ganador y 9 finalistas, que se darán a conocer los lunes. El ganador recibirá ¡300 euros de premio! Puedes participar desde cualquier lugar del mundo. Pero aún hay más: entre todos los finalistas y ganadores de cada semana, un jurado de prestigio elegirá el Gran Premio Final, que recibirá nada menos que 3.000 euros. ¿A qué esperas? ¡Ya estamos recibiendo los microrrelatos de la primera semana! Entra ya en el Premio Revista Eñe de Literatura Móvil

Consulta las bases completas aquí.

Julio Cortázar en París

10 abril, 2010

Entrevista a Bryce Echenique

Fuente: Perú21

Hoy en Perú21 apareció una entrevista al novelista peruano Alfredo Bryce Echenique a propósito del libro Alfredo Bryce Echenique. Una vida de novela (Aguilar). Es un libro que celebra los 70 años de Bryce y resume la trayectoria literaria y vital de un hombre que vive exageradamente. En la entrevista, Bryce confiesa la importancia de su madre en su vocación literaria y que el autor que más relee es Vallejo: "Cuando tocamos a Vallejo, nos muerde. Es el autor peruano que más releo. De repente estoy escribiendo, me he quedado perdido, me paro, leo un poema de Vallejo y sigo escribiendo. Me siento, con él, muy en el Perú". Les dejo con algunas preguntas.“He sufrido mucho, pero no me arrepiento de lo hecho”:


¿Qué más le da Vallejo?
Siento que es un poeta que solo los peruanos sabemos leer bien. Qué le pueden interesar a un extranjero versos como: “Fue domingo en las claras orejas de mi burro, de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)” (risas). Esto solo a los peruanos nos puede conmover. Nadie se ha reído de Vallejo; a lo sumo lo han encontrado incomprensible (risas). Vallejo era un dandy, un hombre súper alegre, con amigos muy ricos, un súper Don Juan, andaba enamorando a todas las chicas de Montparnasse y siempre era novio de alguna panadera para que le diera el primer baguette de la mañana. O sea que comía caliente y a su hora (risas). Lo del Vallejo triste es un mito. Él tuvo dificultades en París, pero, ¡quién no las ha tenido!, y daba consejos para ser un dandy: “No bajen del metro hasta que esté bien parado, porque se gastan los zapatos con el roce de la pista. No se sienten mucho porque sale un brillo en el fundillo (risas)”. Una vez me quedé en una casa que había sido de magnates y me dijeron: “¿Desea quedarse en la habitación de Vallejo o de Neruda?”. Viejo, yo rechacé la oferta porque vaya a saber uno si esas camas estaban desinfectadas: Vallejo tenía tisis, tenía de todo (risas).

¿Quién influenció más su vocación?
Mi madre. Ella fue mi salvadora. Mi padre se opuso profundamente. Tuve muchos problemas con él, pero yo lo quería y entendía: solo tuvo tres hijos hombres, el mayor era un minusválido; el segundo, un gran criollo que no trabajaba, que terminó la primaria con las justas, y yo. Jamás me iba a enfrentar con él. El creía que los hombres venían con su carrera bajo el brazo. Cuando me fui a Europa, mi padre creía que era por un año o dos y que volvería a mi vida 'normal’. Pero quien me consiguió la beca para Europa y luchó contra mi padre fue mi madre. En París recibí una carta bellísima de mi padre, quien era el hombre más parco del mundo. Allí me decía: “Entendí, querido hijo, que eres un hombre distinto a mí. Eres tú mi mejor hijo, sigue tu camino, sigue para adelante”. Al poco tiempo murió.

¿Cuánto de ficción hay en sus relatos sobre el real Alfredo Bryce?
Eso no lo sé. En mi vida, la realidad y la ficción están confundidas. Y esto nos pasa a todos los escritores. Hay realistas como Vargas Llosa, que no inventa nada. Otros, como García Márquez, que todo lo inventan. El Gabo es el más grande mentiroso de la Tierra.

La mamá de Gabo dijo que Vargas Llosa era más mentiroso que su hijo…
La vieja defendió mal a su hijo. Por decir que Mario no tenía palabra, terminó echándole una flor a Vargas Llosa.

¿Usted también es un mentiroso?
También (risas). Mentiroso era yo desde chico. Recuerde que soy hijo de Arnaldo Alvarado, el corredor de autos. Cuando mis compañeros se enteraron de que no lo era sintieron pena, pues la historia era entretenidísima (risas).

¿Se arrepiente de su vida exagerada?
He pegado patinazos, he sufrido mucho, pero no me arrepiento porque todas las personas que he querido allí están, a mi lado, las sigo viendo. Incluso a mi amor prohibido en Francia…

Una noble, cuya familia lo trataba de miserable...
Exacto. Yo trataba de probarles que acá era 'hijo de’ y me decían: “Váyase a la mierda” (risas).

Pero fue correspondido…
Muy correspondido… hasta hoy. Pegué capotazos y clavé la espada (risas).