13 noviembre, 2009

París era una fiesta reedición ("restaurada")


El polémico libro póstumo de Hemingway, París era una fiesta , ha sido reeditado en un EEUU por uno de sus nietos en una "edición restaurada". Para muchos, una de las mejores memorias escritas en el siglo XX, cuya publicación a manos de su cuarta esposa, Mary Hemingway, quien rehízo el texto para la versión de 1964 y dejó a la segunda mujer como una arpía. Es precisamente el nieto, Sean, de la "arpía" quien se dio a la tarea. Los cambios no son muchos, por ejemplo, la inclusión de un capítulo adicional al dedicado al poeta Ezra Pound. Sin embargo, cae la sospecha para los críticos que "la principal razón para esta revisión no es otra que la de "restaurar" la imagen de su abuela, Pauline Pfeiffer", segunda esposa de Hemingway. Con cuatro viudas nunca se podría haber mantenido la calma en el gallinero. Hemingway reescribe a Hemingway :

¿Por qué esta revisión? se preguntan muchos expertos o simples aficionados a la lectura. Los cambios son más bien pocos, en su mayoría de orden dentro del volumen. Lo que en un sitio aparece en un capítulo - el dedicado al poeta Ezra Pound-, ahora son dos, uno en el cuerpo principal y otro en los sketches adicionales. Así que sobre la iniciativa de Sean pende la sospecha de que la principal razón para esta revisión no es otra que la de "restaurar" la imagen de su abuela, Pauline Pfeiffer, la segunda esposa del autor de El viejo y el mar. En la edición clásica, a Pauline se la pinta como una depredadora que rompió el feliz matrimonio entre el escritor y Hadley Richardson. Esa misma pregunta del porqué se la formula a bote pronto uno de los lectores que ha acudido a escucharle. "Cuando se publicó por primera vez - contesta el nieto-no se utilizó todo el material. Mi abuelo lo dejó inacabado y el capítulo con el que se cerraba (Nunca hay un final en París) lo rehízo Mary". Precisamente es este capítulo el que ofrece el cambio más sustancial. En la nueva edición no aparece como tal. Parte de ese relato se encuentra en el núcleo central, en el llamado Inviernos en Schrums.Pero cortado de forma abrupta. De pronto se habla "de tres corazones", en lo que es la única referencia a Pauline, a la que no se cita por su nombre ni en un libro ni en el otro. "Cualquier culpa fue mía", escribe ahora Hemingway, se llame Ernest o Sean, para justificar su primera ruptura matrimonial. Además, la conclusión del primer relato se traslada, en la reedición, a los sketches. Es un nuevo título, The pilot fish and the rich, lugar en el que se recupera el tramo final del libro original aunque modificado. Se incide en la irrupción de la que sería la segunda esposa, aunque si en la edición de 1964 ella era la arpía, en la del 2009, el autor de Fiesta o Adiós a las armas asume la culpa. "Para la mujer que engaña a su amiga fue algo terrible, pero fue mi falta y mi ceguera lo que hizo que no me repugnara. Viéndome envuelto en eso, y enamorado, acepté toda la culpa y viví con remordimientos", se lee ahora. Y remata: "El remordimiento no desaparecía ni de día ni de noche hasta que mi mujer (Hadley) se casó con un hombre mejor que yo, mejor de lo que yo nunca podría ser, y supe que era feliz". Sean, conservador del Metropolitan Museum, reitera que su trabajo se adecua de manera más correcta al material heredado. La luz procede de la revisión de los manuscritos guardados en la librería John F. Kennedy de Boston. La nueva edición se compone de diecinueve capítulos y diez adicionales, además de fragmentos sobre un supuesto arranque. A partir de este estudio, insiste, también ha reparado párrafos en los que se presenta la relación de su abuela con el escritor "de forma más matizada y verdadera". Poco antes de suicidarse, Ernest Hemingway envió una carta a su editor, Charles Scribner, en la que le informaba que esas memorias de los años veinte "no pueden salir tal como están y no tienen final". Mary, su viuda, no lo vio igual y en un artículo que publicó en 1964 sostuvo que "Hemingway debía dar el libro por acabado". Se encargó de perfilar el manuscrito, cambió el orden de algunos capítulos y añadió otros que el autor había descartado. Y, lo más relevante, insertó un apartado final sobre la ruptura del primer matrimonio. El origen del proyecto restaurado, comenta Sean, se encuentra en su tío, Patrick Hemingway, hijo de Pauline. No esconde, porque así lo ha reconocido, que su tío cree que "la edición original fue terrible con su madre". La nueva le satisface. De la revisión de los archivos deduce que "sus padres fueron felices". Patrick, de 81 años, no arremete contra Mary en declaraciones a The New York Times, pero da una clave para entender la animadversión hacia Pauline y el cariño a Hadley: todo se debe, según su versión, a que Hadley poseía un cuadro de Miró que quería Mary. Por cierto, Ernest Hemingway tuvo una tercera esposa, Martha Gellhorn. La invitada de piedra en esta polémica.

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