Fuente: Peru21 31 agosto, 2009
La palabra de Ribeyro
Fuente: Peru21 30 agosto, 2009
Talleres y conferencias en PETROPERÚ
Estas actividades se llevarán a cabo gratuitamente en la Oficina Principal de PETROPERÚ (Canaval Moreyra 150, San Isidro) INGRESO LIBRE. CAPACIDAD LIMITADA INSCRIPCIONES: cope@petroperu.com.pe
Saramago y "Caín"
Video sobre su más reciente novela El viaje del elefante
El Nobel portugués publicará en octubre Caín, una novela en la que redime al personaje bíblico y con la que vuelve a cuestionar temas religiosos, luego de su inolvidable El Evangelio según Jesucristo. En su blog (blog.josesaramago.org) apareció el jueves último el anuncio de la nueva novela y una carta de la presidenta de la Fundación Saramago, Pilar del Río, en la que anuncia a los lectores del Nobel que este Caín no les dejará indiferentes. Saramago vuelve a meterse con la religión en su nueva novela:
José Saramago vuelve a ocuparse de la religión en Caín, su nueva novela, que se publicará en octubre, en la que redime a su protagonista del asesinato de Abel y señala a Dios "como el autor intelectual al despreciar el sacrificio que Caín le había ofrecido". Su editor en portugués, Zeferino Coelho, la llevará a la Feria del Libro de Frankfurt el próximo octubre y a finales de ese mes estará en las librerías de Portugal, América Latina y España, aquí también en catalán. Será en Lisboa, en su presentación mundial, donde el Nobel hable por primera vez de su nuevo libro, pero desde su casa de Lanzarote, donde pasa el verano y ya prepara las maletas para volver a Lisboa, explicó a la agencia EFE a través del correo electrónico que lo que nos ha querido decir con Caín es que "Dios no es de fiar. ¿Qué diablos de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín?".Casi veinte años después de su discutido libro El evangelio según Jesucristo, que fue vetado por el Gobierno portugués para competir por el Premio Europeo de Literatura, el Nobel luso hace un irreverente, irónico y mordaz recorrido por diversos pasajes de la Biblia pero no teme que vuelvan a crucificarle. "Algunos tal vez lo harán -explica Saramago-, pero el espectáculo será menos interesante. El Dios de los cristianos no es ese Jehová. Es más, los católicos no leen el Antiguo Testamento. Si los judíos reaccionan no me sorprenderé. Ya estoy habituado. Pero me resulta difícil comprender cómo el pueblo judío ha hecho del Antiguo Testamento su libro sagrado. Eso es un chorro de absurdos que un hombre solo sería incapaz de inventar. Fueron necesarias generaciones y generaciones para producir ese engendro". José Saramago no considera este libro su particular y definitivo ajuste de cuentas con Dios -"las cuentas con Dios no son definitivas", dice-, pero sí con los hombres que lo inventaron. "Dios, el demonio, el bien, el mal, todo eso está en nuestra cabeza, no en el cielo o en el infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que, habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él", explica el autor. Niega que la cercanía de la muerte, hace ahora un año debido a su enfermedad, le hiciera pensar más en Dios. "Tengo asumido que Dios no existe, por tanto no tuve que llamarlo en la gravísima situación en que me encontraba. Y si lo llamara, si de pronto él apareciera, ¿qué tendría que decirle o pedirle, que me prolongase la vida?" Y continúa Saramago: "Moriremos cuando tengamos que morir. A mí me salvaron los médicos, me salvó Pilar (su esposa y traductora), me salvó el excelente corazón que tengo, a pesar de la edad. Lo demás es literatura, y de la peor". Hace un año, el escritor sorprendió a sus lectores por la ironía y el humor que destilan de las páginas de El viaje del elefante y ahora vuelve a las andadas con Caín. Para él es un misterio. Y reflexiona: "No fue deliberado ni premeditado, la ironía y el humor aparecen en las primeras líneas de ambos libros. Podía haberlo contrariado e imprimirle un tono solemne a la narrativa, pero lo que está me vino ofrecido en una bandeja de plata, sería una estupidez rechazarlo". El escritor empezó a pensar en Caín hace muchos años, pero se puso a escribirlo en diciembre de 2008 y lo terminó en menos de cuatro meses. "Estaba en una especie de trance. Nunca me había sucedido, por lo menos con esta intensidad, con esta fuerza", rememora para Efe. Saramago, que una vez escribió que "somos cuentos de cuentos contando cuentos, nada" y así sigue viéndose, escribe más y más rápido que nunca (tres libros en un año), quizás como la mejor manera de seguir vivo. "Es verdad. Tal vez la analogía perfecta sea la de la vela que lanza una llama más alta en el momento en que va a apagarse. De todos modos, no se preocupen, no pienso apagarme tan pronto", sentencia.
Capote a 25 años de su muerte
Truman Capote, gran novelista pero -a mi criterio- genial cuentista, vivió "emocionalmente inestable desde su infancia". Como le sucede a muchos escritores "terminó por ser víctima de su propia afición por novelar hechos y personajes reales, un estilo que le llevó al éxito profesional pero le hundió personalmente". Padre del denominado "nuevo periodismo" en EEUU, el extravagante Truman Capote continúa cautivando 25 años después de su muerte, que se cumplieron este martes, gracias a su genial obra y a una vida tan excéntrica como destructiva:
Capote murió a los 59 años en Los Ángeles el 25 de agosto de 1984 después de largos episodios de abusos de drogas y depresión, un estado en el que se sumió después de tocar el techo de su carrera y ser repudiado por la alta sociedad neoyorquina a la que tanto anheló pertenecer. Hijo de unos padres que lo ningunearon, nació el 30 de septiembre de 1924 en Nueva Orleans y se crió con sus primos en Alabama. Su nombre original, Truman Streckfus Persons, mutaría a Truman García Capote en 1935 cuando su padrastro, Joseph García Capote, aceptó adoptarlo como hijo propio. Dos años antes, Lillie Mae, madre que le abandonó con sus parientes cuando era pequeño y se fue a vivir a Nueva York, se hizo con la custodia única del prometedor escritor, que abandonó el sur del país para mudarse a la ciudad de los rascacielos. El cambio permitió a Capote dar el primer paso hacia su ansiado sueño de aristocracia y perseguir un trabajo en la prestigiosa revista The New Yorker, donde consiguió entrar en 1941. Excéntrico, de particular forma de expresarse, abierta homosexualidad y gran don de gentes, Capote supo ganarse poco a poco el afecto de personalidades de la alta sociedad, quienes le abrieron la puerta de sus casas. Tiranteces con unos colegas de profesión terminaron por forzar su salida de The New Yorker en 1944. Libre de ataduras halló acomodo con colaboraciones en publicaciones con un público más afín a sus textos y comenzó a labrarse una fama que ya no le abandonaría. Su primer libro saldría cuatro años más tarde, Other Voices, Other Rooms (Otras voces, otros ámbitos), en el que sacó punta a su agudo sentido de la provocación con una historia en la que un joven se enamora de un travesti. En 1949 vería la luz Tree of Night and Other Stories (Un árbol de noche y otras historias), un compendio de relatos cortos que escribió para varias revistas y en 1951 saldría su segunda novela The Grass Harp (El arpa de hierba). Capote hizo guiones para el cine en una década muy productiva que tendría como colofón el estreno de una de sus novelas más conocidas Breakfast at Tiffany's (Desayuno en Tyffany's o Desayuno con diamantes, 1958), popularizada posteriormente en la gran pantalla por la película homónima ganadora de dos Óscar protagonizada por Audrey Hepburn. Un año después tendrían lugar los cruentos asesinatos de la familia Clutter en Holcomb, un pueblo de Kansas, en los que Capote vio el argumento perfecto para la que sería su obra maestra. El escritor, acompañado por Harper Lee, su amiga de la infancia y ganadora de un Pulitzer por To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor, 1960), se tomó seis años para recopilar la información sobre los sucesos de Holcomb mediante entrevistas a los vecinos de la zona que le fueron dando las pistas que necesitaba para esclarecer lo ocurrido. Un trabajo que llamó In Cold Blood (A sangre fría) y arrasó en las librerías en 1966 con una técnica literaria en la que un narrador omnisciente reconstruía los hechos del homicidio tal y como ocurrieron. Esta forma de relatar calificada como "novela de testimonio" supuso una novedad en aquel momento y le valió el título de padre del nuevo periodismo estadounidense. A sangre fría supuso la cima de su carrera profesional y el reconocimiento de la aristocracia de Manhattan que congregó en la famosa fiesta Black and White Ball, que él mismo organizó en el hotel Plaza y fue el culmen de su vida social. Sin embargo, el incisivo escritor terminaría por ganarse la animadversión de sus amigos ricos y famosos cuando optó por publicar textos ficticios basados en personajes reales de la alta sociedad neoyorquina. El interés por Capote recobró nuevos bríos en 2005 con el estreno del filme biográfico Capote, por el que Philip Seymour Hoffman obtuvo el Óscar por la mejor interpretación masculina protagonista.
16 agosto, 2009
Anuncian homenaje a Benedetti
Sylvia Lago y Ariel Silva, responsables de la Fundación Mario Benedetti indicaron que el próximo 14 de septiembre realizarán un homenaje al escritor uruguayo, que murió hace 3 meses. Además, hablaron acerca del libro póstumo de poemas que está a punto de publicarse, en principio bajo el título Biografía para encontrarme. "Benedetti estuvo lúcido hasta el final y no creía en la vida del más allá":En una entrevista con radio El Espectador, la poeta y presidenta de la Fundación Mario Benedetti, Sylvia Lago, y su secretario y gerente administrativo, Ariel Silva, explicaron algunos de los proyectos con los que esa institución pretende mantener vivo el recuerdo de Benedetti, fallecido en Montevideo el pasado 17 de mayo. Lago indicó que el 14 de septiembre, en coincidencia con el aniversario del nacimiento del poeta y novelista en Paso de los Toros, se hará un tributo a Benedetti en Montevideo, con la participación de representantes de la vida cultural uruguaya. Entre ellos, agregó la escritora, estará el cantautor Daniel Viglietti, también miembro de esta fundación heredera universal del patrimonio de Benedetti y creada a su muerte con el objetivo de "rescatar al autor desde el punto de vista más académico". Lago y Silva adelantaron algunas de las actividades que desarrollará la Fundación Mario Benedetti una vez que se concrete la adquisición de un local definitivo para su funcionamiento. Actualmente la institución tiene su sede provisional en el apartamento en el que residió Benedetti hasta sus últimos días, en el centro de Montevideo. "La idea es comprar una casa, porque es imposible que funcione en el departamento donde él vivía", pues "es muy chiquito", dijo Sylvia Lago. La Fundación organizará talleres literarios y conferencias, y recibirá "a muchos estudiantes y académicos", aunque "también está previsto por testamento la creación de una biblioteca y un museo", de ahí que se requiera un espacio más amplio, aseguró Lago. Ariel Silva explicó que el propio Benedetti era en principio poco receptivo ante la idea de crear una fundación con su nombre: "él siempre dio una negativa". Según Lago, "entendía que era una forma de vanidad", aunque "los amigos lo fuimos convenciendo", sobre todo ante las perspectivas académicas para los estudios literarios que se abrían con un centro así, añadió.
15 agosto, 2009
Recordando a Ribeyro
Uno de sus vicios fue el cigarro. Cuando enfermó, escribió 'Solo para fumadores'. (USI)09 agosto, 2009
Homenaje a Julio Ramón Ribeyro
A cargo de renombrados escritores y estudiosos de su obra. La primera mesa del evento estará conformada por los escritores Fernando Ampuero y Alonso Cueto, quienes dialogarán sobre la vida y la personalidad literaria del autor de La palabra del mudo. En la segunda mesa Víctor Vich y Jorge Coaguila abordarán la obra literaria, ensayística y diarística del autor.
Fechas:
Miércoles 12 de agosto: Fernando Ampuero y Alonso Cueto
Miércoles 19 de agosto: Víctor Vich y Jorge Coaguila
Lugar: CC Inca Garcilaso de la Cancillería. Jr. Ucayali 391, Lima.
Ingreso libre
http://www.ccincagarcilaso.gob.pe/
Telf: 623-2656
08 agosto, 2009
"Un mundo feliz" al cine
Y una buena noticia para los amantes del cine de ciencia-ficción. El director británico Ridley Scott (Blade Runner, Alien, Thelma y Lousie) realizará la adaptación de la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz. En breve se iniciará los trabajos con el guión. Algo más: Scott también será su productor junto con Leonardo DiCaprio –que además protagonizaría el filme-, según informó la publicación "Hollywood Reporter". Espero que no demore tanto en salir la película. Un mundo feliz de Huxley, a la pantalla grande (Aquí un video con Huxley):.
Cervantes: ¿catalán y gay?
El periodista catalán Albert Torras, asegura en su último libro que Miguel de Cervantes era catalán y homosexual. Gays y lesbianas de la historia de Cataluña, reúne la vida y las anécdotas de más de 50 personajes de la cultura catalana caracterizados por ser homosexuales. Entre ellos incluye al autor del Quijote, sobre quien siempre se dijo que nació en Alcalá de Henares. Por mi parte, eso de tomar a personajes de la Historia y contarnos una mezcolanza de sus vidas ya no me sorprende. Justo el lunes tengo que dictar mi clase sobre Cervantes. ¿Tendré que cambiar mis apuntes gracias a Torras? Por ahora no. Dudan sobre el origen y la sexualidad de Cervantes:22 julio, 2009
EVOCANDO “EL RUIDO Y LA FURIA”
por Luis Torres Vásquez
Extenuante sería el primer adjetivo que calificaría la lectura de El Ruido y la Furia. Y no por ello, dejaría de lado otro: Fascinante. Y es que, la novela que William Faulkner escribió hace ochenta años, es la manifestación de la madurez literaria de un escritor que hasta antes de 1929, había publicado libros menores y ya sin trascendencia. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar que Sartoris (1929) –en palabras de William Van O´Connor– “sirvió para que Faulkner se encontrara a sí mismo como escritor (…). Mientras escribía Sartoris¸ Faulkner trabajaba también en The Sound y the Fury, publicándose las dos con pocos meses de diferencia. Sartoris marca el fin de un aprendizaje. The Sound y the Fury es ya la obra de un escritor formado”. Sartoris, no solo es la novela de aprendizaje para su propio autor, sino también un relato objetivo que traslada la propia genealogía de los Falkner (sin la “u”) a la leyenda de la familia Sartoris. Caracterizó al coronel Sartoris como su propio bisabuelo, William C. Falkner, soldado, político, constructor ferroviario y escritor. La reposición de la “u” a su apellido, Faulkner lo explica así: “Cuando comencé a escribir, aunque en esa época creía estar haciéndolo por pura diversión, tal vez tenía ambiciones y no quería aprovechar [sic] del renombre de mi abuelo, por eso acepté la ‘u’ de esa manera fácil de distinguirme”. Además, Sartoris, inicia la saga o ciclo de Yoknapatawpha (condado ficticio o mundo faulkneriano –inspirado en el condado de Lafayette, Mississippi– en el que ocurren muchas de las novelas del autor y cuya capital es Jefferson). En los meses de escritura de Sartoris –y también de El Ruido y la Furia– Faulkner afirmó que “escribir es algo altamente admirable; por su medio puedes hacer que los hombres se mantengan erguidos sobre sus piernas traseras y proyecten una larga sombra”.
Antes, en 1924, Faulkner publicó por su cuenta El fauno de mármol, un libro de poemas poco originales. Al año siguiente viajó a Europa, a Nueva Orleans, donde trabajó como periodista y entabló amistad con el escritor de cuentos estadounidense Sherwood Anderson. Amistad que le ayudaría a encontrar un editor para su primera novela: La paga de los soldados (1926). Ésta narra la historia de un soldado joven que vuelve a casa después de la Primera Guerra Mundial, inválido física y mentalmente, y cómo su enfermedad y muerte posterior afectan a su familia y a sus amigos. Van O´Connor afirma que es “una novela deliberadamente ‘elegante’ que trata sobre la ‘generación perdida”. En 1927, publica Mosquitos, novela ambientada en Nueva Orleans: “Es una novela satírica –explica Van O´Connor– aunque la sátira, en su mayor parte, es gruesa y pesada”.
Pero volviendo a 1929, año acaso decisivo para Faulkner, puesto que decide consagrarse de lleno a su carrera como escritor, se casa con Estelle Oldhan y publica una de sus mejores novelas: El Ruido y la Furia.
Lo que sorprende más del manuscrito de la novela, es que conserva, en su primera página, el título “Twilight” (Crepúsculo). “Como título exclusivo de la primera sección –explica Millgate–, ‘Twilight’ se referiría al semimundo del propio Benjy, suspendido en un estado intemporal, entre las tinieblas y la luz, la comprensión y la incomprensión, entre lo humano y lo animal. Como título del libro entero, la palabra inmediatamente sugiere la decadencia de la familia Compson”. El título definitivo de la obra se debe al soliloquio que el príncipe Macbeth, en la obra de Shakespeare, pronuncia cuando la muerte se aproxima: “La vida…es una historia que cuenta un idiota, una historia llena de ruido y de furia, que no significa nada”.
El Ruido y la Furia, en sus orígenes, “comenzó como un cuento corto –explicó Faulkner, en 1955, en el Seminario Nagano–, un cuento sin argumento, sobre unos niños que eran alejados del hogar durante el entierro de la abuela”. Más adelante agrega: “De ninguna manera se trató de un tour de force deliberado, el libro simplemente creció así”. Y de eso no cabe duda. El Ruido y la Furia fue escrita sin notas –si hubo alguna no sobrevivió– y ello es lo que más sorprende. Cómo las complejidades de la sección de Benjy fueron escritas sin ayuda. “Sin embargo –afirma Michael Millgate, en el prólogo de la edición de Obras completas hecha por Aguilar– la sección de Benjy parece haber evolucionado bajo presión creativa, es decir, sin ser planeada de antemano. Todas sus versiones sobre la creación de El Ruido y la Furia enfatizan que la novela fue creciendo a medida que la fue sometiendo a su imaginación”. Faulkner dio otro ejemplo de su genialidad con Mientras agonizo (1930), también escrita sin notas.
Pensar en El Ruido y la Furia como un simple estudio de la decadencia de una familia sureña norteamericana, sería inadecuado. Éste es un aspecto de las múltiples lecturas que se pueden hacer de la novela. Cada uno de sus personajes principales (Benjy, Quentin, Jason, Madre, Dilsey, Luster…) cierra un círculo que tiene en el centro a dos mujeres: Caddy y su hija. “También puede interpretarse como el fracaso del amor en el seno de una familia, con una ausencia destructora del respeto propio y del mutuo respeto”, anota Van O´Connor.
La novela se nos presenta en cuatro secciones o capítulos. Pero cada sección nació por añadidura –o si se quiere– por corrección de la anterior. Teniendo como base a aquellos niños que desde sus juegos infantiles veían incidentalmente la ceremonia fúnebre de la abuela, “me vino la idea de cuánto más podía extraer yo la idea de la ciega egolatría de la inocencia, tipificada por los niños, si uno de esos niños hubiera sido inocente, es decir, un idiota. Entonces nació el idiota y entonces comencé a interesarme en la relación entre el idiota y el mundo dentro del cual estaba y contra el que nunca podría enfrentarse y en la forma en que obtendría la ternura, la ayuda necesaria para protegerlo en su inocencia (…). Y así comenzó a nacer el personaje que es su hermana, luego el hermano quien, ese [sic] Jason (quien para mí representa el mal total. Creo que es el personaje más malvado que ha producido mi imaginación), entonces apareció. Luego es necesario el protagonista, alguien que cuente la historia, y apareció Quentin. Para eso yo ya me había dado cuenta de que no podía contar todo en un cuento corto. Conté las experiencias que tuvo el idiota ese día, y eso quedó incomprensible, ni yo pude darme cuenta de lo que estaba sucediendo, por lo cual tuve que escribir otro capítulo. Entonces decidí dejar que Quentin contara su versión de lo sucedido aquel mismo día, o en aquella misma ocasión, y así la contó. Luego fue necesario el contrapunto, que fue el otro hermano, Jason. En ese momento la confusión era total. Sabía que no estaba ni siquiera cerca del final y entonces tuve que escribir otra sección desde afuera, como un extraño, que era el autor, para contar lo sucedido. Y así es como creció el libro. Es decir, escribí la misma historia cuatro veces”. Para él ninguna versión estuvo bien, pero quedó tan agotado que no podía reiniciar de nuevo así que lo publicó tal cual.
Como arriba lo explica, la primera sección es narrada desde la voz de Benjy, el hijo idiota, o mejor dicho desde su mente. Faulkner utiliza el monólogo interior –deuda que contrae con Joyce– no solo para esta sección sino para las dos siguientes. Bautizado Maury, por el hermano de su madre, fue rebautizado con el nombre de Benjamin. Benjy sufre retraso mental y nos narra lo que le acontece el 7 de abril de 1928. Sin embargo, evoca lo vivido al lado de Caddy –su hermana y protectora cuando eran niños–, alternando el pasado con el presente: Ahora lo cuida el negro Luster, un joven de 14 años –cruel con él a veces– que no soporta tener que cargar con tamaño lastre (Benjy ya cuenta con 33 años) y que ese día está en busca de 25 centavos para la función del circo.
Faulkner se refiere así de Benjy: 
La única emoción que puedo sentir por Benjy es aflicción y compasión por toda la humanidad. No se puede sentir nada por Benjy porque él no siente nada. Lo único que puedo sentir por él personalmente es preocupación en cuanto a que sea creíble tal cual yo lo creé. Benjy fue un prólogo, como el sepulturero en los dramas isabelinos. Cumple su cometido y se va. Benjy es incapaz del bien y del mal porque no tiene conocimiento alguno del bien y del mal.
(…)
Benjy no era lo suficientemente racional ni siquiera para ser un egoísta. Era un animal. Reconocía la ternura y el amor, aunque no habría podido nombrarlos; y fue la amenaza a la ternura y al amor lo que lo llevó a gritar cuando sintió el cambio en Caddy. Ya no tenía a Caddy; siendo un idiota, ni siquiera estaba consciente de la ausencia de Caddy. Sólo sabía que algo andaba mal, lo cual creaba un vacío en el que sufría. Trató de llenar ese vacío. Lo único que tenía era una de las pantuflas desechadas de Caddy. La pantufla era la ternura y el amor de Benjy que éste podría haber nombrado, y sólo sabía que le faltaban. (…) La pantufla le daba consuelo aun cuando ya no recordaba la persona a la que había pertenecido, como tampoco podía recordar por qué sufría. Si Caddy hubiese reaparecido, Benjy probablemente no la habría reconocido.
Luster es el nieto de Dilsey, la cocinera negra que será la protectora de Benjy, Caddy y Quentin (la hija de Caddy). En la última sección veremos el esplendor de Disley como símbolo de fortaleza, al soportar uno y otro maltrato de Madre y de Jason. Aparecerá como un personaje completo y con una poderosa presencia positiva. “Dilsey es uno de mis personajes favoritos porque es valiente, generosa, dulce y honrada. Es mucho más valiente, honrada y generosa que yo”, dijo Faulkner.
La segunda sección nos remonta al 2 de junio de 1910. Quentin (hijo) alterna sus recuerdos de niñez, al lado de su amada hermana Caddy, su viaje por tren y su estancia en su habitación en Harvard. Su padre ha vendido el prado de Benjy (que fue convertido en un campo de golf) para que él pudiera ir a estudiar a Harvard y para pagar el matrimonio de Caddy. Quentin recuerda que el matrimonio se celebró hacía dos meses. Su tragedia es que así como su madre le falla en fuente de amor, su padre le falla como fuente de consejo. Quizá por ello Quentin se refugia en Caddy. Ella representa un amor acaso edípico. A tal extremo que Quentin cree haber cometido incesto. Recuerda el desliz del su hermana, que ya está embarazada de otro hombre al casarse, y busca protegerla aunque sabe que no podrá. Ella ya tiene un destino predestinado, uno trágico. Millgate nos explica que “la mente de Quentin permanece preocupada por el pasado. Es casi como si Faulkner estuviera jugando con la idea de que un hombre a punto de ahogarse ve toda su vida desfilar delante suyo, y nos damos cuenta de que este último día de la vida de Quentin es una especie de instante suspendido, inmediatamente anterior a la muerte”.
La idea de la ruptura del tiempo se ve expuesta no solo en lo caprichoso de la presentación de las secciones del libro, sino también, en una parte en la cual Quentin toma las manecillas de su reloj como símbolo de que estuviera deteniendo el tiempo cronológico para dar paso a su propio tiempo, el de su mente.
Regresamos al 6 de abril de 1928, es viernes, Jason nos irá destilando, a través de su monólogo interior, ese odio que tiene por los restantes de su familia: Madre, Ben[jy] y sobre todo Quentin. Llamada así, desde antes de saber su sexo, en honor a su tío. Quentin es hija de Caddy, abandonada a los meses de haberse casado. Dejó a su hija en la casa familiar para irse a buscar fortuna. Quentin tiene 17 años y es rebelde acaso como respuesta a la constante presión a la que es sometida por Jason, su tío. Él le guarda un profundo rencor. Ella es libertina y eso Jason no lo soporta. Trata de controlarla pero Madre y Dilsey siempre intervienen por ella. A Jason, el esposo de Caddy le ofreció un empleo en el banco, pero al descubrirse el engaño de Caddy, Jason se quedó sin su única oportunidad de dejar aquél pueblo, de dejar la carga que era su familia. Pues es él el vela por los que restan, incluidos los negros. Jason se nos muestra como un solterón amargado (por momentos evoca el nombre Lorraine, su amiga de Memphis) y lleno de odio. Frustrado en sus anhelos personales, tiene que supeditarse a ser dependiente de una ferretería para poder seguir dándole la vida a la que su madre estaba acostumbrada.
Gracias al Apéndice (Compson: 1699-1945) que Faulkner escribió para el libro The Portable Faulkner (1946) de Malcom Cowley, sabemos que Jason, luego de la muerte de su madre, envía al sanatorio mental Jackson a Benjy, vende la casa, se libera de los negros y se dedica a su negocio de compraventa de algodones. “Su desprecio por el pueblo es superado únicamente por el desprecio hacia su familia”, agrega Millgate.
La cuarta y última sección, se nos presenta con un narrador omnisciente. “Faulkner dijo que habiendo fracasado tres veces en su intento por relatar la historia –explica Millgate–, y buscando deshacerse del ‘sueño’, había utilizado la sección final para intentar reagrupar a toda la novela, volviendo a contar la historia central de forma más clara y directa”. Sin embargo, esta sección, que ocurre el 8 de abril de 1928, nos obliga a contemplar hechos no antes vistos. Vemos, por primera vez, descripciones físicas de Dilsey, Benjy, Jason, la Sra. Compson. Faulkner parece jugar con el lector. Como arriba dije, Dilsey toma una importancia preponderante en esta sección. Ella “soporta” las demandas que le hace la familia Compson. Además, es recién aquí, cuando vemos descrita la casa Compson como símbolo de decadencia: “Ben volvió a sollozar de nuevo, y por un momento todos miraron la casa cuadrada, despintada y con su pórtico podrido”.
Este último capítulo alterna la visita de los negros a la iglesia, es Domingo de Resurrección, y la búsqueda infructuosa que hace Jason de su sobrina Quentin, quien ha huido con un saltimbanqui del circo, llevándose consigo unos 3 mil dólares (aunque en realidad eran 7 mil. Cuatro mil fueron de los envíos que Caddy hacía para su hija y que Jason se guardaba como compensación por tenerla bajo su techo). Jason regresa golpeado a Jefferson solo para ver a Luster manejar mal su carreta, llevando a Benjy hacia el cementerio. Jason salta a la carreta, da un golpe a Luster y lo amenaza de muerte si vuelve a manejar así. No lo hace por pretender cuidar la salud de Benjy, si no por el qué dirán.
Aunque no nos cuenta lo sucedido desde una sección propia, vemos a Caddy desde los ojos de sus tres hermanos. Acaso eso fue lo esencial en la teoría que Faulkner tuvo de su novela. Cada hermano tenía un reclamo ególatra para Caddy, según sus limitaciones y obsesiones. Es por ello que cada hermano –Benjy, Quentin y Jason– nos pincela a una Caddy distinta. Es un personaje rico pero que nunca llegamos a ver directamente, acaso en ello esté el hecho de que no la sintamos como uno totalmente logrado. Con Benjy es protectora y apaciguadora, fuente de la unión familiar que aún queda. Pero luego, su actividad sexual será el medio de liberación de la represión familiar: símbolo de la desintegración social. Según Millgate, Caddy es el “meollo” de la novela. Y lo aceptamos. “Para mí era la bella –dijo Faulkner en la Universidad de Virginia–, ella era la favorita de mi corazón. Sobre eso escribí el libro y utilicé los instrumentos que me parecieron apropiados para tratar de contar, tratar de dibujar la imagen de Caddy”.
En el final, la novela nos vuelve a presentar a los dos personajes con los que arrancó: Benjy y Luster. Ahora se van. Siguen la ruta hacia el cementerio. Se han contado muchos años, mucho de la ruina de la casa Compson, pero para ambos solo ha pasado un día desde el inicio. Mientras que para algunos se han destruido –de a pocos– sus vidas, para ellos todo sigue igual. Al menos, por un tiempo, para Luster todo seguirá igual. Sin embargo, es Benjy, en el final de su días en Jackson y con toda su familia ya destruida, quien verá con sus ojos “vacíos y azules y seremos mientras una vez más suavemente de izquierda a derecho fluían cornisa y fachada, poste y árbol, ventana y puerta, y anuncio, cada uno de ellos en su correspondiente lugar”.
19 julio, 2009
Novela inédita de un joven Graham Greene
Cuando leí -la semana pasada - el artículo de Max Castillo Rodriguez en Somos, a propósito del libro Las cartas de una vida que recoge el epistolario de Greene, reformulé mi opinión acerca del autor inglés. ¿Por qué? Entre otras cosas que aquellas confesiones escritas revelan, me asombra la frialdad inhumana con la cual Greene busca situaciones de conflictos armados: "Lo que en realidad me interesa de las guerras es que alimentan mi neurosis", dirá sin asco. Lean el artículo, o mejor, lean el libro y saquen sus conclusiones. Sin embargo, esta semana la revista The Strand anunció que publicará por entregas la novela inconclusa que fue descubierta en el archivo del autor que compró la Universidad de Texas: La silla vacía. La novela fue escrita por un Greene de 22 años recientemente converso al catolicismo. Se publicará una novela inédita de Graham Greene:16 julio, 2009
LOS 50: POESÍA A CUATRO VOCES
El Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería celebrará un homenaje a la generación de los poetas del cincuenta con un ciclo de conferencias sobre Francisco Bendezú, Washington Delgado, Pablo Guevara y Javier Sologuren los días 15 y 22 de julio a las 7pm. Estas tendrán lugar en el Jr. Ucayali 391, Lima. El ingreso es libre. El ciclo de conferencias Los 50: poesía a cuatro voces estará a cargo de otros renombrados poetas de nuestro medio: El 15 de julio, primera fecha del evento, Carlos López Degregori disertará sobre las dos etapas más representativas de la poesía de Francisco Bendezú, analizando los rasgos de su poética y el lugar que ocupa en el concierto de las voces de su generación. En la misma mesa, Luis Fernando Chueca hará un acercamiento al trabajo poético de Washington Delgado a partir de dos ángulos de aproximación, en la que enfatizará la diversidad de registros abordados en su poesía y la preocupación constante por la ética de la escritura. En la segunda fecha del ciclo, el 22 de julio, Ana María Gazzolo abordará la poesía de Javier Sologuren, poeta cuya obra se extiende a la crítica y a la difusión de lenguas extranjeras. La charla de Gazzolo desarrollará su ubicación generacional y las diversas manifestaciones de su poética. Por su parte, Hildebrando Pérez comentará sobre la poesía de Pablo Guevara, cuya obra se caracteriza por pertenecer al discurso antiburgués y descolonizador y contener una relación de amor-odio con la ciudad de Lima, sin dejar de explorar en los distintos niveles del lenguaje poético. La poesía peruana de la generación del cincuenta representa uno de los puntos más importantes de la historia literaria peruana. Tradicionalmente se le ha conocido como la época en que se produjo la división entre poetas “puros” y poetas “sociales”. Sin embargo, hay evidencias como para afirmar que esta esquemática división no es suficiente. Estas conferencias buscarán conocer mejor y ampliar la visión que hay sobre esta significativa y memorable década.
Más información:
http://www.ccincagarcilaso.gob.pe/
Telf: 623-2656
Dirección: Jr. Ucayali 391, Lima
12 julio, 2009
"Malambo" o el universo afroperuano
Pero es, sin duda, la escritora y periodista Lucía Charún-Illescas (Lima, 1950), autora de la novela “Malambo” (2001) —traducida al inglés—, quien resalta por su acercamiento a la negritud, conjugando el mestizaje, la hispanidad y lo indio, con una poética que bordea los sueños y lo mágico-cultural. Estos elementos inscriben a Charún-Illescas en lo que se ha venido a denominar afrorrealismo, corriente literaria considerada como una subversión africanizante del castellano: ““Aye, aye, sabangolé”. Dame tu agua para bebé /ñeque ecolecuá /ñizca de agua que corre ya”, escribe en la novela antes mencionada.
Escritura y reivindicación para revivir
“Con mi obra no solo reivindico nuestra herencia afro sino revivo el nombre de un antiguo barrio limeño, cuna de todas las vivencias criollas y africanas. Allí vivieron los Ascuez, Victoria Angulo, “La flor de la canela”, que inspiró a Chabuca Granda, el futbolista “Manguera” Villanueva, entre otros”, relata esta narradora que estudió Periodismo en Bausate y Mesa y empezó a reportear para una revista de corte feminista en los años 70 del siglo XX, época en que empezó a escribir cuentos cortos.
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“Malambo” y ahora “Kumanana”
Ha sido conferencista en diversas universidades italianas y su novela es lectura obligatoria en diversos cursos de literatura. “¡Mis críticas son ensayos literarios! ¡Me volvieron académica! Todo el mundo está ganando plata conmigo. Mientras yo estoy en Hamburgo, peleándola”, nos dice sonriendo frente a esas paradojas de la vida.
Su gran amor es la poesía y dice haber clausurado por algún tiempo su vida sentimental. Está convencida que de encontrar a alguien especial los personajes de sus novelas se interpondrán. “Con “Malambo” inicié una literatura afroperuana con bases históricas. Mi segunda obra es “Kumanana” y con ella persigo recuperar el olvido oficial que existe sobre el tema de la esclavitud”. La obra de nuestra escritora es estudiada y analizada por prestigiosos académicos que encuentran en ella una nueva vertiente de la literatura latinoamericana, potente, vital y reivindicadora.
¿Hemingway agente de la KGB?
Y esta noticia si que me desconcierta (pero tampoco es para creérsela de lleno). "La semana pasada se publicó en Estados Unidos un libro que afirma que Hemingway estuvo, durante un tiempo, en la lista de agentes del servicio secreto soviético en los Estados Unidos. No uno muy útil, pero fichado al fin. Ahora, ¿pudo ser una forma de investigación literaria? Quizá. Su nombre de guerra era "Argo" dicen el historiador Haynes y el periodista Vassiliev:11 julio, 2009
Nabokov en Playboy
La cubierta esfumada del libro fue realizada por Chip Kidd, uno de los diseñadores más prestigiosos de EE.UU. Fuente: revistañ10 julio, 2009
Las pestes en la literatura
A veces, la literatura es prisma por el que se refractan muchos sucesos que la humanidad ha vivido o quizá vivirá. Pienso en La carretera de Cormac McCarthy y me da escalofrios. Las pandemias -en buena cuenta- han sido un tema recurrente desde el siglo VI, tal como lo demuestra el artículo de Patricia Suárez en Revista Ñ. "En algunas ocasiones, los escritos sobre catástrofes tienen el mero objeto de ser una crónica de los sucesos de un pueblo, pero en otros se convierten en verdaderas obras literarias". Las pestes narradas, en un repaso por grandes obras de la literatura:09 julio, 2009
Vargas Llosa: "Su idea del Perú es la de una patria que puede acomodar la diversidad"
Mario Vargas Llosa, con motivo del 400 aniversario de la publicación de los Comentarios Reales de los Incas del Inca Garcilaso de la Vega, fue invitado por la British Library para hablar del cronista mestizo considerado como el "primer escritor peruano (en el sentido de mestizaje)". Vargas Llosa resaltó al Inca como el punto de partida de la universalización de la lengua castellana y como el referente hispano-americano de un "humanismo sin fronteras": Esta obra convirtió al Inca Garcilaso en "el primer escritor de su era en hacer que la lengua de Castilla trascendiera fronteras", en palabras del escritor y académico, que estuvo acompañado por el historiador británico John Hemming, uno de los grandes conocedores de la cultura inca, y del psicoanalista peruano Max Hernández. Según Vargas Llosa, el Inca -considerado el primer mestizo de Perú y el gran cronista de la Historia antigua de su país- "perpetró un robo lingüístico y literario de imprevisibles consecuencias: tomó posesión del español, la lengua de los conquistadores, y la convirtió en una propiedad del mundo entero". Pero su legado fue más allá del puramente literario o historiográfico, ya que fue también un pionero a la hora de entender que Perú tenía que ser visto como una tierra de diversidad. El Inca Garcilaso vio que "no hay incompatibilidad entre el patriotismo inca y el patriotismo español", argumentó Vargas Llosa, quien por esta razón opinó que "nadie debería utilizar sus bellas páginas para propósitos o prejuicios nacionalistas". "El autor de Los Comentarios Reales es lo diametralmente opuesto a las limitaciones nacionalistas. Su idea del Perú es la de una patria que puede acomodar la diversidad, que admira la capacidad de los incas para abrirse a otras culturas e incorporarlas a su propia alma", manifestó. En este sentido, recordó que el Inca Garcilaso, hijo de español y de inca, "logró ser muchas cosas sin traicionar ninguna de ellas: indio, mestizo, blanco, hispanohablante, quechuahablante, italianohablante, un hombre de Cuzco y de Montilla, indio y español, americano y europeo, un hombre universal". Su concepto de patria fue el de "un vasto conglomerado que más o menos coincide con la Humanidad en general", destacó Vargas Llosa, quien defendió que este concepto "deriva de sus intuiciones, de sus lecturas universales, de su sensibilidad y de ese humanismo sin fronteras que absorbió de la literatura renacentista".
Adiós Enrique Congrains Martin
Enrique Congrains Martín, uno de los más reveladores escritores del realismo urbano de la generación del 50, falleció el lunes en Cochabamba, Bolivia, a los 77 años. Según informó ayer su hijo Alfredo Congrains, el novelista presentó el domingo problemas respiratorios y fue internado de emergencia en un hospital de la ciudad andina. Su salud se resintió a eso de la 1 p.m., y le sobrevino un paro cardíaco. Conocido por su carácter complejo y extravagante, el autor de una novela tan cruda como “No una, sino muchas muertes” y de cuentos tan conmovedores como “El niño de junto al cielo”, Congrains Martín (Lima, 1932), desapareció del medio literario local para emprender fuera del país proyectos editoriales ajenos a la literatura. En palabras de Oswaldo Reynoso: Congrains "contaba sobre la pobreza urbana pero no desde arriba (...) lo hacía desde la misma calle, pues era un escritor que sentía afecto por las clases populares. En las pocas veces que lo tarté me di cuenta que era un compañero leal". Descansa en paz.06 julio, 2009
Los poemas no reconocidos de Borges
El artista Guillermo Roux cuenta cómo el escritor le entregó a su mujer seis de sus poemas ( uno fue reconocido pero los demás son 5 sonetos que se le atribuyen a Borges, publicados en distintos medios del mundo). Un camino que se inició hace casi 24 años. Poemas que habrían sido de Borges, en una historia digna de un cuento:22 junio, 2009
Saramago: "más, pero peor"
En una reciente entrevista para Revista Ñ, el Nobel José Saramago declaró que "con los blogs se está escribiendo más, pero peor". Aquí le dejo las picantes y entretenidas respuestas (para no caer en la sentencia anterior):Las mujeres de Hemingway
Hemingway y su tercera esposa, Pauline Pfeiffer.30 mayo, 2009
I Premio Cámara Peruana del Libro de Novela Breve 2009
La Cámara Peruana del Libro, con la finalidad de conmemorar el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, así como alentar la creatividad literaria de nuestra población, el fomento de lectura y promover la oferta editorial convoca al I Premio Cámara peruana del Libro de Concurso de Novela Breve 2009. El Premio es de 10000 y la publicación de la obra. Bases: Aquí13 mayo, 2009
Homenaje a Onetti en el CC España

La Embajada de España, La Embajada de Uruguay y el Centro Cultural de España, en el marco de las celebraciones por el centenario del nacimiento de Juan Carlos Onetti, escritor fundamental en la literatura latinomericana, han organizado dos días de conferencias, en las que se desarrollarán interesantes temas que nos acercarán un poco más a su vida y obra. Estas conferencias estarán bajo la presidencia de honor de Mario Vargas Llosa.
Conferencia La ficción como una realidad autónoma: asedios a la obra de Juan Carlos Onetti. A cargo de Pablo Rocca (Uruguay), Miguel Gutiérrez y Sonia Luz Carrillo (Perú). Modera: Juan Manuel Chávez (Perú).
Conferencia Un acercamiento testimonial a Juan Carlos Onetti. A cargo de Hortensia Campanella (Uruguay/España) y Mario Vargas Llosa (Perú). Modera: Javier Arévalo (Perú).
10 mayo, 2009
El caso Casement
Roger guardaba sus experiencias en dos grupos de diarios. En uno registraba sus aventuras humanitarias y en el otro describía con sumo detalle sus encuentros homosexuales, algo depravados incluso para nuestra época. Tras su captura, estos documentos fueron incautados. En una sociedad en la que Oscar Wilde había sido castigado en 1895 a dos años de trabajo forzoso por “cometer actos groseros con otros varones”, Casement negó la autoría de sus diarios. Sin embargo, el director de la inteligencia naval británica, Reginald Hall, los hizo públicos, con lo que arruinó las campañas de los seguidores de Casement para liberarlo.
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A comienzos del siglo XX, la presencia estatal en el Putumayo era confusa, las fronteras eran objeto de disputa entre Colombia y el Perú, donde la diplomacia vaticana actuaba como árbitro desde 1904.
Si bien Arana no era ciudadano británico, gracias al informe de Casement tuvo que responder ante la Cámara de los Comunes pues su Peruvian Amazon Company cotizaba en la bolsa de Londres. La defensa de Arana consistió en refugiarse tras la peruanización de la Amazonía: su empresa encarnaba los intereses nacionales peruanos por civilizar y llevar la presencia estatal y religiosa a la región. Los crímenes (esclavización por deudas y expropiaciones de tierras en el Putumayo) eran, según su versión, exageraciones de sus enemigos colombianos. Se comprobó, sin embargo, que la caída de los precios del caucho en 1907 llevó a Arana a exigir a sus capataces incrementar la extracción, lo que intensificó las “correrías” para conseguir más esclavos nativos. Si en el Congo se contaban por millones, en el Amazonas los crímenes se contaban por miles. Y no fue la intervención estatal peruana la que llevó la explotación del caucho a su fin —de hecho Arana llegaría al Senado del Perú como representante por Loreto—, sino el agotamiento del recurso natural.
Existencia póstuma reciente
Casement no podía pensar en los nativos del Congo y del Amazonas peruano si no como seres humanos esclavizados. Desarrolló, pues, una actitud contestataria hacia autoridades gubernamentales y comerciantes que expropiaban la tierra y los derechos de los nativos.
Cuando comprobó que eso también sucedía en su Irlanda natal, renunció al cuerpo diplomático en 1912 y se dedicó a la causa irlandesa. Convencido de que la compra de armas a los alemanes por parte de los rebeldes irlandeses en vísperas de la Pascua de 1916 era una locura, quiso impedirlo y fue en dicho intento que resultó capturado y luego ejecutado. Recordarlo equivale a tener presente el común denominador que hoy pervive entre Sudamérica y África: las poblaciones aledañas a zonas ricas en recursos naturales son, paradójicamente, pobres, maltratadas y olvidadas.
La verdad sale a la luz
¿De qué comeremos entonces?...señores de Google books???

Ese acuerdo debería ser ratificado por un juez en junio de este año, pero es tal la cantidad de objeciones que la decisión ha sido pospuesta hasta octubre (la idea es que el juez reciba nuevas objeciones hasta setiembre, y pueda llegar a una conclusión más justa o equilibrada). Una de las objeciones más sólidas incide en el peligro de que Google sea la única empresa con una licencia explícita para ofrecer por vía digital los libros del siglo XX; libros que, por un lado, gozan de derechos de autor pero que no están en circulación; y, por el otro, los llamados libros huérfanos, es decir, aquellos protegidos por derechos de autor pero cuyos titulares no han sido identificados. La pregunta obvia es: ¿cómo así una corte permite a una empresa tener el monopolio de todos esos libros?
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El escritor peruano Iván Thays, a través de su blog (notasmoleskine.blogspot.com), subrayó en su momento otra de las objeciones. Una que atañe directamente a los autores. En los últimos meses, luego del acuerdo ya mencionado, Google lanzó una enorme y curiosa campaña internacional —a través de los más diversos medios de prensa, invirtiendo varios millones de dólares— en la que solicitan a todos los escritores que se contacten con ellos (y no al revés, como sería lo habitual y lógico) para evitar ser digitalizados y colgados en línea. Pero eso no es lo más raro. “Si no lo hace en un plazo relativamente breve”, comenta Thays, “dan por “sentado” que el autor está conforme en ser digitalizado y pueden hacerlo libremente y, además, no tienen ningún reparo en hacer negocio luego con esa versión”.
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