22 junio, 2009

Saramago: "más, pero peor"

En una reciente entrevista para Revista Ñ, el Nobel José Saramago declaró que "con los blogs se está escribiendo más, pero peor". Aquí le dejo las picantes y entretenidas respuestas (para no caer en la sentencia anterior):
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-Qué tipo de ideas destina al blog?
-Ninguna en particular. Los sismógrafos no eligen los terremotos, reaccionan a los que van ocurriendo. El blog es eso, un sismógrafo. Aquellos que me han leído saben que pueden encontrarse cada día ante algo totalmente inesperado.

-¿Hay una forma distinta de escribir para el blog (más rápido, sin tanta corrección...)?
-No falta quien piense mucho para responder: "La practica del blog ha llevado a la escritura a muchas personas que antes poco o nada escribían". Lástima que muchas de ellas piensen que no merece la pena preocuparse con la calidad de estilo de lo que se escribe. El resultado está siendo que, a la vez que se escribe más, se está escribiendo peor. Personalmente cuido tanto del texto de un blog como de una página de novela.

-Al principio del libro usted escribe "El blog va iluminándole el camino al autor". ¿Qué significa eso?
-Si el blog es un espacio para la reflexión, y yo intento siempre que lo sea, no debe sorprender que ilumine a quien lo escribe. Es una consecuencia lógica

-¿Hubo algo que tuviera miedo de publicar?
-No. No soy mucho de miedos.

-¿Aparece un Saramago más explícitamente político en el blog que en las novelas?
-Una novela como "Ensayo sobre la lucidez" es más explícitamente política que todos mis blogs.

-Sin embargo, el blog sigue los hechos del mundo día a día ¿Qué es lo que más le preocupa?
-La crisis del mundo, la mierda en la que estamos metidos, la falta de perspectivas para salir. Y que la izquierda no ha encontrado una vía para solucionar este caos. Porque la crisis es la manifestación del caos en que, aunque sin saberlo, sin querer penar en ello, estábamos instalados desde hacia años. Ahora el castillo de naipes se ha venido abajo: a ver de qué manera construimos para seguir viviendo. No será con las recetas del FMI, a ver qué vías absolutamente democráticas encontramos. Sobre eso voy escribiendo cada día, sobre esto me interpelo.

Las mujeres de Hemingway

Hemingway y su tercera esposa, Pauline Pfeiffer.


Fotos y documentos de las relaciones de Ernest Hemingway con sus esposas, amantes y secretarias se exhiben en una de las exposiciones presentadas en el XII Coloquio Internacional sobre la figura del escritor norteamericano que comenzó el jueves pasado en La Habana. Las mujeres de Hemingway son la gran atracción de un encuentro internacional sobre el escritor en Cuba


La muestra reúne fotos, documentos y objetos que estarán expuestos todo el año en la famosa habitación 511 del Hotel "Ambos Mundos" de la capital cubana, donde Hemingway vivió en la década del treinta. Las imágenes de Agnes Von Korowsky, la enfermera que fue su primer amor e inspiró la novela Adiós a las armas, comparten espacio con las fotografías de sus esposas Hadley Richardson, Marta Gelhorn, Pauline Pfeiffer y Mary Welsh, y de algunas de sus amantes como la cubana Leopoldina. Imágenes de De Gelhorn, quien fue escritora y periodista y la primera esposa con la que el Nobel de Literatura convivió en la isla, se exponen algunos objetos personales y libros dedicados a Hemingway. También se exhiben cartas de Welsh, su cuarta y última esposa; un telegrama de la canadiense Jane Mason, que fue amante del escritor en La Habana en los años treinta; y un libro de poemas de la italiana Adriana Ivancich, otro de sus amores. En su libro de memorias La torre blanca, Adriana publicó fragmentos de cartas de Hemingway, quien se refería a ella como "mi amor último y verdadero". Además le escribía, "No soy un escritor lo bastante bueno como para poder decirte todo lo que te echo de menos". Adriana en tanto reflexiona en su obra: "A menudo tuve la impresión de estar junto a un jovenzuelo. A veces me daban ganas de protegerlo contra sí mismo". Gianfranco Ivancich, el hermano de la amante de Hemingway, "defendió la idea de que tuvieron un amor platónico. Pero yo creo que por la forma en que plasma en su obra a Renata, el alter ego de Adriana, es más que eso. Yo creo que fue un amor apasionado y tierno, si no fue carnal", opinó -ante la consulta de la agencia ANSA- Ada Rosa Alfonso, directora de la casa museo Hemingway . Sin embargo, uno de los personajes más atractivos de la muestra es Leopoldina, la prostituta cubana que Hemingway dejó reflejada en su libro "Islas en el Golfo" y que conoció en el bar "Floridita" de La Habana. "Es un tema muy carismático. Todos los visitantes quieren conocer cuántas mujeres tuvo Hemingway", explicó a Efe Esperanza García, a cargo del patrimonio del escritor en el Hotel "Ambos Mundos". Según la especialista, los turistas que visitan la habitación siempre "le achacan un romance nuevo" al autor de El Viejo y el mar. "Si llega un japonés, dice que Hemingway se enamoró en Japón. Si es un finlandés, también le busca novias en su país", añadió García. La muestra ha sido completada con el patrimonio que atesora la Casa Museo Hemingway en "Finca Vigía", ubicada en las afueras de La Habana, y donde el escritor vivió largas temporadas desde 1939 hasta poco antes de su muerte.

30 mayo, 2009

I Premio Cámara Peruana del Libro de Novela Breve 2009

La Cámara Peruana del Libro, con la finalidad de conmemorar el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, así como alentar la creatividad literaria de nuestra población, el fomento de lectura y promover la oferta editorial convoca al I Premio Cámara peruana del Libro de Concurso de Novela Breve 2009. El Premio es de 10000 y la publicación de la obra. Bases: Aquí

13 mayo, 2009

Homenaje a Onetti en el CC España


“LA PERFECTA REGULARIDAD DE LA MAESTRÍA”
Homenaje a Juan Carlos Onetti

La Embajada de España, La Embajada de Uruguay y el Centro Cultural de España, en el marco de las celebraciones por el centenario del nacimiento de Juan Carlos Onetti, escritor fundamental en la literatura latinomericana, han organizado dos días de conferencias, en las que se desarrollarán interesantes temas que nos acercarán un poco más a su vida y obra. Estas conferencias estarán bajo la presidencia de honor de Mario Vargas Llosa.

Jueves 14 (7:00 p.m.)
Conferencia La ficción como una realidad autónoma: asedios a la obra de Juan Carlos Onetti. A cargo de Pablo Rocca (Uruguay), Miguel Gutiérrez y Sonia Luz Carrillo (Perú). Modera: Juan Manuel Chávez (Perú).

Viernes 15 (7:00 p.m.)
Conferencia Un acercamiento testimonial a Juan Carlos Onetti. A cargo de Hortensia Campanella (Uruguay/España) y Mario Vargas Llosa (Perú). Modera: Javier Arévalo (Perú).

10 mayo, 2009

El caso Casement


Del irlandés Sir Roger Casament se va conociendo más datos, en gran medida, porque es el personaje principal del nuevo proyecto novelesco de Vargas Llosa (El sueño del Celta). Hoy, George Simons Pardo, en El Dominical, publica un artículo pasando revista a la vida de este Caballero de la Corona. El extraño caso de Roger Casement:

En abril de 1916, en plena Primera Guerra Mundial y pocos meses antes del fallido alzamiento irlandés de Pascua, Roger Casement fue capturado en un ambiguo episodio de tráfico de armas entre radicales irlandeses y alemanes. A pesar de que el incidente no sucedió en suelo británico —por lo que no le correspondía la pena capital—, Casement fue ejecutado.
Roger guardaba sus experiencias en dos grupos de diarios. En uno registraba sus aventuras humanitarias y en el otro describía con sumo detalle sus encuentros homosexuales, algo depravados incluso para nuestra época. Tras su captura, estos documentos fueron incautados. En una sociedad en la que Oscar Wilde había sido castigado en 1895 a dos años de trabajo forzoso por “cometer actos groseros con otros varones”, Casement negó la autoría de sus diarios. Sin embargo, el director de la inteligencia naval británica, Reginald Hall, los hizo públicos, con lo que arruinó las campañas de los seguidores de Casement para liberarlo.
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La tesis de la manipulación
En vísperas de las elecciones de 1924, el mismo Reginald Hall participó en la divulgación de “la carta de Zinoviev”, presidente de la Komintern rusa, dirigida a Mac Manus presidente del partido comunista inglés, en la que recomendaba directamente avivar la agitación social en el Reino Unido. La autenticidad de la carta no estaba comprobada pero igualmente la divulgaron y el partido laborista perdió los comicios. Entre los defensores de Casement, estas acciones reforzaron la tesis de que los diarios habían sido manipulados por la inteligencia británica. Fue entonces que se decretó el secreto de Estado sobre el caso de los diarios de Casement.
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Casement y el genocidio peruano
Cuando estuvo destacado en Brasil, en 1906, los ecos de sus hazañas en el Estado Libre del Congo (1883-1904) contra el genocidio llevado a cabo por Leopoldo II de Bélgica lo señalaban como el agente consular idóneo para verificar las denuncias de los viajeros norteamericanos W. Hardenburg y W. Perkins, acerca de las brutales torturas y asesinatos en la selva del Putumayo. Empresas colombianas y peruanas, como la de Julio César Arana, entre otros, abastecían de caucho a Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos, esclavizando para ello a los nativos de la Amazonía.
A comienzos del siglo XX, la presencia estatal en el Putumayo era confusa, las fronteras eran objeto de disputa entre Colombia y el Perú, donde la diplomacia vaticana actuaba como árbitro desde 1904.
Si bien Arana no era ciudadano británico, gracias al informe de Casement tuvo que responder ante la Cámara de los Comunes pues su Peruvian Amazon Company cotizaba en la bolsa de Londres. La defensa de Arana consistió en refugiarse tras la peruanización de la Amazonía: su empresa encarnaba los intereses nacionales peruanos por civilizar y llevar la presencia estatal y religiosa a la región. Los crímenes (esclavización por deudas y expropiaciones de tierras en el Putumayo) eran, según su versión, exageraciones de sus enemigos colombianos. Se comprobó, sin embargo, que la caída de los precios del caucho en 1907 llevó a Arana a exigir a sus capataces incrementar la extracción, lo que intensificó las “correrías” para conseguir más esclavos nativos. Si en el Congo se contaban por millones, en el Amazonas los crímenes se contaban por miles. Y no fue la intervención estatal peruana la que llevó la explotación del caucho a su fin —de hecho Arana llegaría al Senado del Perú como representante por Loreto—, sino el agotamiento del recurso natural.
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Existencia póstuma reciente
La reciente biografía de Séamas Ó Síochain, “Roger Casement: Imperialist, rebel, revolutionary” (Roger Casement: Imperialista, rebelde, revolucionario) ofrece una lectura amplia de una vida compleja, con episodios fascinantes como su participación en misiones de la inteligencia británica durante la Guerra de los Boers o en la crisis de Fashoda, en el Sudán. Mario Vargas Llosa aporta una nueva tesis al debate en “El sueño del celta”, título tentativo de la nueva novela que escribe basada en este personaje. Según el escritor, los diarios habrían sido en parte ficcionados por el propio Casement, acentuando así los innumerables reflejos entre memoria y fantasía, entre historia escrita e historia vivida que aún hoy lucha por ser comprendida.
Casement no podía pensar en los nativos del Congo y del Amazonas peruano si no como seres humanos esclavizados. Desarrolló, pues, una actitud contestataria hacia autoridades gubernamentales y comerciantes que expropiaban la tierra y los derechos de los nativos.
Cuando comprobó que eso también sucedía en su Irlanda natal, renunció al cuerpo diplomático en 1912 y se dedicó a la causa irlandesa. Convencido de que la compra de armas a los alemanes por parte de los rebeldes irlandeses en vísperas de la Pascua de 1916 era una locura, quiso impedirlo y fue en dicho intento que resultó capturado y luego ejecutado. Recordarlo equivale a tener presente el común denominador que hoy pervive entre Sudamérica y África: las poblaciones aledañas a zonas ricas en recursos naturales son, paradójicamente, pobres, maltratadas y olvidadas.
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La verdad sale a la luz
En 1959 el periodista inglés P. Singleton Gates logró publicar los diarios de Casement en París. Luego Angus Mitchell avivaría la controversia sosteniendo que en 1910 Casement, por una enfermedad a los ojos, escribió parte de sus diarios en lápiz, lo que los hizo fácilmente manipulables. Pero lo que llevaba a pensar en el plagio fue la divergencia en las descripciones, como si cada evento fuera narrado por dos psyches distintas: un Dr. Jekyll en los llamados “Diarios blancos”, y un Mr. Hyde en los “Diarios negros”. La polémica continuó hasta que un análisis forense realizado por la doctora Audrey Giles en el 2002 demostró que los diarios fueron escritos de puño y letra de Casement
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Más datos:
- Las raíces de lo humano, por Mario Vargas Llosa

¿De qué comeremos entonces?...señores de Google books???


Que todo el conocimiento esté al alcance de un click es algo que ni siquiera el mismo Borges hubiera imaginado. Google desde hace unos años ha planteado dicha posibilidad, y en gran medida, lo viene realizando. Sin embargo, en este colosal sueño se olvidan que en la cadena de producción, elaboración y recepción de un libro, hay agentes acaso necesarios. O por lo menos usuales. ¿Dónde quedarán los editores, las papeleras, los derechos de autor y hasta los sentimientos de los románticos amantes del libro de papel y tinta? ¿De qué comerán si todas las ganancias van al insaciable bolsillo de Google? Diego Otero, en El Dominical, hace un balance al mentado problema. ¿La biblioteca absoluta?

Jugar o no jugar monopolio
La historia es más o menos así. El 2004 Google realiza una serie de contratos con algunas de las más grandes bibliotecas públicas del mundo. El buscador informático se compromete a escanear y digitalizar los libros gratuitamente, y a devolverle a cada biblioteca una copia digital de su archivo. Hasta ahí todo bien. El 2005 el gremio de autores y la asociación de editores americanos se unen y abren una demanda a la corporación por copiar material bajo derechos de autor (fragmentos, no libros enteros) y ofrecerlo en línea. Luego de una serie de negociaciones, en octubre del año pasado, finalmente, se llega a un acuerdo. Entre otras cosas, Google destinaría una cantidad inicial de 125 millones de dólares para indemnizar a los autores cuyos derechos hayan sido violados.
Ese acuerdo debería ser ratificado por un juez en junio de este año, pero es tal la cantidad de objeciones que la decisión ha sido pospuesta hasta octubre (la idea es que el juez reciba nuevas objeciones hasta setiembre, y pueda llegar a una conclusión más justa o equilibrada). Una de las objeciones más sólidas incide en el peligro de que Google sea la única empresa con una licencia explícita para ofrecer por vía digital los libros del siglo XX; libros que, por un lado, gozan de derechos de autor pero que no están en circulación; y, por el otro, los llamados libros huérfanos, es decir, aquellos protegidos por derechos de autor pero cuyos titulares no han sido identificados. La pregunta obvia es: ¿cómo así una corte permite a una empresa tener el monopolio de todos esos libros?
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Otras objeciones
En declaraciones a la prensa, Brewster Kahle, representante de Internet Archive, una de las más importantes instituciones sin fines de lucro dedicadas a construir una biblioteca virtual, afirmó que el gremio de autores y la asociación de editores americanos convocaron una demanda colectiva. Es decir, una demanda que pretendía representar a “todos aquellos involucrados en los libros del siglo XX”. El problema, claro, es que no solo entablaron esa demanda por daños ya infligidos, sino que plantearon las reglas para negociar en el futuro. Lo que significaría, en otras palabras, que se pretende establecer todo un nuevo régimen de derechos de autor definido en relación con las necesidades y los proyectos de Google. ¿Estaríamos, entonces, no solo frente un monopolio sino a un sistema legal prácticamente hecho a medida?
El escritor peruano Iván Thays, a través de su blog (
notasmoleskine.blogspot.com), subrayó en su momento otra de las objeciones. Una que atañe directamente a los autores. En los últimos meses, luego del acuerdo ya mencionado, Google lanzó una enorme y curiosa campaña internacional —a través de los más diversos medios de prensa, invirtiendo varios millones de dólares— en la que solicitan a todos los escritores que se contacten con ellos (y no al revés, como sería lo habitual y lógico) para evitar ser digitalizados y colgados en línea. Pero eso no es lo más raro. “Si no lo hace en un plazo relativamente breve”, comenta Thays, “dan por “sentado” que el autor está conforme en ser digitalizado y pueden hacerlo libremente y, además, no tienen ningún reparo en hacer negocio luego con esa versión”.
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¿Book stars on tour?
El futuro de los libros es digital y en línea. Eso está claro. Pero suena más que peligrosa la posibilidad de que exista una sola gran biblioteca de bibliotecas en la red, controlada por una sola gran corporación. Como dice Kahle: “Si ellos van a ser la biblioteca con la que crecerá la siguiente generación, entonces podrán decidir quién tendrá acceso a los trabajos, y si sucede que uno está leyendo un libro, entonces ellos necesariamente lo sabrán”. ¿Alguien mencionó a Orwell? El “affaire” de Google es, finalmente, una cuestión de poder y posibilidades de competencia. Pero lo más probable es que con los libros suceda lo mismo que con la industria musical. Con la salvedad de un detalle: el escritor y el editor no podrán hacer exitosos conciertos para promocionar el libro que correrá, como los discos, por los programas para compartir información que ya hoy ofrece Internet. ¿De qué comerán entonces?
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ARCHIVOS DEL FUTURO
El programa de búsqueda de libros de Google —books.google.com— viene creando desde hace algunos años un gran archivo, a la manera de una biblioteca virtual. Para construir este archivo, Google se ha asociado con varias bibliotecas del mundo, y ha planteado un programa de afiliación para autores. De aprobarse finalmente el acuerdo entre la corporación y los demandantes (ver artículo), Google podrá mostrar ya no solo fragmentos de los más de siete millones de libros descatalogados con que hoy cuenta su archivo, sino ofrecer a la venta versiones digitales de esos mismos libros. Pero no solo eso. Google Books servirá también como una base de datos para los libros que circulan hoy día: a través del buscador uno podrá acceder a una vista previa del libro y, eventualmente, podrá adquirirlo.

Vuelve Bryce


Hoy en El Comercio, aparece un artículo a propósito de “La esposa del Rey de las Curvas”, el más reciente libro de cuentos de Alfredo Bryce Echenique. Entre otros datos acerca del libro, Bryce a confirmado que ha mudado permanentemente su laboratorio creativo a Lima (¿será por la gripe porcina?) y que está enfrascando en un nuevo proyecto novelesco: "un anti “Mundo para Julius”: la historia de una familia en decadencia a lo largo de tres generaciones". Para ello, visitará lugares de la Lima de sus recuerdos. Desear ir a "sitios viejos, a Magdalena, San Miguel, los Barrios Altos, lugares donde vivieron parientes míos o solía ir a pasear. Solo quiero saber qué es lo que siento al visitarlos, me da curiosidad volver a ver la Lima que fue, la Lima de mi infancia y adolescencia, hasta que me fui a Europa a los 25 años”. La vuelta del rebelde metafísico:

“Estaba nostálgico del género del cuento. Yo empecé con un libro de cuentos, seguí con una novela, y pensé que siempre publicaría de esa manera, alternando la ficción larga con la corta. Pero la proporción se invirtió: los cuentos pasaron a ser menos y las novelas más. Haciendo el balance de mi vida de escritor a esta edad, pensé que faltaba un quinto libro de cuentos. El proceso de este libro ha estado lleno de simbologías: escribí cinco relatos en Barcelona, donde estaba terminando de vivir, y cinco en Lima, donde estoy empezando a vivir. Pero al final quedé muy contento con el libro. Ya ha empezado a generar reacciones entre la crítica aquí, que han sido bastante positivas, y pronto lo publicaré en España con Anagrama”, asegura el escritor desde la novísima (y magnífica) biblioteca de su casa en Miraflores. “Vivimos en un mundo en el que todos escriben novelas. Pero el cuento es un género todavía más exigente, porque demanda una perfección y tiene una serie de reglas que yo no suelo cumplir, como la brevedad, la concisión, el efecto sorpresa González Vigil ha escrito algo sobre eso, precisamente, en su reseña de El Comercio: trato los cuentos como si no fueran cuentos. Ricardo Palma, para desesperación de González Prada y Luis Loayza —entre los críticos modernos, tampoco respetaba esas reglas. Es que son costumbres, no leyes”. (...) Bryce por ahora anda desandando los pasos de su propia adolescencia y juventud, mientras realiza las indagaciones pertinentes para lo que será una nueva novela, quizás la más ambiciosa de su producción última. Por ello, viene recorriendo nuevamente los escenarios de su pasado, las casas en las que vivió alguna vez, los antiguos barrios, lo que queda de aquellos paisajes que marcaron sus años formativos. “Esta investigación no es algo topográfico, porque no soy un escritor realista, como Mario Vargas Llosa, por ejemplo. Esta novela será algo así como un anti “Mundo para Julius”: la historia de una familia en decadencia a lo largo de tres generaciones. Por un lado me ha dado mucha curiosidad volver a ver sitios en los que fui muy feliz, como la casa que tenía mi abuelo en la avenida Salaverry y que luego la compró la logia masónica. Ya estoy haciendo las gestiones para poder entrar, porque los masones suelen tomar muchas precauciones, sobre todo con sus templos, como este. Con este libro quiero reencontrarme con la ciudad, aunque solo quiero ir a los sitios viejos, a Magdalena, San Miguel, los Barrios Altos, lugares donde vivieron parientes míos o solía ir a pasear. Solo quiero saber qué es lo que siento al visitarlos, me da curiosidad volver a ver la Lima que fue, la Lima de mi infancia y adolescencia, hasta que me fui a Europa a los 25 años”, asegura el escritor, quien pronto volverá a España para inaugurar los cursos de verano y dictar conferencias en la Universidad Complutense de Madrid.

Centenario de Onetti

(Montevideo, 1909 - Madrid, 1994)

Celebrar a Onetti es celebrar a uno de los más geniales narradores que ha dado latinoamericana. Se está publicando su obra reunida, se están dando mesas redondas a propósito de su obra (Dos miradas sobre Onetti, en un emotivo homenaje )y en fin, todo lo que se pueda para celebrar el centenario de su nacimiento el próximo 1 de julio. en Aquí un cuento suyo:

Bienvenido, Bob

Es seguro que cada día estará más viejo, más lejos del tiempo en que se llamaba Bob, del pelo rubio colgando en la sien, la sonrisa y los lustrosos ojos de cuando entraba silenciosamente en la sala, murmurando un saludo o moviendo un poco la mano cerca de la oreja, e iba a sentarse bajo la lámpara, cerca del piano, con un libro o simplemente quieto y aparte, abstraído, mirándonos durante una hora sin un gesto en la cara, moviendo de vez en cuando los dedos para manejar el cigarrillo y limpiar de cenizas la solapa de sus trajes claros.

Igualmente lejos —ahora que se llama Roberto y se emborracha con cualquier cosa, protegiéndose la boca con la mano sucia cuando toso— del Bob que tomaba cerveza, dos vasos solamente en la más larga de las noches, con una pila de monedas de diez sobre su mesa de la cantina del club, para gastar en la máquina de discos. Casi siempre solo, escuchando jazz, la cara soñolienta, dichosa y pálida, moviendo apenas la cabeza para saludarme cuando yo pasaba, siguiéndome con los ojos tanto tiempo como yo me quedara, tanto tiempo como me fuera posible soportar su mirada azul detenida incansablemente en mí, manteniendo sin esfuerzo el intenso desprecio y la burla más suave. También con algún otro muchacho, los sábados, alguno tan rabiosamente joven como él, con quien conversaba de solos, trompas y coros y de la infinita ciudad que Bob construiría sobre la costa cuando fuera arquitecto. Se interrumpía al verme pasar para hacerme el breve saludo y no sacar los ojos de mi cara, resbalando palabras apagadas y sonrisas por una punta de la boca hacia el compañero que terminaba siempre por mirarme y duplicar en silencio el silencio y la burla.

A veces me sentía fuerte y trataba de mirarlo: apoyaba la cara en una mano y fumaba encima de mi copa mirándolo sin pestañear, sin apartar la atención de mi rostro que debía sostenerse frío, un poco melancólico. En aquel tiempo Bob era muy parecido a Inés; podía ver algo de ella en su cara a través del salón del club, y acaso alguna noche lo haya mirado como la miraba a ella. Pero casi siempre prefería olvidar los ojos de Bob y me sentaba de espaldas a él y miraba las bocas de los que hablaban en mi mesa, a aveces callado y triste para que él supiera que había en mí algo más que aquello por lo que había juzgado, algo próximo a él; a veces me ayudaba con unas copas y pensaba “querido Bob, andá a contárselo a tu hermanita”, mientas acariciaba las manos de las muchachas que estaban sentadas a mi mesa o estiraba una teoría sobre cualquier cosa, para que ellas rieran y Bob lo oyera.

Pero ni la actitud ni la mirada de Bob mostraban ninguna alteración en aquel tiempo, hiciera yo lo que hiciera. Sólo recuerdo esto como prueba de que él anotaba mis comedias en la cantina. Tenía un impermeable cerrado hasta el cuello, las manos en los bolsillos. Me saludó moviendo la cabeza, miró alrededor enseguida y avanzó en la habitación como si me hubiera suprimido con la rápida cabezada: lo vi moverse dando vueltas a la mesa, sobre la alfombra, andando sobre ella con sus amarillentos zapatos de goma. Tocó una flor con un dedo, se sentó en el borde de la mesa y se puso a fumar mirando el florero, el sereno perfil puesto hacia mí, un poco inclinado, flojo y pensativo. Imprudentemente —yo estaba de pie recostado contra el piano— empuje con mi mano izquierda una tecla grave y quedé ya obligado a repetir el sonido cada tres segundos, mirándolo.

Yo no tenía por él más que odio y un vergonzante respeto, y seguí hundiendo la tecla, clavándola con una cobarde ferocidad en el silencio de la casa, hasta que repentinamente quedé situado afuera, observando la escena como si estuviera en lo alto de la escalera o en la puerta, viéndolo y sintiéndolo a él, Bob, silencioso y ausente junto al hilo de humo de su cigarrillo que subía temblando; sintiéndome a mí, alto y rígido, un poco patético, un poco ridículo en la penumbra, golpeando cada tres exactos segundos la tecla grave con mi índice. Pensé entonces que no estaba haciendo sonar el piano por una incomprensible bravata, sino que lo estaba llamando; que la profunda nota que tenazmente hacía renacer mi dedo en el borde de cada última vibración era, al fin encontrada, la única palabra pordiosera con que podía pedir tolerancia y comprensión a su juventud implacable. Él continuó inmóvil hasta que Inés golpeó la puerta del dormitorio antes de bajar a juntarse conmigo. Entonces Bob se enderezó y vino caminando con pereza hasta el otro extremo del piano, apoyó un codo, me moró un momento y después dijo con una hermosa sonrisa: “Esta noche es una noche de lecho o de whisky? ¿Ímpetu de salvación o salto en el vacío?”.

No podía contestarle nada, no podía deshacerle la cara de un golpe; dejé de tocar y fui retirando lentamente la mano del piano. Inés estaba en la mitad de la escalera cundo él me dijo: “Bueno, puede ser que usted improvise”.

El duelo duró tres o cuatro meses, y yo no podía dejar de ir por las noches al club —recuerdo, de paso, que había campeonato de tenis por aquel tiempo— porque cuando me estaba por algún tiempo sin aparecer por allí, Bob saludaba mi regreso aumentando el desdén y la ironía en sus ojos y se acomodaba en el asiento con una mueca feliz.

Cuando llegó el momento de que yo no pudiera desear otra solución que casarme con Inés cuanto antes, Bob y su táctica cambiaron. No sé cómo supo mi necesidad de casarme con su hermana y de cómo yo había abrazado esa necesidad con todas las fuerzas que me quedaban. Mi amor por aquella necesidad había suprimido el pasado y toda atadura con el presente. No reparaba entonces en Bob; pero poco tiempo después hube de recordar cómo había cambiado en aquella época y alguna vez quedé inmóvil, de pie en la esquina, insultándolo entre dientes, comprendiendo que entonces su cara había dejado de ser burlona y me enfrentaba con seriedad y un intenso cálculo, como se mira un peligro o una tarea compleja, como se trata de valorar el obstáculo y medirlo con las fuerzas de uno. Pero yo no le daba ya importancia y hasta llegué a pensar que en su cara inmóvil y fija estaba naciendo la comprensión por lo fundamental mío, por un viejo pasado de limpieza que la adorada necesidad de casarme con Inés extraía de debajo de los años y sucesos para acercarme a él.

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Reynoso editado en Argentina

Carátula de Radar Libros. Fuente: radarlibros Carátula de Radar Libros. Fuente: radarlibros Carátula de Radar Libros. Fuente: radarlibros
Carátula de Radar Libros. Fuente: radarlibros
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Y cuando hace unos meses se debatía el por qué José Miguel Oviedo no había incluído en su Historia de Literatura hispanoamericana a Oswaldo Reynoso, y la respuesta era que la obra del autor arequipeño no tenía una repercusión continental. Ahora, con esta noticia, habrá que volver analizar dicha postura. "Contemporáneo de Julio Ribeyro y Mario Vargas Llosa, Oswaldo Reynoso es uno de los secretos mejor guardados y aún muy resistido de la literatura peruana (el subrayado es mío). En los ’60, Reynoso, declarado marxista, publicó Los inocentes, suerte de Juguete rabioso limeño, libro que provocó reacciones bien encontradas. Ahora se publica en Argentina En octubre no hay milagros (Ediciones El Andariego), su segunda novela de 1965. Homoerotismo, miseria y vitalidad en un momento crucial en que la ciudad se expandía hacia sus propios límites". Así se presenta el extenso artículo de Mariana Enriquez en Radarlibros. El marxista rabioso:

En octubre no hay milagros no fue un libro bien recibido por la crítica allá por mediados de los ’60, y eso a pesar de que el primer libro de Reynoso, Los inocentes (1961), había sido celebrado nada menos que por José María Arguedas. En el influyente diario El Comercio, por ejemplo, el crítico José Miguel Oviedo escribió: “Trataremos a su autor como lo que evidentemente es: un autor fascinado por la abyección, la morbosidad y la inmundicia en que se revuelca el hombre de esta misma pudibunda ciudad. Las relaciones sexuales son un camino de perfección en la perversidad: la sodomía no basta y se le injertan estímulos (drogas, bestialismo, alcohol). Hay páginas hediondas que deben arrojarse, sin más, a la basura y el autor es un marxista rabioso”. Extrañamente, entre los poquísimos defensores de En octubre no hay milagros –novela que, sin más, podemos considerar uno de los frescos urbanos más importantes de la literatura latinoamericana– fue Mario Vargas Llosa, quien hoy está a mundos de distancia de Reynoso en cuanto a sus opiniones políticas. Pero entonces supo ver la importancia de esta flor en la mugre: “La novela de Reynoso no es pornografía ni es obscena”, escribió en Expreso, 1966: “Es un libro de una crudeza fría y áspera como la realidad que la inspira y tiene los altos méritos –raros, entre nosotros– de la insolencia y de la ambición. El ha querido trazar un fresco verídico y múltiple de Lima, una radiografía horizontal y vertical de la ciudad, tal como lo hizo con México Carlos Fuentes en La región más transparente, y lo ha conseguido en gran parte”. ¿Qué tenía En octubre no hay milagros para causar tal revuelo? Por un lado, el registro hasta entonces muy raro en la literatura peruana, del habla y las costumbres de las clases populares. Por otro, y quizá aún más impactante, la aparición de personajes gays, de jóvenes que se prostituyen para solaz de los poderosos, de cuerpos esbeltos deseados en las calles de Lima. Esto ya aparecía en Los inocentes, la colección de cuentos sobre adolescentes que convirtió a Reynoso en escritor de iniciación y a su libro en talismán. “Ahoritita le saco la mierda a ese viejo que simula ver la vitrina cuando en realidad me come con los ojos. Está mira que te mira que te mira. Pensará: camisa roja y pichón en cama. Simulo no verlo. Su mirada quema. Seguramente estoy sonrojado. Eso le gusta: inocencia y pecado”, escribe en el primer cuento. El que habla es Cara de ángel, uno de los personajes más célebres de la literatura peruana. Los inocentes tuvo una reedición definitiva en 2006, vía la editorial independiente Estruendomudo, dirigida por el muy joven editor Alvaro Lasso, que dice en charla con Radarlibros: “Decidí reeditarlo porque las ediciones que había no hacían justicia al libro. Aunque todos sabíamos que era un clásico, las ediciones tenían problemas de erratas y diseños poco llamativos que no correspondían a la agresiva belleza del texto. Entonces decidí que era necesario preparar una edición bien cuidada, y ya que estaba en ello, con material adicional. Oswaldo aceptó gustoso nuestra propuesta, y fue tan generoso que nos abrió su cajón de los recuerdos cuando le hablamos del material extra, por eso contamos con tantas fotos personales y de juventud”. ¿Qué significa Los inocentes, y por lo tanto la figura de Reynoso, para los jóvenes escritores y lectores peruanos? Explica Lasso: “Es un libro muy comentado e influyente en la última generación de narradores. Lo han leído muchísimos peruanos, y en especial gente de los estratos más bajos, gracias a que el propio Oswaldo se va de gira por los colegios de provincia todos los años. En los espacios sociales desde los cuales se dicta el canon peruano, en cambio, se le ningunea. Antes, en los ’70, se criticaba al autor por ser gay y por usar groserías en sus textos, y ahora se le critica por mantener su ideología de izquierda. Pero si hablamos de un verdadero transgresor en la literatura peruana, de un narrador que debe estar sentado en la misma fila que Vargas Llosa, Bryce Echenique y Arguedas, ése es Oswaldo Reynoso”.

02 mayo, 2009

Inéditos de Cortázar

Foto: Odile Montserrat / SYGMA / CORBIS

No hay nada que hacer, escritores como Cortázar siguen, después de muertos, generando expectativa y goce. Hace unos días salieron a la luz unas cartas, ahora, el suplemento adn Cultura, publica un anticipo exclusivo de un próximo libro con cuentos inéditos, crónicas y artículos del gran escritor argentino . Papeles inesperados es el título del libro de casi 500 páginas. ¡Una gran publicación póstuma! Aquí, el inicio del cuento Manuscrito hallado junto a una mano

Llegaré a Estambul a las ocho y media de la noche. El concierto de Nathan Milstein comienza a las nueve, pero no será necesario que asista a la primera parte; entraré al final del intervalo, después de darme un baño y comer un bocado en el Hilton. Para ir matando el tiempo me divierte recordar todo lo que hay detrás de este viaje, detrás de todos los viajes de los dos últimos años. No es la primera vez que pongo por escrito estos recuerdos, pero siempre tengo buen cuidado de romper los papeles al llegar a destino. Me complace releer una y otra vez mi maravillosa historia, aunque luego prefiera borrar sus huellas. Hoy el viaje me parece interminable, las revistas son aburridas, la hostess tiene cara de tonta, no se puede siquiera invitar a otro pasajero a jugar a las cartas. Escribamos, entonces, para aislarnos del rugido de las turbinas. Ahora que lo pienso, también me aburría mucho la noche en que se me ocurrió entrar al concierto de Ruggiero Ricci. Yo, que no puedo aguantar a Paganini. Pero me aburría tanto que entré y me senté en una localidad barata que sobraba por milagro, ya que la gente adora a Paganini y además hay que escuchar a Ricci cuando toca los Caprichos . Era un concierto excelente y me asombró la técnica de Ricci, su manera inconcebible de transformar el violín en una especie de pájaro de fuego, de cohete sideral, de kermesse enloquecida. Me acuerdo muy bien del momento: la gente se había quedado como paralizada con el remate esplendoroso de uno de los caprichos, y Ricci, casi sin solución de continuidad, atacaba el siguiente. Entonces yo pensé en mi tía, por una de esas absurdas distracciones que nos atacan en lo más hondo de la atención, y en ese mismo instante saltó la segunda cuerda del violín. Cosa muy desagradable, porque Ricci tuvo que saludar, salir del escenario y regresar con cara de pocos amigos, mientras en el público se perdía esa tensión que todo intérprete conjura y aprovecha. El pianista atacó su parte, y Ricci volvió a tocar el capricho. Pero a mí me había quedado una sensación confusa y obstinada a la vez, una especie de problema no resuelto, de elementos disociados que buscaban concatenarse. Distraído, incapaz de volver a entrar en la música, analicé lo sucedido hasta el momento en que había empezado a desasosegarme, y concluí que la culpa parecía ser de mi tía, de que yo hubiera pensado en mi tía en mitad de un capricho de Paganini. En ese mismo instante se cayó la tapa del piano, con un estruendo que provocó el horror de la sala y la total dislocación del concierto. Salí a la calle muy perturbado y me fui a tomar un café, pensando que no tenía suerte cuando se me ocurría divertirme un poco.
Debo ser muy ingenuo, pero ahora sé que hasta la ingenuidad puede tener su recompensa. Consultando las carteleras averigüé que Ruggiero Ricci continuaba su tournée en Lyon. Haciendo un sacrificio me instalé en la segunda clase de un tren que olía a moho, no sin dar parte de enfermo en el instituto médico-legal donde trabajaba. En Lyon compré la localidad más barata del teatro, después de comer un mal bocado en la estación, y por las dudas, por Ricci sobre todo, no entré hasta último momento, es decir hasta Paganini. Mis intenciones eran puramente científicas (pero es la verdad, no estaba ya trazado el plan en alguna parte) y como no quería perjudicar al artista, esperé una breve pausa entre dos caprichos pera pensar en mi tía. Casi sin creerlo vi que Ricci examinaba atentamente el arco del violín, se inclinaba con un ademán de excusa, y salía del escenario. Abandoné inmediatamente la sala, temeroso de que me resultara imposible dejar de acordarme otra vez de mi tía. Desde el hotel, esa misma noche, escribí el primero de los mensajes anónimos que algunos concertistas famosos dieron en llamar las cartas negras. Por supuesto Ricci no me contestó, pero mi carta preveía no sólo la carcajada burlona del destinatario sino su propio final en el cesto de los papeles. En el concierto siguiente -era en Grenoble- calculé exactamente el momento de entrar en la sala, y a mitad del segundo movimiento de una sonata de Schumann pensé en mi tía. Las luces de la sala se apagaron, hubo una confusión considerable y Ricci, un poco pálido, debió acordarse de cierto pasaje de mi carta antes de volver a tocar; no sé si la sonata valía la pena, porque yo iba ya camino del hotel.
(...)

También han publicado los textos inéditos:

19 abril, 2009

Manuscrito de "Madame Bovary" en internet

Folio 1

Noticia más que bomba para los fetichistas literarios. El manuscrito original de la mejor novela del XIX ya están disponibles en la web. Son 4.500 hojas manuscritas de la célebre novela que Flaubert publicó en 1857. "Durante dos años, un grupo de 130 transcriptores voluntarios de –provenientes de 17 países como Argentina, Japón o Tailandia–, pasaron en limpio las tachaduras y anotaciones del manuscrito original, que ya está disponible de manera gratuita para los internautas". "Madame Bovary", tal y como la escribió Gustave Flaubert, ya está disponible en Internet

El equipo que elaboró la página surgió de la colaboración entre la Universidad de Rouen –ciudad natal del Flaubert, situada al norte del país– y la Biblioteca Municipal de la misma localidad, y estuvo dirigido por el profesor Yvan Leclerc, especialista en el escritor.Más de un centenar de transcriptores respondieron a la invitación lanzada en Internet por los profesores universitarios, y se unieron a estudiantes de la Universidad de Rouen para trabajar de manera conjunta con los investigadores. Se estima que un total de 600 personas participaron en el proyecto.Los 130 transcriptores voluntarios son de edades comprendidas entre los 16 y los 76 años, proceden de 17 países, entre ellos Argentina, Colombia, Francia, Ghana, Italia, Japón, Portugal y Tailandia, y tienen diferentes perfiles profesionales.La dificultad para leer los manuscritos de Flaubert –como consecuencia de numerosas correcciones y tachones– hicieron necesarias las transcripciones, que fueron realizadas entre marzo de 2003 y septiembre de 2005 y actualizadas con regularidad desde entonces.En la web los internautas pueden observar de manera simultánea, en una pantalla dividida por la mitad, el documento original y la página transcrita que conserva los tachones y las anotaciones, pero con un mayor grado de claridad.La página está destinada tanto a los especialistas como al público general, de ahí la presentación simple, directa y cercana de los originales de los manuscritos digitalizados."La idea no es dar respuestas inmediatas como si se tratara de artículos bien pulidos, sino de poner a disposición los elementos, las herramientas favoreciendo la exploración y las investigaciones a todos los niveles", señalan los especialistas en la propia página.La principal novela de Flaubert, publicada en 1857 tras cinco años de elaboración, describe con ferocidad las costumbres de la pequeña burguesía de provincias durante el Segundo Imperio francés y supuso un escándalo.El escritor fue incluso procesado bajo la acusación de haber escrito una obra que iba "contra la moral pública y religiosa y las buenas costumbres", pero ganó el juicio.

"El Cubismo y sus entornos" en la Fundación Telefónica

Juan Gris. La fenêtre aux collines

Y aquí una buena muestra. El Cubismo y sus entornos en las Colecciones de Telefónica reúne 41 obras maestras de autores representativos de la "corriente cubista" y plantea una manera nueva de entender el Cubismo a través de una colección internacional en el panorama de las fundaciones, orientada al enriquecimiento del patrimonio cultural de la sociedad española y que nace con la vocación de dar continuidad y nexo entre la creación española y la latinoamericana, además de contextualizar las obras de Juan Gris pertenecientes a la Colección de Arte de Telefónica. El curador es Eugenio Carmona y va desde el 1 de abril al 28 de junio de 2009. ¡Ojo! Itinerancia: Argentina / Perú / México / Chile / Brasil / Colombia.

Lugar de Exhibición: Centro Fundación Telefónica
Av. Arequipa 1155, Lima
Más información aquí.

11 abril, 2009

Cartas de Cortázar y Carol

Cortázar y su mujer, Carol Dunlop. Los dos se enfermaron

Una editorial española publicará las cartas que a principios de los '80 se escribieron Julio Cortázar, Carol Dunlop -su última mujer- y una traductora serbocroata, Silvia Monrós-Stojakovic. Poco reconocibles como textos de Cortázar, son casi veinte cartas sobre viajes, amor y enfermedades. Además, varias de ellas recuerdan los días en que el matrimonio recorrió Francia y escribió en conjunto el que sería uno de los últimos libros de Cortázar, Los autonautas de la cosmopista. Cortázar: cartas de los años tristes:

El volumen, titulado Correspondencia. Julio Cortázar, Carol Dunlop, Silvia Monrós-Stojakovic, reúne nueve cartas y postales del autor de Historias de cronopios y de famas, junto a cinco de Dunlop y otras cinco de Monrós-Stojakovic. En las misivas, fechadas a principios de los años ochenta, se recoge la preocupación de Dunlop después de que a Cortázar la diagnosticaran una leucemia, el dolor del autor por la muerte de su esposa y la emoción ante la escritura de Los autonautas de la cosmopista.
Alpha Decay ha querido que las cartas conservaran los problemas idiomáticos que son evidentes -Carol era norteamericana, Silvia es serbia; las cartas de Julio han sido corregidas de sus lapsus calami-; aquí publicamos algunas, que permanecían inéditas. La editorial pondrá a la venta el libro el próximo lunes, 13 de abril.
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UNA CARTA
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Silvia, recibo hoy tu postal de Túnez. Lo que tengo
que decirte es horrible: Carol murió el 2 de este mes,
después de dos meses en el hospital donde nada pudieron
hacer para salvarla. No puedo agregar nada,
salvo que ella te quería mucho y se alegraba con cada
una de tus cartas. Estoy en un pozo negro y sin fondo.
Pero no pienses en mí, piensa en ella, luminosa y tan
querida, y guárdala en tu corazón.
Te abraza
JULIO

Crónica de un ojo morado

En la foto está sonriente, pero no lo estaba antes de la sesión según confiesa Moya: "Mario pega duro" le dijo al descubrir el moretón. Fuente: revistañ

"Rodrigo Moya, 75 años, lleva camisa roja y se toma una cerveza Modelo en la terraza de la cafetería Sanborn's de la avenida Insurgentes, en el DF. Es uno de los fotógrafos más importantes de América Latina, a pesar de que solamente ejerció el oficio entre los años 1955 y 1967, lo que le bastó para tomar algunas imágenes que ya forman parte de la historia. Una de ellas, un encargo privado que jamás ha expuesto y que tuvo más de 30 años en el cajón: los retratos de Gabriel García Márquez en los que el colombiano luce un ojo morado". He aquí la primera parte de esta crónica. La segunda, la correspondiente a Vargas Llosa, solo tiene estas líneas dichas por él: "Que de eso se encarguen los biógrafos". Y bueno, luego de 30 años vamos sabiendo la verdad de aquel incidente. Que biógrafos o chismosos aprovechen la información. El ojo morado de Gabo:

El 12 de febrero de 1976, en el preestreno de una película en Ciudad de México, Mario Vargas Llosa propinó un puñetazo a García Márquez que lo dejó tirado en el suelo, ante múltiples testigos. Dos días después, Gabo llamó a Moya: -Flaco, voy a venir para tu casa, ¿vas a estar ahí? Quiero que me hagas unas fotos. Cuando el colombiano se presentó, muy serio, en el número 57 de la calle Illinois, y se quitó las gafas de sol, dejó al descubierto un hematoma en el ojo izquierdo y una herida en la nariz. Moya le hizo las fotos, le entregó copias y guardó los negativos durante más de 30 años, hasta que publicó las imágenes en marzo del 2007 en el diario mexicano La Jornada. El fotógrafo recuerda que, aquel día, "Gabo hacía bromas sobre lo fuerte del golpe recibido: 'Mario pega duro... Me pilló por sorpresa', decía". Él hizo su trabajo, como si todo aquello fuera normal, e incluso se permitió indicaciones al modelo: "Quería que apareciera sonriente, no tan serio como estaba". ¿Por qué cree que García Márquez quiso hacerse esa foto? "Para que quedara constancia de aquello, y yo era de confianza. No sé, digamos que tiene su narciso bien plantado", responde metafóricamente. Moya, claro, le preguntó por los motivos de la agresión y, aunque Gabo aludió inicialmente a las diferencias políticas entre ambos, su esposa, Mercedes Barcha, que le acompañaba, acabó confesándole: "Mario es un celoso estúpido".

Gabo desmiente

"Mi oficio no es publicar sino escribir. Yo sabré cuándo estén a punto de boca los pasteles que estoy horneando". Fuente: elpais

Ante la reciente patinada de su agente literaria, Carmen Balcells, Gabo salió a decir que no hace "otra cosa que escribir". Ahora, ¿puede descartarse las declaraciones de Balcells? Quizá se trate de una estrategia comercial, pues citando a Balcells: "Yo sólo tengo finalidad de lucro". García Márquez: "No hago otra cosa que escribir":
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Gabriel García Márquez ha asegurado que no ha dejado ni dejará de escribir, acallando las informaciones que en los últimos días daban a entender que el Nobel colombiano no volvería a publicar. "No sólo no es cierto, sino que lo único cierto es que no hago otra cosa que escribir", ha contestado un tajante García Márquez, de 82 años, al diario El Tiempo.
El periódico colombiano publicó el domingo las respuestas a las únicas dos preguntas que aceptó contestar el escritor. Y es que la versión de que el creador del realismo mágico no volvería a escribir había surgido a raíz de una declaración de su conocida agente literaria, Carmen Balcells, al diario chileno
La Tercera.
"Creo que García Márquez no volverá a escribir nunca más, y es un cliente que representa el 36,2% de la facturación", declaró Balcells a finales de la semana pasada durante una visita a Chile. A ella se sumó el británico Gerald Martin, biógrafo del autor de Cien años de Soledad, al asegurar: "Yo también creo que Gabo no escribirá más libros".
Sin embargo, el escritor colombiano ni siquiera ha descartado la publicación de nuevas obras literarias. "Mi oficio no es publicar, sino escribir. Yo sabré cuándo estén a punto de boca los pasteles que estoy horneando", ha dicho.
García Márquez, ganador del Nobel de Literatura en 1982 y que reside actualmente en México, publicó su última novela Memorias de mis putas tristes en 2004. Y, en mayo del año pasado, varios cercanos al escritor aseguraron que preparaba la publicación de una novela de amor.

05 abril, 2009

Los 400 años de los "Comentarios Reales de los Incas"

Hace 400 años, en Lisboa, el Inca Garcilaso de la Vega publicó el libro que se convertiría, con justicia, en una guía para conocer el mundo Inca. Estando también próximo a celebrarse los 470 años de su nacimiento (12 de abril de 1539) , El Dominical ha preparado un especial sobre él y su más grande obra. Entre los artículos que podemos leer, quiero postear el fragmento de "El Inca Garcilaso", de Aurelio Miró Quesada Sosa: Historiador humanista

Con el acendrado y maduro criterio histórico del Inca, se fue precisando en largos años la autenticidad —en ocasiones injustamente discutida— de “Los comentarios reales” del mestizo cusqueño. En una especie de movimiento pendular de la crítica, que ya parece haber hallado un equilibrio razonado y sereno, se ha considerado a “Los comentarios…” por lo común como una obra veracísima, pero otras veces como una simple, pintoresca y fantástica novela. Obra que pertenece por su intención y su asunto a la historia, y por su estilo y su reacción sentimental al ancho campo de la literatura, se le ha querido ver, fragmentaria y restringidamente, como representante de uno u otro género, sin percibir su valor de integración, que consiste en dar gala, plasticidad y relieve literarios a una descripción ceñida en lo esencial a los acontecimientos y los datos históricos.
Porque es precisamente el deseo constante de la presentación de un cuadro fiel el que llevó al Inca Garcilaso a la redacción de su Historia peruana. Para ello acopió las fuentes, confirmó sus recuerdos personales, confrontó las informaciones a él llegadas con los relatos de los otros cronistas. Aparte de su profunda emoción literaria y de la calidad galana y apasionante de su estilo, el Inca Garcilaso busca siempre, en el fondo, la más rigurosa exactitud en los hechos y en los nombres, en las ideas y en las instituciones, en las noticias de la paz y la guerra. Exactitud también en la geografía con la acertada descripción y la ordenada ubicación de los lugares; que Antonio Raimondi encarecía al señalar, por ejemplo, que si se hubiera seguido a Garcilaso, se hubiera conocido, más de dos siglos antes de las expediciones del siglo XIX, el verdadero curso del río Madre de Dios o Amarumayu, y al declarar resueltamente, con toda la autoridad del gran científico, que “Los comentarios reales” son la fuente más segura para la historia de la antigua geografía del país. Exactitud, sobre todo, en el terreno histórico, donde Garcilaso se empeña siempre en distinguir, en esclarecer y comentar, en encontrar los rumbos esenciales dentro de la heterogénea y a veces contradictoria multiplicidad de los relatos.
Para eso no desdeña acoger hasta las “fábulas”, cuando considera que pueden insinuar un camino o que, bajo la forma legendaria y poética, se puede vislumbrar la reacción mental o las características anímicas de un pueblo. “Digo llanamente —afirma en una parte— las fábulas historiales que en mis niñeces oy a los mios, tomelas cada vno como quisiere, y deles el alegoria que mas le quadrare”. Las fábulas de los indios —insiste— no son por lo demás distintas de las leyendas de la gentilidad, como las griegas de Pirra y Deucalion, y aun de historias como las de Noé; al punto que “se pueden cotejar la de vna gentilidad con las de la otra, que en muchos pedaços se remedan”. “El que las leyere —añade en otro capítulo— podrá cotejarlas a su gusto, que muchas hallara semejantes a las antiguas assi de la sancta escritura, como de las profanas y fabulas de la gentilidad antigua”. El problema estriba, no en aceptar las “fábulas”, sino en analizarlas con cuidado y en separar los campos de la leyenda y de la historia, o de la “fábula” y la “verdad”.
Sin embargo, sentada esta veracidad fundamental, hay también en el Inca Garcilaso un complicado y evidente proceso de composición y hermoseamiento. La crítica ha señalado como sus errores o idealizaciones más saltantes: la negación de los sacrificios humanos de los incas (en cuya realidad coinciden todos los cronistas, con excepción de Blas Valera, el jesuita anónimo y el imaginativo Montesinos); el injusto desdén con que trata el período preincaico; y la regularidad, en exceso armoniosa y ordenada, con que va describiendo las paulatinas conquistas de los incas. El propio Riva Agüero —a quien hay que citar muy a menudo—, porque es el que ha reivindicado con mayor solidez y más acierto la historicidad de Garcilaso, ha indicado lo que podría llamarse la triple alteración que en la obra del escritor cusqueño se descubre. De un lado es la alteración oficial, el olvido obligado de lo dañino o desafortunado que acaeció en la historia de los incas y que determinó que los cronistas, y no solamente Garcilaso, no pudieran conocer esos aspectos, porque la relegación de la memoria era el castigo para el mal soberano (“si entre los Reyes alguno salía remisso, cobarde, dado a vicios y amigo de holgar sin acrecentar el señorío de su Imperio, mandauan que destos tales ouiesse poca memoria o ninguna”, dice Cieza). De otro lado el hecho indiscutible de que las fuentes indígenas que consultó el Inca Garcilaso procedían particularmente de la familia real y la rama cusqueña. Por último, la propensión natural en Garcilaso a la idealización y al enaltecimiento de sus recuerdos infantiles. En su lejano retiro de Córdoba, con la suave y benévola tendencia de la ancianidad que se iniciaba, “Los comentarios…” del Inca Garcilaso se hallan como impregnados por una honda nostalgia, doblemente avivada por la distancia en el tiempo y el espacio. Raúl Porras ha acentuado además el carácter de “inca” que es dominante en Garcilaso.
(...) Este sentido de deliberada ordenación se patentiza, de una parte, en la composición y en lo que se puede llamar sistema técnico de “Los comentarios reales” del Inca Garcilaso y permite aclarar, por otra parte, algunos de los que se consideran errores históricos.
Así, desde el punto de vista de la forma, Garcilaso coteja sus noticias con las de los cronistas españoles, les sirve a éstos de comento y de glosa “y de intérprete en muchos vocablos” y alterna sabiamente la brevedad con la ampliación. Lo que otros dicen “breve y compendiosamente” o “abreviada y confusamente”, él lo relata con “mayor abundancia”; pero en otros pasajes, al contrario, descarta lo que estima secundario, “por no causar hastío”, deja algunos detalles “por escusar prolixidad”, y acorta “quitando algunas cosas”, porque le “bastará hauer sacado el verdadero sentido dellas, que es lo que conviene a nuestra historia”. Para evitar una posible monotonía en su relato, estructura y compone su obra, alterna la narración de las conquistas de los incas con la relación de usos y costumbres, e intercala en la historia de los emperadores la descripción de los productos de los tres reinos naturales. “Dicha esta, y otras algunas (leyes) —escribe—, seguiremos la conquista que cada Rey hizo, y entre sus hazañas y vidas iremos entremetiendo otras leyes, y muchas de sus costumbres, maneras de sacrificios, los templos del Sol, las casas de las vírgenes, sus fiestas mayores, el armar caualleros, el servicio de su casa, la grandeza de su corte, para que con la variedad de los cuentos no canse tanto la lection. Y porque la historia no canse tanto hablando siempre de una misma cosa, sera bien entretexer entre las vidas de los Reyes Incas, algunas de sus costumbres”. O bien, le pareció “variar los cuentos, para que no sean todos de un proposito”.
Desde el punto de vista del fondo de la historia, esta misma alternancia de desarrollo y brevedad y ese mismo temor de resultar monótono o de hastiar, se manifiesta de diversas maneras. Una de ellas es el criterio con que organiza y concierta las versiones sobre los hechos de cada inca y coordina las acciones guerreras llevadas a cabo por los varios monarcas. De allí la ordenación, el ritmo creciente y afianzado con que cada uno de los incas ensancha las conquistas realizadas por sus antecesores (ritmo tan diferente al avance por saltos e irregular que señalaron los “quipucamayoc”, o guardadores de anales, en sus informaciones a Vaca de Castro, por ejemplo); que hace que en “Los comentarios…” se avance paulatinamente desde el núcleo primitivo de la ciudad de Manco Cápac a la extensión portentosa y magnífica alcanzada por el imperio en tiempos de Túpac Inca Yupanqui y Huayna Cápac. Raúl Porras ha acentuado además el carácter de “inca” que es dominante en Garcilaso.

Premio Nacional PUCP


Y esta noticia sí que es buena. El desaparecido -por un año en sus modalidades Poesía, Novela y Ensayo- Premio Nacional PUCP ha sido nuevamente convocado. "En esta quinta edición del Premio PUCP, dividido en tres categorías (Poesía, Novela y Ensayo), se otorgará al ganador la suma de diez mil dólares y una escultura conmemorativa. La convocatoria está abierta a los autores de nacionalidad peruana (que al 31 de agosto del 2009 no hayan cumplido 40 años de edad), narradores, poetas y ensayistas".

“Hay que promover a los jóvenes, a los no consagrados. Ese es nuestro compromiso con la cultura. La misión de este premio es que siga vigente cien años y que para esa época estén los Mario Vargas Llosa del momento. Es ese nivel de prestigio que debe coger. Ahora tenemos a un jurado de lujo”, dice Pedro José de Zavala de Romaña, gerente de la Unidad de Negocios de El Comercio.

El premio: Diez mil dólares para el ganador de cada categoria.

Los jurados:

Poesía: Marco Martos Carrera, Mario Montalbetti Solari, Ricardo Silva Santisteban Ubillús.

Novela: Jorge Edwards Valdés, Alonso Cueto Caballero, Abelardo Sánchez León.

Ensayo: Salomón Lerner FebresFrancisco SagastiJorge Santistevan de Noriega.

Las bases: Aquí

Philip Roth, el indignado


Este fin de semana, Revista Ñ ha dedicado un especial al escritor norteamericano (y también candidato al Nobel) Philip Roth, a propósito de su novela Indignación. A los 75 años, el autor de El lamento de Portnoy, que lo convirtió en una celebridad de las letras estadounidenses, vive en una antigua casa de madera en una colina en Connecticut. El novelista que supo ser un rey en Manhattan, rodeado de admiradores y adulones, se dedica aún a lo que ha llamado "terrible ambigüedad del yo". Aquí un extracto:

Según sus propias palabras al comienzo de El escritor fantasma, uno podía "empezar a comprender por qué esconderse a 400 metros de altura en las montañas con la única compañía de los pájaros y los árboles quizá no era tan mala idea para un escritor, judío o no... Pureza. Serenidad. Simplicidad. Aislamiento. Toda la concentración y la extravagancia y la originalidad reservadas para la vocación agotadora, enaltecida y trascendente". Como su personaje principal Zuckerman, Roth parece haber pensado: "Así es como voy a vivir".Caminamos por la fresca hierba hasta una especie de tienda de gasa con sillas en su interior donde Roth y sus invitados pueden disfrutar de la conversación a salvo de los insectos. Entrar a esta burbuja es como ingresar en el sector de puertas afuera de la mente del escritor."Empecemos a trabajar", dice Roth, recostándose en su reposera para indicar que la entrevista ha comenzado. Esto suena informal pero la verdad es que todas las conversaciones con el autor de El lamento de Portnoy están sumamente controladas: las preguntas deben enviarse por adelantado; la transcripción es luego revisada; todo bajo la mirada vigilante de agentes y publicistas.En la espesura de la literatura norteamericana, Philip Roth es una gran bestia tan fabulosa como el hipogrifo, rara vez avistada, nombrada con respeto y motivo de chismes disparatados y a veces indignados. Desde Portnoy, ha soportado el tipo de atención que podría llevar a alguien a buscar la soledad o a la paranoia: incesantes chistes autocríticos, una persistente lluvia de hostilidad y la mirada escrutadora y envidiosa de escritores menores. Ahora, cincuenta años después de comenzar a escribir, el autor de La contravida y Pastoral americana podría estar de acuerdo con Peter De Vries, quien observó sobre la vida literaria estadounidense que "uno sueña con la diosa Fama... y termina con la puta Publicidad".

García Márquez ¿ya no escribe?

Fuente: la tercera

Según un cable de la agencia ANSA, la agente literaria de García Márquez, Carmen Balcells (quien estuvo en Chile para concretar la edición de la correspondencia inédita del Nobel chileno Pablo Neruda con su última compañera Matilde Urrutia)-a quien el escritor le dedicó su novela Del amor y otros demonios-, le dijo al diario chileno La Tercera estar convencida de que Gabo "no va a escribir nunca más". Que buena (a)gente.

El dato no le es indiferente: esto, contó, le impactará en el plano empresarial porque para ella García Márquez "es un cliente que representa el 36,2 por ciento de su facturación". Aunque se sabe con son cercanos, Balcells suele decir que es reticente a considerar "amigos" a aquellos con quienes tiene un compromiso profesional.El año pasado corrió la versión de que el Premio Nobel colombiano estaba escribiendo una nueva novela y hasta que ya tenía el título: En agosto nos vemos. Sin embargo, él mismo descartó seguir con ese proyecto. Carmen Balcells es una de las agentes más prestigiosas del mundo y entre sus clientes están, además de García Márquez, Mario Vargas Llosa e Isabel Allende.

Supongo que si dice eso es porque Gabo ya no le es rentable. Si no me creen, lean lo que declara con respecto a su fundación que pretende que desde Barcelona se pueda consultar toda la biblioteca de Neruda las 24 horas del día.

La representante dijo también que el proyecto tendrá fines de lucro: "De lucro mío, sí. Yo sólo tengo finalidad de lucro".
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Por otro lado, una noticia que sí alegrará al Nobel es que será el centro de atracción del Museo del Caribe, una nueva institución cultural en su país y con alcance regional que será inaugurada a finales de abril en la ciudad de Barranquilla.

Javier Marías entrevistado


Miembro de la Real Academia Española y permanente candidato al Nobel (solo para el mundo anglosajon o alemán menos para el español), acaba de presentar en Argentina su novela Veneno, sombra y adiós. En un diálogo con Ñ le contesta a sus detractores(incluye video): "Llegaron a decir que sólo le gusto a las mujeres, como si eso fuera algo denigratorio".

La primera excusa para romper el hielo es Veneno, sombra y adiós , la última entrega de Tu rostro mañana, la trilogía en la que ficcionalizó las vivencias de su padre, el filósofo Julián Marías y de su amigo el viejo profesor de la Universidad de Oxford Sir Peter Rusell, al final de la Guerra Civil española. Por la edad avanzada de ambos, para que tuvieran tiempo de reconocerse en las páginas del libro, decidió -en parte- subdividir la obra en tres. Por eso, afán que logró con los dos primeros tomos, y porque además odia los libros demasiado largos. Esta última entrega le permitió que tanto Russel como el viejo Marías vivieran un poco más en su imaginación No planea tanto Marías. Para él, la literatura es una ciencia incierta, muy lejana a la ingeniería literaria que practica su amigo Arturo Pérez Reverte antes de teclear la primera letra. "A mí me gusta, por el contrario, averiguar la novela a medida que la voy escribiendo. Siempre recuerdo que la palabra inventar etimológicamente viene del latín invenir, e invenir en latín lo que quería decir era hallar, descubrir, averiguar. Es decir que etimológicamente -al menos- la invención y la averiguación o el hallazgo tienen la misma raíz. Entonces, uno averigua a medida que inventa. Yo me permito trabajar mucho sobre la marcha, incorporar cosas que en modo alguno tenía previsto, entre otras cosas porque no deseo tenerlo previsto", dispara erudito este, aseguran, firme candidato al Nobel. Precisamente también relativiza las voces que lo proclaman para recibir el galardón de la Academia Sueca. "Es algo que se dice más que nada en el mundo anglosajón y en Alemania también. Sin ningún fundamento, desde luego, yo creo, en absoluto. Pero bueno, se han dicho muchas cosas...", se desentiende ahora un modestísimo Marías. Muchas cosas se han dicho sobre este autor autodefinido como un veterano a sus 57, teniendo en cuenta lleva publicados más de una veintena de libros desde sus 1971. Y, aunque la mayoría son elogios, él decide enumerar la larga lista de argumentos que sus detractores propusieron en los últimos 38 años. "Se dijo que era un autor extranjerizante, que escribía como si tradujera -lo cual para mí era un elogio. En otro momento se dijo: 'Es muy cerebral, demasiado frío. Luego, empezaron con que 'Sólo le gusta a las mujeres', como si fuero algo malo, denigratorio...Lo último es que escribo muy mal, que maltrato la lengua. Nunca he gozado de muchas simpatías entre el establishment literario", se ufana Marías, mientras juega en su mano con el primero de los cuatro cigarrillos que fumará casi de corrido. Sin embargo reconoce que su métier como traductor –"un trabajo extraordinario para cualquier escritor"- favorecieron su facilidad para explorar todas las posibilidades de la lengua y admite, sin tapujos, que alrededor del 60% de sus lectores son mujeres, lo que le parece natural "porque las mujeres leen más". Si de dardos maliciosos se trata, Marías también sabe a quién apuntarle. "Jorge Herralde es un buen editor, pero hace años que me prohibí leer libros de Anagrama, y sobre todo, comprarlos", dice sobre la editorial amarilla donde publicó sus primeras obras antes de que la relación se quebrara. El estado actual de las traducciones al español también logra crisparle los nervios a este especialista entre traidores, que fue galardonado hace décadas por su versión castellana de la disparatada Tristam Shandy, de Laurence Sterne. "No quiero decirles el estado general de las traducciones actuales españolas. ¡Es terrible! Hay personas que no saben una lengua ni la otra" , sentencia. Las digresiones y reflexiones de Marías se repiten en su discurso casi tanto como en sus novelas, es la característica que lo distingue y que hilvana su obra. "No creo que haga falta leer todas mis novelas para tener una comprensión de una determinada, pero sí digamos que hay unos vasos comunicantes y personajes que pasan de una a otra, frases incluso, que deliberadamente se repiten de un libro a otro. Todo eso es deliberado, desde luego", asume. El autoproclamado rey de Redonda, isla que actualmente pertenece a Antigua y Barbuda, y monarquía en la que Marías ha nombrado una nobleza soñada de artistas ilustres, reconoce que ha perdido contacto con la actualidad literaria. Incluso –reconfórtese perezoso lector- concede que uno de los precios de plasmar su colosal Tu rostro mañana ha sido que pasaron casi 8 años sin que leyera prácticamente nada de lo que se ha publicado en cualquier lengua. "Creo que hay cosas muy repetitivas, me da la sensación de que son cosas propias de los años 70'. Es más una impresión que un juicio. Además, a medida que uno se va haciendo mayor, la curiosidad va menguando. Ahora quiero releer", revela. Por si fuera poco, lanza una aseveración más grande para animársele otra vez a los clásicos y por primera vez a autores griegos y latinos con los que nunca se desafió. "No tengo la impresión de éste sea un momento particularmente brillante. Es decir, no ha habido todavía casi ningún autor en menos de cuarenta y cinco años del cual se me haya dicho con verdadera insistencia: 'Debes leerlo, hay que leerlo', ¿no? Rara vez me autocritico eso", se defiende.

Los 80 años de kundera

Milan Kundera (1929)

El 80 cumpleaños del escritor checo Milan Kundera, celebrado el este miércoles, ha pasado desapercibido en su país natal, donde sólo las páginas de culra de los periódicos y revistas se han hecho eco de la efemérides. Un desinterés que no hace más que recordar la conflictiva relación entre la República Checa y su autor vivo más universal, que reside y trabaja en Francia desde mediados de los años 70. El 80 cumpleaños de Milan Kundera pasa casi desapercibido en su país natal

"No sé de ninguna celebración", indicó hoy a Efe Jiri Srstka, el representante del escritor en Praga, en relación a si había actos públicos para marcar el aniversario.Srstka actúo en nombre de Kundera cuando el pasado mes de octubre un semanario político acuso al autor de "La insoportable levedad del ser" de haber colaborado con la policía política de la Checoslovaquia comunista, en el que fue el último desencuentro del escritor con su patria. Entre las reacciones suscitadas ahora por el aniversario ha destacado un extenso estudio de la obra de Kundera a cargo del presidente del país, Vaclav Klaus, publicado en el rotativo "Lidove Noviny" Klaus, en "El peso de la soledad difícilmente superable de Milan Kundera", considera importante enmarcar al escritor "en los intentos de reforma del comunismo en los años 60". Kundera nació en Brno (antigua Checoslovaquia) el 1 de abril de 1929, y tras una juventud que rezumó simpatía hacia el régimen comunista, comenzó a distanciarse de dicha ideología. Ya en obras como "La broma" (1965), "El libro de los amores ridículos" (1968) y "La vida está en otra parte" (1969) aflora en él un fuerte escepticismo, que dará vida a los que más tarde se acuñó como "el mundo según Kundera", señaló Klaus. Arrecia entonces en sus críticas veladas e ironías sobre la vida en la Checoslovaquia totalitaria, mostrando "la esquizofrenia del momento y desmitificando el 'nuevo hombre socialista'", añade Klaus, por lo que fue expulsado de la formación izquierdista en 1970.Kundera optó por establecerse en Francia a mediados de esa década, aprovechando una estancia en una universidad gala, y poco después se vio privado de su nacionalidad checa tras sus ataques contra las autoridades políticas y culturales es de su país. Fueron diana de sus inteligentes diatribas el entonces jefe de Estado, Gustav Husak, y la estrella de la canción Karel Gott, uno de los artistas que mostró su apoyo al régimen. Las relaciones del novelista con su patria natal y con su primer presidente, Vaclav Havel -con quien tuvo fuerte división de posturas sobre la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia en agosto de 1968-, no son buenas, tampoco humanamente. Ello ha impedido que las cuatro últimas obras escritas en francés pudieran ser traducidas al checo, una labor para la que Kundera ha asegurado no tener tiempo. De hecho, "La insoportable..." su obra más conocida y uno de los libros más leídos de la literatura europea contemporánea, fue editado en la República Checa por primera vez en el 2006, 22 años después de su edición original en francés. Klaus considera también que existe un cierto distanciamiento del "Kundera francés" con sus antiguos compatriotas, ya que "a pesar de su fama mundial, muchos de sus admiradores locales no ven esa obra (en Francia) tan importante como la producción en casa. Y yo comparto esa opinión". Con "La broma", "que tiene un fuerte contexto político, Kundera se colocó entre las filas de vanguardia de aquella generación sazonada de intelectuales que entendieron su trágica equivocación comunista", apostilla Klaus.


Bicentenario de Nikolái Gógol

Tumba de Godol. Fuente: revitañ


El escritor ruso, considerado uno de los precursores de la novela moderna y el patriarca del realismo social en literatura, nació el 1 de abril de 1809. Hasta el buscador Google le hace un homenaje en su página de inicio rusa. Rusia conmemora el bicentenario de Nikolái Gógol

Rusia conmemora hoy con diversos actos el bicentenario del nacimiento del escritor y dramaturgo Nikolái Gógol, definido por la Enciclopedia Británica como el "padre del realismo moderno ruso".Para honrar la memoria de este clásico de la literatura rusa, el motor de búsqueda Google rebautizó su página de inicio rusa en "Gogol", añadiéndole la conocida imagen de su nariz, que es también el título de uno de sus relatos.El acto central tuvo lugar hoy en el cementerio moscovita de personajes ilustres de Novodevichy, donde representantes de la cultura, funcionarios del Gobierno y diputados colocaron flores en la tumba de Gógol y un jerarca ortodoxo ofició una misa."Algunos polemizan sobre si Gógol es un escritor ruso o ucraniano. Nació en Ucrania, pero creó su obra en Rusia y la regaló al mundo entero", declaró en el acto el jefe adjunto de la Secretaría de la Presidencia ucraniana, Yuri Bogutski.El presidente del Senado ruso, Serguéi Mirónov, y un grupo de parlamentarios a su vez colocaron flores ante el monumento en el patio de la casa moscovita donde el escritor residió los últimos cuatro años de su vida y murió en 1852.Mirónov destacó la importancia de la apertura esta semana en Moscú de un museo dedicado al escritor, de las "Lecturas de Gógol" que tienen lugar estos días en varias bibliotecas y las puestas en escena de sus obras en numerosos teatros de la capital y del país.El escritor ruso, considerado uno de los precursores de la novela moderna y el patriarca del realismo social en literatura, nació el 1 de abril de 1809 en la localidad de Soróchintsi, en la provincia de Poltava, actual Ucrania.Entre sus obras más famosas están las recopilaciones de cuentos Caserío junto a Dikanka, en los que vuelca toda su pasión por el folclore ucraniano, y el libro de relatos Mírgorod, que incluye el mundialmente famoso Taras Bulba.Su pieza teatral satírica El inspector, en la que se burla del servilismo y la corrupción de los funcionarios del Imperio ruso, hace hasta hoy las delicias del público.Escribió también varios relatos sobre San Petersburgo, como Diario de un loco, La nariz y El capote, y la novela Almas muertas, considerada su obra mayor.

17 marzo, 2009

Hablando de García Lorca

EL GRAN AMOR. Lorca con Dalí, el primero y el que no pudo ser. Fuente: Revistañ

El biógrafo de García Lorca, fue entrevistado por Revista Ñ, a propósito de su nuevo libro donde cuenta cómo se cercenaron textos y se eludió el aspecto gay del autor Poeta en Nueva York. "`Hay enigmas en Lorca, hay enigmas´, asegura el irlandés Ian Gibson. El biógrafo atiende a Clarín y Ñ en el día en que presentó en Madrid su último libro, Lorca y el mundo gay. Gibson ya ha escrito las biografías de Antonio Machado y Dalí y prepara la de Luis Buñuel. Sin embargo, son sus investigaciones sobre Federico García Lorca las que despertaron más interés y polémica: si antes reveló parte de la trama oculta detrás del asesinato del poeta, ahora ataca una suerte de conspiración que silenció durante décadas la homosexualidad del poeta y que, según él, persiste en parte del mundo académico español". "Por la familia, nadie se animaba a hablar de la homosexualidad de Lorca"


—¿Pero de qué enigmas hablaba?
—Bueno, uno de ellos es que era el poeta que más recitaba en público y no tenemos ni una grabación.

—Se dijo que había aparecido acá...
—Sí, ¿pero quién la escuchó? Yo no. ¿Tú?

—Tampoco.
—Ah, bueno. Eso sí, si existe, está en Buenos Aires. El estuvo cada noche en Radio Esplendor. En Buenos Aires tiene que haber, en algún sótano, un disco sin etiquetar con la voz de Lorca.

En Lorca y el mundo gay (Planeta) Gibson retrata el silencio en torno de la homosexualidad de Lorca, un silencio del que fueron cómplices algunos de sus amigos, sus familiares y también la crítica. "Las ediciones más populares de El público o Poeta en Nueva York, libros que llegan a escolares de medio mundo y no se han revisado desde su salida, son homofóbicas. No mencionan un tema central para entender su obra. Incluso era difícil para los republicanos. Cuando en Oda de España, la revista de la República, se publica la elegía que le dedica Luis Cernuda, le cortan la última estrofa, la que hablaba de su gusto por los "efebos maravillosos". Tampoco en la Residencia de Estudiantes (donde vivió conoció a Dalí, Buñuel y Pepín Bello) estaba bien visto.

—¿Sus amigos pusieron distancia?
—A Pepín le preocupaba tanto que cuando Juan Antonio Bardem estaba haciendo la serie Lorca, muerte de un poeta, me llamó preocupadísimo porque le habían dicho que el actor que iba a hacer de él tenía un aspecto muy marica. Buñuel igual. Estaban obsesionados por el qué dirán. Había un temor a ser gay en ellos.

—Con los años el silencio siguió.
—El problema radica en la propia familia. Francisco e Isabel García Lorca, los hermanos y herederos de Federico. Según me contó su hija, en casa de Francisco estaba prohibido hablar del tema. El incluso publicó un libro, Federico y su mundo, donde a pesar del título no se menciona la homosexualidad. Con un heredero así, ningún lorquista que quisiera acceder a los archivos se animaba a decirlo y relacionar su homosexualidad y su obra. Ese aspecto lo quería terminar con este libro

—¿Cómo fue su vida durante el tiempo que pasó en Buenos Aires?
—Cuando conocí a Ricardo Molinari, él me pasó un dibujo de Federico que dice "Los lugares donde más he amado, Cadaqués y Buenos Aires". Pero no pude preguntar más. Lorca tenía complicidades por todos lados y Bodas de Sangre fue un gran éxito allí. Pero no me consta que tuviera un gran amor.

—¿Y cuál fue su gran amor?
—Hombre, Dalí fue el primero y quizá la persona más amada, aunque no pudo ser. Dalí temía más que nada ser gay, aunque era más gay que nadie. Luego, al final de su vida, Rafael Rodríguez Rapún. Aunque no podía saber cuándo había muerto Lorca porque entonces no lo sabía nadie, Rapún murió exactamente un año después que Lorca, en la misma fecha. Fue en el frente del Norte, luchando contra Franco. Al parecer, saltó de una trinchera y se dejó matar por la metralla de un avión.

-¿Se imagina a un Lorca más volcado al teatro?
-Sí, creo que lo que hizo en El público o Así que pasen cinco años fue un camino trunco. En sus últimos años decía: "Yerma está muy bien, pero mi obra es El público". El era consciente de que no había hecho su obra, no estaba contento, quería escandalizar. Hay una entrevista que le hacen en el 34 o el 35. Ahí se ve que quería influir en la sociedad, hacer un teatro revolucionario que escandalizara a la gente y forzara a cuestionar ciertos valores sociales.