
30 septiembre, 2009
Henry James para novatos

25 septiembre, 2009
La Chunga en el Teatro MVLL
Fuente: elcomercio.com.pe
Después de 20 años de estar fuera de la cartelera teatral La Chunga de Mario Vargas Llosa vuelve y lo hace nada menos que en el teatro que lleva el nombre del autor. Dirigida por Giovanni Ciccia, se estrenará el próximo 01 de octubre en la Biblioteca Nacional del Perú, en San Borja. "La Chunga": Una mujer que anuló a los hombres:
En la pieza teatral cuatro amigos que se hacen llamar Los Inconquistables —“El Mono” (Emilram Cossío), Lituma (Alberick García), José (Carlos Solano) y Josefino (Óscar López Arias)— especulan acerca de la noche en que La Chunga (Mónica Sánchez), propietaria del bar que visitan, y Meche (Stephanie Orué), una eventual novia de Josefino, la pasaron juntas.
“Es una obra que habla de un mundo hostil que pretende ser cambiado de alguna manera. Es una radiografía de nuestra sociedad y de nuestra postura como seres machistas, que a pesar del paso del tiempo lo seguimos siendo”, dijo el director Giovanni Ciccia.
La idea de montar “La Chunga” surgió hace un año cuando Giovanni Ciccia y David Carrillo, directores de la Asociación Cultural Plan 9, buscaban una obra de Mario Vargas Llosa para ponerla en la sala que lleva su nombre.
La actriz Mónica Sánchez (La Chunga) describió a su personaje como una mujer que ha decidido cancelar el género masculino y casi se ha convertido en un hombre para sobrevivir. “Creo que en esencia eso es, una mujer muy dura que creció y vivió en un prostíbulo; y que ahora se encuentra ya tía, en un bar, gastada y habiendo cancelado la posibilidad del amor y de la felicidad para ella. No obstante, el encuentro con Mechita (Stephanie Orué) despierta en ella todas esas sensaciones que mantiene ocultas pero que aún la encandilan.
Ambas actrices desarrollan en la obra algunas escenas íntimas y se besan. Stephanie Orué señaló que el desnudo parcial que hará en escena lo ha logrado desarrollar por la buena conexión que tiene con los actores y el director.
Autorretrato de Borges

A identificar los restos de García Lorca
¿Por qué Borges no recibió el Nobel?

23 septiembre, 2009
SIMPOSIO NACIONAL "CIEN AÑOS CON CIRO ALEGRÍA, LA VIGENCIA DEL INDIGENISMO"
22 septiembre, 2009
17 septiembre, 2009
A 80 años del cine surrealista de Dalí y Buñuel
16 septiembre, 2009
Censuran "Aura" en Puerto Rico

Según informa la agencia AP, el jueves pasado dicha dependencia emitió un comunicado en el que prohibía el uso del libro de Fuentes, entre otros textos.
La decisión fue tomada por considerar que el texto contiene un lenguaje "extremadamente burdo y soez", por lo que quedaba "terminantemente prohibido" su uso.
Además de Aura, otros textos censurados son Antología personal de José Luis González, El entierro de Cortijo de Edgardo Rodríguez Juliá, Mejor te lo cuento: Antología Personal de Juan Antonio Ramos, la colección de cuentos Reunión de espejos, editada por José Luis Vega
Sin embargo, los escritores de Puerto Rico no se quedarán con los brazos cruzados y a través de la Asociación de Periodistas de ese país convocaron a la lectura de los textos prohibidos este miércoles, frente a la sede del Departamento de Educación.
"Como defensores del derecho a la libertad de expresión, esta acción no nos puede pasar por nuestras caras y quedarnos silenciosos``, indica el comunicado de prensa de la Asppro.
En 2001 la obra de Fuentes levantó polémica en México, pues se supo que el entonces secretario del Trabajo, Carlos Abascal, censuró el texto por considerarlo obsceno.
Reynoso en Buenos Aires

La novela es del ’65. Salvo unas pocas menciones –la guerra de Vietnam, la Revolución Cuba–, no parece haber intenciones de situarla en una época.
Yo creo que ha habido una distorsión en la apreciación de la literatura peruana. No sé si en otros países se da esta distorsión. Los estudios que hacen los norteamericanos, los europeos y algunos críticos de mi país hacen más que todo es un enfoque sociológico. Entonces toman la novela como un testimonio de lo social. ¡Pero el escritor no ha escrito un ensayo! Ha escrito una novela y la novela es una obra de arte. Y sobre la concepción artística, estética del autor no dicen nada. Lo que les interesa es ver si refleja o no la realidad y como esta mirada sociológica. Me parece un error. En América Latina y en Perú se escriben buenas novelas, buenos cuentos. Pero eso se deja de lado. Con esta novela he comprobado esto porque sigue leyéndose a pesar de que se habla de otra etapa. Sin embargo hay determinados valores que subsisten. No leemos a Proust ni leemos a Dostoievski por la situación socioeconómica de Francia o de Rusia: leemos porque son grandes novelistas. Yo creo que esa óptica debe haber en la crítica, en la percepción de la obra narrativa. En mi primer libro, Los inocentes, los personajes transitan por cantinas que tienen rockolas, se visten a lo James Dean, tienen un lenguaje de esa época –lo que se llama lenguaje popular peruano–. Sin embargo es un libro que sigue leyéndose y sigue teniendo buena apreciación de parte de los jóvenes, porque en cada uno de los personajes hay una posición interna que, a pesar de la época, conmueve al lector joven.
Penetrar en el personaje a través de una estética, dejando de lado cuestiones circunstanciales. Me parece que eso es lo que interesa a los jóvenes. Desde que comencé a escribir tengo dos direcciones fundamentales: lo ético y lo estético. No puede haber ética sin estética, no puede haber estética sin ética. No hablo de moral, si no de ética. Empleando estas dos líneas con un lenguaje vivo, un lenguaje creativo, casi en un límite poético, abordo esos problemas. Y eso hace que los libros van a cumplir ya pues medio siglo y siguen siendo los más leídos en Perú.
¿Miguel –uno de los protagonistas– lo atraviesa la literatura de Dostoievski?
Es posible. Hay aspectos que me doy cuenta después de escribir, porque yo soy un sonámbulo cuando escribo. Porque no soy un escritor: soy un creador. La diferencia que establezco es que el escritor domina su forma expresiva escrita, inteligente, que puede escribir ensayo, poesía, cuento, puede escribir teatro, crónica periodística, pero no hace arte. El creador es aquel que tiene una pulsación interna y eso lo expresa a través del arte. Para mí la literatura es arte. Creo que Octavio Paz decía que un hombre inteligente y culto puede escribir un buen poema, pero no es poeta. Entonces yo hago esa diferenciación entre escritor y creador. Y yo me considero un creador.
Volviendo a las influencias de la novela, la influencia que he recibido es la de Proust en El busca del tiempo perdido. ¿Por qué? Porque en En busca del tiempo perdido hay una temática fundamental: los celos. El problema de las parejas que aparecen en la novela En busca del tiempo perdido son los celos. Me da la impresión de una gran sinfonía con un leitmotiv que de pronto toca el piano, a ese leitmotiv le da una variación los violines o los vientos. Al final todo eso hace una sinfonía. El leitmotiv de En busca del tiempo perdido son los celos. No sé si de una forma directa o indirecta, el leitmotiv de En octubre no hay milagros es el poder. El poder que se manifiesta en Don Manuel que quiere dominarlo todo, que quiere tener a su servicio todo y dentro de eso las relaciones homosexuales. La hija de Don Lucho con el otro. Y la relación diferente entre Profesor y Miguel, que es una contraparte de la relación de Don Manuel con Tito. Entonces, en cierta forma, yo he querido hacer una especie de sinfonía –claro que en el momento de escribir no me lo propuse, pero después lo he visto– por la gran influencia que tuvo en mí la lectura de Proust.
Primero, cuando publiqué mi libro Los inocentes, hubo escándalo porque decían que eso no era literatura. Que literatura debía escribirse en un lenguaje estándar, con cierta figura. Y que en esos relatos yo había puesto groserías, formas que se riñen con la buena literatura. La otra crítica fue que se ponían brutalmente escenas de sexo –también aparecen en En octubre no hay milagro–. Era una época de mucha restricción, recuerdo que tanto en primaria y en secundaria las clases se detenían en el ombligo y continuaban en las rodillas (Risas). Eso causó mucha indignación en la gente. Recuerdo que un programa de televisión, un periodista me dijo “pero cómo usted, siendo profesor, no da el ejemplo, cómo ha escrito estos dos libros llenos de groserías”. Y le dije no hay ninguna grosería. Me dijo “usted es un mentiroso, cualquier persona que lea su libro va a encontrar puras groserías. Acá tengo el libro y por respeto a la gente que está viendo el programa no lo voy a leer. ¿En todo caso, para usted qué es una grosería?” Muy sencillo: en literatura no hay palabras groseras. En literatura hay palabras bien empleadas o mal empleadas. Porque literatura es el arte de la palabra. “¿Entonces qué es grosería para usted?” Para mí justicia en boca de un juez que amaña los juicios es una grosería. La palabra Dios en boca de un cura pecador que hace daño a la gente es una grosería. La palabra patria en boca de un militar que roba al país es una grosería. Pero cuando un joven de un barrio pobre de Lima viene un amigo y le da una patada y él voltea y le dice “qué te pasa conchaetumadre”, esa no es una grosería porque le sale desde lo más hondo de su espíritu. Ese es el concepto que yo tengo de grosería. Y cortó el programa. (Risas)
Luego de la edición del ’65, ¿volvió a leerlo, lo corrigió?
Nada. Ni una sola línea. No me interesó porque ya está hecho. Una vez que se publica ya no. El reformar y sacar otro libro me parece que es una trampa al lector. Y de este libro hay muchas ediciones. Ya he perdido la cuenta de las ediciones y de las ediciones piratas, y en este momento es uno de los libros que se leen en secundaria y en la Universidad. Este y Los inocentes. Con frecuencia me invitan a que yo hable con los estudiantes. Estas reuniones con los estudiantes son muy interesantes. En un colegio, estaba el director, el subdirector, los profesores y unos 300 estudiantes –todos hombres, no había mujeres– un joven se levanta y me dice “Profesor, en Los inocentes, uno de sus personajes se masturba en el parque.
Un cuento de Kafka para escuchar

Bizziokafka by Kolesnicova
Entrevista a Ribeyro
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13 septiembre, 2009
Los 50 años de "El tambor de hojalata"
El primer día de escuela de Oskar
La primera novela de Günter Grass que, para muchos, cambio el rumbo de la literatura alemana de la postguerra, cumple su cincuentenario, celebrado con un acto en el Teatro Nacional de Lübeck. En este se realizó una exposición titulada "Un libro escribe historia". Además la editorial Steidl ha sacado al mercado una edición conmemorativa del libro y una documentación de la historia sobre la acogida del mismo. El obra literaria "El tambor de hojalata" de Günter Grass celebra sus 50 años:
La idea de la muestra es documentar tanto el proceso de creación de "El tambor de hojalata" como su acogida posterior dentro y fuera de Alemania, que en su momento sorprendió al propio escritor.
Grass suele contar como en junio de 1959 los editores estadounidenses Kurt y Helen Wolff -que habían tenido acceso al manuscrito de "El tambor de hojalata"- lo citaron en un hotel de Zúrich y le preguntaron, para sorpresa del entonces joven escritor, si creía que su libro podía encontrar lectores en Estados Unidos.
El escritor alemán respondió que no creía y que incluso se sorprendería si el libro encontrase lectores en Baviera porque todo lo que ocurría en el mismo estaba concentrado en una "lejana región báltica" y en el destino de una minoría insignificante y que por lo tanto se trataba de una novela que "olía a provincia".
Kurt Wolff le dijo que su decisión ya estaba tomada y que el libro aparecería en Estados Unidos."El tambor de hojalata" generó, desde el comienzo, una discusión como ninguna otra obra de la literatura alemana en toda la historia de la postguerra. Aún antes de su publicación, cuando leyó algunos apartes del manuscrito en un congreso del célebre Grupo del 47, la obra fue recibida con entusiasmo por parte del mundo literario.
Sin embargo, en medio del ambiente pudibundo de los años cincuenta alemanes hubo reacciones negativas, Grass fue acusado entre otras cosas de pornógrafo y de blasfemo, por algunas escenas del libro que sin duda rompían muchos tabúes de la época.
Del otro lado de Alemania, el presidente de la Unión de Escritores de la extinta República Demócrata Alemana (RDA), Hermann Kant -que después se arrepentiría de lo dicho- acusó a Grass de tener una insana preferencia por las anormalidades.
Grass sigue siendo identificado por muchos con "El tambor de hojalata" lo que a veces irrita un tanto al escritor que quiere que toda su obra sea considerada en conjunto.
Sin embargo, Grass no ha esquivado las celebraciones del cincuentenario y, además del participar en los actor de Lübeck, volverá en octubre a la Feria de Fráncfort, para celebrar al aniversario en el mismo lugar en que se lanzó el libro que lo catapultó a la fama.
11 septiembre, 2009
Crucigrama sobre "El Aleph"

06 septiembre, 2009
Descubriendo a Jaime Sabines

Ayer descubrí al poeta mexicano Jaime Sabines y me parece un poeta genial (Y no es por los elogíos que Óscar Limache le diera en su Taller de Poesía que dicta en PETROPERU). La simpleza de sus versos brillan con un lenguaje claro. Lejos de revestimientos angustiosos para el lector, Sabines maneja -me aventuro a decir- una poesía para el hombre de a pie. Octavio Paz lo reconoció y no le restó mérito. Será cuestión de que cada lector lo juzgue. Algo de su poesía se halla en la red (http://www.jaimesabines.org/) y para sorpresa mía (porque pensé volver a oír esos poemas teniendo que comprar el CD en el FCE), el homenaje que México le diera en 1998 -donde Sabines lee mucho de su poesía- se halla en el ahora indispensable youtube. Aquí les dejo uno: