28 febrero, 2009
La conexión Borges-Tolkien
Un comentario a “El caso Berciani”de Alan Pauls

Ahora, quisiera hablar del narrador. En principio, el narrador del cuento me parece de una omnipotencia pesada. ¿Por qué? Porque lo sabe todo. Sabe, que solo hay dos rutas de la estación terminal al vaciadero de desechos “y no hay tercer opción”. Esto último, a mi parecer, nos descubre gran parte del cuento. Pues el que ese narrador dé tal aseveración, ratifica —por adelantado— el fracaso de Berciani. Además, este narrador nos habla de un futuro distante. Pues —todo— “El caso Berciani”, es un mero ejemplo de comprobación de que —realmente— solo hay dos rutas “de la estación terminal al vaciadero de desechos. Si fuera así, lo sucedido con Berciani —asesinato o no— termina como un titular más en los periódicos. Que aunque sonado, termina siendo olvidado. Sin embargo, el narrador inicial presenta una muda (aunque esta sea sutil y con interrupciones del narrador omnisciente): En el encuentro de Telma con el yugoslavo, el narrador —o mejor dicho la cámara, para hablar en clave cinematográfica— parece mudar de perspectiva y alojarse en los ojos de Ortolá, que desde las sombras, ve los ofrecimientos de Telma al yugoslavo. Luego de este episodio, aquél narrador vuelve hasta el final.
La denominación como cuento policial de “El caso Berciani”, me tiene sin cuidado. Aunque no soy un cabal entendido del género, el signar como policial dicho cuento, supondría imponerle los cánones del género al mismo. Lo que lo desvestiría de su belleza intrínseca —que la tiene. Quizá no al grado que Bolaño afirmó (http://www.sololiteratura.com/bol/bolanoeseextrano.htm), pero la tiene—, para tratar de imponerle ese corsé de “cuento policial”. Si bien es cierto, hay circunstancias policiales (una desaparición, una búsqueda, pistas, un asesinato) creo que todo ello se introduce —incluyendo la desesperación de Telma, etc. — en un mayor plano mayor: el fracaso.
El fracaso de Berciani —mencionado por adelantado— me parece la comprobación del ejemplo del narrador. Y recuerdo —guardando las distancias— ese tipo de fracaso (la no realización del anhelo o deseo) del personaje en cuentos de Julio Ramón Ribeyro. Cuentos como “El baquete” o “El profesor suplente”, etc., nos muestran un irremediable fracaso de su personaje, frente a un mundo que simplemente lo aplasta. Un mundo o una realidad, que lo subyuga a no cumplir sus deseos y solo ser un mero eslabón dentro de la cadena del fracaso. Ahora, como se nos presenta el inicio del cuento, obliga al —autor— narrador a tener que contarnos lo sucedido con Berciani como ejemplo o anécdota que confirme su afirmación inicial: “y no hay tercer opción”. Esta exigencia —acaso— hace que sepamos que Berciani ineludiblemente fracasará. Otro sería el cantar si descubriéramos, hasta el final del cuento, que Berciani fracaso (como ocurre —por ejemplo— en el “El baquete”). Pero el cuento ya está así, y presuponer que sea otra su estructura, a parte de inoportuno es ridículo. Sin embargo, el hallazgo fragmentario de las pertenencias de Berciani, toma una fuerza muy intensa que parece diluirse cuando se halla el cuerpo del occiso. ¿Por qué? Porque el énfasis con que el narrador nos describe cada descubrimiento (incluidas las lucecitas verdes y rojas y la amarilla), deja su halo de misterio inconcluso para impregnarse de una linealidad previsible, que terminaría irremediablemente con el encuentro del cuerpo de Berciani.
Algo más, en su desarrollo, lo sucedido con Berciani parecería ser una muy bien planeada fuga. Una huida de aquella monstruosa y apremiante ciudad (qué ciudad no lo es). Una renuncia a su trabajo, a su hogar, a su mujer… Sin embargo, toda adelantada conjetura del lector entusiasta, se derrumba cuando se conoce que las pertenencias de Berciani están en poder de diversas personas, y él no tiene nada (pues si hubiera planeado una huida, aunque sea se hubiera llevado su ropa interior y su mujer se lo habría dicho a los policías). Y solo se trata de un crimen —común— en una ciudad capitalina.
"La determinación de ser un hombre invisible"
"Soy un hombre libre. He resuelto quedarme en Ginebra, porque Ginebra corresponde a los años más felices de mi vida", dice Borges en el texto.
Proyecto retirado: la diputada kirchnerista María Lenz impulsó la idea de repatriar los textos de Borges. Cuando estalló la polémica, afirmó a LA NACION que no presentaría el proyecto de ley, que sólo era "un asunto en análisis". Luego de reunirse con María Kodama, lo confirmó a El País , de Madrid.
25 febrero, 2009
"La Metamorfosis de Narciso" de Dalí
La tumba de Borges
22 febrero, 2009
"Doña Bárbara" cumple 80 años

12 febrero, 2009
Testimonios sobre Julio Cortázar

Veinticinco años sin Cortázar

La erudición del escritor provenía de un sobrehumano esfuerzo de lectura hecho durante su juventud y su primera madurez, cuando se empleaba como maestro de Literatura en Argentina y como becario después en París, dedicado a traducir la obra de Edgar Allan Poe junto a su mujer de entonces, Aurora Bernárdez. Cortázar leía y escribía con una devoción desmesurada y casi ni frecuentaba la calle. En Buenos Aires vivió en cuartos y pensiones solitarios dedicado a leer y de vez en cuando asistir a encuentros de box, deporte del cual era un apasionado. “Fueron mis años de mayor soledad —declaró en una entrevista de 1975—. Fui un erudito, toda mi información libresca fue de esos años. Vivía lo que leía, no vivía la vida. Leí millares de libros encerrado en la pensión”. En París, a donde llegó en 1951, hizo lo mismo, haciendo un doble sacrificio: para no trabajar en nada más que en su traducción y su labor literaria, vendió su colección de vinilos de jazz, que era abrumadora.
Almuerzos habla de una cierta incomunicación. Alguien acude al restaurante de los Cronopios y quiere pedir determinadas cosas, pero claro, el camarero tiene tantas especificaciones con respecto a esas cosas que termina frustrándose el almuerzo y, en cierta manera, puede ser una visión de un problema de incomunicación.
El curioso caso de Benjamin Button
Scott Fitzgerald fue uno de los narradores más excepcional que brindó aquel grupo de jóvenes llamado la Generación Perdida. Su novela más conocida, El gran Gatsby, es un fresco de la sociedad newyorkina de los años veinte, colmada de lujos, frivolidad y sufrimiento. Pero Fitzgerald, también fue un gran cuentista (Cuentos completos en español en Alfaguara) y quizá ello motivó a que uno de sus cuentos, "El curioso caso de Benjamin Button", fuera adaptado a la pantalla grande. Sin embargo, por estos días, me he resistido a ver la película, pues necesitaba leer primero el cuento que da argumento a la misma. No teniéndolo entre mis libros, me di a la tarea de buscarlo por internet. Y aunque sin éxito, hoy, casi por casualidad y sin esperanzas de hallarlo, lo hallé. Así que, para los que ya vieron la película o no, les dejó aquí el link para que descarguen el cuento y puedan disfrutarlo. Dar clic AQUÍ (dan clic en DOWNLOAD y listo, es un archivo pdf).
09 febrero, 2009
Un cuento de Salinger

Muchas de Vargas Llosa

Un travestismo literarioExactamente, es una especie de travestismo. Es difícil explicar por qué, pero yo sé con precisión cuándo no acierto, cuándo aquello que estoy contando no debe ser narrado de esa manera porque no es creíble, porque hay algo que no funciona, un elemento de artificio, de falsedad, que se hace presente y que mata la ilusión. Eso es lo que no permite que viva una historia. Hasta que realmente siento que la ilusión está ahí, que esa es la manera de abordar esa situación. No es un conocimiento racional, es intuitivo.
05 febrero, 2009
Centenario del Futurismo

1. Queremos cantar el amor al riesgo, el hábito de la energía y de la temeridad.
2. El coraje, la audacia y la rebeldía serán elementos esenciales de nuestra poesía.
3. La literatura ha magnificado hasta hoy la inmovilidad del pensamiento, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, la carrera, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.
4. Afirmamos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con grandes tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo... un automóvil rugiente que parece que corre sobre la metralla es más bello que la Victoria de Samotracia. 5. Queremos alabar al hombre que tiene el volante, cuya lanza ideal atraviesa la Tierra, lanzada ella misma por el circuito de su órbita.
6. Hace falta que el poeta se prodigue con ardor, fausto y esplendor para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales.
7. No hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra. La poesía ha de ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para reducirlas a postrarse delante del hombre.
8. ¡Estamos sobre el promontorio más elevado de los siglos! ¿Por qué deberíamos protegernos si pretendemos derribar las misteriosas puertas del Imposible? El Tiempo y el Espacio morirán mañana. Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creamos la eterna velocidad omnipresente.
9. Queremos glorificar la guerra - única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las bellas ideas para las cuales se muere y el desprecio de la mujer.
10. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias.
11. Cantaremos a las grandes multitudes que el trabajo agita, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos al febril fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas devoradoras de serpientes que humean, en las fábricas colgadas en las nubes por los hilos de sus humaredas; en los puentes parecidos a gimnastas gigantes que salvan los ríos brillando al sol como cuchillos centelleantes; en los barcos de vapor aventureros que huelen el horizonte, en las locomotoras de pecho ancho que pisan los raíles como enormes caballos de acero embridados de tubos y al vuelo resbaladizo de los aviones cuya hélice cruje al viento como una bandera y parece que aplauda como una loca demasiado entusiasta. Es desde Italia donde lanzaremos al mundo este manifiesto nuestro de violencia atropelladora e incendiaria, con el cual fundamos hoy el "futurismo", porque queremos liberar este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios.Ya durante demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de antiguallas. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren toda de cementerios innumerables.