27 julio, 2010

Conferencia sobre Arguedas y Westphalen

Julio Ortega visitará la Casa de la Literatura Peruana.

Continuando con nuestras visitas ilustres, la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, antigua Estación Desamparados), recibirá el jueves 29 de julio al crítico literario Julio Ortega. El reconocido hombre de letras recorrerá las instalaciones de la institución y a las 12:30 p.m. ofrecerá la conferencia Rumbo a los centenarios de Arguedas y Westphalen.


Julio Ortega (Perú, 1942) es un crítico, ensayista, profesor, poeta y narrador peruano cuya obra de pensamiento es una de las más importantes de América Latina, por sus lúcidas reflexiones acerca de la literatura y sus relaciones con la historia y la sociedad. Estudió literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú, posteriormente viajó a EE.UU. invitado como profesor visitante por las Universidades de Pittsburgh y Yale. Vivió en Barcelona donde trabajó como traductor y editor. Luego regresó a EE.UU. como profesor de la Universidad de Texas, donde en 1978 fue nombrado catedrático de literatura latinoamericana. También ejerció la docencia en las universidades de Brandeis y Brown (EE.UU.).
Es miembro de las academias de la lengua de Perú, Venezuela, Puerto Rico y Nicaragua. Ha obtenido los premios: Juan Rulfo de Cuento (Francia), Bizoc de novela breve (Mallorca), Casa de la América de ensayo (Madrid) y el COPE de cuento (Lima).

Su primer libro de crítica La contemplación y la fiesta (1968), está dedicado al “boom” de la novela latinoamericana. De su crítica ha dicho Octavio Paz:”Ortega practica el mejor rigor crítico: el rigor generoso.”

Presentación de "Pálido cielo"



El vienes 30 la Cámara Peruana del Libro le realizará un Homenaje Literario a Alonso Cueto.
Participarán Iván Thays, Luis Hernán Castañeda y Jaime Carbajal. La cita es a las 7.00 pm
Organiza:

15ª FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LIMA


23 junio, 2010

Los 99 de Sabato

"Hay días que está de buen ánimo y lo acompañamos, hay días que está mustio y lo respetamos", dice Mario Sabato, hijo del escritor argentino que hoy cumple 99 años. Aunque la edad le ha pasado la factura, su hijo, y autor de un documental sobre la vida del escritor, refiere que hay momentos en que Sabato conversa brevemente. El escritor no estará prestente en el homenaje que le dará la provincia de Buenos Aires con la concesión de la medalla José Hierro (Sabato lleva recluido en su casa desde hace cuatro años). Su hijo Mario, de 65 años, en su nombre, aceptará el honor en el nombre de su padre. Ernesto Sabato, a las puertas del centenario:

Ernesto Sabato, el último superviviente de los escritores con mayúscula de la literatura argentina, cumplirá mañana 99 años retirado en su residencia de Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires.
Nacido en la localidad bonaerense de Rojas el 24 de junio de 1911, abandonó su carrera científica en los años 40 para volcarse en la literatura con la publicación de la recopilación de ensayos Uno y el Universo.
El reconocimiento internacional le llegó en 1961 con Sobre héroes y tumbas y la consagración en 1974 con Abaddón el exterminador, que completan la trilogía iniciada con El túnel (1948), adaptada al cine en 2006.
Galardonado con el
Premio Cervantes en 1984, llegó a ser propuesto como candidato al Nobel de Literatura de 2007.
También en 1984 rebasó las fronteras de la literatura para presidir la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas que redactó el informe Nunca más sobre los horrores de la última dictadura argentina (1976-1983) y que desató fuertes críticas de organismos humanitarios contra la llamada teoría de los "dos demonios" planteada por el escritor en su prólogo.
Su última obra publicada fue España en los diarios de mi vejez, fruto de sus viajes al país en 2002, mientras Argentina se sumergía en la más feroz crisis económica de su historia.
Ahora, el escritor "no está bien, ya está muy viejito, está más ido que quedado, por suerte ya no recibe tantas malas noticias", explica Mario Sabato en declaraciones a Efe.
Ernesto Sabato no sale de casa, está al cuidado de enfermeras y apenas habla, aunque, según Mario, ocasionalmente rompe su silencio para mantener algún breve diálogo con la familia.
"Cuando tiene momentos en que aterriza y se percata de su situación se entristece muchísimo y siempre le cambiamos el tema. Lo acompañamos cuando está de buen ánimo, y cuando no, lo respetamos, si quiere alejarse que se aleje", resume su hijo, que admite que el aislamiento ha agravado el "temperamento catastrófico" del escritor.
"Siempre tuvo un temperamento muy exagerado, quizá por la influencia de nuestro origen calabrés. Era muy difícil hasta los últimos años que se tomara algo a la ligera. Después, con los nietos, pasó a divertirse un poco más con él mismo, pero durante mucho tiempo fue tremendista", recuerda Mario.
Desde que se retiró, Sabato no siente añoranza por la literatura ni por su otra pasión, la pintura, y no ha caído en la tentación de dictar unas palabras, una actitud que su hijo celebra.
"Se torturaba escribiendo y aún aunque pudiera hacerlo hoy no lo dejaríamos", dijo.
"Para él nunca fue un placer escribir, siempre fue un proceso creativo y la consecuencia de no poder soportar más el hecho de no escribir. Es mejor que no se moleste más, ya dio todo lo que tenía que dar", añade Mario Sábato, autor de un documental que refleja la cara más desconocida de su padre.
"En la película, el Ernesto Sabato que aparece es una persona, no un personaje, un padre, un abuelo, que además es escritor y famoso, con sus tristezas, sus alegrías, con los nietos que lo rodean y no le permiten hablar", relata Mario, que estrenó su trabajo en Buenos Aires el pasado marzo.
Reconoce que el documental le obligó a "transitar por el camino de la dificultad", pero asegura que pese a los intentos de su padre por mostrar en público su "lado más oscuro", para sus allegados fue siempre "transparente" y "absolutamente previsible".
Mario reunirá a los vecinos de Santos Lugares el domingo para proyectar este retrato íntimo del que Ernesto Sábato sólo ha visto los primeros 20 minutos, porque su hijo no ha querido cargarlo con emociones y nostalgias.
Mañana, la familia Sabato se reunirá al completo en la residencia del escritor para acompañarle en su 99 aniversario, pero Mario ni siquiera se arriesga a pronosticar si la visita se prolongará porque dependerá de su estado de ánimo.

Subastan primeras ediciones de Faulkner

Una amplia colección de libros y objetos del escritor estadounidense William Faulkner, entre los cuales se encuentran algunas ediciones de los títulos más representativos del autor, se vendió hoy en Nueva York por 833.246 dólares, informó la casa de subastas Christie's. La colección, que no fue vendida de forma conjunta, recoge 90 elementos, entre libros, fotos y documentos que proporcionan una visión exhaustiva de la carrera del autor que fue galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1949. Dice la nota:


Faulkner (1897-1962), uno de los más importantes representantes de la literatura estadounidense, nació en el estado de Mississippi, lo que marcó fuertemente su obra dedicada en buena parte a explorar el carácter de los sureños.

La estrella de la colección fue una primera edición de la novela "Absalón, Absalón!" (1936) firmada por el propio escritor, que alcanzó el precio más alto de la subasta al ser adjudicada por 86.500 dólares.

La casa de subastas precisó que las copias firmadas de esta novela son escasas y sólo dos de ellas han salido a subasta en los últimos treinta años.

Otra de las protagonistas de la subasta fue "Luz de agosto", una obra que explora las vidas de tres personajes que se mueven en un ambiente cargado de racismo y fanatismo religioso en el sur de Estados Unidos y de la cual se puso a la venta una primera edición de 1932 dedicada al escritor y periodista Malcolm Cowley.

Una de las novelas más celebres del autor, "El ruido y la furia", estuvo también presente con una primera edición que fue adjudicada por un precio de 43.750 dólares.

Ese libro, la cuarta novela de la carrera de Faulkner, salió al mercado por primera vez en 1929 y es reconocida por la utilización del recurso del monólogo interior, una técnica propia de autores de principios del siglo XX como James Joyce y Virgina Woolf.

20 junio, 2010

Adiós Saramago

El escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago murió el viernes en su casa de Lanzarote, como consecuencia de una larga enfermedad. Estaba acompañado por su familia. El cuerpo del escritor fue trasladado desde la isla de Lanzarote, donde vivía, hasta Lisboa en un avión de las Fuerzas Armadas portuguesas. Viajaron con él su esposa, su hija y autoridades lusas. Fidel y Raúl Castro mandaron una corona. El féretro de Saramago llego a la municipalidad de Lisboa ayer a las 15.30. La gente rodeo el edificio para esperarlo:


"Até sempre camarada" , hasta siempre. Un mensaje, uno apenas entre los miles que dejan los lectores en las páginas Web de los diarios. El viernes, a los 87 años, murió José Saramago. Murió en Lanzarote, la isla que lo cobijaba como una casa desde 1993. Antes de subir al avión de las Fuerzas Armadas portuguesas que llevaría los restos del Premio Nobel de Literatura a Lisboa, la viuda del escritor, Pilar del Río dijo: "La de hoy fue, lamentablemente, la despedida definitiva de José Saramago de la isla de Lanzarote". Dijo, también, "el último viaje con José ha sido especialmente tranquilo, como él".
En el avión, enviado por el gobierno de Portugal viajaron familiares y autoridades lusas, como la ministra de Cultura, Gabriela Canavilhas, la hija de un matrimonio anterior, Violante Saramago, y otros familiares y amigos muy cercanos. Con el tratamiento que se reserva a un dignatario del Estado, el féretro de Saramago, cubierto por una bandera portuguesa, fue trasladado a hombros por un grupo de soldados, ante una guardia militar de honor, desde el avión que lo trajo de Lanzarote hasta el vehículo fúnebre que lo trasladó al Ayuntamiento de Lisboa, donde se instaló la capilla ardiente.
Antes de la partida desde Lanzarote, Saramago había sido velado en una ceremonia más íntima, en la biblioteca de la sede de su fundación en la isla. En medio de los libros, tantos, propios y ajenos.
El traslado de los restos desde el avión al coche fúnebre se hizo en medio de un silencio que parecía hablar, ante la mirada triste de los familiares y amigos del escritor y sin ceremonias especiales. El cortejo fúnebre que acompañó los restos del Nobel pasó lentamente ante la sede de la Fundación José Saramago, cerca del aeropuerto de Portela. Ahí lo esperaban el alcalde de la capital, Antonio Costa, y numerosas personalidades y autoridades gubernamentales, a las que se sumó la ministra española de Cultura, Angeles González-Sinde. Saramago, portugués, vivía en la isla española de Lanzarote: en 1992, el gobierno de su país retiró su candidatura de un premio europeo. En Portugal hubo, además, una fuerte reacción católica por una de sus novelas, El evangelio según Jesucristo .
Y la gente formó enormes filas para despedir "a quien fue un gran portugués, no sólo como escritor, y deja una marca muy profunda en el alma portuguesa", como dijo el primer ministro de ese país, el socialista José Sócrates. Muchos de quienes se acercaron al Ayuntamiento llevaban entre sus manos claveles rojos , un símbolo de la revolución que Saramago acompañó y que puso fin a la dictadura de Salazar, en 1974. Entre las coronas de flores que rodeaban el féretro, había dos con los nombres de los dirigentes cubanos Fidel y Raúl Castro . El escritor mantuvo con Cuba una relación de amistad, aunque con momentos ríspidos.

El féretro con los restos de Saramago ingresó a la sede municipal ayer a las 15.30, en medio de los aplausos de la gente que rodeaba el edificio. De la fachada colgaban dos enormes carteles con la fotografía del escritor y, apenas, dos palabras: "Gracias, Saramago" .
Fueron muchos los que evocaron el compromiso político de Saramago, entre ellos, los escritores colombianos Laura Restrepo y Alvaro Mutis, el chileno Luis Sepúlveda y el gran escritor mexicano Carlos Fuentes, quien lo definió como "un hombre con mucha rabia . Y qué bueno porque se enojaba con los hijos de puta".
Toda Lisboa estaba conmovida, pero especialmente los miembros del Partido Comunista Portugués. El secretario general, Jerónimo de Souza, encabezó la delegación oficial del partido en el aeropuerto para recibir el féretro. Aunque estaba algo distanciado de la línea oficial del partido, Saramago nunca dejó de definirse como "un comunista hormonal". Por el Ayuntamiento, también pasaron ministros de Angola y Guinea Bissau, que integran la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, y la candidata presidencial de Brasil por el Partido de los Trabajadores, Dilma Rouseff. Hoy llegará a Lisboa la vicepresidente primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, para asistir a los actos en homenaje al escritor.
El cuerpo de José Saramago será llevado hoy al cementerio del Alto de San Juan, donde será incinerado. Y, tal como deseó, sus cenizas se repartirán entre Portugal y la isla de Lanzarote.
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09 mayo, 2010

MADRE

Tu nombre viene lento como las músicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas

Mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante

Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura

A tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso

Entre ti y el horizonte
mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos

porque ante ti callan las rosas y la canción.

(Carlos Oquendo de Amat, De Cinco metros de poemas)

05 mayo, 2010

"Los diez mandamientos del escritor" por Stephen Vizinczey

Me topé con este texto mientras leía La caza de la novela (URP, 2006) y me parece bien postearlo (aunque los más documentados ya lo habrán leído), ya que a diferencia de los varios decálogos o consejos tanto para cuento o poesía, en el caso de la novela son pocos los textos de este tipo. En esta página pueden hallar otros textos sobre el arte de escribir. Aquí les dejo Los diez mandamientos del escritor:


Escribí esto en respuesta a un ruego de Raymond Lamont–Brown, director de Writer’s Monthly, que me pidió algo «lleno de consejos sensatos y prácticos para quienes son en muchos casos novatos en la ocupación de escribir».

1. No beberás, ni fumarás, ni te drogarás.
Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.

2. No tendrás costumbres caras.
Un escritor nace del talento y del tiempo... Tiempo para observar, estudiar, pensar. Por consiguiente, no puede permitirse el lujo de desperdiciar una sola hora ganando dinero para cosas no esenciales. A menos que tenga la suerte de haber nacido rico, es mejor que se prepare para vivir sin demasiados bienes terrenales.
Es cierto que Balzac obtenía una inspiración especial de la compra de objetos y la acumulación de enormes deudas, pero la mayoría de las personas con hábitos caros son propensas a fracasar como escritores.
A la edad de 24 años, tras la derrota de la revolución húngara, me encontré en Canadá con unas 50 palabras de inglés. Cuando me dí cuenta de que era un escritor sin una lengua, subí en ascensor al último piso de un alto edificio de Dorchester Street, en Montreal, con la intención de arrojarme al vacío. Al mirar hacia abajo desde la azotea, con terror ante la idea de morirme, pero todavía más de romperme la columna vertebral y pasar el resto de mi vida en una silla de ruedas, decidí tratar de convertirme en un escritor inglés.
Al final, aprender a escribir en otra lengua fue menos difícil que escribir algo bueno, y viví durante seis años al borde de la miseria antes de estar listo para escribir En brazos de la mujer madura.
No podría haberlo hecho si me hubiesen interesado los trajes o los coches... En realidad, si no hubiera visto otra alternativa que la azotea de aquel rascacielos.
Algunos escritores inmigrantes que conocía trabajaban como camareros o vendedores para ahorrar dinero y crearse una base financiera antes de intentar ganarse la vida escribiendo; uno de ellos posee ahora toda una cadena de restaurantes y es más rico de lo que yo podría llegar a ser, pero ni él ni los otros volvieron a escribir.
Es preciso decidir qué es más importante para uno: vivir bien o escribir bien. No hay que atormentarse con ambiciones contradictorias.
3. Soñarás y escribirás y soñarás y volverás a escribir.
No dejes a nadie decirte que estás perdiendo el tiempo cuando tienes la mirada perdida en el vacío. No existe otra forma de concebir un mundo imaginario.
Nunca me siento ante una página en blanco para inventar algo. Sueño despierto con mis personajes, sus vidas y sus luchas, y cuando una escena se ha desarrollado en mi imaginación y creo saber qué han sentido, dicho y hecho mis personajes, tomo pluma y papel e intento relatar lo que he presenciado.
Una vez que he escrito mi relato, a mano y a máquina, lo leo y encuentro que la mayor parte de lo escrito es a) confuso o b) inexacto, o c) tedioso, o d) sencillamente no puede ser verídico. Así, utilizo el borrador mecanografiado como una especie de informe crítico de lo que he imaginado y vuelvo a soñar mejor toda la escena.
Fue este modo de trabajar lo que me hizo comprender, cuando aprendía inglés, que mi principal problema no es la lengua, sino, como siempre, ordenar las cosas en la cabeza.

4. No serás vanidoso.
La mayor parte de los libros malos lo son porque sus autores están ocupados en tratar de justificarse a sí mismos.
Si un autor vanidoso es alcohólico, el personaje de su libro descrito con mayor simpatía será un alcohólico. Este tipo de asunto es muy aburrido para los extraños.
Si crees ser sabio, racional, bueno, una bendición para el sexo opuesto, una víctima de las circunstancias, es porque no te conoces a ti mismo lo suficiente como para escribir.
Dejé de tomarme en serio a la edad de 27 años. y desde entonces me he considerado sencillamente materia prima. Me utilizo del mismo rnodo que se utiliza a sí mismo un actor: todos mis personajes —hombres y mujeres, buenos y malos— están hechos de mí mismo, más la observación.

5. No serás modesto.
La modestia es una excusa para la chapucería, la pereza, la complacencia; las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande.
6. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes.
«Las obras del genio están regadas con sus lágrimas», escribió Balzac en Ilusiones perdidas. Rechazo, mofa, pobreza, fracaso, una lucha constante contra las propias limitaciones..., tales son los principales sucesos en las vidas de la mayoría de los grandes artistas, y si aspiras a conseguir su destino debes fortalecerte aprendiendo de ellos.
Yo me he animado con frecuencia al releer el primer volumen de la autobiografía de Graham Greene, Una especie de vida, que trata de sus primeras luchas. También he tenido ocasión de visitarle en Antibes, donde vive en un pequeño piso de dos habitaciones (un lugar diminuto para un hombre tan alto) con los lujos de un aire suave y una vista del mar, pero pocas posesiones aparte de libros. Parece tener pocas necesidades materiales, y estoy seguro que esto tiene algo que ver con la libertad interior que emana de sus obras. Aunque afirma que ha escrito sus «entretenimientos» por dinero, es un escritor dirigido por sus obsesiones sin hacer caso de modas cambiantes e ideologías populares, y esta libertad se comunica a sus lectores. Uno se siente liberado del peso de los propios compromisos, al menos mientras lo lee. Esta clase de logro sólo es posible para un escritor de costumbres espartanas.
Ninguno de nosotros tiene oportunidad de conocer personalmente a muchos grandes hombres, pero podemos estar en su compañía leyendo sus memorias, diarios y cartas. Hay que evitar, sin embargo, las biografias, en especial las que han sido convertidas en películas o series de televisión. Casi todo lo que nos llega sobre los artistas a través de los medios es pura palabrería, escrita por perezosos autores mercenarios que no tienen la menor idea del arte ni del trabajo duro. Un ejemplo reciente es Amadeus, que intenta convencernos de que es fácil ser un genio como Mozart y muy difícil ser una mediocridad como Salieri.
Hay que leer, en cambio, las cartas de Mozart. En cuanto a literatura específica sobre la vida del escritor, yo recomendaría Una habitación propia, de Virginia Woolf; el prefacio de La dama morena de los sonetos, de Shaw; Martin Eden, de Jack London, y sobre todo, Ilusiones perdidas, de Balzac.

7. No dejarás pasar un solo día sin releer algo grande.
En mi adolescencia estudié para ser director de orquesta, y de mi educación musical adopté una costumbre que considero esencial para los escritores: el estudio constante y diario de las obras maestras. La mayor parte de los músicos profesionales de dicha categoría conocen de memoria centenares de partituras; la mayor parte de los escritores, en cambio, sólo tienen el más vago recuerdo de los clásicos, lo cual explica que haya más músicos expertos que escritores expertos. Un violinista que poseyera la técnica de la mayor parte de los novelistas publicados no encontraría nunca una orquesta en la que tocar. Lo cierto es que sólo absorbiendo las obras perfectas, los modos específicos inventados por los grandes maestros para desarrollar una toma, construir una frase, un párrafo, un capítulo, se puede aprender todo lo que hay que aprender sobre la técnica. Nada de lo que ya se ha hecho puede decirte cómo hacer algo nuevo, pero si comprendes las técnicas de los maestros tienes más posibilidades de desarrollar las propias. Para decirlo en términos de ajedrez: aún no ha existido un gran maestro que no conociera de memoria las partidas de campeonato de sus predecesores.
No se debe cometer el error común de intentar leerlo todo para estar bien informado. Estar bien informado sirve para brillar en las fiestas, pero resulta absolutamente inútil para un escritor. Leer un libro para poder charlar sobre él no es lo mismo que comprenderlo. Es mucho más útil leer una y otra vez unas cuantas novelas hasta comprender por qué son buenas y cómo las han construido los escritores. Hay que leer una novela unas cinco veces para comprender su estructura, qué la hace dramática y qué le presta ritmo e impulso. Sus variaciones en compás y escala de tiempo, por ejemplo: el autor describe un minuto en dos páginas y luego cubre dos años con una frase... ¿Por qué? Cuando hayas comprendido esto sabrás realmente algo.
Cada escritor elegirá sus propios favoritos entre aquellos de quienes cree que puede aprender más, pero desaconsejo con firmeza la lectura de novelas victorianas, que están infestadas de hipocresía e hinchadas de redundancias. Incluso George Eliot escribió demasiado sobre demasiado poco.
Cuando te sientas tentado de escribir cosas superfluas deberás leer los relatos de Henrich von Kleist, quien dijo más con menos palabras que cualquier otro escritor en la historia de la literatura occidental. Lo leo constantemente, así como a Swift y a Sterne, a Shakespeare y a Mark Twain. Por lo menos una vez al año releo algunas obras de Pushkin, Gogol, Tolstoi, Dostoyevski, Stendhal y Balzac. A mi juicio, Kleist y estos novelistas franceses y rusos del siglo XIX son los más grandes maestros de la prosa, una constelación de genios no superados, como los que encontramos en la música, de Bach a Beethoven, y todos los días intento aprender algo de ellos. Esta es mi técnica.
8. No adorarás Londres–Nueva York–París.
Conozco a menudo aspirantes a escritores de lugares apartados que creen que las personas que viven en las capitales de los medios de comunicación tienen sobre el arte alguna información interna especial que ellos no poseen. Leen las páginas de críticas literarias, ven programas sobre arte en televisión para averiguar qué es importante, qué es el arte en realidad, qué debería preocupar a los intelectuales. El provinciano suele ser una persona inteligente y dotada que acaba por adoptar la idea de algún periodista o académico de mucha labia sobre lo que constituye la excelencia literaria, y traiciona su talento imitando a retrasados mentales que sólo tienen talento para medrar.
Aunque no hay razón para sentirse aislado. Si posees una buena colección de ediciones en rústica de grandes escritores y no dejas de releerlos, tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades. Conozco a un destacado crítico de Nueva York que no ha leído nunca a Tolstoi, y además está orgulloso de ello. No hay que perder el tiempo, por tanto, preocupándote por lo que está de moda, del tema idóneo, el estilo idóneo o qué clase de cosas ganan los premios. Cualquier persona que haya tenido éxito en literatura lo ha conseguido en sus propios términos.
9. Escribirás para tu propio placer.
Ningún escritor ha logrado jamás complacer a lectores que no estuvieran aproximadamente en su mismo nivel de inteligencia general, que no compartieran su actitud básica ante la vida, la muerte, el sexo, la política o el dinero. Los dramaturgos son afortunados: con ayuda de los actores pueden extender su mensaje hasta más allá del círculo de los espíritus afines. No obstante, hace sólo un par de años leí en los periódicos americanos las críticas más condescendientes de Medida por medida..., la obra en sí, ¡no la producción! Si Shakespeare no puede complacer a todo el mundo, ¿por qué intentarlo siquiera nosotros?
Esto significa que no vale la pena que te esfuerces por interesarte en algo que te resulta aburrido. Cuando era joven perdí mucho tiempo intentando describir vestidos y muebles. No sentía el menor interés por los vestidos ni por los muebles, pero Balzac experimentaba hacia ellos un apasionado interés, que consiguió comunicarme mientras le leía, así que pensé que debía dominar el arte de escribir excitantes párrafos sobre armarios si quería ser algún día un buen novelista. Mis esfuerzos estaban condenados, y agotaron todo mi entusiasmo por aquello que me había propuesto escribir en primer lugar.
Ahora sólo escribo sobre lo que no me interesa. No busco temas: cualquier cosa en la que no pueda dejar de pensar es mi tema.
Stendhal dijo que la literatura es el arte de la omisión. y omito todo lo que no me parece importante. Describo a las personas sólo en los términos de aquellas de sus acciones, afirmaciones, ideas, sentimientos, que me hayan escandalizado–intrigado–divertido– deleitado a mí mismo o a otros.
No es fácil, por supuesto, ser fiel a lo que realmente nos importa; a todos nos gustaría ser considerados personas llenas de curiosidad por todo. ¿Quién asistió jamás a una fiesta sin fingir interés por algo? Pero cuando escribes tienes que resistir la tentación, y cuando lees lo que has escrito debes preguntarte siempre: «¿Me interesa de verdad esto?».
Si te ves a ti mismo —a tu yo verdadero, no a un concepto imaginario de ti mismo como la más noble de las personas que sólo se preocupan por los niños hambrientos de Africa—, tienes la posibilidad de escribir un libro que agrade a millones. Esto es así porque, quienquiera que seas, hay en el mundo millones de personas más o menos parecidas a ti. Pero nadie quiere leer a un novelista que no piense realmente lo que escribe. El éxito editorial más ramplón tiene una cosa en común con una gran novela: ambos son auténticos.

10. Serás difícil de complacer.
La mayoría de los libros nuevos que leo se me antojan a medio terminar. El escritor se contentó con hacer su trabajo más o menos bien, y luego pasó a algo nuevo.
Para mí, escribir empieza a ser emocionante de verdad cuando vuelvo a un capítulo un par de meses después de haberlo escrito. En esta fase lo miro menos como autor que como lector, y por muchas veces que reescribiera originalmente el capítulo, todavía encuentro frases que son vagas, adjetivos que son inexactos o superfluos. De hecho encuentro escenas enteras que, aunque ciertas, no añaden nada a mi comprensión de los personajes o de la historia y, por consiguiente, pueden eliminarse.
Es en este punto cuando examino el capítulo durante el tiempo suficiente para aprendérmelo de memoria —lo recito palabra por palabra a cualquiera dispuesto a escuchar— y si no puedo recordar algo, suelo descubrir que no era correcto. La memoria es un buen crítico.

22 abril, 2010

Ya está listo "El sueño del celta"


La novela se basa en la historia del irlandés Roger Casement, amigo del escritor Joseph Conrad y quien fue cónsul británico en el Congo a principios del siglo XX. La novela, que saldrá a la venta “probablemente” antes de fin de año, se basa en la historia del irlandés Roger Casement. "El sueño del celta", la nueva novela de Vargas Llosa, ya está lista:


Tras más de dos años trabajando en ella, Mario Vargas Llosa tiene ya lista su nueva novela, “El sueño del celta”, que saldrá a la venta “probablemente” antes de fin de año, según confirmó hoy el propio escritor peruano en Madrid.
La novela se basa en la historia del irlandés Roger Casement, amigo del escritor Joseph Conrad y quien fue cónsul británico en el Congo a principios del siglo XX.
Tuvo una vida “muy aventurera, realmente novelesca”, en la época del “boom” del caucho, dijo Vargas Llosa tras la entrega de los Premios NH de Relatos que llevan su nombre y que fueron para la uruguaya Cristina Peri Rossi y los españoles Gustavo Martín Garzo, Juan Bonilla y Carlos Castán.
Casement denunció el “genocidio” en el Congo, cuando este estaba bajo el control del rey belga Leopoldo II y también lo hizo con los abusos a los indígenas en la Amazonía. Durante la Primera Guerra Mundial, sin embargo, fue condenado a muerte, acusado de facilitar armas al nacionalismo
irlandés.
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Además, en una entrevista con Yolanda Vaccaro reveló su posición frente al cuento:

Creo que el cuento es un género muy difícil, que está más cerca de la poesía que de la novela. Exige una concisión, un tipo de perfección que recuerda mucho a la poesía. Recuerdo que Cortázar comparaba el cuento con la fotografía, lo que ocurre en ese instante debe tener una intensidad como la que tiene una imagen fotográfica que revela todo un contexto. Me consta porque en todos los años que llevo escribiendo muchas veces he intentado escribir cuentos y he fracasado, he sentido que no alcanzaba esa perfección que exige el cuento, algo que no ocurre con la novela que, creo, es un género imperfecto con el que no se puede alcanzar la perfección que se logra con la poesía o con el cuento”. (...) Vargas Llosa destacó el valor del cuento: “No entiendo la desconfianza de los editores hacia el cuento. El argumento que dan es comercial, que no se vende, que llega a un público muy minoritario. Desde el punto de vista literario, esa desconfianza es absurda porque en nuestra lengua es un género que tiene cultores magníficos, extraordinarios como Rulfo, Cortázar, Borges. Hay una tradición muy importante de escritores que fueron sobre todo cuentistas. Hay esa desconfianza que ha perjudicado las vocaciones de escritores de cuentos. Por eso pienso que todo lo que se haga para promover ese género y para darle salida editorial y difusión es muy necesario”. Para Vargas Llosa el cuento “es un género que está vivo, que tiene grandes cultores, que ha enriquecido extraordinariamente la literatura y es una pena que los editores desconfíen de esa manera sistemática del cuento. Creo que este concurso ha venido a llenar ese vacío”.

14 abril, 2010

Premio de Literatura Móvil

Fuente:Revista Eñe


Revista Eñe y Telefónica se han unido para lanzar el premio semanal Premio Revista Eñe de Literatura Móvil. Pueden participar todos los habitantes de este planeta. El premio está dotado de un premio de 300 euros por cada semana (El premio se inicia el lunes 12 de abril, finalizando el domingo 6 de junio). Aquí les dejo la nota:

¿Escribes? ¿Crees que en las distancias cortas es donde un escritor se la juega? ¿Quieres ganar 300 euros por un microrrelato? ¿Y qué tal un premio final de 3.000? Pocas cosas más necesitas saber para convencerte de que el Premio Revista Eñe de Literatura Móvil es lo que estabas esperando. Organizado por Eñe y patrocinado por Telefónica, con este premio queremos revalorizar el formato del microrrelato e incentivar el uso del teléfono móvil como artefacto literario (aunque también puedes enviar tus relatos a través de la web).
Deberás escribir un microrrelato de 480 caracteres como máximo (incluyendo espacios y firma del autor) y mandarlo antes del viernes a las 24 horas (hora española). Puedes hacerlo desde tu teléfono móvil (al número 911 061 449) o a través de este formulario.
Cada semana elegiremos un ganador y 9 finalistas, que se darán a conocer los lunes. El ganador recibirá ¡300 euros de premio! Puedes participar desde cualquier lugar del mundo. Pero aún hay más: entre todos los finalistas y ganadores de cada semana, un jurado de prestigio elegirá el Gran Premio Final, que recibirá nada menos que 3.000 euros. ¿A qué esperas? ¡Ya estamos recibiendo los microrrelatos de la primera semana! Entra ya en el Premio Revista Eñe de Literatura Móvil

Consulta las bases completas aquí.

Julio Cortázar en París

10 abril, 2010

Entrevista a Bryce Echenique

Fuente: Perú21

Hoy en Perú21 apareció una entrevista al novelista peruano Alfredo Bryce Echenique a propósito del libro Alfredo Bryce Echenique. Una vida de novela (Aguilar). Es un libro que celebra los 70 años de Bryce y resume la trayectoria literaria y vital de un hombre que vive exageradamente. En la entrevista, Bryce confiesa la importancia de su madre en su vocación literaria y que el autor que más relee es Vallejo: "Cuando tocamos a Vallejo, nos muerde. Es el autor peruano que más releo. De repente estoy escribiendo, me he quedado perdido, me paro, leo un poema de Vallejo y sigo escribiendo. Me siento, con él, muy en el Perú". Les dejo con algunas preguntas.“He sufrido mucho, pero no me arrepiento de lo hecho”:


¿Qué más le da Vallejo?
Siento que es un poeta que solo los peruanos sabemos leer bien. Qué le pueden interesar a un extranjero versos como: “Fue domingo en las claras orejas de mi burro, de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)” (risas). Esto solo a los peruanos nos puede conmover. Nadie se ha reído de Vallejo; a lo sumo lo han encontrado incomprensible (risas). Vallejo era un dandy, un hombre súper alegre, con amigos muy ricos, un súper Don Juan, andaba enamorando a todas las chicas de Montparnasse y siempre era novio de alguna panadera para que le diera el primer baguette de la mañana. O sea que comía caliente y a su hora (risas). Lo del Vallejo triste es un mito. Él tuvo dificultades en París, pero, ¡quién no las ha tenido!, y daba consejos para ser un dandy: “No bajen del metro hasta que esté bien parado, porque se gastan los zapatos con el roce de la pista. No se sienten mucho porque sale un brillo en el fundillo (risas)”. Una vez me quedé en una casa que había sido de magnates y me dijeron: “¿Desea quedarse en la habitación de Vallejo o de Neruda?”. Viejo, yo rechacé la oferta porque vaya a saber uno si esas camas estaban desinfectadas: Vallejo tenía tisis, tenía de todo (risas).

¿Quién influenció más su vocación?
Mi madre. Ella fue mi salvadora. Mi padre se opuso profundamente. Tuve muchos problemas con él, pero yo lo quería y entendía: solo tuvo tres hijos hombres, el mayor era un minusválido; el segundo, un gran criollo que no trabajaba, que terminó la primaria con las justas, y yo. Jamás me iba a enfrentar con él. El creía que los hombres venían con su carrera bajo el brazo. Cuando me fui a Europa, mi padre creía que era por un año o dos y que volvería a mi vida 'normal’. Pero quien me consiguió la beca para Europa y luchó contra mi padre fue mi madre. En París recibí una carta bellísima de mi padre, quien era el hombre más parco del mundo. Allí me decía: “Entendí, querido hijo, que eres un hombre distinto a mí. Eres tú mi mejor hijo, sigue tu camino, sigue para adelante”. Al poco tiempo murió.

¿Cuánto de ficción hay en sus relatos sobre el real Alfredo Bryce?
Eso no lo sé. En mi vida, la realidad y la ficción están confundidas. Y esto nos pasa a todos los escritores. Hay realistas como Vargas Llosa, que no inventa nada. Otros, como García Márquez, que todo lo inventan. El Gabo es el más grande mentiroso de la Tierra.

La mamá de Gabo dijo que Vargas Llosa era más mentiroso que su hijo…
La vieja defendió mal a su hijo. Por decir que Mario no tenía palabra, terminó echándole una flor a Vargas Llosa.

¿Usted también es un mentiroso?
También (risas). Mentiroso era yo desde chico. Recuerde que soy hijo de Arnaldo Alvarado, el corredor de autos. Cuando mis compañeros se enteraron de que no lo era sintieron pena, pues la historia era entretenidísima (risas).

¿Se arrepiente de su vida exagerada?
He pegado patinazos, he sufrido mucho, pero no me arrepiento porque todas las personas que he querido allí están, a mi lado, las sigo viendo. Incluso a mi amor prohibido en Francia…

Una noble, cuya familia lo trataba de miserable...
Exacto. Yo trataba de probarles que acá era 'hijo de’ y me decían: “Váyase a la mierda” (risas).

Pero fue correspondido…
Muy correspondido… hasta hoy. Pegué capotazos y clavé la espada (risas).

08 abril, 2010

Mirando a Sabato


Revista Ñ ha lanzado una encuesta donde pregunta: ¿Sabato se merece el Premio Nobel de Literatura? y María Rosa Lojo publicó una edición crítica de "Sobre héroes y tumbas" de Ernesto Sabato. Allí, junto a un prestigioso equipo, analiza la obra desde múltiples visiones. Esto, más el documental que hace unos días su hijo lanzó podría perfilar la actual atención que Sabato ha generado en la crítica. Claro que merecería el Nobel y si ahora se reeditan sus libros en versiones críticas no hace más que ratificar la clara presencia de Sabato en la literatura latinoamericana y mundial. La mirada de la crítica sobre Sabato:

Como es bien sabido, las variaciones del campo intelectual –sobre todo en el ámbito de la universidad y la crítica académica– determinan a su vez variaciones en el valor atribuido a los autores y las obras. Tales cambios, en general, obedecen a cuestiones estéticas, ideológicas y a mutaciones de tipo filosófico –aunque a veces incidan los celos o enfrentamientos personales–, con el resultado de que autores cuya obra, en el momento de su producción, fue valorada desde el punto de vista crítico y ávidamente recibida por el lector común –en el país y el exterior–, al pasar el tiempo y cambiar los protagonistas del mencionado campo, "desaparecen" casi totalmente de la enseñanza y la crítica mainstrean, en una operación de "ninguneo" que, en los últimos años, se ha vuelto bastante característica de diversas empresas que pretenden abarcar la totalidad de nuestra literatura.
En relación con este fenómeno, una de cuyas víctimas ha sido Ernesto Sabato, nada más bienvenido que la excelente edición crítica de su novela Sobre héroes y tumbas en la colección Archivos coordinada por María Rosa Lojo y publicado por Poitiers CNRS con la Dirección General de Asuntos Culturales de la Cancillería. Lojo, además de escritora es especialista en la obra de Sabato, a la que dedicó su tesis doctoral y diversos trabajos. Este análisis significa, tanto desde la perspectiva textual como crítica, una "puesta a punto" de ese texto que tanto impacto tuvo en el campo intelectual argentino –e internacional– desde el momento de su primera edición en 1961. En otro sentido, la novela de Sabato inicia la Nueva Serie de esta colección, que se propone adecuarse a las nuevas realidades del mercado editorial latinoamericano.
La edición es muy cuidada y se debe, en primer término, al tratamiento, equilibrio y acierto con el cual Lojo ha seleccionado a sus colaboradores, ante todo a la encargada de establecer el texto, Norma Carricaburo, quien realiza un trabajo filológico impecable. Logro poco fácil ya que, por un lado, no se conservaron los originales mecanografiados de la novela y, por el otro, a partir de la edición príncipe de 1961 y de la corregida a fondo por el autor en 1966, las sucesivas ediciones incluyeron nuevas correcciones de Sabato, así como arrastraron errores de una a otra. A cambio, se contó con materiales pretextua- les –carpetas correspondientes a las partes de la novela, versiones mecanografiadas de fragmentos de redacción anterior y materiales pretextuales que se publicaron en revistas o periódicos, algunos de los cuales luego se perdieron, o que remiten a momentos previos a la escritura de la novela. Prácticamente todos se publican, sea como Apéndices o como Material pretextual y prerredaccional, lo cual permite un estudio genético del texto, cuyas líneas fundamentales están trazadas por la propia Carricaburo en su "Nota filológica preliminar", labor que se completa con las notas de transcripción de variantes –que la filóloga ha dispuesto con singular inteligencia para no entorpecer la lectura–, las acertadas "Notas explicativas" de tipo lingüístico e histórico y el "Glosario", pensado para lectores no argentinos.
En cuanto a los trabajos críticos seleccionados por Lojo, sus autores son todos estudiosos de la producción de Sabato, cuyas diferentes orientaciones metodológicas determinan que se aborde la obra prácticamente desde todas las perspectivas críticas posibles. Si bien la inclusión de cada uno está ampliamente justificada y constituye un aporte esclarecedor, algunos se destacan. Así, en la sección Historia del texto, las colaboraciones de la fallecida Angela B. Dellepiane, quien basándose en documentación inobjetable desmonta las tendenciosas acusaciones que, en diferentes momentos, se dirigieron contra Sabato y su posición como intelectual y escritor, y la de Enrique Foffani y Miriam Chiani, que releva con admirable amplitud, cuidado y lucidez la recepción de la novela en el campo intelectual del momento. Entre las Lecturas del texto resultan sobre todo interesantes la de Elisa T. Calabrese, quien desde un marco a la vez filosófico y narratológico articula los núcleos de sentido de la novela con la dimensión histórica, la concepción heroica del escritor y el simbolismo gnóstico; la de Fernando Aínsa, que rastrea las antinomias humanas proyectadas por Sabato sobre el contexto argentino y su intento de integración no inmovilista a partir de la novela como visión global del mundo y la de Michèle Soriano quien, enfocando el "Informe sobre ciegos" como núcleo fantástico de la novela, ahonda en la crisis a que aquél somete el realismo de la novela y su función reveladora de los límites del conocimiento racional. El trabajo de Susana Romano Sued, cuyo planteo teórico de base lacaniana acerca de la relación entre psicoanálisis y literatura es claro y acertado, por desgracia no resulta igualmente productivo desde la perspectiva crítica. En esta revisión de las lecturas críticas es preciso volver a destacar el aporte de Lojo, ya que, si bien no contribuye con una, en el texto "Liminar" y en sus Conclusiones de la "Introducción" subraya con lucidez y concisión aquellos aspectos que hacen de Sobre héroes y tumbas una novela capital de nuestra literatura y de Sabato uno de nuestros grandes autores, mal que les pese a quienes lo quisieran borrar de nuestro panorama literario.

Rebautizan a la "Generación del 98"

Fuente: revistañ

Autores catalanes como Joan Maragall o Eugenio d'Ors se incluyen en una nueva Historia de la Literatura Española, coordinada por José-Carlos Mainer, en la que, según ha explicado, desaparecen conceptos como la Generación del 98 o del 27, en favor de criterios estéticos y no meramente cronológicos. En una entrevista con Efe, el catedrático de la Universidad de Zaragoza José-Carlos Mainer ha señalado que se ha buscado "una forma de narrar diferente de los manuales de literatura y se ha preferido que sea más narrativa, eludiendo las notas eruditas". Para Mainer, se trata de "un ensayo de síntesis, que sea provocativo y que sintetice el grado de conocimiento de los últimos 25-30 años". Una nueva historia de la literatura española rechaza el concepto "Generación del 98":

Publicada por Crítica, la obra completa, formada por nueve volúmenes, se ha iniciado con el tomo 6, "Modernidad y nacionalismo (1900-1939)", seguido del 3, "El siglo del arte nuevo" (1598-1691)", realizados por el propio Mainer y Pedro Ruiz Pérez, respectivamente.
Desde el primer tomo, la obra, "sin ánimo de fijar un canon", incluye aspectos "renovadores" como la inclusión de los artículos literarios de Joan Maragall escritos en castellano, que "no suelen aparecer como una referencia del pensamiento estético y político de principios de siglo" o el Eugenio D'Ors que escribe en español, ausente en las historias de la literatura española y catalana. Los recientes estudios sobre Gabriel Miró, Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda, que alimentan la obra, aportan, en palabras de Mainer, "tratamientos originales", al igual que los capítulos dedicados a
Pío Baroja.
En ese mismo volumen 6, el lector no verá el concepto de Generación del 98, y "se encontrará con que se habla, en cambio, de la configuración de ciertos gustos o sensibilidades en torno a la pintura del Greco, o al arte flamenco, o al primitivismo, que no suelen estar en los libros de historia literaria".
Los propios autores, recuerda Mainer, hablan de "la generación joven", Joan Maragall escribe un artículo en 1901 sobre "la joven generación castellana", y por eso prefiere subrayar "los valores de continuidad, porque las cosas no suceden en un año, y no esas rupturas que siempre suponen las periodicidades fijas".
Tampoco utiliza el término Generación del 27, cuyos escritores, añade, manejan el término 'generación', aunque "nunca la llaman así": "Ellos hablaban de generación, de grupo, de joven literatura, de arte joven, pero no más".
En el volumen de Pedro Ruiz Pérez, "el planteamiento que hace de las proximidades y relaciones internas que tienen una serie de obras novelescas como la Primera Parte del Quijote, el Guzmán de Alfarache, el Buscón, en relación con una modalidad de novela que está apareciendo yo creo que es enormemente original", anota.
En cada volumen, el lector, asegura Mainer, se encontrará "una especie de discusión sobre el lugar de la literatura en cada época, además de una suerte de ensayo de carácter general acerca de la consideración de cada autor, agrupaciones de autores, sociología del autor, en definitiva".
Esta visión se completa con una historia de la literatura más convencional, que tiene como marco las obras y no los períodos, y finalmente los textos de apoyo, la bibliografía y la síntesis.
Serán volúmenes de entre 600 y 800 páginas, y aunque los primeros tomos se ocupan de la Edad Media, los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y el XX -dividido en dos-, la voluntad innovadora de esta historia se ilustra con los dos últimos tomos: una historia de las ideas literarias a lo largo de la literatura española repitiendo conceptos pero sistematizándolos de otra manera, y otro sobre el lugar de la literatura española en relación con la europea.
De este modo, se verá "la literatura española en relación con las otras literaturas peninsulares no castellanas, que incluye la portuguesa; cómo se ha entendido el concepto de literatura española a lo largo de los tiempos con las literaturas latinoamericanas; el concepto de literatura española escrita en latín; o las confluencias con las literaturas semíticas: la hebrea y la árabe".

Los piojos de Quevedo

Fuente: revistañ


La filóloga española María Hernández se dio una vuelta por la Biblioteca Pública de Evora, en Portugal, y dedicó un buen tiempo a sus ejercicios de transcripción paleográfica, que no es otra cosa que copiar textos de documentos antiguos. Copió unos 200 folios pertenecientes al Manuscrito de Evora, atribuido a Francisco de Quevedo. De regreso en casa, la investigadora repasó las transcripciones y descubrió, no sin sorpresa, que se trataba de textos inéditos. Los piojos, protagonistas de un poema inédito de Quevedo:

Versos políticos, morales, eróticos y satíricos del poeta del Siglo de Oro español, que acaban de editarse en el volumen Poesía inédita, atribuciones del Manuscrito de Évora, de Francisco de Quevedo.
Hernández, que primero buscó los textos transcriptos en la edición de las Obras Completas de Quevedo hecha por José Manuel Blecua y no logró hallarlos, se ocupó más tarde de hacer un estudio detallado de los versos por ella encontrados, tras rastros de "concordancias en el vocabulario, imágenes y sintaxis con el resto de la obra poética quevediana". Luego de ello, afirmó, pudo constatar que los versos denotan "un dominio del lenguaje inigualable". Quevedo, uno de los más destacados escritores de la literatura española ­autor, entre otras, de las obras El buscón, Marco Bruto y Los sueños­ se atreve, en los textos recién hallados, a versos sarcásticos como: "Piojos cría el cabello más dorado".
Todos ellos aparecen ahora reunidos en el libro Poesía Inédita, publicados por la joven editorial barcelonesa Libros del Silencio, e incluyen un prólogo de Pablo Jauralde Pou, docente de Literatura Española del Siglo de Oro en la Universidad Autónoma de Madrid y autor de una rigurosa biografía del poeta.
Hernández llegó a la Biblioteca de Evora sólo tras el placer de zambullirse en manuscritos del Siglo XVII, sin sospechar que ello podría llevarla a originales de Quevedo, guardados allí bajo el códice CXIV/1-3. Si bien el hallazgo es notable, para la filóloga es claro que en lo que respecta a la literatura del Siglo XVII "Portugal es una mina, porque perteneció a la Corona española entre 1580 y 1640". Ella misma había dado en una ocasión anterior ­hace dos años­ con dos cartas de Quevedo.
Sobre el período, comentó, "queda mucho por hacer", entre otras cosas, "vaciar los cancioneros y catalogar los fondos de las bibliotecas", aunque, afirmó Hernández, "hay pocos investigadores que vayan a los lodos de la literatura".
La investigadora también admitió que las atribuciones son "siempre discutibles" y que Quevedo ha sido blanco de muchas que ayudaron a convertirlo en un poeta de crítica política. "Se le atribuyó mucha poesía política, erótica y pasquines, sobre todo, durante el tiempo que pasó en prisión", comentó Hernández, quien además consideró que en ese sentido el poeta fue utilizado "como cabeza de turco".
Según explicó la investigadora, el Manuscrito de Evora, que ahora se publica, había sido relevado por el autor de las Obras Completas de Quevedo, el investigador José Manuel Blecua, aunque éste no habría podido profundizar en los textos, según especula Hernández, "porque en aquel momento estaba en pleno trabajo de las Obras Completas que, teniendo en cuenta que era una investigador solo, era un trabajo enorme".
En muchos sentidos, ese tipo de trabajos se han visto alivianados con el paso del tiempo, dado que, como agregó la investigadora, en la actualidad "la informática facilita mucho las cosas: puedes introducir en la computadora todo el corpus y la máquina busca todas las concordancias automáticas entre las diferentes obras".
Con la esperanza de que estos versos, ahora revelados, sean efectivamente de Quevedo, vale animarse a disfrutarlos como tales y perderse en sus preocupaciones, sus sátiras y también en su costado más erótico.

02 abril, 2010

Ciclo de conferencias gratuitas en el ICPNA


El Instituto Cultural Peruano Norteamericano (Icpna) realizará todos los lunes del mes de abril, un ciclo de conferencias denominado ‘El Mes de las Letras 2010’, el cual estará a cargo de miembros de la Academia Peruana de la Lengua .

Las conferencias serán gratuitas y se realizarán en la sede Miraflores (Av. Angamos Oeste 160), a las 7:00 p.m, y en cada una se abordará un tema diferente sobre literatura peruana y contará con la participación de destacados especialistas de la Academia Peruana de la Lengua.

El lunes 5 de abril, el literato y poeta Marcos Martos disertará sobre el escritor Manuel González Prada . El lunes 12, Ana María Gazzolo expondrá sobre la poesía de José María Eguren . El lunes 19, el crítico Camilo Fernández dictará la conferencia “Estructuras figurativas en la poesía de José Watanabe”. Y finalmente, el lunes 26, Ricardo González Vigil expondrá sobre la poesía peruana de mujeres.

Dato:

  • Lugar: Sede Miraflores, Galería Germán Krüger (Av. Angamos Oeste 160)
  • Hora: 7:00 p. m. Ingreso libre.

Ciclo de conferencias gratuitas en el IC

27 marzo, 2010

LA HORA DEL PLANETA - HOY 8:30 PM

Casa Museo de Gabo


Es la casa natal del escritor, que pertenecía a sus abuelos. Está en el pueblo de Aracataca y fue reconstruida -durante tres años- gracias a las descripciones del autor y a testimonios de familiares y amigos. Abre sus puertas la Casa Museo de Gabriel García Márquez :

La casa museo del Nobel de literatura Gabriel García Márquez en la población colombiana de Aracataca (norte) abrió sus puertas tras más de tres años de reconstrucción, confirmó el Ministerio de Cultura. La vivienda, convertida en museo, recrea detalladamente los espacios en los que transcurrió la infancia y adolescencia el reconocido escritor colombiano.
El museo cuenta con 14 ambientes característicos de las viviendas caribeñas de la primera mitad del siglo XX y los nombres de cada uno de los espacios fueron autorizados por "Gabo". La casa reconstruida pertenecía a los abuelos de García Márquez y forma parte de los lugares de Aracataca que son considerados una "génesis" de una buena parte de la inspiración literaria del Nobel.
Para la reconstrucción de la vivienda, demolida hace más de cuarenta años, el Ministerio de Cultura colombiano tuvo en cuenta la descripción que "Gabo" hizo en su libro autobiográfico "Vivir para contarla" (2002); testimonios de la madre del Nobel, Luisa Santiaga Márquez; exploraciones realizadas en el predio y testimonios de familiares y amigos. "El proyecto permitió recrear características propias de la arquitectura de la región; casas en tabla y bahareque con teja de zinc.
En la investigación se buscó recuperar el ámbito cultural y la distribución de los espacios de la casa de acuerdo con lo descrito en la autobiografía del Nobel", indicó la ministra de Cultura, Paula Moreno Para la construcción del guión museológico el ministerio escogió un grupo de expertos que se basaron en las memorias del Nobel, investigaciones sobre su obra, la historiografía colombiana y regional y entrevistas con familiares y amigos.
Este guion, narra la vida y obra del escritor en todos sus ámbitos: familiar, social, económico, político de la región y el país. La reconstrucción del lugar tuvo una inversión de más de 366.000 dólares y tardó cerca de tres años.

Ernesto Sabato, mi padre


El hijo de Ernesto Sabato, Mario Sabato, estrenó el jueves último un filme sobre las facetas íntimas del escritor. Mario afirmó para Clarín que "mi padre aportaba las tormentas; mi mamá, los amaneceres". En el nombre del padre:

Sin dudas es la película que más me costó hacer, la que menos disfruté. Y no porque sea mala o buena, sino porque me da vergüenza mostrar la intimidad familiar. Además me resultó difícilpararme frente a cámara y dar mi punto de vista. La etapa de filmación fue extenuante y devastadora para mí: tuve que enfrentarme con demasiados asuntos del pasado".
Mario Sabato, hijo del autor de El túnel y Sobre héroes y tumbas, aclara que Ernesto Sabato, mi padre, su película estrenada ayer -y que iba a ser un mero material de conservación de la memoria familiar- es inclasificable. "No es un documental biográfico: no tiene la distancia ni el rigor necesarios. Es un retrato íntimo, subjetivo. El que quiera ver algo más serio sobre mi padre deberá mirar otros trabajos. Lo mío está hecho con material que filmé desde 1963: tengo miedo de que me consideren el realizador más lento de la historia".
Hecha con valioso material de archivo, entrevistas e imágenes actuales -tamizados por la primera persona del director- la película muestra a Ernesto Sabato (claro ejemplo de que el pesimismo no daña la longevidad) en sus facetas más íntimas y humanas, muy lúcido. "Es cierto que él habla del terror que le provocaba la presencia de su padre y de que le resultó más fácil ser abuelo. Pero creo que eso responde a un rasgo de época", explica Mario Sabato, aunque también le dice a Clarín frases como "mi padre aportaba las tormentas; mi mamá, los amaneceres".
Cuando se le pregunta por las adhesiones y las críticas -en ambos casos extremas- que ha recibido su padre en distintos ámbitos, responde: "Por un lado, todos los gigantes tienen enanos que los envidian. Por otro, mi padre no es lo más simpático que puede ser un hombre. Por último, él ha vivido muy intensamente. Y los que viven intensamente tienen aciertos y errores grandes, casi simétricos. Cuando alguien lo critica, intento separar al que lo hace desde la envidia del que lo hace desde la razón".
Sabato padre, ícono viviente que trasciende la literatura, tiene 98 años y vive en Santos Lugares. "Nunca va a ver esta película. Le mostramos 20 minutos y luego se "rompió" el DVD: no quisimos emocionarlo. Lo tenemos entre algodones. No lee diarios ni mira tele. Es mejor que no conozca un mundo que él nunca deseó".«
Mario Sabato dirigió pelícuclas como "El poder de las tinieblas" (basada en el texto "Informe sobre ciegos", de Ernesto Sabato), "Tiro al aire", "Al corazón" e "India Pravile". "Mi padre nunca se entera cuando trabaja conmigo. En "El poder..." sólo supo que había participado cuando tuvo que firmar en el contrato. Ahora pasó algo parecido".

21 marzo, 2010

Egos revueltos de Juan Cruz

Anticipo de Egos revueltos , memorias literarias de Juan Cruz Ruiz, un editor y periodista español que trató con las grandes plumas y las retrata en anécdotas, secretos y rabietas. Trató a premios Nobel como Cela, Neruda y Paz. También del argentino Jorge Luis Borges. De este último dirá que "era una de las personas menos pedantes que ha conocido". El irresistible ego de los escritores:

Conoció a Camilo José Cela en marzo de 1972, cuando él era un periodista de poco más de veinte años y el autor de La familia de Pascual Duarte gravitaba como una figura de peso de la literatura española. El novel cronista acudió al aeropuerto de Tenerife junto con dos intelectuales de la isla a recibir al visitante ilustre, cuya presencia imponía un temor reverencial: "Tenía esa quijada poderosa de caballo manso, y la frente protuberante (como su barriga) avanzaba con la seguridad de un paquidermo que fuera el jefe de los de su especie". Era dueño de una voz bronca y fuerte. Pero de pronto, tras los saludos, se sintió desvalido y pidió un asiento. "Estoy jodido", dijo. Ya en el hotel, el médico diagnosticó fiebre y ordenó guardar cama. Suspendida la cena de bienvenida y amenazada la conferencia del día siguiente, acompañaron a Cela hasta su habitación y allí, como un niño, el escritor confesó que no podía estar solo. Los dos intelectuales miraron al joven periodista y uno de ellos dijo: "Juanito". De modo que Juan Cruz Ruiz cargó con la misión de acunar al novelista, que apenas ganó la posición horizontal ordenó: "Habla, no dejes de hablar, necesito que me hablen para poder dormir".

Conociendo a Neruda:

Hubo otro futuro Nobel que llegó a Tenerife ante la mirada deslumbrada del joven Juan Cruz. Fue en 1970, y éste no vino por aire sino por mar, como corresponde a alguien que, al avistar desde la costa un tablón mecido por el oleaje, quizá resto de un naufragio, le dijo a su mujer: "Matilde, el océano le trae la mesa al poeta. Ve por ella". Era Pablo Neruda, que regresaba de Cannes a Chile para apoyar la campaña que llevaría a Salvador Allende al poder. Cuando un grupo de notables, entre los que estaba el joven periodista del diario local con su anotador en mano, lo invitó a bajar al puerto de la isla, Neruda se negó. ¿Acaso en España no gobernaba aún Franco, un dictador contra el cual él había luchado? Alguien le recordó que había bajado ya en Barcelona, para pasear por la ciudad junto con su amigo Gabriel García Márquez. Hubo un silencio, que otro aprovechó para decirle que abajo lo esperaban artistas republicanos. El poeta lo pensó. De pronto, le preguntó a Matilde Urrutia: "¿Tú crees que acá abajo habrá arepas?". Sólo la irrupción de ese antojo hizo que el vate descendiera por la escalerilla del Cristoforo Colombo del brazo de su mujer. Escoltado por la comitiva, se dirigió con su "sonrisa de perro tranquilo" hacia el bar Atlántico, donde comió sus arepas rodeado de escritores locales que siguieron solícitos el recitado de sus propios poemas, a los que Neruda ("acaso uno de los egos más grandiosos que dio la historia de la literatura que uno ha podido tocar") volvía cada vez que dejaba de ser el centro de atención. El episodio remite a aquella anécdota que tiene como protagonista a un celebrado escritor argentino: una noche en que compartía una cena con otros diez comensales, su esposa pasó bajo la mesa un papelito urgente donde había anotado: "Hace rato que no hablan de él y se está deprimiendo".

El señor Paz:

(...) el mexicano Octavio Paz, inclinado a creer que había pocos como él en la historia del siglo XX, no era un hombre humilde y no consideraba oportuno ocultar su grandeza con la falsa modestia, observa Juan Cruz. Un día, a principios de los años ochenta, le tocó entrevistar a la mujer de Paz, Mary Jo, pintora, que exponía en Madrid. A pedido de ambos, les alcanzó el texto que había escrito luego de hablar con la artista. Sin decir permiso, concentrado como un relojero, el poeta lo corrigió palabra por palabra, "con la delicadeza de un corrector, la rapidez de un linotipista y la autoridad de un director", hasta darle a aquella entrevista ajena "su propia impronta literaria, periodística o poética". A Paz, sin duda uno de los ensayistas en lengua española más lúcidos de los últimos tiempos, le gustaba ordenar el mundo alrededor suyo y aplicaba esa capacidad de control en todo (en esto se parecía a Cela, también un hombre "capaz de organizar a los otros en torno a su figura"). Años después, Juan Cruz fue a verlo para que colaborara en una serie de suplementos sobre las relaciones entre América y Europa que El País publicaría bajo la dirección del académico inglés John Elliot. El autor de El arco y la lira quiso saber qué otros escritores colaborarían. Juan Cruz sacó una lista y Paz se la quitó de las manos. Con el mismo bolígrafo con que había corregido la entrevista a su mujer, empezó a tachar nombres. "Don Octavio -señaló el periodista-, ésos son nombres decididos por John Elliot." Paz sentía por Elliot una correspondida admiración. Algo notable, ya que su admiración era un tesoro de mucho quilates, escribe Juan Cruz, porque no se prodigaba hacia los lados sino hacia adentro. Finalmente, devolvió el papel. "Si no puedo tachar no colaboro", dijo.

Buscando los pasos de Cortázar:

Cada vez que la memoria de Juan Cruz rescata un nombre, con él viene una historia. En el curso de todos esos años, escribe, fue como un saltimbanqui involuntario buscando miradas con las que completar la suya. Entrevistar a escritores en su condición de periodista, atenderlos en su calidad de editor, era para él una aventura. Y si el trabajo no le ponía escritores en el camino, se los conseguía por su cuenta. Cortázar, por ejemplo. Lo había buscado en su juventud por la calles de París, jugando con la posibilidad de un encuentro fortuito al modo de Oliveira y La Maga, y lo había entrevistado luego. Pero ahora, años después de su muerte, Juan Cruz salía en busca del fantasma del autor de Rayuela . Junto con el escritor Manuel de Lope, peregrinó rumbo a Saignon, donde Cortázar había vivido sus veranos y escrito algunos de sus libros. Sin una dirección que los orientase, consultaron en el municipio los planos catastrales. Tuvieron suerte y al rato estaban tocando el timbre en una casa de la zona. Abrió la puerta una mujer alta, en traje de baño, mojada y con una toalla sobre los hombros. Era Ugné Karvelis, lituana, una editora de Gallimard que había sido pareja de Cortázar. Muchos de los amigos del escritor la tenían por una personalidad difícil y hasta maliciosa, pero los hizo pasar amablemente y los condujo hasta una habitación espartana. "Ahí escribía", dijo, y señaló una mesa desnuda en la que Cortázar se sentaba de cara a la pared y de espaldas al ventanal que daba al jardín. Miraron la mesa vacía, en callado homenaje, y de algún lado llegó un aroma a jazmines.

Después, durante una conversación con Juan Carlos Onetti a la vera de la cama que el autor de La vida breve ya no quiso dejar, éste le dio su opinión respecto del ego de Cortázar, de quien había sido amigo. "Mirá, te voy a decir que él siempre se mostró como un hombre muy humilde, muy desinteresado, y de eso no hubo nada... -dijo el escritor uruguayo-. Era de una vanidad tremenda, y una muestra fue la polémica que tuvo con mi amigo peruano José María Arguedas." La cosa, parece, fue como sigue. En medio de una ardiente discusión acerca del compromiso del intelectual latinoamericano, Cortázar pretendió poner en su sitio al autor de esa novela maravillosa que es Los ríos profundos , tan celebrada por Mario Vargas Llosa: "Usted toca una quena en Perú y yo dirijo una orquesta en París", disparó el argentino. Para Onetti, que también escribía mirando la oquedad de una pared, aquello era imperdonable.

Borges el modesto:

Dice Juan Cruz que Jorge Luis Borges era una de las personas menos pedantes que ha conocido. A principios de los años 80, cuando no sabía aún que los editores eran sobre todo acompañantes, durante dos días le tocó hacer de lazarillo de ese hombre al que leía y admiraba. Era un fin de semana de verano, y junto con su mujer y su hija paseó a Borges por Madrid y lo llevó a bares y restaurantes donde el autor de El libro de arena cantó en islandés algunas endechas que recordaba de memoria. Entonces Juan Cruz sintió la alegría de descubrir que los genios pueden ser gente bastante normal. Siempre con su libreta a mano, el periodista tomó muchas notas durante esos días, frases de Borges que no quería dejar escapar. Entre otras, la que sigue: "Le dije a un visitante mexicano que se quejó de mi casa: ´Usted está en ella cinco minutos, yo vivo en ella desde hace setenta años, no se queje.´ Me dijo: ´Octavio Paz no vive así´. Y yo le repliqué: ´Es que, modestamente, yo soy Borges´".

17 marzo, 2010

El Cardenio de Cervantes y Shakespeare

Fuente: revistañ

Expertos británicos han atribuido finalmente a Shakespeare una obra inspirada indirectamente en el personaje cervantino conocido como Cardenio , que aparece en "Don Quijote de la Mancha". "Double Falsehood" (Doble Falsedad) se titula la obra, estrenada en 1727 por el empresario teatral Lewis Theobald y presentada entonces como una adaptación de Shakespeare, aunque más tarde se pondría en duda esa atribución. Sin embargo, los expertos han llegado ahora a la conclusión de que " Double Falsehood " fue escrita conjuntamente por el bardo de Stratford-upon-Avon y su contemporáneo John Fletcher. Se confirma: Shakespeare se inspiró en un personaje del Quijote:


Que Shakespeare leyó Don Quijote de la Mancha, de Cervantes y que en base a uno de sus personajes escribió, junto a John Fletcher, la pieza La historia de Cardenio, que fue representada por su compañía teatral en 1612 y que poco después el original se perdió en un incendio del Teatro Globe en 1613, no es una novedad. Lejos está de serlo, de hecho, palabras más palabras menos, la historia aparece en la wikipedia, bajo la entrada "Cardenio". Lo que sí es nuevo, es que la editorial Arden Shakespeare, la Royal Shakespeare Company y el investigador británico Brean Hammond han coincidido ahora en reconocer que parte de ese original de Shakespeare vive en la pieza Doble Falsedad, estrenada en 1727 por el editor y empresario teatro Lewis Theobald, como una adaptación y revisión propia, basada en tres manuscritos de la obra La historia de Cardenio.

En su momento, Theobald afirmó que Doble falsedad era efectivamente el producto de la adaptación del manuscrito original shakesperiano, perdido mucho antes, "adquirido a gran costo".
En un primer momento los periódicos de la época le siguieron la corriente pero en seguida, corrió el fantasma de la falsificación, los dichos de Theobald fueron considerados "un fraude simpático" y el editor fue objeto de burlas. Tanto que desistió de incluir la pieza en las Obras Completas de Shakespeare que él mismo editó.

Al asunto le pasaron siglos y versiones, cantidades de especulaciones y trabajos de investigación tras la huellas de la pieza perdida.

Ahora, la editorial Arden, el gran sello shakesperiano de Gran Bretaña, ha decidido avalar la doble autoría de Shakespeare y Fletcher en la pieza adaptada por Theobald y la ha presentado en una edición anotada. En coincidencia, el profesor Brean Hammond, que pasó los últimos diez años tras el origen de Doble falsedad, afirma en el texto aparecen rastros del autor de Hamlet. Pese a ciertas manipulaciones de Theobald, la mano de Shakespeare se ve claramente en los dos primeros actos y parte del tercero, señala el estudioso.

En ellos, dijo, "la densidad, la sofisticación métrica y la riqueza metafórica característica del poeta y dramaturgo inglés.

Por otro lado, la Royal Shakespeare Company prepara una producción basada en Doble falsedad, a cargo de Gregory Doran, que será montada en Avon, ciudad natal del Bardo. Vale decir que ya en 2007, la Royal Shakespeare Company había autentificado la publicación de una edición de Doble falsedad bajo el título La historia
de Cardenio.

Shakespeare y Cervantes fueron contemporáneos, y si bien no hay registros de que Cervantes haya conocido la obra de Shakespeare, sí se sabe que Shakespeare leyó a Cervantes, puede decirse que poco después de que Don Quijote de la Mancha, fuera traducido por primera vez al inglés, en 1912, por John Sheldon. La primera parte de la obra de Cervantes, aparecida en 1605, no sólo había capturado a los lectores españoles sino que había adquirido trascendencia internacional, en traducciones y adaptaciones teatrales. Cierto es que Shakespeare se le animó a uno de sus personajes: Cardenio. Quizás algo de aquel esfuerzo se conserva en Doble falsedad, muchos decidiceron creerlo así. Todo sea por tener más palabras de Shakespeare, y el lujo de que toque la gran novela de la literatura española.

Las cartas de Salinger

Fuente: revistañ

Las once cartas del autor de El guardian entre el centeno y 9 cuentos expuestas desde ayer en Nueva York iluminan como nunca la intimidad de Salinger. La pregunta salta a la vista: ¿Salinger habría querido que esas cartas "personales" -dirigidas a su amigo Michael Mitchell- sean leídas ahora por todos?. Sin comentarios. En una confiesa:"Tengo diez, doce años de trabajo acumulado por todas partes ... Tengo en especial dos guiones - dos libros, en realidad - que he acumulado durante años y ajustado, y creo que te gustarían". En otra:" Me siento aislado de cualquier tipo de conversación privada o pública". Luz en el ostracismo de J. D. Salinger:


El velo quedó descubierto hoy, cuando por primera vez, las primeras cuatro de las 11 cartas inéditas de J. D. Salinger, autor de culto y creador del mítico Holden Caufield, fueron expuestas en la Morgan Library de Nueva York. Se trata de 11 cartas y bocetos (que aquí se reproducen junto a los anticipos que dieron el New York Times, Wall Street Journal y Time Out) dirgidas a Michael Mitchell, ilustrador de El cazador oculto, que, junto a su mujer Beth, constituyó un trinángulo de amistad sólo roto por Salinger cuando rechazó la posibilidad de entregarles un ejemplar autografiado de la famosísima novela. La timidez de Salinger se lee ya en la firma del remitente que varía desde "J. Salinger", pasando por un escueto "Salinger", a secas, hasta terminar en la anónima dirección donde estuvo recluído el resto de sus días: "P. O. Box 32, Windsor, Vt. 05089", en Cornish, New Hampshire. Sin embargo, la grandeza del autor, que murió el pasado 27 de enero a los 91 años queda subrayada por el curador Declan Kiely, quien eligió exponer las cartas en la misma sala donde se expone la famosa Biblia de Gutenberg.

22 de mayo de 1951
"El público aquí es estúpido como el de Nueva York, pero las producciones son mucho, mucho mejores". Salinger escribía desde Londres, después de apreciar los teatros del West End y compararlos con los de Broadway, en la Gran Manzana. En aquel viaje que lo llevó a Europa tomó unos tragos con una modelo de Vogue ("No fue muy divertido, sin embargo"). En la capital británica aprovechó para verse con Laurence Olivier "un tipo muy querible", pero sometido por su esposa "la bella", Vivian Leigh. Durante alguna fiesta se encontró con el bailarín australiano Robert Helpmann ("un homosexual de aspecto siniestro ") y discutió sobre Kafka con Enid Starkie, el crítico irlandés y biógrafo de Baudelaire y Rimbaud. "Diablos, si me olvido de ti", cerraba Salinger.

16 de octubre de 1966
"Tengo diez, doce años de trabajo acumulado por todas partes ... Tengo en especial dos guiones - dos libros, en realidad - que he acumulado durante años y ajustado, y creo que te gustarían". Salinger estaba ahora en Nueva York por llevar a sus hijos al dentista Peggy y Matthew. La familia paraba en la misma y pequeña suite en el Sherry Netherland, donde habían ido los Beatles antes. Peggy, estaba emocionada por ello, y Salinger describiría luego con entusiasmo una descompostura que incluyó vómitos. El escritor señalaba que leía en la cama mientras sus criaturas -"una belleza"-, dormían en la misma habitación. "Pasa por el New Yorker", dijo a Mitchell, a quien extrañaba. Creía haber encontrado por el fin el amor luego del divorcio.

27 de diciembre de 1966
"Estoy trabajando en un material que me encanta, pero mi Dios, estoy tan lento, tan vacilante". Salinger hablaba por primera vez sobre las dificultades de su trabajo: "El truco es trabajar con la decepción, sin pestañear", concluía. "Y esto, creo, es el deber que tenemos ambos". También hablaba sobre la dificultad de encontrar el amor perdido. "No se puede eliminar a una persona, ya que no se puede borrar." Entonces contaba cuán cambiada encontró Manhattan, a la que no amaba más, con la excepción del Museo de Historia Natural. En cambio, se mostraba interesado en explorar Brooklyn, y contaba aquí el sueño en el que encuentraba a un viejo judío, salido del siglo XVIII, quien lo invitaba a su casa para tomar el té o una sopa".

Lugar y fecha desconocidos, 1969
"Perdona ... la obra de arte" es la expresión escrita de puño y letra sobre un billete escrito a mano con una esquina rota. Es la parte más misteriosa de la serie, es probable que sea un dibujo de Matthew o un garabato del que Salinger se avergonzaba. El recorte quizás fuera un mensaje privado que Mitchell, podría haber recortado para llevar consigo. "Creo que sí, viejo", así cierra Salinger el mensaje en el billete.

31 de agosto de 1979
"He tenido que tratar con dos universitarios del demonio que me fotografiaron para su pequeño diario delante del correo, ¡por qué no se van todos al infierno!". Después de hablar con una anciana y una pareja de Biarritz, Salinger, dice de sus hijos: "Matthew está en su segundo año en la universidad, Peggy está casada y vive en Boston. Es un desastre, en cambio, su última visita a la fecha a Nueva York. Debió comer comida india y china, fue a ver el musical Ain't Misbehavin 'al que detestaba. "Demasiado aplaudido, teatral: tremendo". Lo único que lo divertía era viajar en el subte "a través de la ciudad en una noche calurosa de verano".

30 de diciembre de 1983
"Ese estúpido inglés" que sería Ian Hamilton, el erudito que quería escribir su biografía, le provocó una "furia asesina. El estudioso empezó a llamar a sus amigos y familiares por teléfono para preguntarles sobre el autor. "Tú me preguntas si tengo el mismo odio para/con el resto del mundo. Si quieres saberlo, sí y mucho más también", auque luego reconocía que se divertía mucho al ver a John Wayne en la película El Shootist por televisión.

25 de diciembre 1984
"Me siento aislado de cualquier tipo de conversación privada o pública. En todos estos años no he hablado más con casi nadie, excepto con un par de borrachos locales y unos pocos locos que andan por aquí". Decía que no haría nada que no fueran los escritos en los que estaba trabajando ("tengo en la mano los guiones que estoy desarrollando") y le deseaba a su amigo un 1985 que estaría lleno de "integridad y equilibrio".

6 de abril de 1985
"Pido perdón por mis defectos como amigo". Salinger escribió en esa fecha una de las cartas más bellas. La relación con Mitchell y su esposa Beth fue la mejor relación de su vida (el autor describe la relación, como un amor que terminaba), pero ahora sólo sobrevive la amistad por carta. Ese tiempo "parece que no volverá nunca más en la vida." No lo lamentaba, sin embargo decía: "Necesitaba rumiar sin fin, ya no hay alivio", concluía. "Esta frase lo dice todo."

22 de diciembre de 1990
"Ivy Cottage, Coldharbour: Sun and Snow" es el título del paisaje representado en la tarjeta postal. Salinger vuelve a recordar el pasado y abrazar con afecto a Beth y a Mitchell.

16 de diciembre de 1992
"Providencialmente, la parte interior de mi estudio, donde guardaba el trabajo acumulado a lo largo de los años, se salvó del incendio que destruyó la mayor parte de la casa. Salinger también hablaba aquí de su hijo, preguntándose si Matthew no habría sido más feliz al elegir una profesión "menos riesgosa e impredecible que la de los negocios".

30 de enero de 1993
"Una portada de un libro blanco revela mucho más, en realidad, de nuestra amistad de a tres, que cualquier tipo de dedicatoria." Con esta frase Salinger rechazaba la petición de su amigo de que lo dejara tener un ejemplar autografiado de El cazador oculto. Esa respuesta rompió su amistad. Sin embargo, proféticamente, en el sigilo de su vida, Salinger, advirtió: "Y de todos modos, la mayoría de los más verdades es mejor dejarlas sin decir".