06 febrero, 2011

Los 75 años de "Tiempos modernos"




Charles Chaplin, uno de los primeros genios de la historia del séptimo arte, se resistía a dejar atrás el cine mudo y, aunque Tiempos modernos, estrenada hace ahora 75 años, fue anunciada como su primer filme sonoro, su autor buscó la manera de ridiculizar la palabra en su sátira sobre el capitalismo.

Corría el año 1936 y Charles Chaplin todavía no había estrenado ninguna película sonora. Nueve años después de que El cantor de jazz revolucionara el séptimo arte, el legendario cómico había hecho oídos sordos a las demandas del nuevo público y seguido su trayectoria con títulos como "Luces de ciudad".

Mientras observaba la caída de estrellas como Gloria Swanson o Buster Keaton por la llegada de la palabra,Chaplin se aferró a la vieja escuela, a su tierno y silente vagabundo que, con bombín y zapatones, había conquistado a millones de espectadores con sus capacidades mímicas.

Tiempos modernos, con Charlot incluido, fue concebida como su rendición crítica al avance inexorable de la tecnología, que bien podría haberse anunciado con algo parecido al célebre "¡Garbo habla!" cuando la actriz sueca se dejó oír por primera vez en una pantalla.

Pero el genio de ese humor embadurnado de lágrimas aún remoloneó hasta firmar su capitulación final, que llegaría a lo grande con el monólogo histórico que cerró El gran dictador.

Tiempos modernos fue sonora, sí. Pero no tuvo diálogos. Sólo palabras sueltas,algunas de ellas inventadas. "Las palabras son escasas. Lo más grande que puedes decir con ellas es 'elefante'", bromeaba el director de La quimera del oro.

Para potenciar su sátira sobre el capitalismo en época de la Gran Depresión -que sería luego utilizada en su contra para meterle en la lista negra de la Caza de Brujas-, introdujo diálogos que no se oían por el rugir de las máquinas de una fábrica de producción en cadena.

Y, de hecho, eran las máquinas y los jefes a través de sus órdenes los únicas que tenían un discurso, imperativo en el primer caso, de voz metálica en el segundo. Apuntada quedaba la dominación de la palabra sobre el silencio y del ruido sobre la palabra.

Las fábricas, ese circo alienante para Chaplin, era un infierno superior a la eterna itinerancia de un sintecho como Charlot, que hasta entonces siempre se había movido en una línea de ternura apolítica pero que ahora ingresaba en la cárcel una y otra vez acusado de liderar revueltas sindicales.

Y es que esta vez Chaplin no dudó en cargar las tintas de su discurso al retratar, frente a la deshumanización de una cadena de montaje, la victoria del sentimiento que encontraba, primero en la ficción y luego en la realidad, en la joven Paulette Godard.

Chaplin rizó el rizo al incluir un número musical... que tampoco era uno cualquiera. Para su canción, una versión de Léo Daniderff de Je cherche après Titine, inventó un idioma nuevo, suma del francés y del italiano, para acabar renombrándola comoCharabia. Palabras, una vez más, que no significan nada.

Y sólo al final, aunque sin sonido, se podía leer en sus labios un "sonríe" dedicado a la huérfana Godard, antes de cerrar el plano caminando por una carretera desierta, sin destino pero con amor.

Así se diferenciaban de esos borregos que abren el filme y que se funden con los trabajadores saliendo del metro, para ser personas de decisión individual, aunque ésta les conduzca a lo errante.

En su guión, Tiempos modernos tenía un desenlace bastante más agrio: Charlot acababa con un ataque de nervios y recibiendo en el hospital a un vagabundo vestido de monja.Este final vehemente pero esperanzador no era, sin embargo, lo que Chaplin había planeado, por mucho que una de sus frases más célebres fuera: "La vida es una tragedia si la ves de cerca, pero una comedia si la miras con distancia".

Pero pese a este cambio en pos de la popularidad del filme, Tiempos modernos, con un coste de 1,5 millones de dólares de la época, fue un fracaso comercial. Pero el tiempo, moderno o no, acabó dándole el lugar que merecía en la historia del cine.

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Fuente:http://www.rtve.es/noticias/20110205/se-cumplen-75-anos-del-cine-sonoro/401362.shtml

18 enero, 2011

José María Arguedas. Centenario

Un día como hoy nació en Andahuaylas José María Arguedas. Uno de los escritores capitales de la literatura peruana. Exposiciones, coloquios y homenajes reivindican esta semana, al cumplirse los 100 años de su nacimiento, la figura de José María Arguedas no sólo como escritor sino como uno de los que más trabajó por la cultura andina y para reivindicar lo que él llamó un Perú de "todas las sangres". En Revista Ñ lo celebran así:

Aunque la calidad de su prosa lo convierten en uno de los mayores escritores peruanos del siglo XX, el legado de Arguedas, un mestizo blanco con una sensibilidad netamente quechua que terminó suicidándose a los 58 años, va mucho más allá de lo meramente literario.
Si con sus novelas y ensayos logró hacer visible y comprensible el mundo andino en un tiempo en el que la cultura occidental lo menospreciaba como salvaje y atrasado, sus aportaciones como etnólogo (fue un gran recopilador de tradiciones orales y artísticas milenarias) y antropólogo no se quedan atrás.
Nacido en la andina Andahuyalas (sur andino) el 18 de enero de 1911, Arguedas fue el encargado de dar a conocer a la costa peruana, donde residía el poder político y económico, el valor de la cultura andina, que durante siglos había permanecido despreciada. "Arguedas nombra el Perú de 'todas las sangres' (título de una sus novelas); apunta a representar un país donde las distintas culturas y clases se reconcilien bajo la igualdad", señaló el profesor Victor Vich en una entrevista a la revista de la Universidad Andina Simón Bolivar.
El autor de "Los Ríos Profundos" recorrió la agreste geografía del interior de Perú recopilando música, que grabó para el Ministerio de Educación, y ayudando a salvar danzas y tradiciones, las mismas que logró llevar hasta plazas y teatros. "Iba a los coliseos a decir cómo tenían que presentarse, sin avergonzarse del quechua, ni de sus trajes típicos que, por el contrario, eran causas de orgullo, parte de nuestra identidad cultural", señala el reconocido interprete de charango (pequeña guitarra andina) Jaime Guardia a la revista semanal "Somos".
Todo este trabajo de Arguedas ha servido de referencia para artistas de todos los ámbitos, como siempre hace el pintor Fernando de Syszlo, máximo exponente del arte vanguardista peruano y uno de los mejores amigos del escritor, al recordar que fue él quien le hizo ver la importancia del arte popular andino.
Para celebrar y reivindicar este gran legado se han preparado esta semana todo tipo de actividades, desde exposiciones colectivas como "Arguedas Hoy", que reúne creaciones de jóvenes artistas alrededor del tema de un Perú pluricultural, a coloquios como la mesa redonda "Modernidad y tradición en la obra de José María
Arguedas", que se realiza el jueves en la Biblioteca Nacional.
Los actos centrales, sin embargo, tendrán lugar mañana, cuando la plana mayor de la política peruana se reúna en el Congreso para un homenaje al que no faltarán el presidente de Perú, Alan García, la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, y el ministro peruano de Cultura, Juan Ossio.
La ciudad de Andahuaylas, por su parte, no esperó hasta mañana para iniciar las celebraciones y desde ayer las autoridades locales lanzaron un largo programa de actividades que incluyen lecturas de la obra del escritor, una misa en quechua y manifestaciones culturales.
Como colofón de fiesta, la plaza de armas de la ciudad será el escenario en la noche del martes de la serenata "Todas las voces y todos los cantos", una celebración con música y danza tradicional como las que el propia Arguedas frecuentaba para bailar, reír y contar chistes en quechua.

Postales de García Lorca


En tiempos de modernidad y de comunicaciones cada vez más veloces, vale la pena sacar a la luz lo que para la época era como comentar en el Facebook, Twitter o un mensaje de texto.Las tarjetas postales cruzadas entre García Lorca, su familia y sus amigos completan el retrato del poeta. Además una exposición y un libro sacan a la luz un millar de piezas. "Un abrazo de vuestro hijo, Federico":


Ahora ya casi nadie envía postales. El correo electrónico y los mensajes de móviles han acabado con ellas. Pero a comienzos del siglo pasado las postales eran la mejor forma de mandar un mensaje corto a conocidos, amigos o familiares.

Federico García Lorca, como la mayor parte de sus contemporáneos, no pudo sustraerse a la fascinación de comprar una postal de los lugares por los que pasaba. En un tiempo en el que aún no existía la televisión y los periódicos solo reproducían ilustraciones, era muy difícil no dejarse llevar por la tentación de compartir con los demás los descubrimientos hechos en pequeños o grandes viajes. El espacio en blanco de la parte posterior permitía dar noticias escuetas o hacer breves comentarios de los más sorprendentes asuntos. Depende del destinatario y grado de confianza.

Un millar de imágenes, escogidas por el fotógrafo Martin Parr entre el ingente material que custodian las fundaciones García Lorca y De los Ríos, se muestra en la exposición Geografía postal, que hoy se abre en Aranjuez, en la sede de la Obra Social de Caja Madrid y que después itinerará por otras ciudades españolas. Son postales escritas, enviadas y recibidas, dibujadas y coleccionadas entre los años 1910 y 1960; unas décadas en las que estas dos familias no dejan pasar casi ni un día sin ponerse una postal. Es un material recogido también en forma de libro (publicado por This Side Up Editorial) que da cuenta de una colección con testimonios inestimables de la obra de Federico, sus amistades, la guerra, el exilio, los viajes y las relaciones fraternales de dos familias que son todo un símbolo para España.

Martin Parr, fotógrafo de la agencia Magnum y gran coleccionista, recuerda que la postal fue uno de los grandes inventos de la comunicación de comienzos del siglo XX. "Elegir una imagen para enviársela a un amigo o a un pariente con un breve texto al dorso, parecía un acto inocente", escribe. "Sin embargo, ambas cosas, la elección y nuestras palabras, acaban por definirnos".

El escritor Enrique Vila-Matas confiesa en el libro que las tarjetas postales son una de sus debilidades. Coleccionista entregado, considera que son un "fichero mental" del que emergen arquetipos o fantasmas milenarios y que puede ser considerado un museo de la huella humana.

En el caso de Federico García Lorca y su entorno, la huella da cuenta de sus relaciones, vivencias y descubrimientos. Escoger entre tanto material es difícil. Martin Parr reconoce que esta maravillosa colección de postales ha sido una tarea complicada y "estimulante". Además de las divertidas tarjetas que se intercambian Lorca, Salvador y Ana María Dalí en un tono descarado y provocador, hay muchas tarjetas que dan cuenta de las preocupaciones domésticas de la familia. Para el comisario, lo mejor de la exposición es la sucesión de imágenes contenidas en las tarjetas: un avión de la TWA en pleno vuelo, un volcán en erupción o un hotel modernista neoyorquino junto a una iconografía más local, como los coloreados retratos de vírgenes, escenas rurales o plazas castellanas presididas por fuentes de un solo chorro.

Ordenadas cronológicamente, las tarjetas expuestas permiten seguir los movimientos familiares y unos mensajes que, en general, no iban protegidos con sobres. La privacidad era escasa.

Mientras Francisco García Lorca vive en París, envía numerosas postales a su hermano Federico. Con la torre Eiffel al fondo, en abril de 1924 escribe: "Federico: hace días te escribí otra carta que no sé si habrás recibido porque no llevaba franqueo suficiente (han subido). Ahí va esa acusando señales de vida y de salud. El día 2 (mi día) espero carta tuya. ¡Nada! Van tres meses que no tengo de ti la menor noticia. Yo escribo poco, pero tú mucho menos. Si no escribes, no vuelvo a acusar señales ni de vida. Paco". También desde París, el pintor Benjamín Palencia escribe a Federico en 1927. "No te puedes imaginar lo interesante que es esto. He visto mucha pintura moderna y entre todo Picasso, Matisse, Derain y Braque son los que más me han gustado".

Otro pintor, Manuel Ángeles Ortiz, reclama la atención de Federico desde París con un lenguaje que al escritor le incomoda: "Querido Federico: ya veo que tus propósitos de escribirme se desvanecieron al mismo tiempo que yo me desvanecí aunque esto ya lo sospechaba yo y no por eso he de dejar de enviarte mis recuerdos. Aquí he conocido a Bores y a Benjamín Palencia con su primo, esa especie de animal imbécil y de Zoroastro (en cuanto a Kultura) que tiene por primo; este dice ser muy amigo tullo [sic] pero ¿!!!Es posible!!!? Benjamín me parece un tontaina apaciguado, aún no he visto lo que hace, y muy amigo de Juan Ramón Jiménez... ¿Que el escribirte de esta manera te pone muy nervioso? No hagas caso".

El tono de Federico es siempre cariñoso, especialmente con su familia. En una postal de la Feria de Abril sevillana de 1935, les cuenta: "El lunes me iré. Ya he aprovechado ver la feria, que no conocía. Lo he pasado muy bien y Sevilla está hermosísima. Un abrazo de vuestro hijo, Federico".

La correspondencia postal afecta también a los encargos profesionales: Buñuel le reclama participar en sus obras, otros le piden nuevas piezas teatrales o su opinión sobre cualquier acontecimiento político o cotidiano. Es un trasiego de noticias cuyo anverso da cuenta de los cambios más fantásticos ocurridos a principios del siglo pasado.

09 enero, 2011

Dedican Premio Casa 2011 a centenario de Arguedas


La Habana, 7 ene (PL) La poeta estadounidense Margaret Randall integrará el jurado del 52 Premio Literario Casa de las Américas, dedicado al centenario del narrador peruano José María Arguedas (1911-1969).

Será un homenaje de todo corazón al autor de Los ríos profundos y Yawar fiesta, por quien siento una enorme admiración edición y cuyo legado honraremos, dijo el presidente de esa institución, Roberto Fernández Retamar.

En conferencia de prensa hoy, el director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa, Jorge Fornet, anunció que el certamen será inaugurado por el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, y el académico peruano Stefano Varese.

Unos 300 originales en novela, cuento, literatura testimonial, ensayo artístico-literario y literatura brasileña competirán en esta edición -la mayoría de ellos de Argentina, Brasil y Colombia-, cifra que podría incrementarse en los próximos días.

En novela, uno de los géneros más representados, los jurados serán el colombiano Roberto Burgos Cantor, el boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot, la chilena Andrea Jeftanovic, el argentino Martín Kohan y el cubano Rogelio Riverón.

Acompañarán a Randall, en literatura testimonial, el colombiano Flor Romero y el cubano Yamil Díaz, mientras que en ensayo artístico-literario decidirán los lauros el peruano Carlos García Bedoya, la argentina Adriana Rodríguez y el cubano Norge Espinosa.

En cuento lo integrarán el español Eduardo Becerra, la cubano-estadounidense Sonia Rivera-Valdés, el guatemalteco Mario Roberto Morales y la cubana Ana Lydia Vega Serova. En literatura brasileña esa labor la asumirán Marcos de Moraes, Evando Nascimento y el cubano Ricardo Alberto Pérez.

Pralelamente, los jurados intervendrán en mesas redondas y paneles sobre la narrativa, la crítica y el testimonio en la región, y temas como el reto de ser escritor latino en Estados Unidos.

Fundado en 1959, el certamen literario es uno de los más antiguos del continente.

29 diciembre, 2010

"Ruta de Macondo"


Hoy se inaugura, por tierra y desde Santa Marta, en el norte de Colombia, la "Ruta de Macondo" que llevará turistas desde esta ciudad a Aracataca, la patria chica del premio Nobel de Literatura de 1982, Gabriel García Márquez, informaron fuentes oficiales. Dice la nota:

Autobuses climatizados y "chivas" -autobuses típicos en los que se puede beber y bailar- recorrerán los 70 kilómetros de una carretera que mira, de un lado, una inmensa mole de montañas, la Sierra Nevada de Santa Marta, y por el otro, el mar Caribe. "Es como un viaje hacia el pasado para llegar a Macondo, reconocer los diferentes rincones del municipio de Aracataca, llegar a la estación", declaró la gerente de la Oficina de Proyectos del Departamento del Magdalena, del que Santa Marta es capital, Sandra Rubiano Layton.
El recorrido, explicó la funcionaria, "consiste en un viaje al pasado, pleno de cultura, donde los turistas pueden llegar a la Gran Estación, El Camellón de Los Almendros, la Biblioteca Remedios La Bella, la Casa del Telegrafista y finalmente, llegar a la Casa de 'Gabo', donde se pueden palpar las semblanzas del pasado, la descomunal historia del Nobel y su vida singular". En la ruta inaugural del tour a la tierra del autor de "Cien años de soledad" participarán los operadores turísticos, hoteleros y personal de agencias de viaje.
El propio García Márquez rememoraba en un viaje a Aracataca cuando acompañó a su madre a vender la casa, que, una vez se puso en marcha la máquina de hierro y los vagones del tren que los llevaba, "a lado y lado de la vía férrea se extendían las avenidas simétricas e interminables de las plantaciones, por donde andaban las carretas de bueyes cargadas de racimos verdes". Proseguía García Márquez en 'Vivir para contarla', su autobiografía, que en la ruta "cada río tenía su pueblo y su puente de hierro por donde el tren pasaba dando alaridos, y las muchachas que se bañaban en las aguas heladas saltaban como sábalos a su paso para turbar a los viajeros con sus tetas fugaces". El plan con transporte incluye un recorrido cultural por los municipios de la Zona Bananera y Aracataca y paseos en bicicletas taxi para conocer Macondo, sus calles y los lugares de la infancia del mas importante escritor colombiano y el espacio físico de buena parte de su obra.
Por otra parte, el gerente de la Corporación Tayorona, de turismo regional, Pedro Bonilla Barreto, aspira a que la apertura al público de la "Ruta de Macondo" alcance a los turistas internacionales de los cruceros que atracan en Santa Marta. "Tenemos la gran responsabilidad de preparar ese epicentro de Macondo, en lo que tiene que ver con el recurso humano y esas instalaciones, para ver cuál es la oferta de este paquete turístico", declaró el funcionario.
Hace casi cuatro años, cuando Gabo cumplió 80 años, se anunció la apertura de una ruta por vía férrea, la de un "tren amarillo", también desde Santa Marta, pero el proyecto no cristalizó. El Gobierno colombiano remodeló la casa natal de García Márquez en Aratacaca, y la convirtió en un museo, que se convertirá en uno de los principales atractivos de la nueva "Ruta de Macondo".

07 diciembre, 2010

Discurso de Mario Vargas Llosa

Hoy Mario Vargas Llosa dio uno de sus discursos más emotivos y llenos de verdades. Habló de su infancia, de literatura, de política, de Patricia, su esposa. Sobre todo este último tema lo llevó casi a las lágrimas. Otro tema que me conmovió por sus explicaciones acertadas fue el tópico Perú. Su ya mentado "yo soy el Perú" esta mañana se vio refrendado con una serie de explicaciones muy bien fundamentadas. Aquí unos fragmentos de su discurso "Elogio de la lectura y la ficción":


Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.

La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.

Sobre el Perú dice:

Al Perú yo lo llevo en las entrañas porque en él nací, crecí, me formé, y viví aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación, y porque allí amé, odié, gocé, sufrí y soñé. Lo que en él ocurre me afecta más, me conmueve y exaspera más que lo que sucede en otras partes. No lo he buscado ni me lo he impuesto, simplemente es así. Algunos compatriotas me acusaron de traidor y estuve a punto de perder la ciudadanía cuando, durante la última dictadura, pedí a los gobiernos democráticos del mundo que penalizaran al régimen con sanciones diplomáticas y económicas, como lo he hecho siempre con todas las dictaduras, de cualquier índole (...) Un compatriota mío, José María Arguedas, llamó al Perú el país de “todas las sangres”. No creo que haya fórmula que lo defina mejor. Eso somos y eso llevamos dentro todos los peruanos, nos guste o no: una suma de tradiciones, razas, creencias y culturas procedentes de los cuatro puntos cardinales. A mí me enorgullece sentirme heredero de las culturas prehispánicas que fabricaron los tejidos y mantos de plumas de Nazca y Paracas y los ceramios mochicas o incas que se exhiben en los mejores museos del mundo, de los constructores de Machu Picchu, el Gran Chimú, Chan Chan, Kuelap, Sipán, las huacas de La Bruja y del Sol y de la Luna, y de los españoles que, con sus alforjas, espadas y caballos, trajeron al Perú a Grecia, Roma, la tradición judeocristiana, el Renacimiento, Cervantes, Quevedo y Góngora, y la lengua recia de Castilla que los Andes dulcificaron. Y de que con España llegara también el África con su reciedumbre, su música y su efervescente imaginación a enriquecer la heterogeneidad peruana. Si escarbamos un poco descubrimos que el Perú, como el Aleph de Borges, es en pequeño formato el mundo entero. ¡Qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene una identidad porque las tiene todas!

Sobre Patricia, su esposa:

El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: “Mario, para lo único que tú sirves es para escribir”.

Finalmente, sobre literatura:

Aunque me cuesta mucho trabajo y me hace sudar la gota gorda, y, como todo escritor, siento a veces la amenaza de la parálisis, de la sequía de la imaginación, nada me ha hecho gozar en la vida tanto como pasarme los meses y los años construyendo una historia, desde su incierto despuntar, esa imagen que la memoria almacenó de alguna experiencia vivida, que se volvió un desasosiego, un entusiasmo, un fantaseo que germinó luego en un proyecto y en la decisión de intentar convertir esa niebla agitada de fantasmas en una historia. “Escribir es una manera de vivir”, dijo Flaubert. Sí, muy cierto, una manera de vivir con ilusión y alegría y un fuego chisporroteante en la cabeza, peleando con las palabras díscolas hasta amaestrarlas, explorando el ancho mundo como un cazador en pos de presas codiciables para alimentar la ficción en ciernes y aplacar ese apetito voraz de toda historia que al crecer quisiera tragarse todas las historias. Llegar a sentir el vértigo al que nos conduce una novela en gestación, cuando toma forma y parece empezar a vivir por cuenta propia, con personajes que se mueven, actúan, piensan, sienten y exigen respeto y consideración, a los que ya no es posible imponer arbitrariamente una conducta, ni privarlos de su libre albedrío sin matarlos, sin que la historia pierda poder de persuasión, es una experiencia que me sigue hechizando como la primera vez, tan plena y vertiginosa como hacer el amor con la mujer amada días, semanas y meses, sin cesar.

Actualización:

-Razones para un Nobel

-Vargas Llosa inaugura una exposición-homenaje en el Cervantes de Estocolmo

01 noviembre, 2010

CONVERSATORIO “Y NO SON SINO FRAGMENTOS DE UNA ESTRELLA DE PAPEL. HOMENAJE A JORGE EDUARDO EIELSON”


Nota de prensa
La Revista Tinta Expresa tiene el agrado de invitarle al conversatorio: Y no son sino fragmentos de una estrella de papel: Homenaje a Jorge Eduardo Eielson. Este evento contará con la participación de Luis Fernando Chueca, Jorge Villacorta e Hildebrando Pérez quienes brindarán diferentes perspectivas sobre nuestro polifacético artista. La cita es el sábado 6 de noviembre, a las 6:00 p.m. en el auditorio de la Casa de la Literatura Peruana.

Al culminar se realizará un brindis de honor.

Sobre los ponentes:

· Luis Fernando Chueca
Poeta, crítico literario, catedrático. Ha publicado los poemarios Rincones (1991), Rituales funerarios (1998), Contemplación de los cuerpos (estruendomudo, 2005). Ha escrito numerosos ensayos sobre la poesía peruana de las últimas generaciones, algunos de ellos incluidos en el libro En la comarca oscura. Lima en la poesía peruana 1950-2000 (2006), escrito junto con Carlos López Degregori y José Güich. Integra el comité editor de Odumodneurtse. Actualmente ejerce la docencia en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad de Lima.

· Jorge Villacorta
Crítico de arte, curador independiente y catedrático. Titulado en Genética por la Universidad de York en Gran Bretaña, ha desa­rrollado paralelamente a su actividad científica un fuerte interés en la investigación en artes visuales contemporáneas en el Perú. Ha tenido a su cargo la organización de distintas exposiciones, entre ellas: “Desplazamientos - Carlos Runcie Tanaka” (curaduría); “Roberto Huarcaya - Muestra antológica” (curaduría, 2004), “Max T. Vargas y Emilio Díaz. Dos figuras fundacionales de la Fotografía del sur andino peruano 1896-1926” (co-curaduría con Andrés Garay); realizó la co-curaduría de una panorámica de las artes visuales peruanas de 1979 a1999: “El Laberinto de la Choledad”. En enero de 2000 dirigió la Sala Luis Miró Quesada Garland de la Municipalidad de Miraflores. Fue profesor de Historia de la Fotografía en el Insti­tuto Gaudí entre 1993 y 1998, y también en el Centro de la Fotografía entre 2000 y 2009. Desde 1997 es profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

· Hildebrando Pérez Grande
Poeta, editor, periodista, catedrático. Obtuvo el Primer Premio de Poesía “Casa de las Américas” en 1978 por su libro Aguardiente y otros cantares. Ha publicado los poemarios Epístola a Marcos Ana (1963), El sueño inevitable (1963), Sol de Cuba (1979) y Aguardiente (La Habana, 1978, Lima, 1982, Grenoble, 1990). Ha editado las obras de Javier Heraud, Edgardo Tello y Juan Ojeda. Co-dirigió las revistas Piélago e Hipócrita Lector. Actualmente es director de la revista de Arte y Literatura Martin, dedicada a poetas y narradores peruanos contemporáneos. Es docente principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.


Revista Tinta Expresa
http://tintaexpresa.site90.net/

26 octubre, 2010

¿En qué momento se jodió la literatura?

Enrique Vila-Matas acaba de publicar en El País un artículo más que sugerente que inicia con esta pregunta vargasllosiana que titula mi post. Ahora, ¿será posible un reglamento para literatura?. Un reglamento que a nosotros, los lectores, nos protega de literatura barata sin vacía, que solo es el reflejo de una buena campaña publicitaria. Para mí mucho tienen que ver las Editoriales que publican éxitos editoriales pero efímeros y proclives al olvido. No hablo de aquellos que son un fracaso desde su origen. ¿Se podrá al menos dar ciertos lineamientos? Bueno, Vila-Matas reflexiona sobre ello. Hacia un reglamento:


¿Un reglamento? No dijo qué inscribieron en él. Pero me gustó la palabra reglamento, que parece de otra época, y me quedé imaginando qué pasaría si en el medio literario se redactaran una serie de normas que protegieran de falsos escritores y demás malas hierbas a los sufridos lectores. Después, traté de evocar el momento en que se jodió el invento, el momento del pasado en el que aparecieron los primeros bárbaros, los oportunistas que rompieron un estado de plenitud y nos fueron llevando a este lado arruinado del paraíso, donde hoy los demasiados libros han creado una atmósfera de trivialidad irrespirable, paralela al desnortado ambiente de la sociedad, porque a veces en la vida sucede lo mismo que en la literatura: en todas partes se encuentra a jefecillos extraviados y a sus secuaces incorregibles ensuciándolo todo como las moscas en verano. Sea como fuere, el desastre viene de lejos. Ya Schopenhauer hacia 1850 hablaba de "la mala hierba que quita la savia al trigo ahogándolo. Absorben el tiempo, el dinero y la atención del público, que pertenece por derecho propio a los libros buenos y sus nobles fines, mientras que los otros están escritos con la única intención de sacar de los bolsillos del público algunos talegos; para esto se han conjurado autores, editores y críticos".
¿Cómo sería acogida la redacción de un reglamento que rigiera para oportunistas y conjurados? Jamás se alcanzaría un consenso que lo diera por bueno. Pero tratar, al menos, de redactarlo podría ser un buen desahogo, aparte de una estimulante y activa pérdida de tiempo. La primera norma -no iré más allá de ella, porque no soy legislador- podría ser el destierro de todo engreimiento. Por ser esencial para recuperar cierta dignidad, tendría que ser la única norma indiscutible. Es alarmante y desagradable observar, por ejemplo, cómo éxito y vanidad -o fracaso y fanfarronería, combinación también muy frecuente-, se relacionan de un modo tan estrecho como miserable. Nadie que escribe debería ignorar que siempre donde hay soberbia hay ignorancia. Me ha complacido encontrar en Menéndez Salmón, en su impecable y admirablemente arriesgada última novela (La luz es más antigua que el amor), los famosos versos de Eliot: "La única sabiduría que podemos esperar adquirir / es la sabiduría de la humildad: / la humildad es interminable".
Dicho de otro modo, dicho en forma de máxima oriental, propia de un precursor de Kafka: Donde hay humildad, hay saber. Precisamente la literatura de Kafka, tal como Roberto Bolaño proclamaba, fue "la más esclarecedora y terrible (y también la más humilde) del siglo XX". Esta primera norma del reglamento iría ilustrada, por ejemplo, con la imagen conmovedora (o divertida, si se quiere) del genial Glen Gould, tocando el piano casi a ras de suelo, en aquel sillín que no rebasaba los 33 centímetros. ¿O no oímos nunca decir que el verdadero camino va por una cuerda que no ha sido tendida en lo alto, sino apenas sobre el suelo y parece destinada más a hacer tropezar a que se camine por ella? Dadas las circunstancias terrenales, a nadie debería extrañar que la humildad sea la esencia misma de la genialidad.

11 octubre, 2010

Vargas Llosa, Premio Nobel 2010


No queda sino sentirse feliz y orgulloso de que se haya hecho justicia con Mario Vargas Llosa. Aunque sospecho que el Nobel ya no le quitaba el sueño, puesto que se veía resignado a que no se lo concedieran, este reconocimiento solo es la cereza de todo una carrera titánica e infatigable. Pienso además, en los que -seguramente- se irán sin recibirlo (Carlos Fuentes, por ejemplo) y en que mañana si algún escritor peruano deseara (remotamente) superar a MVLL, con Nobel ya esto es (casi) imposible.
Estoy seguro que Vargas Llosa pasará la prueba del tiempo, como el mismo afirma sobre Borges, y que sus obras hoy se venden aún más que antes (prueba del efecto comercial que ahora tiene el Nobel), hará que mucha más gente lo lea, relea y disfrute de todos maravillosas e intricadas historias a las que Mario Vargas Llosa nos tiene acostumbrados.
Ya no se dirá sobre Mario lo que él alguna vez dijo sobre el peruano, "el que pudo ser y no fue". Él ahora sí es un Nobel y ya no más que aplaudir.
Algo que también me inquieta es el discurso que dará en la premiación. Quizá se referirá a las décadas de espera, aunque solo es una especulación.
Leer toda la gigantesca información que hoy se ha publicado sobre MVLL es algo que tomaría varios meses. Por ello, no he visto conveniente postearlas. Sin embargo, dejo algunas de las más resaltantes páginas donde se ha recogido la toda la información que salió desde el anuncio oficial.
No me queda nada más que feliciar a Mario Vargas Llosa y sobre todo agradecerle por ser un ejemplo vivo de lo que la tenacidad y disciplina pueden hacer de un escritor. Vargas Llosa es un Clásico vivo y es peruano.
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Dejo las web más relevantes:

04 octubre, 2010

El hombre tras los libros


Andrew Wylie es uno de los hombres más poderosos del sector editorial. Agente literario de escritores vivos y muertos como Borges, Nabokov y Philip Roth, en su trabajo es transgresor, voraz e implacable. “El Chacal” trabaja en la oscuridad :

Los numerosos empleados de la Wylie Agency son los representantes de escritores más temidos e influyentes del mundo editorial angloestadounidense. Ellos reportan a la esquiva figura de Andrew Wylie, un gigante literario estadounidense que se tutea con muchos de los escritores contemporáneos más importantes, desde Salman Rushdie hasta VS Naipaul y Philip Roth. Wylie es una figura enigmática. También es, sin duda, uno de los hombres más poderosos del sector editorial. En su oficina de Manhattan, de un anonimato sorprendente, nos dio una rara y fascinante entrevista.

Hablamos a última hora de la tarde, pero la mayor parte de los días Wylie se levanta a las cinco de la mañana en Nueva York y anda “a tientas en la oscuridad”, dice, antes de sentarse a abordar entre cuarenta y cincuenta e-mails procedentes de lugares tan lejanos como Tokio, San Petersburgo y El Cairo. Este agente literario global que representa a unos setecientos escritores –vivos y muertos–, entre ellos Martin Amis, Vladimir Nabokov, Saul Bellow, Arthur Miller y Art Spiegelman, tiene la palidez espectral de un hombre que trabaja mucho en la oscuridad.

Hoy viene a saludarme en el hall tranquilo de su oficina del piso doce mientras el día llega a su fin y la luz crepuscular se funde con la luminosidad fluorescente del off-Broadway. En persona, Wylie es bajo, menudo, cortés y suave, como si con su traje oscuro y sus buenos modales formales desmintieran su fama de competitivo, obstinado, transgresor e implacable. El contraste entre su amable presentación y su consolidada reputación de problemático hace que la formalidad parezca tensa. Pero el muchacho malo sardónico no tarda en atravesar la máscara y emerger. En la oficina minimalista de Wylie pueden verse varios ejemplares promocionales del catálogo de Nabokov en distintas ediciones extranjeras. Cuando hago un comentario sobre el patrimonio literario (Borges, Mishima, Lampedusa y Updike, para nombrar sólo algunos de los más importantes) que controla la Wylie Agency, dice con una risa triste: “La gente se muere como moscas.” En estos momentos se entiende por qué en el mundo editorial angloestadounidense se lo conoce sólo como “El Chacal”.

Alguna vez fue un depredador bastante feroz, pero ahora Wylie se ha convertido en algo mucho más amenazante en el mundo literario. En un medio en el que muchos de los principales editores, libreros y agentes literarios rivales sufren la depredación de la recesión y la digitalización (la revolución de la tecnología de la información), puede afirmar que es el representante de escritores más poderoso y de mayor alcance global a ambos lados del Atlántico, un rey de la selva editorial.

Wylie, que ha pasado a estar en pie de igualdad con empresas como ICM, William Morris, Curtis Brown y United Agents gracias a su enérgica voluntad, no es como éstas. Es un lobo solitario que construyó su imperio de la nada en menos de treinta años. Empezó tarde, a pesar de su situación privilegiada, y fue siempre un hijo brillante y seguro de la aristocracia de Boston. Los Wylie se remontan a la época de la revolución estadounidense. Del lado de su madre había dinero y banca; del de su padre, libros y edición (Houghton Mifflin). Esa compleja herencia dual lo llevó a Harvard, donde estudió literatura francesa, y luego, como estaba en extremo aburrido, a Nueva York en los años 70. Aspirante a periodista, se hizo amigo de Andy Warhol, consumió drogas y escribió una poesía horrenda. Se ganó la vida como taxista hasta que, apenas cumplidos los treinta años, creó la Wylie Agency en un desolado ambiente del downtown. Su primer cliente fue el gran socialista estadounidense IF (Izzy) Stone. “Hace mucho tiempo”, dice, “tenía las tardes libres.” Una sonrisa irónica ilumina la pausa y le da efecto. “Eso ya no es un problema.” Llevaba la edición en la sangre pero, rebelde y extremista, le indignaba su comodidad complaciente. “En aquellos días”, recuerda, “el dinero iba de la editorial al agente y luego al autor. Los agentes sentían que trabajaban con las editoriales y eran algo condescendientes con los autores, a los que se trataba como personas talentosas pero disfuncionales. Me puse a pensar y decidí que eso era corrupto. Es el autor el que contrata al agente. Como agente, se es el jardinero de la propiedad del autor. Fue muy importante tomar conciencia de que era yo el que trabajaba para el autor, y no al revés.” En ese momento cobra vida el teléfono que está sobre el escritorio inmaculado de Wylie. “Tengo que contestar”, dice, volviendo a la actitud amable. Es Al Gore. “¡Hola Al! ¿Estás en El Cairo? Mi ciudad favorita...” Mientras habla, observo la iconografía de su oficina, que domina una réplica de un cartel señalizador de Nueva Jersey verde y blanco con la leyenda “Plaza Philip Roth”. Los primeros tiempos Wylie no tenía clientes famosos, pero quería escapar de lo que consideraba la pobreza gentil del sector de los libros. “Veía empresas que tenían plantas moribundas en ventanas sucias. ¿No era posible –me preguntaba– tener ventanas limpias, hasta con vista, mientras se leían libros excelentes? Cuanto más habla, más emerge el celo puritano innato de Wylie desde el negro clerical de su traje y su corbata. “Me gustan los libros. Sí, tengo un Kindle. Lo usé una hora y media y lo guardé en el armario. No interesa la cultura masiva. Cuando empecé, veía que nueve de cada diez personas se dirigían a la puerta que decía Dinero, Comercio, Basura, por eso elegí la puerta que rezaba Calidad, Interés, Importancia.” Diga lo que se diga del Chacal, no le falta seguridad o, para decirlo de otra forma, la clásica energía de Nueva Inglaterra. El cóctel de marcada competitividad, beligerancia literaria, ambición literaria frustrada y pasión por los “autores” pronto rindió frutos. Al declarar la guerra a las relaciones “corruptas” de agentes y editoriales, cobró notoriedad por romper la regla tácita de que los agentes no daban caza a los clientes de sus rivales. “Una mierda con tarjeta” fue una de las cosas más famosas que se dijeron de él.

A Wylie le encantó. Ahora podía ser al mismo tiempo un paria y un defensor de la escritura contemporánea. El momento decisivo llegó en 1995, cuando Martin Amis abandonó a su agente, Pat Kavanagh, de PFD, la esposa de su viejo amigo Julian Barnes, por el contrato de 500 mil libras por su novela La información . “Sí”, dice Wylie ahora, “probablemente fue entonces cuando empezó lo del ‘chacal’. No tengo idea de dónde salió. No evito ser agresivo en defensa de los autores. La representación de los buenos escritores ha sido menos profesional que la representación de los malos escritores.” Parte de lo que hace en la actualidad, sostiene, es aportar disciplina y coherencia, así como una estrategia global, a una actividad que ha estado en manos de señoras excéntricas envueltas en cardigans deformados.

Finge, de manera nada convincente, que no tiene poder alguno y asegura que está dando un paso al costado. “Ahora soy el Ronald Reagan de la operación”, bromea. “Cuando me reúno con editoriales, el personal me da un guión. Hola. Es. Un. Placer. Conocerlo.” Después de una generación en el sector, insiste en que “la Wylie Agency no es una firma unipersonal sino de cincuenta personas. La sucesión ya está arreglada: Scott Moyers en Nueva York y Sarah Chalfant en Londres. Quiero que la gente entienda que nosotros (la agencia) vamos a seguir cuando yo desaparezca.” Por el momento, Wylie, que tiene un aspecto juvenil a pesar de sus sesenta y dos años, mantiene una agenda salvaje. “Nos reunimos todos los días a las 7:45 y hablamos de todo durante una hora, cinco días por semana. Así es que...” (otra sonrisa, no tan feroz y más parecida a la manija de un ataúd) “somos muy detallistas en todo. Somos muy internacionales. Analizamos cada territorio con minuciosidad. Viajamos mucho. Moscú. Asia. Europa. No recibimos información de manera pasiva. Asignamos un grupo de gente al estudio de cada caso. Estudiamos el trabajo de los escritores. Contamos con sistemas de computación muy desarrollados que producen gran cantidad de informes. Contratos. Derechos. Territorios. Decidimos qué queremos. Lo conversamos con el cliente (el autor) y luego salimos a conseguirlo.” Después de otro llamado de Gore, empieza a hablar de su flamante pasión por Alaa Al Aswany, el autor de The Yacoubian Building y Chicago . De pronto suena entusiasmado, casi periodístico. “Fui a Egipto. Lo llamé. Le expliqué quién era. Me invitó a visitarlo a las siete. Seguíamos hablando de sus libros cuando fuimos a comer casi a medianoche.” Ahora Wylie vende The Yacoubian Building en todo el mundo en muchas ediciones, y va a vender literalmente toda palabra que escriba Al Aswany al mayor postor.

Es en momentos como este que se entiende cómo llegó a representar a Rushdie y a Naipaul, que hace poco dejó a su agente (y ex colaborador de Wylie) Gillon Aitken. ¿Por qué Naipaul hizo eso? Hoy Wylie vuelve a permitirse una leve sonrisa y una expresión circunspecta de satisfacción. “Digamos que pienso que Vidia sintió que era hora de un cambio.” Señala que no podría adoptar la actitud “maternal” y solidaria en la que algunos agentes se especializan, aunque sé que trabajó mucho para apoyar a Rushdie durante los peores momentos de la fatwa. Por naturaleza, el Chacal no es un animal social.

“Me gusta ver a mi mujer y a mis hijos. Me gusta irme a dormir a las nueve y levantarme a las cinco. Nadie en su sano juicio tiene esos horarios. No me dedico a Twitter ni a los blogs. Soy malo para la conversación superficial y para la ‘charla’. Háblenme de edición y puedo quedarme horas enteras.” Ese, me doy cuenta a medida que se va delineando en la conversación, es nuestro viejo amigo, el ego de la ausencia de ego. En líneas generales, Wylie es un hombre al mismo tiempo tímido y arrogante cuya obsesión lo convierte en un gran personaje. Su vida se define por lo que hace. Admite que no le interesan la música ni la comida (“es sólo combustible”) y que: “No voy a los libros en busca de sexo. Cuando busco sexo voy a mi casa.”

(c) The Guardian y Clarin Traduccion de Joaquin Ibarburu

Inéditos de primer Borges


La aparición de versos inéditos de un joven Jorge Luis Borges fechados en 1923, el mismo año de la publicación de su primer poemario Fervor de Buenos Aires, son nada más que la punta del iceberg de un descubrimiento infinitamente más trascendente.Los textos fueron hallados por investigadores de la Biblioteca Nacional. Un notición. Encuentran un verso y varias anotaciones inéditas de Borges:

Este "ejercicio poético" del primer Borges no debería correr el foco del hallazgo de los investigadores de la Biblioteca Nacional, Laura Rosato y Germán Alvarez. Juntos rastrearon y estudiaron más de mil títulos con anotaciones de Borges, que el autor donó en 1973 y que permanecían perdidos y sin catalogar en la Biblioteca.

Se trata de una colección de casi mil títulos que Borges donó a la biblioteca en 1973 y que permanecía descatalogado desde el 11 de octubre de 1973, el día en que un Borges ya agotado por el cerco kafkiano de la gestión admistrativa y la presión de un nuevo gobierno peronista, que pedía su cabeza, se jubiló como director de la Biblioteca Nacional. Antes de irse ­con un escribano presente­ retiró todos sus libros de su despacho.

El dato no es menor. En 1971 un empleado administrativo, acaso para forzar la renunciar de Borges, acusó al autor de Ficciones de sustraer libros del patrimonio de la biblioteca. El día que se retiró de la gestión, Borges donó mil libros que consideraba "prescindibles para él y necesarios para la institución que dejaba con pesar", después de 18 años de gestión. Al instante, pasaron al olvido hasta 1992, cuando aparecieron algunos de los textos.

Desde entonces y con intermitencias por la turbulenta vida institucional del país y de la Biblioteca, la investigación continuó hasta saldarse en Borges, libros y lecturas, el libro de Rosato y Alvarez. El texto es un compendio de las lecturas de Borges, desde la Divina Comedia hasta Schopenhauer, que permite aventurar cómo Borges pensaba en la escritura mientras leía. "Es un calado negativo de la obra, que permite apreciar cómo Borges se apropiaba de las lecturas para reescribirla", explica Rosato a Clarín. El catálogo rastrea las anotaciones de Borges y las relaciona con la obra editada. Así, en la misma página de un libro del alemán Christian Wilhelm Franz Walch, Borges escribe el 11 de diciembre de 1923 el ejercicio poético ­como lo define Rosato­ que encabeza esta nota y, también, un índice tentativo de Inquisiciones, que publicaría en 1925. "En alguien que reescribía tanto podríamos dudar de la noción de inédito", termina Rosato, que no quiere tapar con la "aparición" de estos versos la noticia más importante. Por primera vez, la Biblioteca Nacional tiene una colección de libros anotados por Borges. Los títulos están disponibles para los investigadores, que ya no tienen que lidiar con coleccionistas para estudiar a Borges.

27 agosto, 2010

Autobombo 1


Aunque no soy partidario de esto, lo haré. El lunes fui premiado como finalista del II CONCURSO NACIONAL DE CUENTO “PREMIO FELIZH-2010”. La antología Monsieur Wylie y ocho cuentos en busca de autor (Bisagra Editores, 2010) reúne los cuentos ganadores y los finalistas, y entre ellos "Las hojas caen siempre en otoño", mi cuento. Aunque actualmente no creo que se pueda conseguir el libro, ya que se está vendiendo en la II Feria del Libro Zona Huancayo, estoy seguro de que Bisagra Editores tendrá un stand en la Feria Ricardo Palma. Hasta aquí este autobombo.

26 agosto, 2010

Lo nuevo de Eco

Pasaron siete años y cinco libros desde la última novela de Umberto Eco. Ahora se termina la espera. El cementerio de Praga (Lumen) narra la historia del capitán Simonini, un piamontés radicado en París que se gana la vida falsificando documentos. En El cementerio de Praga aparecen Freud, Garibaldi y el Capitán Dreyfus. Umberto Eco vuelve con una novela que promete impactar :


Simonini no recuerda bien quién es, pero siguiendo los consejos del propio Sigmund Freud, con quién solía compartir la mesa en el restaurante diez años antes, decide poner por escrito su vida. Eco narra, a través del protagonista de la novela, su propia y particular visión de la historia europea del siglo XIX .

El gestor de la unificación italiana Giuseppe Garibaldi, el capitán del ejército francés Alfred Dreyfus y el mismísimo padre del psicoanálisis confluyen en el relato de Eco, que vuelve a repetir algunas estrategias narrativas de sus ficciones anteriores. Se trata, de hecho, de una novela anclada en el pasado, pero con reminiscencias al presente. En su anterior novela La misteriosa llama de la Reina Loana , el protagonista, Yambo, debía ­como Simonini en El cementerio de Praga ­ recuperar y preservar su identidad.

La flamante novela de Eco incluye, además, ilustraciones, como las que solían vestir los folletines decimonónicos. "Es una novela folletinesca donde todos los personajes, excepto el protagonista, existieron realmente", señaló el autor en un comunicado difundido por la editorial.

Entre esos personajes se halla incluso el abuelo de Eco, quien fuera responsable de una misteriosa carta al abad Barruel que ­según el autor­ desencadenó el antisemitismo moderno.

¿Volverá Eco a conquistar el favor del público? El nombre de la rosa fue un best seller mundial y los números de las ventas también lo acompañaron en El péndulo de Foucault , Baudolino y en toda su obra ensayística; razones suficientes para ser optimista.

Por eso, acaso, es que Eco cree que la novela será un éxito entre dos grandes grupos de lectores.

El primero es aquel que ignora la literatura del siglo XIX y que desconoce que ciertos acontecimientos históricos de finales del XIX y principios del XX relatados en ella en verdad sucedieron. Es el grupo "que se ha tomado en serio incluso a Dan Brown y que disfrutará algo sádicamente de una invención perversa, incluyendo la figura del protagonista", opinó el autor.

El segundo grupo de lectores al que Eco apuesta está compuesto por los que conocen la historia "y que de pronto notan gotas de sudor en la frente, se giran para ver si hay alguien a sus espaldas, encienden todas las luces de la casa y sospechan que eso podría volver a pasar".

La semana pasada, la editorial Lumen publicó Nadie acabará con los libros , un conjunto de diálogos entre Eco y el guionista francés Jean-Claude Carrière. El libro es una encendida defensa de los libros impresos en detrimento de los soportes electrónicos en boga. El cementerio de Praga puede ser, ahora, su mejor alegato.

18 agosto, 2010

El otro Borges

El traductor y editor Jean Pierre Bernès habla sobre Borges y causa revuelo. Ahora, quien trabajara codo a codo con Borges en la edición de sus Obras Completas en la colección La Pléiade, acaba de publicar J.L Borges: La Vie Commence (J.L. Borges: La Vida Comienza) un relato de 115 páginas sobre su amistad con el autor. El francés se sienta en su morada de Arcachon, al sudoeste de Francia a contar detalles del libro.Bernes cuenta que el autor era poco modesto y feliz y que le habló de una juventud con alcohol y drogas.Un Borges desconocido, en la memoria de uno de sus editores:


"Era un hombre feliz, gracias a los libros. No era un atormentado. En Ginebra, pocos días antes de morir, me dijo riéndose: '¡Qué razón tenía Quevedo, cuando dice en un poema que la vida comienza con sollozos y con caca.

Y así también termina', me dijo Borges entre risas".

Bernès subraya su vínculo con el escritor. "Me condenó a ser su memoria", afirma. "Su última frase para mí, poco antes de morir, fue 'gracias por todo, usted me ayudó a morir en literatura.

No tengo nada para legarle, pero lo condeno a ser la memoria de Borges'".

El traductor conoció a Borges una tarde porteña de 1975, "en un jardín lleno de aires de tango y jacarandaes en flor", cuando Bernès había sido nombrado agregado cultural de la Embajada de Francia en Buenos Aires.

A dicho encuentro, Bernès llamó "el más importante de mi vida" además de describirlo como "lleno de complicidad inmediata" entre él, Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo. "Siempre estaban jugando, riéndose, inventando apodos crueles. Yo los llamé 'les enfants terribles'", dijo.

¿Qué pensaba Borges de sí mismo? "Ninguna falsa modestia", dice con una sonrisa cómplice Bernès. "Una vez que pasaba revista a la literatura universal, le pregunté: 'Y en la lengua española, entre Cervantes y usted, ¿a quién incluiría?' Me miró y me respondió: 'Creo que la lista no sería muy larga'".

El editor aseguró también que Borges tuvo una vida alternativa, una juventud en la que tomaba alcohol y se drogaba. "Me habló un poco de eso. Estoy escribiendo ahora, pero son cosas muy privadas, las publicaré después. Me contó tantas cosas..." Bernès se refirió a la reedición de las Obras Completas de Borges en La Pléiade, que le causó una disputa legal con María Kodama: "Sólo sé que Borges estaría muy contento. Cuando entró en La Pléiade, me dijo: '¡Por fin voy a codearme con mis amigos!' ¿Quiénes eran? 'Montaigne, Dante, Shakespeare y Cervantes', me contestó".

Sobre los conflictos con la viuda, silencio: "Ya no quiero decir ni una sola palabra sobre Kodama", advirtió Bernès. Y dejó trascender que está escribiendo otro libro donde "contaré muchas cosas", pero que ése lo publicará "sólo después de muerto".

¿Más libros? Sí. El traductor deja claro que posee material inagotable sobre el escritor, mucho del cual aún está por publicarse.

Mientras tanto ahora, en esa casa del sudoeste de Francia, Bernès cuenta anécdotas sobre su amigo. Anécdotas que de alguna manera apoyan su trabajo.

"Siempre me decía que no se sabía nada de la intimidad de Dante, de Shakespeare, de Cervantes, pero que quería que se supiera de él", dice Bernès.

"Decía que la gente pensaba que había escrito ficciones, pero que en realidad su obra era autobiográfica, por lo que para comprenderlo, había que conocerlo. "Por eso me decía que tomara notas, que escribiera".

11 agosto, 2010

Thomas Mann: Relatos completos

En esta primera aparición en castellano de sus relatos completos se observa su trabajo sobre la prosa, el punto de vista y la obsesión por los detalles reveladores.La larga frase de la perfección:

No siempre fue fácil distinguir la grandeza de lo breve. Tiempo atrás las grandes novelas eran, en su mayoría, largas novelas. Si el autor era grande, también la obra. En un ensayo sobre el cuentista Antón Chéjov, escrito en su típico tono confesional, Thomas Mann se planteaba esta pregunta a los casi ochenta años, al constatar que no guardaba ningún recuerdo sobre el día de la muerte del celebrado narrador ruso, que había ocurrido en Alemania medio siglo atrás.

¿Por qué? Thomas Mann reconocía entonces que desde muy joven su fascinación se había depositado siempre en los grandes creadores como Tolstoi, Goethe, Wagner.

En las obras extensas, sudadas, producto de un largo trabajo tortuoso. Sólo con los años, confesaba en ese texto poco antes de su muerte, había aprendido a valorar la intensidad artística de la concisión. Y sin embargo, nunca dejó de escribir narraciones cortas, durante toda su vida.

Estas narraciones están hoy reunidas en una edición completa de sus cuentos, publicada recientemente por la editorial Edhasa.

Pero en este caso la palabra cuento puede resultar confusa, acaso demasiado breve. En esta primera aparición en castellano de sus relatos completos, también fueron incluidas las nouvelles que junto con las novelas mayores forjaron la fama del autor, como "La muerte en Venecia", "La engañada", "Mario y el mago", "Las cabezas trocadas".

Los editores decidieron recoger traducciones ya existentes que mantienen un buen equilibrio entre clasicismo en el lenguaje y elección moderna de vocabulario.

Además, entre los traductores cuentan con dos de lujo: el escritor español Francisco Ayala y el peruano Juan José del Solar, que ha dedicado su vida a la literatura alemana y fue premiado más de una vez por sus trabajos.

Autor precoz, hermano del también novelista Heinrich Mann, hijo de una Alemania que se forjaba en el nacionalismo creciente, Thomas Mann es considerado hoy uno de los genios del siglo XX. En su opción férrea por los parámetros del realismo hurgó siempre en la propia vida como material de escritura, en las contradicciones de la alta burguesía a la que pertenecía y en sus experiencias personales y familiares.

Su gran escalpelo fue la ironía, un arma que le permitió seguir perteneciendo siempre, aferrarse a su clase y a su tradición a pesar de lo que más tarde vendría: la nube negra del nazismo. Si bien ante la Primera Guerra Mundial dio su apoyo a la posición belicista alemana, para principios de los años treinta ya había puesto su ojo crítico sobre los nazis, lo que le valió amenazas y provocó su exilio en Suiza. En ese entonces, Mann ya era mundialmente famoso. Había ganado el Premio Nobel y viajado por distintos países.

Una noche, en una conferencia sobre Wagner en Berlín, pudo escapar apenas de los agentes encubiertos de Goebbels; más tarde recibió amenazas, hasta un ejemplar quemado de su famosa primera novela, Los Buddenbrook.

En esa vida dedicada plenamente a la literatura, el papel de los relatos que acompañaban sus grandes obras fue cambiando con el correr de los años. Esta primera edición completa en castellano, ordenada cronológicamente, es una buena muestra de esta transformación. Sin embargo, una de las ventajas de las antologías es que son libros con muchas puertas. Se puede entrar por el principio, por lo último, al azar.

En este volumen de casi mil páginas, una de esas puertas es la nouvelle de "Tonio Kröger". Así, muchos personajes de sus primeros cuentos, como el contrahecho que se enamora aunque sabe de su destino de soledad, el devoto que se ofende por la poca castidad de un cuadro, el joven condenado a no ser más que un payaso, quedan descifrados bajo la respuesta que Tonio Kröger se da en 1903 a una pregunta acuciante: soy raro, soy un descastado. ¿Esto qué significa? Significa que soy un artista.

A estos grandes retratos en breve se suman el de una mujer rusa, nada atractiva, que a los ojos del narrador acaba siéndolo; el de un niño prodigio que toca el piano, donde Mann parece adelantarse a las técnicas del punto de vista que vendrán poco después en autores como James Joyce y Virginia Woolf.

Entre sus piezas especialmente autobiográficas hay varias reunidas en esta colección, cada una de ellas una joya: "Señor y perro", "Desorden y dolor precoz" y la famosa "Mario y el mago", interpretada como una rápida toma de posición de Thomas Mann contra el nacionalsocialismo.

Sus investigaciones sobre los sentimientos, que son desdoblados, plegados y vueltos a desplegar, se asemejan a la sintaxis de las largas frases. Porque nada es lo que parece a primera vista, siempre hay un último doblez, también en las caras. En sus fisonomías puntillosas, que por momentos desafían la paciencia del lector, Thomas Mann ya había descubierto el gran misterio encerrado en los detalles. Pensemos en la sonrisa del escritor Spinell, protagonista de "Tristán", una exquisita anticipación de La mon
taña mágica . El escritor Spinell sonríe, y bajo las capas de toda la corrección burguesa de su amor muestra sus dientes, profundamente cariados
.